sábado, 10 de octubre de 2015

CUAUHTEMOCLANDIA EN LA VISIÓN SURREALISTA DE MORENA Y RICARDO MONREAL.


Hace más de dos años un bloguero de la Delegación Cuauhtémoc, fue severamente censurado y sospechosamente despedido del Gobierno del Distrito Federal a quien le prestaba sus servicios desde hace quince años; ese bloguero, fue acusado, no de ejercer sus derechos ciudadanos de información pública, sino de formar parte de alguna “pandilla”, “tribu” o “partido”, así que sin investigación alguna, mas que el dicho de dos diputados federales, se le causó un grave daño al bloguero; que para variar o por sospechosa coincidencia, fue amenazado por altos servidores públicos de alguna Dependencia gubernamental, para que presentara su “renuncia”, bajo la promesa de que no se ejecutaría ninguna una orden de aprehensión, en su contra, por alguna denuncia penal que pudiera haber entablado algún sindicato destrozado que también estuviera resentido.

¡En fin, ese bloguero no soy yo, pero pudiera haber sido yo¡. Pudo haber sido, cualquier ciudadano de esta gran Ciudad de México o pudiera ocurrirme a mi o a Usted, si se atreviera a desafiar, ni siquiera al Presidente, sino al gobernante mas insignificante y minúsculo que se pueda imaginar, que aunque sea insignificante y demasiado minúsculo, no significa que no tenga dinero o poder, para destrozar a cualquier conciencia critica.

El 1 de octubre en una emotiva ceremonia, Ricardo Monreal tomaba protesta como Jefe Delegacional en la Cuauhtémoc, habiendo realizado el nuevo delegado,  recorridos a las oficinas y a distintas áreas de la delegación, a efecto de descubrir en dicha entidad pública, aviadores, (es decir personas que cobraban sin trabajar), vehículos chatarras, (con dotación exagerada de gasolina), desaparición de papeles y mobiliario en las oficinas (escritorios, sillas, archiveros), inconformidades de los trabajadores (por existir exfuncionarios con niveles 19 y mejores remuneraciones sin merito alguno), así como también, haber recibido el nuevo Jefe Delegacional, hasta amenazas de muerte.

¿Sera cierto?.



Sin ánimo de poner en duda lo antes dicho, ni mucho menos defender a los que se ya se fueron, procedo analizar esta situación para formar un juicio critico, más que dejarnos llevar por las apariencias.  

En efecto, nadie duda de que haya existido corrupción y cinismo en la delegación Cuauhtémoc, en administraciones pasadas. Tampoco existe duda, de la impunidad de muchos de sus servidores públicos. Sin embargo, la duda es subjetiva, en cambio la prueba es objetiva. Si el nuevo delegado no prueba lo que dice, entonces, no gobierna, simplemente juega.   

Lo importante de este juego político, es que todos estemos conscientes, de las "reglas" del juego. No nos digamos después sorprendidos o acusemos a nuestros gobernantes, de habernos engañado una vez más.

Para esto, no hay que perder de vista la personalidad dual de Ricardo Monreal, me refiero a su carácter de Titular de un ente burocrático como lo es la Delegación Cuauhtémoc y otra distinta, su posición política, como un político que aspira gobernar la Ciudad de México.
Empecemos pues con lo primero.

La Delegación Cuauhtémoc es una entidad pública de la Administración Pública del Distrito Federal. Es una entidad que para efectos normativos, se le llama “órgano desconcentrado”, dicho de esta forma, porque es una “entidad pública” que cuenta con atribuciones, que le fueron delegadas por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Esto significa, que el Jefe Delegacional, no es más que el Representante del Jefe de Gobierno del Distrito Federal; y significa también, que solamente puedo representarlo, en aquello que establece la ley y los reglamentos. Así pues, el Jefe Delegacional, no es autoridad penal, legislativa, judicial; tiene pues las manos “amarradas” y no porque el Jefe de Gobierno quiera o pueda hacerlo, sino porque esa delegación, como todas las demás delegaciones del Distrito Federal, son las entidades políticas, “mas raras” que existen en toda la República mexicana, parecen municipios, pero no lo son, ni cuentan con las atribuciones de éstos.

Los municipios tienen patrimonio propio y personalidad jurídica; tienen facultades para expedir bandos de policía y buen gobierno, reglamentar aquello que a su jurisdicción le corresponda, administrar su hacienda, formular y aprobar los planes de desarrollo municipal, además de prestar los servicios públicos de agua potable, alumbrado, limpia, mercados, centrales de abasto, panteones, rastros, calles, parques, jardines, seguridad publica y tránsito. Además los municipios se integran por un “Ayuntamiento”, que no es más que un órgano colegiado, en el que participan y delibera un Presidente, síndicos y regidores; así pues, el Presidente ejecuta las decisiones y hace cumplir la legislación; los síndicos por otra parte, tienen a su cargo la defensa y procuración de los derechos patrimoniales del municipio y de la contraloría interna; mientras que los regidores, tienen la tarea de vigilar y atender el sector de la administración que les haya sido encomendado.



En cambio las delegaciones, no tienen contrapeso político en la demarcación; no hay un “síndicos”, ni mucho menos “regidores”, que vigilen su trabajo; son pues, verdaderos virreyes; quizás eso haya explicado porque las delegaciones políticas del Distrito Federal se hayan corrompido desde que sus titulares resultan electos por el voto popular. Se creen "presidentes municipales", pero la verdad, es que no lo son. No tienen contrapeso político alguno, ni margen de maniobra alguna para hacer modificaciones o dictar nuevas reglas, ni siquiera en “su propia casa”. .

Las delegaciones políticas tienen una “cuasi-personalidad jurídica”, son pues, como si fueran “hijos de familia menores de edad”, de su “papa”, quien es el Jefe de Gobierno; pero además, las delegaciones no tienen facultades reglamentarias, vaya ni siquiera pueden regular el manejo de su mobiliario o de su papelería, pues eso lo regula la Oficialía Mayor del Gobierno del Distrito Federal; así pues, las políticas de austeridad se encuentran dictadas en la Circular Uno que dicta dicho Oficial, no en lo que disponga el jefe Delegacional.

Pero también, las políticas, tabuladores, salarios, conceptos nominales, ascensos, del personal que labora en la delegación,  ni siquiera un Jefe Delegacional puede meter mano en ello; así pues, duele decirlo, pero el Jefe Delegacional, es un empleado más del Gobierno del Distrito Federal, que tampoco puede de mutuo propio, reducirse el salario. ¡Claro que puede proponer ascensos y hacer designaciones y contrataciones¡, pero debe cumplir para ello, los lineamientos, pautas y calendarios nominales que le dictan desde la Oficialía Mayor. ¡Así pues, si el Oficial Mayor quiere, le puede hacer caso o no a las propuestas que haga el Jefe Delegacional; basta ver solo un recibo de pago de cualquier empleado de la Delegación, para darse cuenta, que el verdadero “patrón”, no es el Jefe Delegacional, sino el Jefe de Gobierno.



Las delegaciones políticas “no están en quiebra”, no lo están, porque nunca han tenido dinero; es decir, si administran dinero, pero ese dinero, no se maneja solo, de mutuo propio por los designios del delegado, sino que también, se sujeta a las pautas, lineamientos y calendarios que para ello le dicta el Secretario de Finanzas. No es como el Municipio que tiene su oficina llamada "Tesorería", en donde el presidente municipal puede disponer de los recursos de forma inmediata; en una delegación, cualquiera del Distrito Federal,  no existe eso, la "Tesoreria de la Delegación Cuauhtémoc", no es la Dirección General de Administración, ni el área de recursos financieros, sino que lo es, la Secretaría de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal. Por lo tanto, si el Jefe Delegacional requiere dinero, no puede hacerle como los presidentes municipales que pueden solicitar el pago de impuestos o imponer multas para incrementar su hacienda pública, o pedirle a su empleado el tesorero que le dé dinero; en el caso de una delegación no es así, sino que el Delegado tiene que “estirarle la mano” al Secretario de Finanzas, para que éste, decida o no, darle recursos a la delegación.

Una delegación tampoco puede modificar los usos de suelo, es decir, impedir que se construyan rascacielos en el Paseo de la Reforma o nuevos condominios en cualquier colonia de la Delegación Cuauhtémoc; la autoridad que decide los tipos de usos de suelo y hasta la altura de los edificios que se construyan, es la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda; no el Director General de Obras de la Delegación.

¿Qué el delegado quiera también combatir la corrupción?. ¡Tampoco puede hacerlo¡; Eso le corresponde al Contralor General del Distrito Federal, no al Jefe Delegacional, ni mucho menos, a quien se desempeñe como Contralor Interno. Siendo además que el superior jerárquico del Contralor Interno, no es el Jefe Delegacional, sino el Director General de Contralorías Internas quien depende a su vez del Contralor General y el que establece, lo que debe auditarse, revisarse o verificarse, no es el delegado, sino el Contralor General.

¿Qué el delegado quiere abatir la delincuencia?. Tampoco puede hacerlo, eso le corresponde al Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal; o que quiera iniciar denuncias penales por cohecho y extorsión en contra de los servidores públicos, pues eso le corresponde al Procurador General de Justicia del Distrito Federal; es más, las Coordinaciones territoriales que se encuentran dentro de la demarcación, (llamadas Agencias de Ministerio Público), no obedecen al Jefe Delegacional, sino al Fiscal Desconcentrado de la Delegación Cuauhtémoc, el cual a su vez, dependen del Subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas, dependiente a su vez, de su jefe, el Procurador General de Justicia.

En fin, podríamos seguir dando ejemplos y mas ejemplos y darnos cuenta, que ni siquiera el Jefe Delegacional puede clausurar un local comercial, pues eso le compete al Instituto de Verificación; o inclusive, autorizar una base de taxis o de microbuses, pues para ello esta la Secretaria de Movilidad; vaya, ni siquiera puede reducir tarifas de metro, metrobús, camiones, etc; lamento decir con todo ello, que la figura del Jefe Delegacional, es "decorativa", sin margen de maniobra, mas que el de la posibilidad de convertirse en demagogo y corromperse.



Inclusive, tampoco puede abrir nuevas escuelas o universidades publicas, pues lo de la creación de la Escuela de Derecho "Poncíano Arriaga", es una ocurrencia política del partido MORENA; se trata no de la constitución de una nueva entidad pública educativa, sino mas bien, de la constitución de una Asociación Civil, subsidiada por las cuotas obligatorias de la militancia partidista y de algunos servidores públicos,  que deberá en todo caso, recabar los permisos, autorizaciones y reconocimientos de validez oficial ante la Secretaría de Educación Pública del gobierno federal para poder expedir títulos profesionales. Se trata pues, de crear escuelas particulares "gratuitas", cuya calidad académica, puede ser igual de dudosa, que las llamadas "escuelas patito"..   

De ahí, que con todas estas imposibilidades normativas y administrativas, toca responder el segundo punto de la cuestión; respecto a la posición política del jefe Delegacional. Lo cierto es, que desde 1997, ningún Jefe Delegacional ha tenido posibilidades para convertirse en Jefe de Gobierno; por ejemplo, en el año 2000 Andrés Manuel López Obrador había sido presidente del PRD; en el 2006 Marcelo Ebrard Casaubón era Secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal y posteriormente Secretario de Desarrollo Social; mientras que en el 2012, Miguel Ángel Mancera provenía de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.  Por lo tanto, jamás en la historia política del Distrito Federal, un jefe delegacional ha brincado a ser Jefe de Gobierno.

Sin embargo, no dudo del liderazgo de Ricardo Monreal, ni del manejo político que haga ante las deficiencias y lagunas normativas que sin duda alguna, limitaran su desempeño como delegado y que le harán incumplir con sus promesas.

Sin embargo, los políticos como Ricardo Monreal tienen la habilidad de decir muchas cosas cuando prometen y también de decir muchas cosas, cuando justifican, porque no pudieron cumplir con lo que alguna vez prometieron. ¡Verbo, coraje y pasión jamás le faltaran¡. De eso, no tengo la menor duda.

Un escenario triste sería ver la confrontación entre la delegación y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal. En ese escenario, son los políticos los que ganan y los ciudadanos los que pierden. 

¿Qué futuro le depara a la Delegación?. Ninguna otra, más que la habilidad de saber negociar y sentarse en la mesa, con el Oficial Mayor, el Secretario de Finanzas, el Secretario de Seguridad Pública, el Secretario de Movilidad, el Secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda, el Secretario de Gobierno y hasta con el Director General de ProCdMx  en lo referente al corredor Chapultepec. Funcionarios que si pueden hacer, lo que el Delegado por voto popular, no puede hacer.

¡Y esto realmente es una paradoja¡. la reforma política del Distrito Federal sigue siendo la eterna promesa que deja a los habitantes del Distrito Federal, sin espacios para contrarrestar el "poder" de los delegados. Refiriéndome por "poder", a la mera apariencia que tienen los jefes delegacionales de ser "presidentes municipales", pero solo apariencia, la verdad de los hechos, es que no lo son, ni tienen facultades equiparables, ni margen de maniobra, ni nada.   El ordenamiento jurídico del Gobierno del Distrito Federal, conserva la estructura centralista y autoritaria, que ha dejado de existir en algunas Entidades Federativas, no se diga en la federación.  

Y es que es una paradoja que "la ciudad de las libertades", o la "ciudad más transparente", el Jefe de Gobierno tenga atribuciones excesivas que no tenga ningún Gobernador de la República o que los Jefes Delegacionales, no puedan hacer lo mismo, que los Presidentes Municipales de cualquier entidad del país. 

Los delegados al menos, durante el "PeRreDato", solo actuaron como órganos que administraban la clientela política al servicio del Jefe de Gobierno y que manejaban los recursos públicos que recibían del "Sector Central", de forma discrecional, para el beneficio, de esa clase gubernamental delegacional y también, desde luego, de sus clientelas políticas.  Lo peor del "PeRreDato", es que se corrompieron, nunca pudieron éstos vencer al PRI, sino que en vez de ello, terminaron creando su propio "Frankistein", de piel MORENA, que ahora, los desplaza del escenario. (Si el termino "Frankistein" pareciera terrible, entonces digamos, que el PRD gestó a su propio hijo y verdugo de su conciencia; su peor juez, no la historia, sino su pasado viviente que les reclama).  

Ahora bien, preguntemonos: ¿Cambiaran las cosas?. ¡No creo que esa situación cambie en los próximos años. 

Seguirá existiendo en la delegación Cuauhtémoc, la mafia que exista en las redes de prostitución, de robo de autopartes, de "narcomenudistas". Una administración delegacional  no puede sustituir a la Procuraduría General de la República.

Seguirán existiendo también, los "intereses" de las inmobiliarias por comprar y construir nuevos inmuebles, con cuantiosas ganancias. Una administración delegacional tampoco puede frenar la inversión privada y extranjera que promete una de las ciudades mas promisorias de América Latina.

Seguirá existiendo las clientelas políticas de solicitantes de vivienda o comerciantes ambulantes. Pues una Administración delegacional no puede romper con las organizaciones que no solamente le aportan votos en las elecciones, sino  también personas en sus marchas, plantones, mitines y manifestaciones. 

Seguirán existiendo, los "aviadores" en la delegación, o los "moches" en las oficinas de Recursos Materiales para la asignación de contratos de adquisiciones y obras públicas. La corrupción "buena", es aquella que sirve para la noble causa de financiar la refundación de la República, el Proyecto Alternativo de Nación, la "Regeneración de la sociedad", los recursos del INE al partido, son y siempre serán insuficientes, las posiciones de poder, deben ser explotadas para seguir operando políticamente a favor de la causa. 

Seguirán existiendo todos esos males, porque aunque el Jefe Delegacional tenga toda la voluntad para erradicarlos y decida sentarse todos los miércoles en "la mesita" de la explanada, no puede hacerlo, porque su poder, es "mera apariencia"; ni todas sus ganas, ni todo el tiempo que pueda dedicara la ciudadanía, pueda igualar las funciones, ni el compromiso y honorabilidad de quienes serán sus colaboradores: Llaménse estos Directores Generales, Directores, subdirectores, jefes de unidad departamental. Un Jefe Delegacional puede escuchar a la gente y dar ordenes, pero no podrá jamás estar elaborando oficios, glosar expedientes y dar seguimiento a todas las peticiones que reciben. Algunas podrá atenderlas, otras no; el pensamiento mágico de muchos ciudadanos, se verán desilusionados, cuando descubrán que sus problemas, no puedan solucionarse. "El delegado, les dio el avión".    

Así pues, el jefe Delegacional, solo podrá quejarse y lamentarse, de lo que no pueda hacer;  y para variar, si se "queja", se tiene que formar también en la ventanilla de la procuraduría o de la contraloría, para que su queja, pueda ser "atendida". 

Ricardo Monreal sabrá compensar con su habilidad política, sus deficiencias normativas y administrativas; el secreto de todo esta en el dialogo, el respeto y la negociación; pero independientemente de eso, nada mas triste sería, que el Jefe Delegacional en Cuauhtémoc, actuara como líder de una pandilla que juegue a victimizarse y a tener ocurrencias legislativas como "asaltar tribunas" o insultar a los adversarios, en vez de debatir; nada más triste sería que el jefe Delegacional actuara como un gran simulador, que sus promesas y esa actitud valiente de haber denunciado la corrupción de sus antecesores, solo sea una fantómina, una farsa, para atraer el raiting de las televisoras; entonces, los ciudadanos de "la capital de la capital", dejaran de creer en la política y el próximo candidato que contienda por la delegación, no le creerán.  ¡O al menos¡ .... 

¡Que exista más de uno que se lo crea¡.

                   




   

domingo, 4 de octubre de 2015

ATENCO VS. EL SUEÑO NEOLIBERAL DEL NUEVO AEROPUERTO DE LA CIUDAD DE MÉXICO.



Durante su segundo Informe de Gobierno, en el mejor momento de su administración, el Presidente de México Enrique Peña Nieto, anunció la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, el cual, además de sustituir el aeropuerto actual que se encuentra en terrenos de la Delegación Venustiano Carranza en el Distrito Federal,  requerirá según sus cálculos, una inversión de 120 mil millones de pesos y tardaría unos seis años, construir su primera etapa.

Doce años antes, el proyecto de construir un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México, ha sido sin duda alguna, una aspiración del gran proyecto neoliberal mexicano. Así lo concibió el expresidente Ernesto Zedillo, desde 1998, contemplaba según los estudios de sus colaboradores técnicos de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, dos posibilidades, hacerlo en Tizayuca Hidalgo, o bien, en Texcoco Estado de México, ambas regiones ofrecían posibilidades en pro y contra; sin embargo, lo que parecía haber sido la última administración priísta se le termino el tiempo sin llevar a cabo este proyecto, vendría por vez primera en la historia contemporánea del país, una transición democrática, el gobierno electo de Vicente Fox de extracción panista, asumiría la presidencia de México y este, no descartó llevar a cabo, el sueño neoliberal mexicano de construir un nuevo aeropuerto.



Vicente Fox con esa legitimidad que haberle ganado al entonces poderosos e invencible PRI, luego de 71 años de permanencia en el poder, decidió llevar a cabo aquel viejo sueño; llevar a cabo el proyecto que sería la obra pública más importante del país en sus últimos veinte años y por el que sería recordado siempre durante el siglo XXI; decidió pues, continuar incentivando el progreso y el crecimiento de la “Zona Metropolitana del Valle de México”, dando con ello un impulso modernizador, que detonaría el nuevo aeropuerto, “un proyecto de vida”, un proyecto al que denominarían, no nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, sino “Proyecto Ambiental Nuevo Texcoco”, se hablaba pues de la oportunidad histórica de aprovechar la crisis de aeropuertos que sufrían los Estados Unidos con motivo de los atentados terroristas del 11 de septiembre, los cuales tenían que ser aprovechados por el gobierno y el mercado mexicano; el nuevo megaproyecto urbano, impulsaría también  facilidades a las constructoras de vivienda como GEO, ARA, SARE, HIR, para que estos construyeran viviendas de alto impacto urbano e interés social para muchas familias que se verían beneficiados de los créditos de vivienda que las reformas a la Ley Federal de Vivienda, al INFONAVIT y al FOVISSSTE prometían; se construiría nuevas vías terrestres, el “Circuito Mexiquense”, se mejorarían los caminos Peñón-Texcoco-Calpulalpan-Tlaxcala y el ferrocarril suburbano valle de Chalco-los Reyes; se instalarían macroplazas comerciales, como la que prometía el hombre más rico del mundo Carlos Slim, sobre terrenos de Nezahualcoyotl, al que luego se le conocería como “Ciudad Jardín”, o “Plaza Las Américas” en Ecatepec; los municipios de Ixtapaluca, Valle de Chalco, Chicoloapan y Ecatepec, cambiarían sus usos de suelo y en ellos se alojarían cientos de miles de casas habitación donde residiría la “nueva clase media” producto del “milagro neoliberal”; de igual forma, el gran plan de desarrollo urbano, contemplaba construir en terrenos rurales del Municipio de Atenco, Texcoco y Chimalhuacán, Estado de México, el nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México; para ello en ejercicio de sus facultades presidenciales, el 22 de octubre del 2001 se publicaron en el Diario Oficial de la Federación,  10 decretos de declaratorias de utilidad pública para la ampliación del Vaso del Lago de Texcoco y 7 decretos más de expropiación por causa de utilidad pública para la construcción del nuevo aeropuerto; en consecuencia,   se modificaron los usos de suelo y se expropiaron dichos terrenos, algo así como 5,931 hectáreas, con los cuales se previó otorgar indemnizaciones presupuestadas en 534.4 millones de pesos, tocándole a cada ejidatario, de 7 pesos con 20 centavos por metro cuadrado. Nunca se imaginó el expresidente, que su popularidad quedara echada al suelo, cuando lo que originó con esa imprevista decisión, fue la insurrección popular. 


Aparecería el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, impugnando dicha determinación; de nada servía los argumentos de que la inversión del gobierno sería en ese entonces de 77 mil millones de pesos, con un efecto multiplicador de 300 mil millones de pesos, que prometían detonar el desarrollo del país y de la región; de nada sirvió la promesa de rescatar el Lago de Texcoco y otras promesas más sobre el futuro del país, si existían más de 4 mil 375 familias afectadas por dicha determinación. De nada sirvió toda la propaganda gubernamental  “Nuevo Texcoco”, a favor la construcción del nuevo aeropuerto, si no pudieron contrarrestar el liderazgo de Ignacio del Valle Medina, un exsociologo egresado de la UNAM, activista desde su juventud en diversos “frentes” y que entre sus luchas sociales, había logrado la disminución de tarifas eléctricas en beneficio de sus pueblos.  



La lucha por la tierra, en contra de la construcción del nuevo aeropuerto, empezó cuando el líder agrarista y urbanista  Ignacio del Valle, en compañía de algunos de sus simpatizantes, con machetes, palos y varillas, bloqueó la carretera Texcoco-Lechería; a esta acción de resistencia, se sumó la acción jurídica, once amparos promovidos, cinco de ellos admitidos, siendo uno de sus abogados procuradores, el entonces distinguido y prestigioso constitucionalista Ignacio Burgoa Orihuela. A esta lucha se sumaría las acciones de controversia constitucional promovidas por los Ayuntamientos de Texcoco y Acolman, así como la controversia constitucional promovida por el Gobierno del Distrito Federal. Entonces, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador acusó al Presidente de la República Vicente Fox, de dejarse llevar por los “intereses creados” y hacer “jugosos negocios” al amparo del poder público.

Pero lo más importante de los argumentos que en su momento se expusieron, fueron los argumentos de carácter ecologista. Basados todos ellos, que la construcción del aeropuerto afectaría un manto acuífero que alimenta de agua a la Ciudad de México.

La protesta social fue en aumento, sin que el gobierno de la Republica pudiera contrarrestar la inconformidad manifestada; las marchas al Zócalo de la Ciudad de México no dieron ningún efecto, tampoco los intentos de solicitar audiencia con el entonces Gobernador del Estado de México Arturo Montiel Rojas o con el mismísimo Presidente de la república a quien retaron a un “debate público”; en respuesta a dicho reto, las declaraciones del Presidente Vicente Fox eran hirientes, refería que las tierras expropiadas eran improductivas, lo que  desvalorizada la batalla de los campesinos de la región contra el salitre, así como su profundo amor ancestral por la tierra, el cual databa desde la época del emperador Nezahualcóyotl, desde hace cientos de años; bastó pues, que esa resistencia tomara decisiones cada vez más violentas y radicales, como llevar a cabo la  “confiscación” de cuatro vehículos y haber retenido a once empleados de la Compañía Luz y Fuerza. Entonces, para el mes de diciembre, Atenco se declaró en “Alerta Máxima”, se levantaron barricadas y se declaró éste, “Municipio en Rebeldía”.



La solidaridad y la protesta conjunta que manifestó en su momento el Subcomandante Insurgente Marcos del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, a los exintegrantes del Consejo General de Huelga CGH de la UNAM, a estudiantes de la Universidad Agraria de Chapingo, así como la actitud desobediente y rebelde de los ejidatarios de Atenco, quienes lograron finalmente, que el Presidente de la República, diera marcha atrás a su proyecto.




¡Así pues, Vicente Fox perdió y la lucha social ganó¡.  El 6 de agosto del 2002 se publicó en el Diario Oficial de la federación la abrogación total, lisa y llana de los decretos de fecha 21 de octubre del 2001. El asunto se había salido de las manos del Presidente. En el estaba involucrado los gobiernos locales del Distrito Federal y del Estado de México, los gobiernos municipales de Texcoco y Atenco; inversionistas locales y foráneos, los campesinos expropiados, grupos ecologistas, agrupaciones sociales y políticas de la región del país. Lo peor de todo esto, es que el presidente Vicente Fox quedo mal en su imagen pública.

Para finiquitar el asunto, el Frente de los Pueblos para la Defensa de la Tierra logró una especie de “acuerdo amnistía”, mediante el cual, el gobierno federal y el del Estado de México, desistirían de cualquier acción jurídica y represiva en contra de quienes habían participado en el movimiento. El acuerdo fue, “un borrón y cuenta nueva”, el gobierno lo respetaría, hasta en tanto, no se volvieran a generar en Atenco, nuevos “mitotes”.

Atenco pues, se convirtió en territorio de los “macheteros”, inmediatamente los servicios de inteligencia tanto del Gobierno Federal como los del Estado de México,  señalaban a sus integrantes como “ajenos” al municipio, gente proveniente de varios lados de la República, que a través de actitudes porriles y gansteriles, generaban pequeñas prebendas, a favor de su causa.

Haber frenado el gran proyecto de aeropuerto de la Ciudad de México, sirvió pues para que los “macheteros”, lograra introducir transporte público en Santa Catarina a Texcoco, o defendieran a un vendedor de tamales en el centro de Texcoco o bien, exigieran mediante el “secuestro” de un funcionario público, la creación de una escuela para discapacitados. Las oficinas de inteligencia, alertaban al gobierno la necesidad de intervenir lo más pronto en el Municipio; Atenco, éste, se convertía pues, en territorio “zapatista”, cuando en el año 2006, el Subcomandante Insurgente Marcos visitaba la región y desde ahí, en un mitin de “macheteros”, el “pueblo” se adhería a “La Otra Campaña”.



Las señalas de alarma sonaban; Atenco pese que las elecciones del 2003 habían sido ganadas con el 64% de los votos a favor de la coalición PRI-PVEM o el Municipio de Texcoco, era gobernado por el PRD con apenas el 38% de los sufragios, la composición política de la región, no era favorable para lo que se visualizaba.

Por otra parte, en medio de escándalos de corrupción que vinculaban al Gobernador del Estado de México, Arturo Montiel Rojas, provenientes de la propia cúpula priísta que encabezaba Roberto Madrazo Pintado,  ascendía a la gubernatura del Estado del México, el exdiputado con cara de niño, Enrique Peña Nieto, habiendo obtenido 1 millón 800 mil votos, ganando una elección estatal de manera clara y sin duda.

Sin embargo el panorama electoral era riesgoso. Existía la inminente posibilidad de que el PRD y su candidato Andrés Manuel López Obrador, no solo ganara bastiones importantes en el Estado de México, sino también la Presidencia de la República. Así que en la vida, hay decisiones circunstanciales que deberían marcar los destinos de un país, quizás eso fue lo que significo, no el aeropuerto o la sospecha de que una tienda Wal Mart sería instalada en Texcoco y por eso la necesidad de “reubicar” a los vendedores de flores; sino que lo fue, la negativa de éstos últimos, a no cumplir con los programas que la administración pública municipal perredista les tenía contemplados.

Fue así, como la reubicación de vendedores de flores en la vía pública en el mercado “Belisario Domínguez” de Texcoco, fue lo que detonó el conflicto e hizo a recordar a todos, el “fantasma del aeropuerto”. Los policías municipales de Texcoco trataron de impedir que siete vendedores de flores se instalaran, lo que generó una serie de enfrentamientos entre estos y la policía municipal; las negociaciones en la Dirección General de Gobierno de Texcoco no fructificaron y los vendedores de flores, no dejarían el piso. 

El 3 de mayo del 2006, en plena campaña electoral presidencial, siendo las 7 de la mañana llegaron más de 200 policías a tratar de impedir la venta de flores; los vendedores resistieron y desafiaron a la autoridad; estos respondieron con el uso de toletes, escudos y gases lacrimógenos; mientras los floristas respondieron con piedras, palos y machetes, el resultado final, 15 lesionados en ambos bandos.

Después de la zacapela, al menos 40 floristas se alojaron en la casa ubicada en Manuel González número 5, para atenderse de sus lesiones y en su caso, decidir la estrategia de recuperación de la calle; sin embargo, para ello, la casa fue rodeada por 500 policías antimotines,  quienes a eso de las 5 de la tarde, allanaron diversas viviendas y lanzaron gases lacrimógenos a efecto de que las personas alojadas en el inmueble salieran; llevando a cabo el arresto de líder Ignacio del Valle y de otras 84 personas.



En respuesta a lo anterior, los “macheteros”, con el apoyo de “los zapatistas” y simpatizantes de la “otra campaña”, bloquearon la carretera Texcoco-Lechería, exigiendo la reinstalación de los vendedores. El movimiento de protesta, tomó como rehenes a 5 policías municipales, 5 estatales y 2 policías ministeriales, exigiendo como pliego petitorio, la liberación y de apertura del bloqueo la liberación de los 84 detenidos y la reinstalación de los vendedores de flores.

El Gobierno del Estado de México, encabezado por Enrique Peña Nieto, dio la orden de romper el bloqueo de la autopista con 200 agentes que fueron repelidos por los manifestantes con palos, piedras, machetes, cócteles molotov e incluso con la amenaza de hacer estallar una pipa de gas. Reporteros y fotógrafos fueron golpeados por policías para evitar tomas de fotos y videos. Televisa y TV Azteca hicieron una cobertura “en vivo” sobre los hechos ocurridos, transmitían una y otra vez, la forma en como un policía era humillante y salvajemente golpeado por un florista. El joven Gobernador, debía mostrar su temperamento y su firme decisión de aplicar la ley, así que él no sería tan “tibio” como el Presidente Vicente Fox, ni se dejaría amedrentar por unos cientos de “macheteros”.



Los “informes” de los servicios de inteligencia del gobierno del Estado de México, debiendo entender a éstos a los agentes infiltrados, muchos de ellos de sexo femenino disfrazados con el uniforme de vendedores de congeladas “Bonaice” y siendo además vendedoras de dichas productos para poderse “camuflear”, reportaban al menos la existencia de 800 pobladores disidentes, armados con machetes, piedras, bombas molotov, cohetones y hasta cañones de pólvora llenos de grava, dispuestos a defenderse de la acción represiva. Se hablaba inclusive, hasta de personas extranjeras que incitaban a los pobladores a llevar a cabo la resistencia contra las fuerzas del orden.

Por la noche, el gobernador Peña Nieto, declaraba ante las televisoras, su firme decisión de detener al “autor intelectual”, de dichos desordenes. Los pobladores, previniendo la acción nocturna policiaca,  reforzaron el bloqueo de la autopista y tomaron el centro y el auditorio municipal de San Salvador Atenco, donde se encontraban retenidos los funcionarios públicos; de igual forma, instalaron barricadas y convocaron al pueblo, arrojar cohetones y tocar las campanas de la iglesia.  En respuesta a ello, el Almirante Wilfrido Robledo sobrevoló el área desde un helicóptero, a efecto de diseñar la táctica

A las 2 de la mañana del día 4 de mayo, se llevó a cabo la reunión entre el Gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, el Secretario de Seguridad Publica Eduardo Medina Mora y el Almirante Wilfrido Robledo Titular de la Agencia de Seguridad del Estado de México, a efecto de valorar la situación;  el Almirante Robledo un egresado de la Marina, excomandante de Buque y un guardacostas en el Pacifico, había sido Director de Policía y Tránsito en el Gobierno de Tabasco, Director de Protección (“contrainteligencia”) del CISEN, también Director de la Policía Federal Preventiva en la administración de Ernesto Zedillo y  el gobernador del Estado de México lo había designado como el Director de la Agencia de Seguridad Estatal del Estado de México.  Dentro de la hoja de servicios del militar, se encontraba haber coordinado la detención de 800 huelguistas en la “recuperación de las instalaciones” de la Universidad Nacional Autónoma de México, tanto en Ciudad Universitaria, sus cinco campus desconcentrados y catorce bachilleratos, sin que existiera ni un sólo muerto o herido, en aquella eterna huelga universitaria de diez meses ocurrida en 1999 al 2000.







En la madrugada del 4 de mayo de aquel año 2006, unos 1,815 elementos de la Agencia de Seguridad Estatal y 700 miembros de la Policía Federal, tomaron por sorpresa a los 400 activistas que se encontraban en Atenco; utilizando gases lacrimógenos, toletes, destrozando viviendas; las cifras oficiales reportaron solo 14  heridos y 1 muerto; otras fuentes refirieron 290 personas heridas, varios muertos y heridos; lo cierto es que la Comisión Nacional de Derechos Humanos, refirió que durante el operativo en mención, existieron 207 detenidos, 146 de ellos fueron en forma arbitraria, hubo tratos crueles, inhumanos y degradantes, allanamiento de morada, retenciones ilegales, incomunicación, tortura, además 26 violaciones y abusos sexuales a mujeres; hechos que reconoció la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien ordenó liberar a Ignacio Valle.

Las elecciones locales y municipales del 2006 en el Estado de México, hizó que el PRI perdiera y ganara el PRD. Sin embargo, tres años después, el PRI recuperaría la plaza y desde ese entonces, no ha perdido ninguna elección, excepto Texcoco, donde ganara el PRD y últimamente, en la elección local del 2015, lo hizo MORENA.

Vicente Fox se enfrascaría a una lucha preelectoral contra Andrés Manuel López Obrador, que culminó con el “desafuero” de este último y la negativa del Juez de Distrito de haber girado orden de aprehensión, ridiculizando con ello, al Procurador General de la Republica el general Rafael Macedo de la Concha y por consiguiente, a su jefe, el Presidente de la República. Después vendrían las elecciones presidenciales, donde el Presidente tomaría “revancha”, con la sorprendente derrota de López Obrador por menos de medio punto porcentual contra el candidato del Partido Acción Nacional Felipe Calderón Hinojosa.

Por otra parte, el Gobernador del Estado de México concluyó su cargo en el 2011 y fue postulado por su partido el PRI, a la Presidencia de México.



Fue en una de sus giras, realizada en la Universidad Iberoamericana, donde fue increpado por estudiantes de la referida Institución; donde le reprocharon no solamente ser el candidato preferido por la monopólica empresa Televisa, sino también, su pasado represor, por los hechos ocurridos en Atenco.

No obstante de que el equipo de campaña acusó a los estudiantes de la Ibero de haber sido “infiltrados” y estos últimos, de demostrar que eran 132 estudiantes de la Ibero, identificándose en un video de YouTube, como el “Movimiento Yo Soy 132”, el caso es, que Enrique Peña Nieto, ganó sin duda alguna, la Presidencia de la República. La “gano”, con muchos reproches y sospechas, de quien fuera su detractor y hoy posible sucesor, Andrés Manuel López Obrador.   



La historia no termina ahí. Haberse el pueblo de Atenco negado a construir el Aeropuerto de la Ciudad de México, fue una afrenta no al expresidente Vicente Fox Quesada, sino a la cantidad de inversionistas que se encuentran detrás del proyecto.  Los políticos van y vienen, ¡cierto¡ y afortunadamente el voto popular los elige y la ley, limita temporalmente sus encargos; en cambio los dueños del dinero, esos continúan y tanto sus fortunas como proyectos y ambiciones se heredan de padres a hijos, por el fin de los siglos.

No se trata de “conservar” las cosas como se encuentran actualmente, el mundo es dinámico y la globalización es un motor que orilla a muchas naciones, más que por necesidad que por convicción, a emprender una serie de reformas estructurales para poderse “adaptar” al nuevo orden mundial.

El problema no es ese. El problema es la discrecionalidad, la opacidad, el misterio que encierra el proyecto de ese nuevo aeropuerto; el problema, es que suelen ser los mismos, los que siempre ganan y se les adjudican los contratos, los que salen siempre ganando, los que no tienen límites en acaparar negocios y más negocios, para el beneficio de su vejez, no la suya, sino la de los nietos de sus bisnietos.

Ese es el problema. Habrá que estar atentos a la obra pública más importante de los últimos treinta años. No decir no al proyecto por el mero acto de oponerse sistemáticamente al gobierno; decir no, valdría la pena hacerlo con argumentos, en forma inteligente y racional; hacer que los milagros de la economía neoliberal dejen de ser eternas promesas y se conviertan en realidades objetivas y materiales.

Habrá que estar pendiente de que esta historia, continúe por buen puerto. Finalmente el aeropuerto de la Ciudad de México que se construirá en terrenos del Estado de México, nos atañe a todos.

Bibliografía
·         ALFARO IZARRARAZ, Rafael. El Traslado fallido del Aerpuerto Internacional de la Ciudad de México a Texcoco. Argumentos. Vol. 24. Nª 65. Ene-Abr 2011.
·         MORENO SÀNCHEZ, Enrique. Proyecto del Aeropuerto Internacional en Texcoco y Atenco, ubicado en el oriente del Estado de México. Colegio de México.
-       Atenco, a diez años del movimiento social por el proyecto del aeropuerto. Análisis socio urbano y político. Colegio de México.
·         RECOMENDACIÓN 68/2006 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.