domingo, 31 de mayo de 2015

DELEGACION CUAUHTEMOC. AÑO 2015. ENTRE MUÑOZ SORIANOS Y MONREALISTAS.



Este será el último artículo que yo escriba de la Delegación Cuauhtémoc, al menos, el último al día 7 de junio de 2015, fecha en que se llevara a cabo las elecciones para elegir a quien sería su próximo Jefe Delegacional.  ¡Tengo que reconocer que me he llevado muchas sorpresas¡.  Algunas de ellas, tengo que compartirlas.

El 10 de septiembre del 2014 publique en este blog, ¿El Regreso del PRI en la Delegación Cuauhtémoc?, posteriormente, el 5 de marzo del 2015 publique “La Delegación Cuauhtémoc: Entre Barrios y Bejaranos, ¿en fin del PRD?”.  Hoy a tan solo unos ocho días de llevarse a cabo las votaciones, me puse a releer los comentarios que en su momento hice, para darme cuenta, del análisis tan cercano que hice de la situación política electoral del PRD. También he seguido las precampañas y campañas electorales, al igual que los dos debates que se han dado entre los candidatos a gobernar la demarcación, el primero de ellos organizado por Nino Canun y el segundo por la COPARMEX; sin omitir desde luego, el debate radiofónico en ABC conducido por el periodista Miguel Bárcenas.

A manera de resumen, los candidatos que se disputan la Delegación Cuauhtémoc son los siguientes:

PARTIDO
CANDIDATO
PRD-PANAL-PT
Jose Luis Muñoz Soria
MORENA
Ricardo Monreal Avila
PRI-PVEM
Alejandra Barrios Richard
PAN
Alexander Flores Montesinos
MC
Ericka Cristina Pérez Campos
PH
Irma Dionisia Olguin González
PES
Elhsa Contreras Alvarez
Independiente
Lorena Osornio Elizondo

Las empresas encuestadoras Parametría y Gabinete de Comunicación Estratégica le dan la ventaja al candidato de MORENA Ricardo Monreal, mientras que Actividad Máxima Survey, de las Heras-Demotecnia y Covarrubias, se lo dan a José Luis Muñoz Soria, candidato de la coalición PRD-PT  y Nueva Alianza.

Por otra parte, la candidata Alejandra Barrios Richard, de la coalición PRI-PVEM, quedaría en un tercer lugar; en una cuarta fuerza política Alexander Montesinos del PAN, y con porcentajes inferiores al 3%, los demás candidatos de los otros partidos.

Así pues, la competencia por ganar la delegación Cuauhtémoc se da entre los candidatos de la “izquierda”, uno de ellos, Ricardo Monreal de MORENA, el otro José Luis Muñoz Soria del PRD.  Esto me da pie, a compartirles algunas reflexiones.

Hoy la delegación Cuauhtémoc se enfrenta ante una situación que para aquellos amantes de la izquierda, es dolorosa; y para aquellos que piensan  que el “PRI” regresará o que el “priísmo” dejo escuela, resulta cierto.

Es una pena ver, que los dos candidatos de Izquierda, Ricardo Monreal y José Luis Muñoz Soria, se  estén golpeando políticamente como lo han hecho, acusándose ambos mutuamente de corruptos, ladrones, mentirosos.



Ironías de la vida. En 1988 José Luis Muñoz Soria fue candidato a diputado federal por el entonces Partido Mexicano Socialista PMS, era un luchador social, que por motivos de la vida democrática electoral, se convirtió en un funcionario gubernamental, a quien se le atribuyen, las prácticas nefastas priístas de crimen, robo y corrupción que tantos pueden atribuirle, cuando se vuelve uno gobierno. En sentido inverso, Ricardo Monreal, en 1988 era un tipo de ese sistema político priísta autoritario y podrido por el cual luchaba derrumbar el entonces candidato José Luis Muñoz Soria; Monreal, fue un diputado federal en ese polémico Colegio Electoral de 1988 que tomó por asalto la tribuna del Congreso, para declarar a Carlos Salinas de Gortari como el Presidente de México, después el señor fue Senador de la República, cuando se aprobó el entonces polémico y ya olvidado Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, así como todas las leyes salinistas de la nueva era neoliberal y privatizadora que hoy muchos detestan; después el señor Monreal, se fue convirtiendo, poco a poco, en lo que algún día fue José Luis Muñoz Soria, un luchador social.

¡Historias inversas¡. Dignas de una telenovela política.  La lógica me hubiera dicho, que José Luis Muñoz Soria y Ricardo Monreal se hubieran enfrentado representando cada uno lo que era, pero no, lo que son ahora realmente.


Se le ha acusado, no yo, ellos, de que José Luis Muñoz Soria, es un tipo corrupto, que le gusta coleccionar vehículos deportivos, cuando su salario de entonces Jefe Delegacional, no le permitían esos frivolidades; también se le ha acusado de tener una cantidad enorme de familiares trabajando en la Delegación, entre ellas su esposa. Se le ha acusado también, de utilizar el aparato político que da una delegación política, para desviar los recursos materiales, inmuebles, vehículos, celulares, así como de los cientos de miles e inclusive millones de pesos, en programas sociales o no; entre ellos, regalar despensas y también de aprovechar el poder que da una de las delegaciones más ricas del Distrito Federal, ya sea para extorsionar a los ciudadanos de la Delegación Cuauhtémoc o bien, recibir las “cuotas” de quienes realizan actividades ilegales o informales.




Por otra parte, se le ha acusado a Ricardo Monreal, no solamente de su pasado priísta, que ese al parecer, se cura con el olvido del pueblo mexicano; sino de ser hermanos de narcotraficantes, haber fingido autoatentados, o prefabricar actos de honestidad falsos, como fue el de devolver cheques a la Cámara de Diputados; se le ha acusado, de haber adquirido como gobernador catorce propiedades, dos de ellas inclusive adjudicándose los inmuebles; de “simular contratos” o reunirse con líderes priístas de dudosa reputación; también se le ha imputado entre las tantas acusaciones, de haber comprado su título de doctor en Derecho por la UNAM. La descalificación de Monreal es tal, que inclusive lo han acusado de ser, “peleonero de cantina”.   


Lo cierto es, que ambos se acusan de traidores. José Luis Muñoz Soria se le ha acusado de abandonar a quien alguna vez fue su líder y por el que se desgarraba la camiseta, en los días y las horas del Plantón de Reforma, en las tantas marchas que encabezaba el señor Andrés Manuel López Obrador, quien fuera alguna vez su “Presidente Legítimo”, en los inolvidables mítines de protesta, en la toma de la Cámara de Diputados; en los días de la resistencia a la reforma petrolera que promoviera el “usurpador” y llamado despectivamente “FECAL”, Presidente Felipe Calderón.  Historias de traiciones y más traiciones, como también la de haber renunciado a la militancia de la que fuera su “expresión política”, IDN, cuyo líder de la tribu, era el también el mil veces olvidado, negado y traicionado, Rene Bejarano.

Ricardo Monreal se dice leal a su máximo líder, Andrés Manuel López Obrador, quizás por conveniencia, y es que no tengo la mínima duda, de que es Monreal y no Ebrard, quien terminara por sustituir y heredar, la fama y popularidad de AMLO. De ahí la importancia que tiene para él, ganar la Delegación Cuauhtémoc; hacerlo, lo pondría automáticamente en la candidatura a Jefe de Gobierno y a largo plazo, en la candidatura presidencial.

Por otra parte, José Luis Muñoz Soria termino por convencerse que la izquierda no puede convertirse en stalinista, ni ser leal a liderazgos individuales, más que de grupo; quizás en el fondo, está convencido que el nuevo líder político que habrá que apoyar política y electoralmente en el 2018, tiene nombre y apellido: Miguel Ángel Mancera Espinosa.



Pero aun, independientemente del futuro que se visualiza,  frente a este antagonismo de dos hombres de izquierda, lo triste es saber, que alguna vez Muñoz Soria y Monreal, fueron miembros del mismo bando, que ambos apoyaron al mismo candidato, que inclusive, recientemente, los dos manifestaron su rechazo y voto en contra, de las llamadas reformas estructurales. La pelea de dos hombres de izquierda, acusándose mutuamente de corruptos y mentirosos, no es más que la gran jugada de algunos estrategas políticos, de haber logrado, que eso que llaman “izquierda”, terminara como lo que actualmente esta, “fracturada y dividida”.








He escuchado las propuestas de ambos candidatos y me parece que la de Muñoz Soria, es más realista, sin perder su esencia de visión social de un político de izquierda; en cambio la de Monreal, se me hace un discurso combativo, duro, de un hombre honesto que no permitirá de ningún modo, actos de corrupción, inclusive inquisitivo, de los que gobiernan actualmente la delegación y también, el gobierno de la Ciudad de México.




Sin embargo, en ambos casos, la visión también cambia; Monreal concibe la Delegación Cuauhtémoc como un lugar de oportunidades, sumergido en la crisis social que le ha dejado, un  gobierno corrupto; mientras que Muñoz Soria, ve en la delegación uno de las mejores regiones del país, con la responsabilidad de gobernarlo con sentido social. Monreal ha amenazado con hacer auditorias y no temblarle la mano en la corrupción que impera en la delegación de manera inmoral a causa de unos “pillos”, mientras que Muñoz Soria reconoce “errores”, pero aterriza “realidades”, frente a un candidato, a quien le dice promete mucho, que no entiende los problemas de la demarcación porque nunca ha vivido en él y que además, piensa utilizar a la Delegación de mero trampolín político.

Lo cierto es, que por momento la guerra sucia entre Muñoz Soria y Monreal, es por un ente político, que aun no tiene las facultades para gobernarse así mismo. La delegación no es un Ayuntamiento, con las facultades legales y constitucionales que tiene este. Luego entonces, las promesas de ambos, dependen hasta en tanto no llegue la reforma política del Distrito Federal, de la buena voluntad del "gobierno central".


Hubiera querido que Alejandra Barrios se hubiera sumado a los debates que organizó Nino Canun y la COPARMEX; no lo hizo, como cuando hace más de veinte años, debatía en la televisión con Guillermo Gazal, líder de los comerciantes establecidos. ¡No lo hizo¡.  Y eso deja al PRI, fuera del juego político. No poniendo en duda, que conservara su cuota de poder y se erigirá ella, en la gran juez que decidirá, quien de los dos debe ganar y quien sin duda alguna, dará gobernabilidad a la jefatura delegacional para los próximos tres años. Sospecho que sus huestes, que son miles, ya tienen candidato. 






Alexander Montesinos candidato del PAN quien se ha mostrado como una persona respetuosa y conocedora de las teorías más vanguardistas de la gestión política y administración pública; pero sin trabajo político en la demarcación. La crítica no es al candidato, ha sido al Partido que lo ha postulado, que ha hecho poco o casi nada para formar cuadros y hacer trabajo político en la delegación. Es una lástima lo que se ha convertido el PAN en el Distrito Federal. No dudo que este Instituto Político que alguna vez tuvo la oportunidad de gobernar la Ciudad de México, quedara vergonzosoamente en una cuarta fuerza política y de seguir esa tendencia, próximamente desaparecerá de la demarcación y del Distrito Federal. (Lo puede alcanzar Movimiento Ciudadano). 








Precisamente, la candidata  Ericka Cristina Pérez Campos de Movimiento Ciudadano, ha realizado un trabajo destacable, la misma no ha aceptado una papel de “candidato de relleno”, su actitud de competir y hacer campaña, es digna de aplaudirse; su partido, aliado histórico  del PRD, como de sus excandidatos presidenciales tanto de Cuauhtémoc Cárdenas como de López Obrador, ha decidido en esta elección, “jugársela” y demostrar al electorado, que puede competir por si solo, sin necesidad de fungir como “partido satélite” de algunos de los tres partidos grandes que gobiernan el país; su candidata pues, es claro ejemplo de ello. No pongo en duda que de continuar el trabajo político que la candidata ha hecho, podrá colocar a su partido en la gran sorpresa, quizás en una cuarta fuerza política, por encima del PAN.









Los otros candidatos, lamento decir que brillan por su ausencia. Irma Olguin González del Partido Humanista, ha realizado una campaña más simbólica que competitiva; quizás otro candidato lo hubiera hecho mejor, pero no fue así; las expectativas que generó este partido en la Delegación Cuauhtémoc eran muy amplias y pudo haber hecho más, si ésta hubiera decidido competir. ¡Muy probablemente falto dinero¡. ¡Pero más falto voluntad¡.  La propuesta de un hospital para mascotas se me hace absurda, dirigida más a los vecinos del Parque México, que a las necesidades de la Delegación Cuauhtémoc. Sin embargo hay que reconocerle, que a diferencia de otros candidatos de su partido, esta no ha declinado y ha sido leal con el partido, hasta el último minuto. Sin embargo, para aquellos que vivieron la fundación del Partido Humanista, cabe la nostalgia de añorar el liderazgo de Virginia Jaramillo, si ella no hubiera fallecido, sin duda alguna el Partido tendría un mejor destino. 








Elhsa Contreras Alvarez candidata de Partido Encuentro Social, sin comentarios,  quien tras la exitosa campaña de medios que ha dejado la figura de Héctor Suárez, decidió esta declinar a favor de José Luis Muñoz Soria.


Finalmente figura también el caso de Lorena Osornio Elizondo aspirante a la candidatura independiente, que tras juntar 22 mil firmas, el Instituto Electoral del Distrito Federal determinó no concederle la candidatura, en razón a su militancia príista. La aspirante impugnó la determinación del IEDF, pero el Tribunal Electoral del Distrito Federal no le concedió la razón. Sin embargo, el problema de Lorena Osornio no es tanto su parentesco de afinidad con su suegra y candidata priista  Alejandra Barrios, sino que la misma, es miembro del Consejo Político del Partido Revolucionario Institucional.







Así pues, haciendo mis pronósticos, más basados en la intuición que en raciocinio, sería bueno que el PRD perdiera la Delegación Cuauhtémoc, no me queda la menor duda de que la necesidad de una transición como la que se dio en 1997, es actualmente necesaria, por razones de salud pública y espíritu democrático.  Sin embargo, no creo que eso ocurra. Ricardo Monreal es un excelente político capaz hasta de convencerme, pero no creo que pueda, aun con el apoyo del Gobierno de Tabasco, ante una maquinaria que cada trienio se perfecciona, aprendiendo de sus antecesores los priístas y aprovechándose del abstencionismo electoral, pueda persuadir voluntades. (No estoy hablando de fraude, sino de ingeniería electoral).



Platicando hace algunos meses con un operador político este me dijo, que lo importante de ser político, era ubicarse en el “terreno” y darse cuenta, hacia donde estaba “la línea”.  Una vez ubicado “la línea”, sigue el efecto de “la cargada”, para entonces poder conservar o ganar el poder.  

En el 2018, la línea política no es Andrés Manuel López Obrador cuyo defecto es enemistarse cada día, con las personas que fueron sus aliados. Así será, hasta el día que se muera. Ya lo hizo con Rene Bejarano y Dolores Padierna, quienes alguna vez lo apoyaron.

La línea que deben seguir los jefes de las corporaciones clientelares del Distrito Federal, es sin duda alguna Miguel Angel Mancera Espinosa. Y eso lo sabe bien, el PRD; lo sabe bien, también Andres Manuel, lo sabe tambien MORENA.

Por eso, lo digo desde ahorita, el mejor escenario político es celebrar el triunfo de MORENA en la delegación Cuauhtémoc, pero no será así. Ganará José Luis Muñoz Soria y ganara "limpiamente" gracias a la maquinaria electoral perredista; entonces me lamentaré, porque alguien gritara a los cuatro vientos: ¡Fraude¡, ¡Fraude¡, ¡Fraude¡.  

  







   

  


sábado, 16 de mayo de 2015

CARTA PROSELITISTA ELECTORAL A LOS QUE FUERON MIS ALUMNOS Y COMPAÑEROS DE TRABAJO




Ser profesor, es un modo honesto, más que de vivir, de sobrevivir.  Los profesores, no viven del salario, sino más bien, del espíritu de sus alumnos.  Por eso he tenido la dicha de ser y haber sido un modesto profesor universitario y de vivir, del alma, de las buenas vibras, de las experiencias y éxitos, de quienes alguna vez fueron mis alumnos.

Alguna vez fui alumno también. Lo fui en una aula universitaria, allá en el CCH Naucalpan y después, en el CCH Azcapotzalco;  lo fui, en los edificios de la entonces ENEP Aragón, lo fui entre tantos compañeros de clase, en una época, como la de hoy, en crisis y de falta de esperanza hacia el futuro.

¡Claro que es difícil estudiar¡, cuando se tienen muchas necesidades. La escuela pareciera una inversión riesgosa, insegura, sin porvenir alguna; es más seguro que conseguir un empleo mal pagado en el momento actual, que esperarse cuatro o cinco años, y obtener de igual forma, otro empleo mal pagado o lo que es peor, con el riesgo, de morir en cualquier parte.



Pero no quisiera escribir esta vez, para transmitir este mensaje.  Esta carta la escribo a los que son o fueron mis alumnos y dejarles esta lección de vida, de lucha y sobrevivencia.

El alumno ceceachero que alguna vez fui, creyó que vivir, era una responsabilidad. Que la vida, tenía significado precisamente para luchar y transformar, las injustas condiciones de desigualdad que en aquel entonces, se vivía (y peor, se sigue viviendo), en mi país.

Como la gran inmensa mayoría de los alumnos de este país, también carecí de muchos recursos, desde dinero para mi pasaje, hasta de una computadora, ya ni siquiera para conectarme al internet, sino para escribir.  Carecí de libros y también, hasta de buenos maestros y lamentablemente, también carecí de buenos líderes.

Convertirnos en una República de cínicos y de absurdos es lo peor que nos pudiera pasar. La vida profesional fuera de las aulas universitarias, no es el “mundo de la práctica”, como muchos desatinadamente dicen; es el mundo de la falta de valores, de principios, de una profunda injusticia e ignorancia. Es el mundo, donde las personas son tratadas como las cosas y donde la gente que según “sabe” y conoce la “práctica”, actúan con arrogancia, con falta de sensibilidad y prepotencia.

Aprendí a lo largo de mis años en el servicio público, a conocer profesionistas mediocres y funcionarios, también igual de mediocres y en otros casos, salvo honrosas excepciones, funcionarios cínicos y corruptos. Aprendí también, justo es reconocerlo, a tratar con ciudadanos con una mentalidad mágica, frustrada, resentida, a causa todo ello, de un gobierno insensible, nefasto e incompetente.

Ser docente y después ser político, es algo que pudiera reprocharse. Quizás la concepción que se ha creado del maestro es la de ser un mártir que acepte el postulado de la docencia y con ello, el desprecio del Estado y de la sociedad.  También ser político y docente, son dos cuestiones que deben tratarse separadamente, de tal forma, que el “académico”, jamás debe involucrarse en asuntos “vánales” y temporales como lo es la política. Su esencia, sostienen muchos, debe permanecer pura e inmaculada, para que el “mundo de los políticos”, no lo ensucie o lo desprestigie.










Sin embargo, no siempre es así. No todos podemos pensar como aquel genio que fue Max Weber, que se abstuvo de participar en cuestiones políticas; o Norberto Bobbio que su pasado fascista demeritaba su genialidad.  Cada persona proveniente de la academia, es libre o no de participar en cuestiones políticas, sus aciertos o errores, son propios precisamente, de la diversidad de personas y de contextos temporales que les toca cada uno vivir.

Se me viene a la mente José Vasconcelos, hombre de vicios y virtudes, en su vida pública y privada; pero que alguna vez, fue el joven abogado que le tocara vivir el fraude electoral de 1910, después la revolución y posteriormente, por azares del destino, encabezara la Secretaria de Educación Pública y por consiguiente, la dirección de la Universidad Nacional.  Hombre que sintió la vocación y responsabilidad de ejercer sus derechos políticos en 1929 al competir en una elección presidencial fraudulenta, habiéndose enfrentando con lo que vendría a ser en las décadas siguientes, la poderosa maquinaria electoral priísta.

En las aulas universitarias, cuantas veces no nos quejamos del gobierno, cuantas veces no reprochamos a los diputados que tenemos; cuantas veces, no hacemos las críticas más despiadadas a las leyes absurdas, incompletas e incongruentes; cuantas veces, no demeritamos al presidente, a los ministros de la corte, cuantas veces, no hemos hecho críticas a un gobierno, que sentimos nefasto e incompetente.

¿Y que hacemos?. Hacernos críticos o criticones. Tratar de componer el mundo en una charla de café, o bien, salirse a la calle, a enfrentarse con esa realidad.



Cuantas veces no trabaje en un escritorio burocrático, componiendo los errores de la clase política gubernamental, aquella que también robaba, pero cuyo discurso de sus principales líderes políticos, era la de ser honestos y valientes.

Cuantas veces no apoye a esos líderes, con mi bolsillo, como si ser burócrata era una honrosa distinción, que me obligaba moral y políticamente, emprender la lucha electoral en la contienda electoral del 2006 y 2012.



Decidí participar políticamente, porque pienso que es lo mínimo que debo hacer por mi conciencia ética y cívica, por mi país, mi comunidad, mi familia y por los que fueron mis alumnos.

¿Por qué en un “partido chico”?. Porque en un partido como el Humanista.




¡Los partidos políticos van y vienen, las ideas no¡. Participo en un partido político, al que sostengo no es “chico”, aunque algunos de sus dirigentes nacionales parecieran serlo;  sin embargo, reitero mil veces que no hay “ciudadanos chicos”, ni “ideas chicas”. Participo políticamente porque es un derecho humano hacerlo y con ello, me enfrento en la organización y construcción del partido, con los mismos problemas que existe en el país; como son los pocos y la mala distribución de los recursos, el desconocimiento de muchos temas, buenas intenciones, falta de método en transformar las cosas y desde luego, las tentaciones de la vanidad y la corrupción.  

Ninguna organización humana es perfecta. Eso no es justificante de que “todos los partidos sean lo mismo”. Simplemente es una ley humana social. La red compleja de personas, hace que todos tengan interés y existan grupos que defiendan o traten de preservar sus intereses. Existe política dentro y fuera del partido;  y existe política también, dentro y fuera de nuestra vida privada, la familia; o dentro de nuestra vida social, la escuela o el trabajo.

La política es algo que se da naturalmente en quienes estudiamos derecho. Los que viven en el litigio, viven en carne propia el conflicto y saben, que ante el problema, debe buscarse una solución, la cual puede ser a largo plazo, o bien, a corto y mediano plazo, siempre y cuando, exista la voluntad de las partes en solucionar el conflicto. Es decir, en buscar la conciliación.

Eso es la política. ¡Resolver conflictos¡. Pero no los problemas individuales, sino los problema colectivos. La política es la vocación redentora de salir a la calle, a la asamblea, a las calles, a las casas, a buscar todas las formas posibles  que existen, para solucionar el conflicto.

¡Así pues¡. El mundo es un conflicto permanente. Y la forma de enfrentarlo, es buscar la solución del mismo.

¡Acúsenme de ser Quijote y salir con mi armadura a pelear contra los molinos del viento¡.

Pero es que realmente, no acepto la resignación y que el conflicto sea algo natural. No acepto de ningún modo, que los vicios triunfen sobre las virtudes, no acepto, ni aceptare jamás, que el cinismo, la corrupción, la opulencia y la pobreza, pueda existir y seguir existiendo. Peor aún, no acepto ni aceptare jamas, que estos puedan triunfar, sobre los principios de la justicia, la libertad, la igualdad y la búsqueda de la felicidad a la que tenemos cada uno de nosotros.

Participo en un “partido chico”, porque es momento de romper con los monopolios que también existen en la política.  Un tripartidismo que no es más que la cuarta fase del monopolio político partidista con el que Vasconcelos se enfrentó en 1929, eso es lo que enfrentamos; y también, hay que reconocerlo, peleo con el surgimiento de un nuevo partido, que nació desde sus pequeñas posiciones gubernamentales.  (Por reglas de cortesía, no me atrevo a decir el nombre de MORENA).

“¡Muchos partidos dividen al pueblo¡”. – Eso escucho -  ¡Falso¡, ¡falso¡ …¡falso de toda falsedad¡.  Quien dice que el pueblo se divide, piensa que el pueblo es uno o debería ser uno, desconociendo su gran riqueza es la variedad. No todos son iguales, ni debemos caer en la falacia de generalizar las cosas. Cada problema cada región, cada persona y cada político, es diferente.  

Creo en el multipartidismo y en el derecho y la libertad que tienen las personas de competir en igualdad de condiciones con sus adversarios.  Creo en proyectos políticos recientes, porque el monopolio partidista que nos ha gobernado en los últimos veinte años, deje de creer en ellos. Ni tampoco puedo creer en las personas con las que alguna vez me mandaron, trabaje y escuche de sus bocas, lo mismo que desde mi escritorio burocrático, no pude cumplir. 

"Los partidos chicos son empresas familiares", no lo dudo, la falta de participación de los ciudadanos, hace posible este fenómeno, que los "pocos", se hagan "muchos", no porque llamen a los ciudadanos a participar, sino porque son los familiares, los que entran a "reforzar" el partido. La manera de evitar este triste fenómeno, es que no permitamos que una entidad de interés público como es un partido político ,se convierta en una empresa familiar, subsidiada por el Estado. 

"Muchos partidos, es gastar dinero del erario público". Esa es la cantaleta que inventaron los medios de comunicación para desprestigiar el surgimiento de nuevos partidos políticos; aquellos medios masivos que dan los espacios en sus noticieros, a la clase política gubernamental que hay que desplazar. 

Quiero decirles que se gasta dinero en la democracia, como igualmente se hace, en la seguridad social, en la educación, la obra pública, la procuración e impartición de justicia.  ¡Gastar en democracia, no es malo¡. Solamente los dictadores, son los que se oponen a ello. Gastar el dinero público no es malo, para eso es, para el público, el pueblo, la gente o como quieren llamarle. Como tampoco es malo gastar en los adultos mayores, en los niños y niñas, en los estudiantes. Solamente la soberbia de los que tienen el control de los medios masivos de comunicación, se atreven a sostener y a repetir más de mil veces, este mito; idea falsa que se propaga y se repite cientos de miles de veces, para sostener la oligarquia que nos gobierna.

"Los políticos se roban el dinero". Claro, pero quiero aclarar lo siguiente. No son los políticos los que se roban el dinero, son los ladrones, ese es el termino correcto y la forma de evitarlo, es precisamente, participando en política.  

Es por todo ello, que hago la presente invitación:

Invito a los que fueron mis compañeros en la oficina, a los que fueron mis alumnos, a mis familiares, a que voten por la opción política con la que me encuentro participando.  ¡Les pido que no desperdicien su voto votando por la misma clase política que los manda, los engaña, les miente, les roba, les traiciona¡.













¡No soy candidato¡. Cosa curiosa, no soy candidato y participo en la política; y pido además, que voten por personas que no conocen, como a mí me que si me conocen.

Quiero responder que no soy candidato, porque eso hubiera significado limitar mis ideas, a un espacio y tiempo determinado.  Pido perdón a mis vecinos y a mis compañeros de gremio por no trabajar para ellos. Lo que pasa, es que la batalla que libro, es grande, que  en esta guerra, me siento mejor colocado en la posición en la que me encuentro.

Prefiero estar en muchas campañas, con muchos candidatos y si la vida me concediera gracia, quisiera estar en muchas partes, en muchos gobiernos, inclusive, en muchos partidos.

Quisiera seguir aprendiendo de la praxis de la política, de las lecciones de vida que me han dejado muchos candidatos; hombres y mujeres que buscan un mejor destino para sus pueblos, sus rancherías, sus vecinos.  ¡Hay más gente buena que mala¡. En México, sigue existiendo la honradez, la lealtad, el compromiso, la esperanza.

Quisiera seguir conociendo los hombres y mujeres que he conocido en estos últimos meses. Mexicanos de ideas diversas, pero mexicanos de sangre, de cuerpo y alma,  de ideales puros en la construcción, de eso, que pocos entienden, pero que es y se llama democracia.

Quiero decirles que en México, existen personas trabajadoras que piensan de distinta forma. Madres que trabajan y hasta tienen que abandonar a sus hijos, para buscar trabajo y mantenerlos. 

Quiero decirles que en México, si existen seres humanos que se regeneran, se readaptan, que renuncian a su vicios, dispuestos a ser mejores padres, esposos, hijos, vecinos, mejores personas.

Quiero decirles que en México, existen muchos jóvenes que estudian todos los días, no para tener futuro, sino para construirse un futuro.

Quiero decirles que en México, hay muchos campesinos, personas de comunidades indígenas, adultos mayores, discapacitados; personas "gueras", "morenas", católicos, creyentes, cristianos; personas de preferencias sexuales diversas, personas como tu y como yo.  ¡personas de pie que nos trasladamos diariamente en el camión, en el metro, que nos atoramos en el tráfico y en la desesperación de esta ciudad.

La lucha es intensa, más lo es, cuando en este ejército, no se cuenta con el suficiente parque de conocimientos, de recursos, de lonas, mantas, volantes, se spots de radio y televisión; cuanto uno se convierte en objeto del espionaje político y de la delincuencia organizada; y también desde luego, víctima de la traición de muchos compañeros de causa.

La lucha es casa por casa, calle por calle, familia por familia, persona por persona. La lucha es con nosotros mismos. Ser diferentes, rehacernos y reinventarnos. Comprometernos que el cambio, no es de gobierno, es con uno mismo.

Por eso la lucha, no debe fomentar ningún odio. En esta patria, todos somos hermanos, no hay "malos", ni "buenos", hay personas que han traicionado gravemente la confianza, pero eso no da motivo que en nuestros corazones, se albergue el germen del odio y la venganza.  La justicia es sabia y equitativa, jamas vengativa. Necesitamos, un país donde impere lo primero, no lo segundo. 

La lucha no ha terminado, ni terminara el día de las votaciones, cuando el Partido al que pertenezco y defiendo, se enfrente a su principal reto, que es conservar el registro. Un reto que fue impuesto, por los monopolios políticos que están en contra de la representación y el surgimiento de nuevos liderazgos políticos.


Quiero decirles a mis compañeros de partido, que me quedo con Ustedes en estos días y meses intensos, de trabajo, estrés, de angustia y ansiedad.

Quiero decirles a todos mis compañeros dentro  y fuera del partido; dentro y fuera de la Universidad; dentro y fuera de mi comunidad; que me quedo con lo mejor de ustedes, que pase lo que pase el 7 de junio.

Yo Jorge Luis Esquivel Zubiri.

¡Seré Humanista por siempre¡.