sábado, 16 de febrero de 2013

PRI, PAN, PRD ... Y WIKIPARTIDO:


Si promover una iniciativa popular, en un régimen partidocrático como el nuestro, es algo difícil, pensemos ahora, lo que es constituir a un partido político nacional.

Es un derecho de los ciudadanos mexicanos participar en los asuntos políticos del país, pero realmente, son pocos los mexicanos que pueden participar realmente en los asuntos públicos, más aun, la concepción de participación política en nuestro país, está totalmente distorsionada, pareciera que para ser “político”, se requiere  ser un hijo de un ilustre político, o ser un líder que apadrine a una clientela política, ser una cosa y no un ciudadano libre, un vil objeto de clientela política, una conciencia en “venta” o que reciba una dádiva, a cambio de vender su voto, su firma, su supuesta participación política.

La participación política en nuestro país, está mal concebida, pues cuando hablamos de un político, imaginamos a un ser deleznable, asesino, corrupto, mentiroso, traidor, gánster; la participación de nuestros políticos en los últimos años, no ha sido la mejor; pero también nuestra participación ciudadana no ha sido satisfactoria;  los ciudadanos nos hemos abstenido de participar, de exigir cuentas a nuestros representantes, se nos ha olvidado, que en cada uno de nosotros somos también, políticos.

Wikipartido es, eso al menos me parece, uno de los primeros esfuerzos ciudadanos, para constituir un partido político.
 
 
El Sistema Político Mexicano como cualquier sistema político en el país, no está exento de errores, sin embargo, no me corresponde justificar o comparar el sistema político con otras naciones, pues éste es mi país, en este nací y en este deseo participar.

El sistema político mexicano es una creación del PRI, y este partido, no fue más que en su momento, el instituto político que sirvió para legitimar a una forma de gobierno autoritaria, basada en el poder de un solo hombre, llamado Presidente de la República.

Una forma de gobierno autoritaria, una “dictadura casi perfecta”, como lo definiría el premio Nobel Mario Vargas Llosa, o bien, una monarquía transexenal en vía hereditaria, como diría Daniel Cosio Villegas.

Sea lo que sea, ese aparato autoritario que fue el PRI-Gobierno, a través de diversos actos para legitimarse, promovió la creación de partidos políticos. Los mismos partidos políticos que hoy gobiernan a éste país. Los mismos que aprendieron, no a transformar y suprimir el poder corrompido, sino a compartirlo.

Muchas de estas organizaciones políticas, nacieron de forma pura, pero otras más, fueron promovidas por el propio Estado y en otros más, como escisiones del partido oficial de Estado.
El PAN fue uno de esos partidos políticos, que nació como un grupo de ciudadanos libres, aunque fueron estigmatizados por los gobiernos priístas como “reaccionarios”, su contribución en la democracia mexicana ha sido valiosa y admirable; lamentablemente, su estructura elitista y sus antecedentes históricos, ha hecho que sea un partido percibido como excluyente, calificado de “conservador” o de “derecha”. Recientemente su ascenso a la presidencia, generó diversas decepciones, ante su gran expectativa frustrada, de transformar el Estado mexicano.

El PRD, fue otro de esos partidos políticos, que logro conjugar intereses antagónicos, compuesta por los enemigos del régimen, la vieja “izquierda” comunista, aliada con la disidencia priísta.  La percepción que ha generado, ha sido de un partido dividido, con constantes fricciones entre sus denominadas “tribus” y lamentable desatinos, al identificarse como “partido violento” y desconocer la institucionalidad en que se cimenta el Estado.

Otros partidos como Nueva Alianza o el Partido Verde Ecologista Mexicano, corren la misma suerte de descrédito, al parecer estos, más que organizaciones políticas de ciudadanos, en extensiones sindicales o empresas familiares.

Partidos como el del Trabajo o Movimiento Ciudadano,  también han generado malas percepciones en la ciudadanía, al asimilarse estos como partidos “zánganos”, que “se cuelgan” de algún personaje popular, para poder alcanzar por lo menos el 2%  de la votación nacional y sobrevivir del presupuesto público.

Lo cierto es, que los partidos políticos es la mejor forma de organización política que las sociedades modernas han podido construir, sin embargo en el caso mexicano, han sido los partidos políticos, las instituciones más conservadoras, las menos transparentes, son también “podres fácticos”, que se han negado, a la democratización del país.

Y prueba de ello, han sido las leyes electorales, que estos partidos a través de sus diputados y senadores, han legislado. La creación de un partido político, es un reto descomunal para cualquier organización que no cuenta con el apoyo de los recursos públicos que puede desviar algún gobierno; el poderío económico de alguna empresa o inclusive, los recursos materiales, humanos y económicos que pudiera aportar alguna organización sindical o inclusive, partidista.
 
 
Tan sólo el artículo 24 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que para conformar un partido político nacional, se requiere por lo menos, contar con 3 mil afiliados en por lo menos veinte entidades federativas, o bien, trecientos afiliados en por lo menos, doscientos distritos electorales uninominales. Adicionalmente establece como requisito, que dicha cantidad, no podrá ser inferior al 0.26% del padrón electoral federal que haya sido utilizado en la elección federal ordinaria inmediata a la presentación de la solicitud del partido.

La constitución de un partido político implica conformar asambleas constatadas por notario, en el que se verifique la realización de esas asambleas que hagan constar la participación de los ciudadanos en las cifras antes citadas. ¡Un gran gasto que difícilmente un bolsillo individual o de grupo pudiera pagar¡, al menos de tratarse de alguna entidad partidista, sindical, empresarial, que pudiera solventar esos gastos, organizar asambleas, convocar a ciudadanos, inclusive a través de métodos deleznables como el “acarreo” y compra de votos, filiaciones y hasta de manifestantes.
 

El régimen democrático de nuestro país, promueve que éste sea partidista, pero lamentablemente ese partidismo es oligárquico e incongruente en sus principios; los mecanismos de selección de candidatos a los puestos de elección popular, han hecho que éste sistema sea monstruoso, al ser seleccionados éstos en “encuestas internas”, “convenciones democráticas” o los “dedazos” llamados éstos “candidatos de unidad”; sea el método de selección “simulado”, los candidatos  logran legitimarse en cada jornada electoral, cuando la mayoría de los ciudadanos votamos por candidatos partidistas, que en ningún momento elegimos, o cuya procedencia de obtención de la candidatura, fue dudosa.

Así lo denuncie el diversos blogs, en las elecciones del 2012; mismos que publique el 5 de febrero, 8 y 29 de abril, 20 de mayo y 23 de junio de 2012,  los vecinos de la Delegación Cuauhtémoc, votaron por candidatos, que fueron postulados por sus respectivos partidos, de manera secreta.

Un sistema partidocrático el cual critique y reiteró nuevamente sus críticas: “Ellos” ….por lo que debemos de botar” publicado el 23 de julio del 2011; “¡Partidocracia y más partidocracia …¡ (La elección del diputado federal en el 8° Distrito Electoral), publicado el 15 de enero del 2012; “¡No soy un ciudadano “cosa”¡” de fecha 22 de abril del 2012.  Artículos en los que básicamente manifesté el “hambre” de los partidos por sostener sus prerrogativas, (dinero público que pagamos los contribuyentes), para mantener a una “bola” de políticos burócratas, narcisistas de los reflectores, que no han capacitado a los ciudadanos para el ejercicio de sus derechos políticos, en generadores de “clientelas”, conciencias secuestradas, mancilladas, capacitadas para la industria del “mitote”.

Mucho se ha dicho que no se necesitan más partidos, otros inclusive, proponen que se supriman; contrario a ello digo, que se requieren más partidos políticos.  No se requiere de únicamente de los tres partidos tradicionales, ni de los mismos políticos de hace treinta, veinte o diez años;  se requiere de más organizaciones políticas y nuevas caras en el escenario político, nacional, estatal, regional. Se requiere pluralidad de ideas, mayor debate en las propuestas políticas, en los planes y programas de gobiernos; se requieren de muchas opiniones, en pocas palabras, se requiere a los mejores mexicanos.

Se trata pues, de un derecho político que tenemos los ciudadanos. Votar y ser votado, pero también, participar, expresarnos, opinarnos, vigilar, fiscalizar a nuestros representantes y funcionarios públicos. Así lo establece la Constitución Política en su artículo 41, que establece, que los partidos políticos son entidades de interés público, que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de la representación nacional y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan mediante el sufragio, universal, libre, secreto y directo.
 
Para ello, el Instituto Federal Electoral (IFE), ejercerá para el 2013, la cantidad de $11,019,848,180.00 (Once mil diecinueve millones, ochocientos cuarenta y ocho mil ciento ochenta pesos 00/100 M.N.).    Parte de ese dinero público, se destinará para el financiamiento público de los partidos políticos; cantidad similar recibirá dicho organismo público para el próximo ejercicio anual y del cual, parte de ese presupuesto, lo destinará a todos los partidos políticos.

Crear nuevos partidos políticos, no implica aumentar la tajada presupuestal del IFE,  sino por el contrario, el dinero presupuestado para partidos políticos deberá dividirse entre los partidos políticos que obtengan su registro. ¡Qué valiosa oportunidad de acabar con la partidocracia PRI-PAN-PRD, si logramos constituir mayores partidos políticos que compitan en las próximas elecciones del 2015.
 
 
Por eso sostengo, que Wikipartido, es una muy buena opción para participar en la política, sin necesidad de ir a mítines, de formar parte de una clientela o de besarle la mano, algún político sin preparación académica y formación ética.

Wikipartido es un partido para internautas, es la organización de la sociedad futurista, la netocracia que irá tomando el poder en sociedades industriales que deberan transitar a la era de la información.  
 
 

Un partido que no impone la cláusula de fidelidad, que no condiciona la afiliación de sus miembros, que no promete;  un partido que será una plataforma democrática, como lo es la enciclopedia Wikipedia, un espacio virtual donde converge la inteligencia colectiva y participativa.

Es hora de innovar la política, de buscar nuevos cauces para la protesta y la participación, de ir construyendo una sociedad democrática, con base a la razón, a la tolerancia, a la discusión, pilares de una auténtica de la democracia; donde no cabe la intolerancia, el insulto, el odio.

Señores y señoras, hoy les informó, que me sumo al Wikipartido.

Reitero mi compromiso, por reducir la brecha digital y por construir una sociedad democrática, informada y cada vez mas cercana, a las tecnologías de la información.

Es hora, de construir nuevas alternativas, para la exigibilidad de los derechos políticos.

Es hora de participar.
 
 
 

domingo, 3 de febrero de 2013

LOS GERENTES BUROCRÁTICOS


 
No hay nada más difícil que entender una organización social; más aún, cuando esa organización social es un cuerpo burocrático.

En verdad que culpan tienen los ciudadanos, de que sus políticos contraten a burócratas que no hayan tenido la mínima delicadeza de entender la complejidad de las relaciones sociales, menos aún, de leer a por lo menos a Max Weber y entender, como funciona eso de la burocracia.  Todo sería mejor, si por lo menos, algunas dirigencias burocráticas dejaran a un lado su soberbia, que no es más que la ignorancia de quien se encuentra ensordecido de poder y se pusieran a por lo menos entender cómo funcionan las organizaciones sociales.

Algunos estudiosos de la psicología social, la administración, de la política, de la sociología y la antropología, han puesto énfasis en estudiar, cómo funciona el gobierno; les llama mucho la atención el comportamiento de los individuos dentro de las organizaciones gubernamentales, quieren encontrar el pensamiento del “gerente burócrata” y de sus auxiliares, los “burócratas”, quienes prestan sus servicios físicos e intelectuales, al personaje público por el que votan los ciudadanos, llamado éste “empresario-político”.   



En esa estructura, el Político, es la “cara bonita” de ese gran monstruo burocrático,  compuesto por integrantes, a los que llamaremos los  “gerentes burocráticos”, los cuales en cumplimiento de las instrucciones recibidas, mandan a sus subordinados para poder cumplir las expectativas de su jefe el “empresario-político”.

En esa escala intermedia, los “gerentes burocráticos”, ordenan a sus empleados,  los “burócratas”, para que cumplan con los objetivos de la organización, dichos objetivos, no son más que los principios republicanos que todo empleado público debería de comprender, los servicios públicos que una gran institución humana como el Estado debe de servir: llámese éstos la paz, el bien común, la justicia, los principios jurídicos de respetar los derechos humanos de los gobernados; observar cabalmente el principio de igualdad, de libertad, legalidad, seguridad jurídica; en pocas palabras, servir al ciudadano.

Los “gerentes burocráticos”, adquieren diversos nombres, dentro de la organizaciones sociales públicas, les llaman Ministros o Secretarios; sus respectivos “subgerentes”, reciben otros nombres, llámense “Subsecretarios”, “Directores Generales o Ejecutivos”, “Directores”, “Subdirectores, “Jefes de Unidad o de Sección”,  sea el nombre que reciban, todos conforman una enorme estructura de seres humanas, que paga la ciudadanía, a través de sus impuestos y que en teoría, debiera servir a las personas o a los fines estatales, que garanticen el Estado eficaz, funcional, democrático; no un Estado absurdo, gandalla, ineficiente, abusivo y arbitrario.

Los gerentes burocráticos debieran entonces estar capacitados, para asumir esa responsabilidad deontológica del Estado, entender el alcance y significado del empleo, cargo y comisión que desempeñan, olvidar un poco su soberbia, su ignorancia, influyentismo y prepotencia, que no son más que vestigios de corrupción y autoritarismo.

El gerente burocrático, cumple la valiosa oportunidad de decidir, si sirve a su jefe el político o a la ciudadanía; en teoría si sirve a su jefe el político, sirve al pueblo; pero a veces no es así; los gerentes burocráticos, se sirven a sí mismos y a sus amigos o familiares; entienden el gobierno, no como la organización social que debe de estar al servicio de ese pueblo complejo, abstracto, heterogéneo que es la ciudadanía participante o no, debiendo cumplir cabalmente los principios democráticos de una sociedad justa e igualitaria; contrario a ello, los gerentes burocráticos perciben el poder, como un botín de puestos remunerados, donde pueden obtener y satisfacer, todas las necesidades psíquicas que sus pobres almas carecen; un espacio y una oportunidad, para tener la fama y el reconocimiento social que no tienen; el poder de hacer que otras personas cumplan, a veces con sus caprichos;  el dinero que serían incapaz de producir si no tuvieran ese cargo; en fin, algunos gerentes burocráticos siguen sin entender, la gran responsabilidad que es formar parte de las organizaciones sociales públicas. Confunden su papel burocráta en simplemente contestar fichas u oficios.
 
 

El gerente burocrático, debe sacar provecho de sus colaboradores los burócratas, debe reconocer en estos sus aptitudes intelectuales, sean estas su habilidad numérica, su comprensión verbal, la velocidad de su percepción, su razonamiento inductivo o deductivo, su visualización espacial y hasta la memoria; debe observar en sus burócratas, algunas características biográficas como la edad, el género, la raza, la antigüedad, la experiencia, la religión, inclusive, hasta la orientación e/o identidad sexual. Lamentablemente, muchos de los gerentes burocráticas no observan esto, sino solo ven personas huecas, calificadas de flojas, problemáticas, improductivas.

El gerente burocrático, debe tener la capacidad de enseñar a sus burócratas, los principios democráticos en las que se encuentran sustentado el Estado; enseñarles la importancia del servicio público, algunos principios éticos como la libertad, la igualdad, la paz, la lealtad, la honradez, la eficiencia, la templanza, la sabiduría; lamentablemente, algunos gerentes burocráticos, enseñan todo eso a revés, en vez de transmitir el valor de la libertad, transmiten el vicio de la opresión, en vez de igualdad, enseñan la desigualdad, las preferencias, los privilegios; en vez de enseñar la paz, muestran la guerra, la hostilidad, el complot; en fin, algunos gerentes burocráticos, muestran su arrogancia, su prepotencia, su vanidad reprimida por muchos años, su pobreza intelectual, emocional y hasta instintiva; en fin, muestran también su desprecio al género humano y también desde luego, a los principios democráticos del Estado; aprovechan el puesto, la ocasión, roban, mienten, agandallán, simplemente no predican con el ejemplo.

El gerente burocrático debe de saber que sus empleados, los burócratas, deben de estar felices, para poder ser estos productivos y hacer eficaz la función pública de servir a la ciudadanía. Si no entienden esto, si ven a los burócratas como sus “enemigos”, como los “simpatizantes” o “partidarios” de algún grupo o gerente, su visión queda corta, pobre, viciada; si no transmiten confianza a sus empleados, lo único que generaran en éstos, es deslealtad, traición, mentira, pereza, resentimiento; fallas que se harán manifiestas con los ciudadanos, a los que trataran con indiferencia, a veces con desprecio, repitiendo los mismos patrones de sus gerentes, en forma prepotente y sin ninguna consideración a su calidad, ya ni de ciudadanos, sino de simples seres humanos.
 
 

¿Porque los ciudadanos odian a los burócratas?, por la simple y sencilla razón, de que los burócratas odian a sus “gerentes burocráticos”.

Los gerentes burócratas, deben ser objetivos en sus percepciones, simplemente no inventar problemas donde no existen y atacar en serio, los verdaderos problemas.

Los gerentes burocráticos, deben saber diferenciar en su trabajo, lo que es ordinario, lo urgente y lo importante. Confundir una cosa con otra, llevará a su gestión al caos, a la anarquía, al absurdo; desgastará a sus empleados con instrucciones absurdas que únicamente mostrarán su imbecilidad, perderán el tiempo y también se le hará perder a sus empleados y peor aún, a los ciudadanos; simplemente hará de su administración lenta e  ineficaz.  Lo que se traducirá en un mar de papeles llámese de oficios, peticiones, quejas, demandas, como también  de personas formadas, angustiadas y neuróticas, desesperanzadas de su gobierno.

Las organizaciones burocráticas en países subdesarrollados o con pobreza ideológica, no motivan a sus burócratas. La “meritocracia”, el sistema basado en los méritos y aptitudes de los burócratas, es sólo un ideal de imposible realización, que se ve oscurecido por un sistema basado en el compadrazgo, en los compromisos políticos, el influyentismo; los gerentes burocráticos vienen y van con el transcurrir del tiempo, periódicamente adquieren la responsabilidad de dirigir una área del gobierno y hacen los “cambios” que consideran necesarios, no dejan huella, más que de su pobreza intelectual, de su narcisismo y a veces lamentablemente, de su pobreza humana.

Afortunadamente, las leyes de transparencia, de archivos, de responsabilidades de los servidores públicos; los nuevos conceptos de fiscalización, rendición de cuentas, evaluación de resultados o del desempeño, contraloría social; ayudarán a ir corrigiendo estos defectos de la administración pública que encabezan los gerentes burocráticos.

Esperemos que los gerentes burocráticos entiendan sus responsabilidad, porque de lo contrario, existe una disminuida pero muy activa ciudadanía, dispuesto hacerles recordar  a sus burócratas, el cumplimiento de sus obligaciones.

Espero en verdad, que quien entienda esto, me responda en forma directa y me solucione el problema y no nada me diga, que lo escriba con duplicado, cinco copias, que vaya a otro día y que no es esa instancia, sino otra.

¡Maldita Burocracia¡. O todo por culpa, de los gerentes burocráticos.