sábado, 29 de septiembre de 2012

¿BOLIVARIANISMO EN MÉXICO? ...¡IMPOSIBLE¡


No hubo ningún imperio en Venezuela, en los tiempos en que Hernán Cortes conquistaba a la gran Tenochtitlán. Tampoco hubo un virreinato durante trescientos años, como lo fue en la Nueva España, lo que hubó en la hermana República, fue la constante conquista de las tribus indígenas a cargo de encomendadores, así como la formación de pequeñas provincias como la de Trinidad, Cumaná, Margarita, Guyana, Maracaibo, Caracas, las cuales dependían de la administración del Virreinato de Nueva Granada, que al igual que el Virreinato de la Nueva España, eran súbditas de su Majestad el Rey de España durante esos casi tres siglos de dominio español; los años pasaron hasta que finalmente, allá por el año de 1777 se fundó por decreto del Rey la Capitanía General de Venezuela.
Pero la ilustración francesa hizo posible que las ideas de independencia, se despertaran en las colonias españolas que se encontraban en América; así que mientras que el párroco Miguel Hidalgo y Costilla daba el grito de la independencia en Dolores Guanajuato, acompañado de algunos militares realistas como Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo quienes encabezaron un movimiento popular bajo la dirección de un religioso y bajo la bandera de la Virgen de Guadalupe; allá en Venezuela, otro militar llamado Francisco de Miranda, veterano de la guerra de independencia en los Estados Unidos en 1774 y de la Revolución Francesa en 1789, se lanzaba a una aventura, por lograr la emancipación de Venezuela.  Movimiento político inspirado en las ideas democráticas del liberalismo.
En Venezuela no existió un Miguel Hidalgo, ni tampoco un José María Morelos; a diferencia de México, donde la independencia se originó en el seno del estamento clerical, respaldada por un gran sector popular, allá en la hermana republica, la independencia nace de disidencia de la clase militar a través de la insubordinación de los militares, quienes conformaron una Junta Militar. Esa es la primera diferencia para poder entender la historia de un país y de otro.  
La guerra de la independencia en Sudamérica y en regiones como en Venezuela, seguramente fue mas cruenta de lo que pasó en México; mientras que en Venezuela proclamaba su independencia, firmando al estilo americano su Acta de la Independencia, el 5 de julio de 1811, por esas mismas fechas, el movimiento insurgente de Miguel Hidalgo, había fracasado, al grado tal que los insurrectos de la revuelta de 1810, habían sido fusilados y después decapitadas sus cabezas para exhibirlas en la Alhóndiga de Granaditas. Sin embargo, Venezuela para ese entonces, ya era una República.
La independencia de México costó once años, de 1810 a 1821; pero la independencia de Venezuela, bastó un solo año, de 1810 a 1811. La explicación de porque las guerras de independencia de un país tuvieron esa larga y corta duración, estriban en que en México, la guerra de la independencia, fue contra el ejercito realista; pero en Venezuela, la guerra fue por conducto de ese mismo ejercito.
Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda
El Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda es algo así como el George Washington de Venezuela, un veterano militar con experiencia castrense en África, Europa y América, en Estados Unidos y Francia; fue Bachiller y tuvo estudios en Teología, Jurisprudencia y Medicina; no nos imaginamos en México, a un Hidalgo o a un Morelos combatiendo a favor del ejercito Intercontinental, ni tampoco, peleando contra Luis XVI. Es más ni siquiera Iturbide, tuvo esos méritos de campaña. Quizás, por ese motivo, el ideal democrático venezolano, es mucho más alto, que el que podría concebirse en México. Nuestra independencia, no fue por elecciones, ni poderes constituidos, mucho menos por mantener una federación; la independencia en México, no tiene causas liberales, sino que sus razones fueron inminentemente sociales. Por cierto Francisco de Miranda fue uno de los fundadores de la logia masónica en hispanoamerica, a diferencia de Hidalgo y Morelos, clérigos católicos.
La guerra de la independencia en Venezuela, no fue por obtenerla, sino por conservarla. Sin embargo el contrataque español hizo posible que las primeras batallas el experimentado militar, fuera derrotado y por ende, hecho prisionero. No murió fusilado como Hidalgo o Morelos, simplemente murió en prisión. El sucesor de la causa independentista y continuador de la unificación hispanoamericana, fue continuada por otro ilustre militar: Simón Bolívar.
Gral. Simón Bolivar
 
Simón Bolívar fue algo así como un Napoleón Bonaparte sudamericano, o lo que al menos hubiera querido convertirse Agustín de Iturbide o Antonio López de Santa Anna en México. Para defender la recién independencia de Venezuela, emitió el decreto de la “Guerra a Muerte”, en el que condenaba a muerte a los españoles que no se sumaran a la causa libertaria. Algo parecido ocurrió con Hidalgo cuando éste mandó a cazar “gachupines”; además emprendió importantes batallas contra los realistas, a quienes los derrotó en el campo de batalla, hasta llegar finalmente a Caracas, donde fue proclamado “Libertador”. Pero como dije anteriormente, la guerra de independencia en Sudamericana, fue realmente una guerra sanguinaria, devastadora, Bolívar al igual que su contemporáneo Morelos, enfrentaron importantes batallas contra los españoles, con la única diferencia, que a Morelos no huyo del país y fue capturado y fusilado por los realistas, mientras que Bolivar, en sus peores momentos, huyó de Sudamérica para refugiarse en Jamaica y después en  Haití y desde ahí pedir financiamiento británico para continuar con su gesta heroica.  Bolívar cuando regresó a Sudamérica en 1819, convocó a un Congreso y conformó una nueva República, llamada la “Gran Colombia”. Su campaña militar volvió a caracterizarse por sus constantes triunfos, ente ellos, la famosa batalla de Carabobo, donde finalmente derrotó al último reducto de las tropas realistas en Venezuela. Inclusive, llegó a tener hasta una batalla naval, en la de Lago de Maracaibo, donde con navíos de combate logró derrotar a los españoles. (En México nunca hemos tenido batallas navales).
Alguna vez lo que fue las republicas de Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela, conformaron la “Gran Colombia”. Como lo que ocurrió en México, cuando el territorio mexicano y la mitad de lo que actualmente son los Estados Unidos, mas aparte los Estados de Guatemala, Belice, Salvador, Nicaragua y Honduras, conformaron lo que se llamaría como Imperio Mexicano.  Sin embargo, México como la Gran Colombia, terminaron desintegrándose; en el caso mexicano, Texas y las naciones de Centroamérica se independizaron, luego México perdería gran parte de su territorio nacional en una guerra contra los Estados Unidos; mientras que la gran Colombia, se separarían sus estados miembros, como lo fue el caso de Venezuela.
Pese que Venezuela se separaría de la Gran Colombia, cuando esta era gobernada por Simón Bolívar, la imagen de éste caudillo en la historia del país, pesa; al grado tal, que sus ideas y posturas político-.sociales, han conformado una nueva ideología latinoamericana, llamada Bolivarianismo. Difícil de entender esta imagen en la conciencia colectiva mexicana, porque que aquí, no hubo un Simón Bolívar, un militar aristócrata que ganará la guerra de la independencia a los españoles; pudo haberlo sido Ignacio Allende o Juan Aldama, pero no lo fueron, porque estos militares fueron derrotados por los realistas; tampoco lo fue Agustín de Iturbide quien murió fusilado por los insurgentes quienes se sintieron traicionados por el ex realista converso; ni tampoco Vicente Guerrero guerrillero carente de sangre aristocrática y dotes militares y quien también murió fusilado; el único que pudo haberle llegado a la estatura de Bolivar, era sin duda alguna, Antonio López de Santa Anna, pero este político mexicano, nunca tuvo ni la educación, ni la experiencia militar como lo tuvo Bolívar, la experiencia castrense de Santa Anna fue sumamente ridícula y catastrófica, en fin Santa Anna nunca pudo dirigir una flota marina y “liberar a Cuba” como lo era su sueño, a diferencia de las exitosas campañas militares de Bolívar, quien liberó del yugo español, al menos la mitrad de lo que actualmente es Sudámerica. ¡En fin¡, Bolivar conoció el mundo que le toco vivir, viajo a las islas de Haití, Jamaica, también estuvo en Italia, Francia, España, Inglaterra, inclusive en México, en sus años de juventud; Santa Anna, en cambio, visitaba mucho a Cuba y también conoció a Estados Unidos y no en calidad de turista, sino de prisionero de guerra.  En síntesis, en Simón Bolivar, existe la figura de un héroe de la patria con firmes convicciones, un libertador, mientras que en Santa Anna, existe la sombra del traidor y político demagogo. ¡Lo peor de este paralelismo entre Bolivar y Santa Anna, es que la casa que fue de Bolivar, termino siendo propiedad de Santa Anna¡
Gral. Antonio López de Santa Anna.
La historia de Venezuela es la historia de Simón Bolivar, el olvido de éste libertador y de su rencarnación, transformada en una nueva doctrina, al que ahora muchos latinoamericanos y venezolanos, le llaman bolivarianismo.
¿Qué paso después de Bolivar?. La Venezuela del siglo XIX es la de una nación dominada por el Partido Conservador, los presidentes que gobernaron esa nación, eran militares y uno que otro civil, sus ideas siempre triunfaban política y militarmente, sobre los liberales partidarios de una federación, inclusive de algunos otros como Ezequiel Zamora quien propugnaba por la reforma agraria;  hubo entonces un general llamado Antonio Guzmán Blanco, del partido Liberal, quien gobernó Venezuela de 1870 a 1887 y quien fue uno de los promotores de ese culto a Simón Bolívar; fue él quien convocó al himno nacional dedicado a Bolivar y quien implemento la moneda nacional, llamada también “Bolivar”. El general Guzmán Blanco, fue algo así como lo que en México fue Porfirio Díaz, sólo que a diferencia de Díaz, éste no fue derrocado en una revolución, ni se perpetuó en el poder, a través de los fraudes electorales.
La Venezuela del siglo XX, es la de una republica agitada en constantes revueltas entre conservadores y liberales; en México esas batallas se libraron en la época de Juárez, cuando los liberales derrocaron a los conservadores, al grado de fusilarlos con todo el imperio francés; pero en Venezuela, no ocurrió eso; los gobiernos venezolanos fueron de militares, pues el ascenso al poder se hacía en forma inestable, a través de golpes militares.
 
Gral. Marcos Pérez Jiménez.
La Venezuela de a mediados del siglo XX, años 50´s, es la de una Venezuela que nunca había vivido una guerra popular, como lo fue la revolución mexicana, tampoco había experimentado las ideas sociales de lo que fue la revolución mexicana, ni sindicalismo, ni reforma agraria, ni partido político de Estado, ni expropiación petrolera, ni nada, absolutamente nada, de lo que se estaba viviendo en México. La estabilización política de Venezuela, tardo en consolidarse, si a esto le sumamos, la aparición de un nuevo personaje en el ámbito político, como lo fueron las guerrillas comunistas, más a parte, la aparición del Petróleo.
Mientras que en México se vivía en un régimen autoritario, gobernada por una “Dictadura casi perfecta”, por conducto del presidencialismo sexenal priísta mexicano, allá en Venezuela, aprendería a vivir la experiencia democrática. Gobernaría Rafael Caldera y después Carlos Andrés Pérez, quien en su primer periodo presidencial nacionalizó la industria del Hierro y en el año de 1976, el petróleo, conformando la empresa estatal PDVSA.    
Entonces México y Venezuela, vivieron su “boom petrolero”, pero la verdadera “Arabia Saudita Latinoamericana”, no era México, sino Venezuela. Ambas naciones vivieron su época de bonanza y también, sus respectivas crisis políticas y económicas. ¡PEMEX y PDVSA¡ se convirtieron en dos empresas petroleras hermanas.
La década de los 80´s fue denunciado el gobierno de Jaime Lusinchi por sus actos de corrupción, nepotismo, moralidad y despilfarró de la riqueza petrolera, además los problemas económicos de la inflación y la devaluación del Bolivar ante el Dólar. Para enfrentar esta crisis, se relegiría nuevamente Carlos Andrés Pérez, pero su segundo periodo, se caracterizó por su inestabilidad política, pues en el año de 1992, un desconocido Teniente Coronel de nombre Hugo Chávez Frías, se rebelaría para proclamar la “Quinta Republica”; frustrado la tentativa de golpe de Estado, los actos de corrupción del presidente continuaban, al grado que si éste no fue derrocado por la revuelta militar, si lo fue, por la destitución que hiciera la Corte Suprema Corte de Justicia al decretar éste la procedencia de antejuicio, por los delitos de malversación de fondos públicos y fraude a la nación.  ¡Hecho que nunca ha ocurrido en México¡. ¡Ningún presidente mexicano ha sido jamás destituido, ni mucho menos enjuiciado¡.
Entonces la crisis política de Venezuela se dio, el Partido de Acción Democrática, principal fuerza política de aquella Venezuela no había conseguido la confianza que ameritaba el gobernar a su patria; los expresidentes Octavio Lepage y Ramón José Velasquez poco hicieron para recuperar la confianza del pueblo Venezolano; entonces regresaría al poder, el expresidente Rafael Caldera, hombre honorable de extracción ideológica socialcristiana, que gobernó el país, en medio de una crisis económica, que las políticas neoliberadas aplicadas, podían solucionar y que por cierto, con miras de reconciliar la crisis política que atravesaba el país, indulto a los golpistas de 1992.
Teniente Hugo Chávez Frías
Fue así como el Teniente Coronel Hugo Chávez Frías, fue indultado, por su tentativa de golpe de Estado, que en su momento hiciera aquel 4 de febrero de 1992; sin embargo, él no era el clásico militar financiado por los servicios de inteligencia americanos para derrocar gobiernos legítimos de tendencias socialistas, sino todo lo contrario, era un militar de ideas socialistas, que sin financiamiento alguno de alguna superpotencia, (la Unión Soviética, recién desintegrada por el fin de la “guerra fría”), se aventuraba a derrocar un gobierno corrupto y neoliberal.
Quizás en eso radica su liderazgo, aunque varios sostienen que se trata de un fascista inspirado en las ideas de Norberto Ceresole ideólogo fascista del peronismo en Argentina, también lo es, que su discurso ha sido socialista, simpatizante de las ideas marxistas-leninistas, mezcladas con la ideología antimperialista de Fidel Castro Ruz. Pero lo más importante y lo que da realmente identidad al pueblo venezolano e inclusive sudamericano, es que la principal ideología en la que se sustenta el presidente Venezolano, es en el recuerdo del Libertador Simón Bolivar.
El Bolivarianismo o su teoría de “Socialismo del Siglo XXI” difícilmente puede ser una teoría que llegue ser aceptada en México, por la sencilla razón de que Simón Bolivar no fue libertador de México, pero también, porque no existe un personaje histórico parecido a él. Tan sólo, en México, desconocemos, la vida y obra de Bolivar.
También veo difícil que pueda darse el bolivarianismo, en tierras mexicanas, porque México y Venezuela, pese que comparten la misma lengua y religión, no así su historia, sus circunstancias, su territorio, población, triunfos y fracasos.  Sin embargo, lo que si veo factible en México, es la posibilidad de un “Chavismo” muy a la mexicana; sobre todo el discurso incendiario, antagónico, popular, antineoliberal y carismático de Chávez, hace recordar a muchos mexicanos, una similitud con el excandidato presidencial mexicano Andrés Manuel López Obrador. AMLO.
En fin, le compete al pueblo de Venezuela, elegir quien será su próximo presidente; mientras tanto en México, no creó que pueda darse bolivarianismo, pero que tal, si alguien se le ocurre inventar el “juarismo”. Quizás en la conformación del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, sea algo así como la construcción de un movimiento ideológico, muy parecido a la de nuestra hermana República. Sólo que aquí veo imposible, que los militares mexicanos, se conviertan en golpistas.
Habrá que estudiar en forma objetiva los discursos y el gobierno que encabeza el presidente Venozolano; tengo la impresión que seguirá siendo Presidente por otro largo periodo y que su nombre, fama y legado, será inolvidable, para dicha nación.
 
 
Tan amado o tan odiado por otros, no creó que jamás será olvidado. ¡Pero eso si, seguramente, votado¡.
Por eso digo que Hugo Chávez ganará la presidencia de Venezuela, este 7 de octubre del 2012; y también digo que la elección que perderá, será con el cáncer.
Entonces Venezuela tendrá a sus dos héroes nacionales.
¡Simón Bolivar quien logró la libertad de su patria¡, y
¡Hugo Chávez quien logró su revolución¡.
 
 
    
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 21 de septiembre de 2012

LA DEFORMA LABORAL

 
 
Pues bien, veamos que onda con la reforma laboral. De lo que mucho debería de discutirse, escribirse, inconformarse, apoyarse y cuestionarse; y de la cual, pronostico sin ser adivino para ello, que la iniciativa preferente presentada por el Presidente Felipe Calderón, para reformar la Ley Federal del Trabajo será rechazada.

En la LXI Legislatura, es decir de nuestros representantes populares que tuvieron la gran distinción supuestamente de representarnos (pues representan realmente a su partido político), tengo el dato de que se presentaron 214 iniciativas, de las cuales, 170 de ellas fueron desechadas, 33 pendientes en comisión, 8 de ellas, con dictámenes en comisión negativas y 3 de ellas retiradas.

Por lo tanto, lo primero que pregunto, es que si hay 33 iniciativas que se encuentran pendientes en comisión, ¿que caso tendría crear una nueva comisión?. No sería importante mejor darle continuidad a lo que se quedo pendiente y sacar esas iniciativas que esperan dictamen favorable.

De las iniciativas presentadas; 108 fueron del PRI, 30 del PAN, 32 del PRD, 10 del PT, 4 de MC, 10 del PVEM, 8 del PANAL, 1 independiente, 4 de ellas fueron presentas por más de dos partidos en forma conjunta; y ninguna de ellas fue aprobada. A parte las legislaturas de los Estados presentaron 7 iniciativas, 2 de ellas por el Congreso de Baja California y otras 2 por Chihuahua, los congresos de Michoacan, Queretaro y Coahuila también presentaron su iniciativa y tampoco ninguna de ellas fue aprobada.

Así como verán, la LXII Legislatura que se conforman con los 500 diputados que elegimos, de los cuales, por cierto tres de ellos ya pidieron licencia, (dos de PRD y uno del PVEM) se estrenaran rechazando una vez más la primera iniciativa de reforma laboral; y siguiendo la experiencia de la legislatura pasada, lo más seguro es que se presenten en los próximos tres años, otras 213 iniciativas de reforma laboral, que también muy probablemente serán rechazadas.
 


Así es esto, así funciona nuestro Congreso o nuestros políticos, o nuestros representantes populares. ¡No debemos preocuparnos porque ¡La reforma laboral no pasara¡.

Otro dato curioso que me hace suponer que la reforma laboral no pasara, es que el 18 de marzo del 2010, el PAN presentó una iniciativa de reforma laboral, muy parecida, a la que hoy presentó el Presidente; resultando que esta fue desechada en Comisiones el día 15 de agosto del 2012.

Quince días después, con el cambio de legislatura el Presidente vuelve a presentar la misma iniciativa, pero con redacción diferente, y muy seguramente, la misma volverá a ser rechazada. ¡Así de fácil¡. ¡La reforma no pasará¡. ¡No, no y no ...¡.

¿Pero porque no pasara?. En un país de protestones, marchistas, reaccionarios, marchistas y vendepatrias, la discusión que enfrentaran en breve nuestros distinguidos políticos, será enfocada decir: ¡No¡, ¡No¡ y ¡No¡. Frente a otro grupo que dirá: ¡Si¡, ¡Si¡ y ¡Si¡. Al final terminaran sacando, si bien les va, una reforma superficial, posponiendo la discusión fundamental para otra ocasión. ¡Ya lo veran¡.

Discutamos pues, quitandonos nuestros prejucios ideológicos, olvidandonos de San Karl Marx y del divino espíritu del artículo 123, que nos ilumine con su rayo de justicia social, si en verdad existe la necesidad o no de reformar la ley federal del trabajo.

El derecho laboral mexicano, fue realmente una invención de los diputados constituyentes partidarios del general Alvaro Obregón, que quisieron hacerle la mala jugada a Venustiano Carranza, lider conservador, exporfirista, que se había autodenominado y por ende, legitimado, como el máximo lider de la revolución mexicana. Resulta entonces, que un diputado constituyente de nombre Pastor Rouaix, fue quien ofreció a la asamblea constituyente, en aquel año de 1916, la necesidad de incorporar un nuevo titulo de la Constitución Política, relacionada con los derechos de los trabajadores; y fue así como nació el artículo 123 Constitucional.

El artículo 123 en el que estableció los derechos de los trabajadores, tuvo su primera ley reglamentaria, hasta el año de 1931. Es decir once años después, cuando un presidente "revolucionario", Emilio Portes Gil, promovió una reforma constitucional, para hacer dicha materia de orden federal y con ello, legislar la primera ley laboral.

Entonces llegó el año en que el Partido en el poder, era "revolucionario", de "izquierda", por momentos de "aires radicales"; era el "PRI bebé" antes de convertirse en el dinosaurio neoliberal que es hoy.

En pleno cardenismo, desde las altas esferas del poder, otro presidente llamado Lázaro Cárdenas, tuvo la ocurrencia, de diseñar el Estado autoritario y corporativista, que gobernó el pais, durante siete décadas; para ello, agrupo los campesinos en una Central Campesina y a los obreros del pais, en una "Central de Trabajadores"; ambas centrales, campesinos y obreros, CNC y CTM, se sujetaron al poder presidencial y se incoporaron, como sectores del Partido de Estado hegemónico, que gobernó el pais, a través de la política demagógica y de la simulación o fraude electoral.


El sindicalismo, fue el gran invento de ese nuevo Estado totalitario, que por momentos, parecía una caricatura del Estado Soviético, pero que realmente, fue adquiriendo naturaleza, mexicana, por no decir "Charra". El sindicalismo mexicano, producto de esa mutación revolucionaria, agrupó, mas que a trabajadores, a lideres sindicales, que luego de pactar con el gobierno, revolucionario (y por ende autoritario y corrupto), lograron obtener, importantes logros que hicieron de la profesión de líder sindical, una gran distinción que los coronaba en diputados, senadores, impunes e inmunes, influyentes y caciques en sus tierras, además de ser inmensamente millonarios, terriblemente amados y odiados por sus representados.

La Ley Federal del Trabajo de 1970, es el producto de ese "nuevo arreglo", que llevó la clase sindical con el entonces presidente Gustavo Diaz Ordaz, a cambio de que el "Sector Obrero", no apoyara a ese nuevo sector social, que era el "Estudiantil". Fue pues, aunque se escuche feo, el soborno que el gobierno represor de estudiantes, dió, para comprar la conciencia obrera. Esa ley, que muchos nostálgicos defienden ahora.

De esta manera, el derecho laboral mexicano, se fue constituyendo como un derecho protector, paternalista y totalmente favoritista a los trabajadores; si el Estado mexicano, no podía ser comunista y marxista, si por lo menos, a través de sus leyes laborales y de su propagación ideológica, fue construyendo los mitos de su revolución, las huelgas de Cananea, Rio Blanco, el artículo 123 y otras cosas más, que se pronunciaban en todas las tribunas públicas para poder legitimar, aquel sistema político mexicano, "casi perfecto".

José López Portillo

José López Portillo, aquel presidente mexicano, culto y de discursos emotivos que hasta el mismo lloraba, promovió una reforma laboral procesal, muy importante, que logró mayores garantías a la clase trabajadora, que serviría para frenar a los potentosos corporativos y temibles despachos de abogados patronales. ¡Que melló¡. Nada mejor para su desenvolvimiento, que las Juntas Locales de Conciliación y Arbitraje.

En el campo de lo jurídico, el derecho laboral se vió como algo antagónico, una lucha entre el bien y el mal, los buenos, al menos para los egresados de las universidades públicas, eran los trabajadores, mientras que los malos, para una grepuscula minoría, eran los patrones. Bien pues, la lucha de clases, la lucha entre dos "totems" del derecho, Trueba Urbina y Baltazar Cavazos.

Alberto Trueba Urbina
 

Algo parecido vuelve a suscitarse, la lucha de clases marxista, vuelve aparecer, ahora entre los defensores del pasado, neoconservadores, contra los implicables neoliberales pragmáticos del futuro; la lucha será intensa, pasional y muy divertida.

México en 1970, era un país de 49 millones de habitantes, cuarenta años después crecimos más del doble, a 112 millones de vidas humanas.

El México de 1970, era la de un país, gobernado en un sistema económico mundial, donde la riqueza era generada a través de métodos reales y donde la banca mundial, prestaba dinero, a los paises en vías de desarrollo, precisamente, para que estos lograron su desarrollo. Sin embargo, cuarenta años después, el México del 2012, se convirtió en un personaje más del nuevo orden económico, donde la riqueza se genera a través de la especulación y del dinero ficiticio electrónico, que viaja en los fluidos de las computadoras; mientras que la banca mundial perdió su espíritu solidario y se convirtió en un rentable negocio, para promover, mayor lucro y especulación.

El México de 1970, es el de un país, con una economía cerrada, que para solventar sus necesidades, sólo bastaba pedir dinero prestado y cuidar nuestra pequeña industria nacional, de la competencia internacional; sin embargo el México del 2012, es el México que debe "atraer" dinero, o mejor dicho, inversión extranjera" y para eso, debe competir, con mano de obrera barata y calificada; de no hacerlo, las grandes inversiones, se seguirán iendo a Brasil, Rusia, India, China y a los otros países que se les ocurra, hacer lo que tenga hacer, para "atraer" ese dinero.

Por eso la reforma laboral, va dirigida, no a defender la estabilidad del empleo, viejo paradigma del "Estado del Bienestar"; sino va enfocada, a estimular la producción, la riqueza y la competividad; y por eso, dicha ley, esta a la medida de las necesidades de los patrones, en donde se privilegie la capacidad y habilidad de sus empleados, más que su antiguedad. ¡Y es obvio¡, si fuéramos patrones, no tendríamos porque mantener a empleados vuevones ...

Por eso los contratos a prueba de seis meses, el pago por horas, los contratos de capacitación inicial; esto tiene una razón de ser, el pais se encuentra en una disyuntiva, o defiende su pasado heroico, manteniendo una población creciente desempleada o subempleada en deterioro de ésta, para convertirlos en "ninis"; o bien, opta por un modelo con visión en el futuro, en el que exista mucho empleo, con mucha movilidad, aunque los empleos estén "mal pagados", pero donde haya mas posibilidades de obtener trabajo.

Y es que seamos un poquito racionales para entender esta problemática, la ley vigente, se diseño en el México de 1970, donde el Estado era el principal promotor y generador de empleados, por lo tanto, sino había dinero para pagarle a los empleados, bastaba que el gobierno pidiera dinero prestado para solventar dicho gasto y fue por eso, que México terminó convirtiéndose, en el segundo país, con mayor deuda externa en todo el mundo, al grado, que llegó a quedarse un día sin dolares para pagar su deuda.

Sin embargo, el México del 2012, el Estado para poder generar esos empleos, debe "vender" su país; hacerlo ver como un gran paraíso donde las grandes empresarios y marcas comerciales, puedan maquilar sus productos, para obtener grandes ganancias. Si México no se vende, los empleos que podrían destinarse a nuestros compatriotas, terminaran iendose a China, donde no hay derechos laborales, o en otros países, como en Rusia, la India, inclusive Brasil, donde no existen tantas telarañas ideológicas, como las que aquí tenemos.

Ese es el meollo del asunto, no es que el gobierno sea vendepatrias, traidor o huerfano de madre, simple y sencillamente, es una necesidad para atraer dinero, capital, inversión, empresas y más empresas. Si no hay reforma laboral, la inversión económica que podría captar nuestro país, podría irse quizás a Guatemala o a otro país, que aproveche mejor el momento. (Brasil o Colombia).

Obvio, nos espantamos porque la iniciativa pretende legalizar el "outsourcing" y por esa razón, otros manifiestan su total rechazo; pero se les olvida, que legalizar algo que existe, es algo racional, es como crear leyes prohibitivas al aborto o al consumo de la mariguana. No podemos oponernos, a reconocer legalmente algo que existe. Inclusive existe hasta en las burocracias de los gobiernos izquierdistas del país, como lo es el de la Ciudad de México.
 
 

Si el Estado cambió parece increíble, que también lo hizo la empresa. En el año de 1970, las empresas eran corporaciones únicas, similares a la estructura una "Pirámide", que podían ser chicas o grandes, pero que aglutinaban una organización por momentos gigantesca y especializada en niveles y departamentos. Había empresas que tenían sus propias oficinas de recursos humanos, adquisiciones, mantenimiento, publicidad, jurídico, ventas; había inclusive el concepto de "casa matriz". Pero los cambios de la era de la información, ha transformado la "empresa pirámide", en la "empresa red", ahora son "empresitas" con optimizan recursos y contratan servicios con otras "empresitas", las cuales a su vez, contratan y subcontratan con otras "empresitas". De tal forma, que una empresa vende su marca, a otra que le maquila el producto, la cual a su vez, la empresa marca contrata a una empresa de publicidad, la que a su vez, le hace la publicidad a otra empresa, esa misma empresa marca, contrata los servicios de una empresa reclutadora de recursos humanos y otra más, de defensa legal, las cuales a su vez, dichas empresas, también le trabajan a otras empresas. En fin, la nueva era global, ha hecho que la empresa se diversifique y se enrede, con otras empresas. Esta realidad económica, no existía en 1970.
 

Pero como entender esta problematica. El empleo, la empresa, el flujo del dinero, es un fenómeno económico, muy comercializado por los políticos. Esa es la verdad.

Me parece que la iniciativa de reforma laboral por el Presidente Calderón, tiene algunos puntos buenos y otros negativos. La iniciativa (llamada también contrainciativa), que presentó la fracción parlamentaria del PRD, tiene cosas interesantes, que ojala también se incorporen. En pocas palabras, no digo que una iniciativa sea buena y otra mala, simplemente, deben ambas discutirse en una reforma autentica, donde todos salgan ganando; pues una reforma inminentemente patronal podría alentar el conficto social y agudizar las injusticias económicas; como también una reforma inminentemente obrera, podría incurrir en el error, de desalentar la riqueza, la inversión e inclusive, llegar al absurdo, de exterminar a los patrones empleadores.

Debe discutirse entre otros puntos, el derecho al seguro del desempleo, la prohibición de las firmas en blanco que luego utilizan algunos patrones para simular renuncias, las licencias de paternidad, la judicialización de los procesos laborales, por ende su profesionalización para una pronta impartición de justicia; el meollo del asunto, no es recortar los salarios caidos a un año, sino hacer una reforma laboral, (como la penal), para constituir juzgados sociales que resuelvan los asuntos en forma rápida y jurídica; la dilación de los procesos laborales debe caer en manos del Estado y no de los trajadores; propuestas por las cuales el Presidente no se pronunció. 

 

Creó que si es necesario una reforma laboral, una que vaya encaminado precisamente a generar más empleo, mas oportunidades, menos desigualdad; creó que no se trata de decir no, porque no, ni tampoco decir si, porque si; se trata de discutir y convencer....No de defender las leyes creadas por aquel viejo Estado pseudo revolucionario y autoritario, que sobornaba la conciencia obrera, concediéndoles privilegios a sus sindicatos.


Se trata, no de rechazar el cambio. Sino simplemente de reformar ...

sábado, 15 de septiembre de 2012

¡VIVA MÉXICO¡




Si algo tengo que reprochar a mis hermanos mexicanos, es la falta de memoria. ¡Se nos olvidan las cosas¡...No crecemos, no maduramos, no reflexionamos; seguimos comportandonos de la manera tan infantil, con la que siempre lo hemos hecho, en nuestros doscientos años de independencia.


La historia de mi patria, es la historia de sus derrotas, de su afán de siempre perder, nuestra cultura al martirio, a la decepción, a nuestro destino catastrófico de perder, perder y siempre perder. Nos hemos vueltos durante estos doscientos dos años de vida independiente, en adictos a nuestro constante fracaso; y también gracias a nuestra ignorancia y falta de memoria, terminamos siempre traicionándonos.

¡Hay patria mía como me dueles¡. ... Hoy me permito escribirte esta carta, porque sabes que te quiero, porque el cariño que te tengo, me hace sentirme orgulloso de ti, pero también a veces, me hace avergonzarme.

Seguimos siendo los mismos mexicanos de hace ciento cincuenta años; no cambiamos, no maduramos, no reflexionamos, seguimos siendo infantiles; creemos en el regreso de Quetzacoatl y por eso, permitimos que Hernán Cortes nos conquistara, que Maximiliano de Habsburgo fuera nuestro Emperador o que un "Mirrey" metrosexual, fuera nuestro Presidente.

Nos engañamos una y otra vez más ... Creemos en los hombres justicieros; pero sabemos que porque son justos, por eso merecen morirse, para recordarse siempre "puros" y "santos". Añoramos la fatalidad, la desgracia; la muerte es nuestra solución y medicina, la ilusión de un futuro prospero truncado, una esperanza fallida, el "si hubiera", ante el destino trágico siempre, nos "lleve chingada".

Cómo me dueles patria mía que te canto, te lloro, te escribo y me divierto al son de tu música, de tu bebida, de tus hombres y mujeres, tan trabajadores, tan relajientos, tan infantiles e inocentes.

Como me dueles, porque no quisiera verte en donde siempre te han dejado, olvidada, saqueada, despojada, siempre defraudada.

Me niego a seguirte queriendo así, porque sabes que te quiero bien; te quiero prospera, honesta, exitosa, porque quisiera ver en mis hermanos patriotas, historias de vida y no de miseria y criminalidad.

¡Viva México¡. Desde lo mas profundo de mi ser. ¡Viva mi patria¡. mi casa, mis bosques, tierras y aguas; esas estrella y esa luna apasionante, por la cual, nos autodenominamos, el "ombligo de la Luna". ¡Viva México por siempre¡. a través de sus hombres y mujeres, a través de mi sangre y de mis descendientes, a través de mis recuerdos y del legado que heredamos.

¡Viva el México que amó todos nuestros lideres, los que traicionaron y fueron traicionados, los que nos defraudaron, nos ilusionaron y jamas cumplieron; viva el México por el que uno se enamora y termina uno siempre, por momentos, odiando.

Amo a mi país y si algún día tuviera la oportunidad de elegir una nueva nacionalidad. Elegiría con mucho orgullo: ser Méxicano otra vez.

sábado, 8 de septiembre de 2012

FIDEL VELAZQUEZ, EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1968 Y LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO







Fueron 45 segundos de aplausos, el tiempo que tardaron los diputados en aplaudirle al Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, Licenciado Gustavo Diaz Ordaz, cuando éste anuncio en el Congreso, en su V Informe de Gobierno, la presentación de la iniciativa de la nueva Ley Federal del Trabajo. Después dijo "Tenemos una magnifica legislación laboral, de las más avanzadas del mundo, pero la usaremos mejor, mas justa, más dinámica". Entonces los aplausos volvieron a sonar, ahora por diez segundos.


Años antes, en 1967, el Presidente de la República constituyó una Comisión Redactora de las reformas de la Ley Federal del Trabajo. en dicha comisión participaría el Secretario de Trabajo y Previsión Social Lic. Salomón González Blanco, la Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Lic. Ma. Cristina Salmorán de Tamayo, Lic. Ramiro Lozano Presidente de la Junta Central de Conciliación y Arbitraje, así como el distinguido catedrático de la UNAM Dr. Mario de la Cueva.


Se hizo la convocatoria a las organizaciones sindicales, a las Escuelas de Derecho de las Universidades de la República, a las barras y colegios de abogados, para que presentaran sus propuestas; finalmente el proyecto quedo terminado a principios de 1968. Lo revisó personalmente el Presidente e hizo las modificaciones que consideró pertinentes, para septiembre de ese mismo año, la iniciativa estaba casi lista, pero ocurría algo imprevisto, que nadie había esperado. La Ciudad de México se sacudía por le movimiento estudiantil de 1968, los estudiantes del "Polí" y de la UNAM estaban huelga y existía la amenaza latente, de que los hechos que ocurrieron en Francia en el mes de mayo, ocurrieran en México, una huelga general que apoyara al movimiento estudiantil, que terminara derrocando al supremo gobierno.




Poco se ha dicho sobre la forma en que el gobierno priísta de aquel entonces logro controlar las ansias de los lideres obreros para unirse al movimiento estudiantil. Nadie se ha dedicado a investigar, sobre uno de los personajes políticos mas importantes y misteriosos de aquel año: Fidel Velazquez, el máximo líder obrero del país. Quizás, nadie le ha dado la importancia de aquel trágico año del 68, al no darle el mérito de la estabilidad amenazada, no al ejercito, sino al movimiento obrero sindical corporativista.

En un país de 14 millones de trabajadores, (con un población del país en 49 millones de habitantes), don Fidel, era el líder vitalicio de la confederación de trabajadores mas importante de toda la República Mexicana. Pudo haber dado un acto reivindicatorio a favor de la clase obrera, como había ocurrido en Francia meses antes, cuando los obreros en huelga general, apoyaron a los estudiantes, logrando derrocar al gobierno del presidente Charles de Gaulle, obteniendo de esa gesta, un aumento de 35% de los salarios de los trabajadores.



Fidel Velazquez pudo haber apoyado a los estudiantes de aquel entonces, pero no lo hizo. Fidel negoció con el gobierno, a cambio de su abstención del movimiento estudiantil y del financiamiento que este les pudo haber dado; a cambio, no de aumentos salariales, sino de la promulgación de una nueva Ley Federal del Trabajo, mucho más "revolucionaria" que la propuesta oficial que estaba elaborando el Presidente Diaz Ordaz y que estaría por presentar próximamente al Congreso para su incondicional aprobación.

El pacto fue fácil. Fidel Velazquez se comprometió a dar todo su apoyo político al Presidente de la República Gustavo Diaz Ordaz, como lo había dado a lo largo de esos veintidós años a todos los expresidentes del país. También se comprometía, a controlar a los grupos radicales e infiltrarse a través de sus golpeadores, en las fabricas, oficinas y organizaciones obreras, para evitar la introducción de ideas exóticas o comunistas, que pregonaran los estudiantes agitadores.



A cambio de ello, Fidel Velazquez obtendría una Ley Federal del Trabajo que mas que otorgar, mayores derechos laborales a sus agremiados, los trabajadores, le darían mayores beneficios a los sindicatos que agrupaba su poderosa Confederación, la "CTM", al grado de darles una cierta autonomía frente al gobierno, inclusive, hasta acceso en los curules en cargos de elección popular, como diputados y senadores.

No solamente eso, la Ley Federal del Trabajo de 1970, fue el ordenamiento legal que legitimo el abuso, la prepotencia y la discrecionalidad de las organizaciones sindicales. Gracias a ella, los sindicatos pudieron crear liderazgos, basados en el poder de la fuerza y no en el voto de los sindicalizados; pudieron también hacer posible, el cobro de cuotas sindicales, a través de las retenciones que tenían que hacer los patrones, sin necesidad de recabar el consentimiento de sus representados, los trabajadores; y lo más importante aún, les dio una poderosa arma, que se llamó "clausula de exclusión", la facultad de ordenarle al patrón, la expulsión de uno de sus miembros, sin obligación alguna de pagarle indemnización.

El sindicalismo mexicano, sería mucho mas fuerte y mas representativo en el Partido Revolucionario Institucional, por ende, tendría mayores privilegios en el régimen simulador. Los dirigentes sindicales, gracias a su lealtad al gobierno de Gustavo Diaz Ordaz, podrían manejar en el futuro, cuantiosos recursos económicos, como si fueran personales, sin obligación alguna de informarle a cualquiera de sus agremiados, al menos que se lo pidiera la "asamblea", que ellos mismos organizarían; también convertirían el puesto de líder sindical, en una profesión digna de admirarsele o enviadarsele. Desempeñarían el cargo vitaliciamente, inclusive, hasta con opción de heredarselo a sus amigos, e inclusive, hasta sus propios hijos; o bien, acceder a mayore privilegios, como los que otorgaba el ser diputado o senador de la República. Realmente don Fidel Velazquez fue un gran líder obrero, pensó en sus amigos, los dirigentes sindicales.


El pacto priísta sindical, si bien inició con Lázaro Cárdenas, el mismo fue refrendado en 1968, a través de la iniciativa de una "nueva Ley Federal del Trabajo". Gobierno y sindicatos, se solaparían sus fechorias y corruptelas.

El 12 de diciembre el Presidente Gustavo Diaz Ordaz presentaba ante el Congreso la nueva iniciativa de la Ley Federal del Trabajo, la cual fue aprobada por unanimidad, sin discusión, sin objeción, ni oposición alguna.

La Ley Federal del Trabajo se publico el 1 de abril de 1970, pero entraría en vigor el 1º de mayo de 1970. En aquel año, como tradicionalmente se venía haciendo, el Presidente de la República y el máximo líder obrero del país, desfilarían, hombro con hombro, en aras de la clase proletaria mexicana.

Tiempo después, el Presidente reconoció el 1 de septiembre de aquel año, en su último informe de gobierno, que la necesidad de la "capitalización nacional", había generado una concentración de la riqueza, en la cual, "pocos poseen mucho y muchos carecen de casi todo", por eso, dejo que "La nueva Ley Federal del Trabajo trata de contribuir a corregir, en parte, esta situación, mas no ignoramos que se requiere persistencia".

Pero la parte más poética de su discurso, fue cuando dirigió su mensaje a los patrones:
Los empresarios conscientes de su función social entienden, cada vez mejor, que no puede haber beneficio permanente ni certidumbre para el mañana si no contribuyen a mejorar la sociedad en su conjunto. Únicamente hay progreso firme cuando el económico va acompañado del progreso social creciente, que no solo eleva el poder de compra de los asalariados, sino que el mismo tiempo le permite el acceso, de ellos y sus descendientes a la capacitación, a la educación, a la formación profesional y a niveles sociales y económicos superiores, en la fluida movilidad social, abierta y fecunda.
Me dirijo nuevamente a los patrones de México para repetir que así como con alteza de miras, con sentido de realidad, con inteligente espíritu de comprensión han aceptado la nueva Ley del Trabajo, así también, con cabal honestidad la respeten y la cumplan, y nos ayuden a hacerla respetar y hacerla cumplir.
También reitero a los trabajadores de México que mientras más poderosa es un arma, debe utilizarse con más sentido de responsabilidad, con más cuidado y con mas nobleza.
El sentido de responsabilidad demostrado por el movimiento obrero mexicano en tantos años de aplicación a nuestra legislación laboral y su inquebrantable lealtad a México, garantizan a la Nación que este nuevo instrumento de defensa puesto en sus manos, será siempre usado en con nobleza.
Hemos querido que la Ley Federal del Trabajo sea un firme, un fecundo paso de avance que beneficie a los trabajadores que acelere nuestro desarrollo industrial, que contribuya al progreso nacional, que redunde en bien de México".

¡Bla-bla-bla¡ y mas aplausos. ... ¡En fin¡, la Ley Federal del Trabajo, fue el instrumento de soborno con el que se compró la conciencia de la clase sindical obrera.


sábado, 1 de septiembre de 2012

EL "ECCES MONO"



Hay noticias que ocurren en el mundo, que me conmueven.   Uno de ellos, es un acto que bien podría interpretarse como un acto de vandalismo, barbarie, profanación y falta de respeto, a los valores artísticos y religiosos. Pero sin embargo no lo es, es  todo lo contrario, es un acto que nos llena a todos de sensibilidad y humorismo.

Ecce Homo (“Este es el hombre”), es el pasaje evangélico que relata las palabras pronunciadas por Poncio Pilato, cuando presentó a Jesús de Nazaret ante la muchedumbre, que decidió su destino: La crucifixión.




El pasaje bíblico es muy conmovedor, la sensibilidad de muchos artistas así lo representaron. Cantidad de obras pictóricas han retratado ese momento, desde la visión de Antonello de Messina, El Bosco, Alberto Durero y otros màs;  

Pero quizás ninguno de ellos, como el que representó la octogenaria Cecilia Giménez, una anciana que trató de restaurar una pintura en una Iglesia de Zaragoza España,  que terminó por convertirla en “Ecce Mono”.  La exitosa imagen, ha convertido a la iglesia en un centro turístico, su imagen, ha circulado en redes sociales y despierta sin duda alguna, una buena dosis de humorismo.


Y es ese acto que me llena de sensibilidad, alegría, de reconocimiento, a la capacidad creativa y espontánea de una persona común y corriente, que a través de unas pinceladas, ha dado a los seres humanos, ese rato de inspiración, de alegría, de seguir creando, muchos "Ecce Monos", para celebrar una y mil veces, la capacidad humoristica y regeneradora de los seres humanos.
 
Ojala tengamos muchas de esas ancianas, que en sus ratos de ansiedad y con sus intentos fallidos de restaurar pinturas, nos ha dado la gran enseñanza, de lo mucho que tenemos que reírnos y enternecernos.   Y obviamente, divertirnos, de dar una mirada imaginaria al legado de Da Vinci, Miguel Ángel y otros más....inclusive, de descubrir una fotografía de la imagen de dios.
 
 Y mientras las autoridades del Ayuntamiento de Zaragoza, España, estudian la posibilidad de emprender acciones legales contra la anciana, por el daño irreversible ocasionado a la imagen; Cecilia Giménez, nos ha enseñado algo muy importante:

 ¡Que se puede llegar a los ochenta años y seguir haciendo travesuras¡..