viernes, 31 de agosto de 2012

COLEGIO ELECTORAL VS. TRIBUNAL ELECTORAL. ¿LO MISMO, PERO MAS BONITO?...

Maldito sea éste país, sus políticos y ciudadanos, su historia y su futuro; cosas raras pasan que en vez de hacernos felices, nos hacen  enojar, ... ¡deberíamos primeramente reflexionar¡.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación validó la elección presidencial. No había otra cosa que esperar, la culpa no es del "complot", ni que las instituciones se encuentren secuestradas por "grupos de poder", la culpa es de Aristotéles, que creó un sistema lógico que obliga a probar. El pensamiento lógico racional, obliga a todos a probar, lo que uno afirma, lo que uno piensa, sospecha, supone; esa es la verdad. No es culpa de los magistrados, es culpa de las facultades de derecho de todo el país y de todo el mundo, por educar a sus alumnos, el imperativo ético y moral, de probar lo que uno afirma, de imponer la carga de que las pruebas deben ser idóneas y deben acreditar, los hechos de la acción o de la excepción. Algo tan complejo, que por eso los posgrados de Derecho, han inventado nuevas asignaturas, como la Teoría General de la Prueba.
Pero en fin, no voy hablar de la prueba, ni voy hacer una disertación jurídica; esta vez, escribir en forma libre, para manifestar mi inconformidad, no por la calificación de la elección presidencial, sino porque en este país, nos gusta vivir y revivir la misma película. ¡El fraude¡.....
O somos "masoquistas", o de plano, somos cada vez que hay una elección presidencial, muy, pero muy tontos. ¡O de plano, no sabemos historia¡....
La calificación de las elecciones para Presidente de la República, las efectuaba antes la Cámara de Diputados electa, en su calidad de "Colegio Electoral". El procedimiento de calificación, era muy inmoral, los diputados electos que pertenecían predominante y absolutamente al mismo partido, hacían el computo definitivo de los votos y desde la "tribuna más alta del país", "calificaban" la elección.
Así fue como los presidentes que gobernaron al país durante el siglo XX, fueron electos a través de una mayoría de diputados electos en elecciones de sospechosa legitimidad; muchos de estos diputadillos, asistían a las sesiones armados y en compañía de sus "camaradas", se reunían en el recinto de Donceles, para calificar sin mayor argumento que la retorica y la demagogia "revolucionaria", a quien sería el próximo Presidente. Los diputados que se atrevían a cuestionar a la mayoría, eran vitupereados, amenazados o de plano, les revocaban el triunfo electoral que habían obtenido en las urnas. Ya nadie recuerda, por ejemplo, la heroica protesta que hiciera el candidato Jorge Meixueiro, candidato "perdedor" de PRM por el segundo distrito en Oaxaca, quien al habérsele arrebatado su triunfo obtenido, subió a la "tribuna más alta del país", para darse un tiro en los sesos ....
Eso del Colegio Electoral era realmente algo de lo más absurdo, de lo más inmoral, era el poder de la fuerza quien lograba imponerse y a través de dictámenes "contundentes y fundamentados", legitimaban a quienes serían los presidentes del país.
¡Pero eso cambio¡
El ultimo presidente "legitimado" en Colegio Electoral, fue Carlos Salinas de Gortari.
A partir de ese entonces, iniciaron las reformas electorales, 1990, 1993, 1994, 1996 y 2007, que hicieron posiblemente, que fuera personal profesional, calificado, honorable, quien calificara la elección presidencial.
Entonces el Tribunal Electoral se convirtió en la forma, en que un órgano estatal no partidizado, no politizado y no subordinado al Presidente, quien calificara en forma autónoma, el resultado de la elección presidencial.
Hubo muchas resistencias del PRI para que fuera el Poder Judicial quien calificará la elección. En cambio, los partidos de oposición, como el PAN, el PMS, el PMT, fueron los primeros en insistir que fuera un Tribunal del Poder Judicial, quien calificará las elecciones.
Fue así como en 1986, se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral, pero no pertenecía al Poder Judicial, era un tribunal supuetamente "autónomo", quien finalmente, las sentencias que éste dictaba, terminaban siendo revisadas por el mayoriteo priísta del Colegio Electoral.
Ya para 1993, con las propuestas de los partidos PAN y PRD,  se creó el Tribunal Federal Electoral, órgano jurisdiccional que sería la máxima autoridad electoral en todo el país; serviría para revisar las determinaciones del IFE respecto a los cómputos de los votos.  Su integración sería a través de la designación de las dos terceras partes de los diputados, en una Cámara, donde el PRI no tenía, ya dicha representatividad.
No hubo problemas en la calificación de las elecciones de 1994. Los candidatos del PAN y del PRD no alegaron fraude, como había ocurrido seis años antes.  Sin embargo, el propio presidente Ernesto Zedillo había reconocido que su triunfo había sido "inequitativo" y por esa razón, en plena crisis económica, promovió la reforma política que hizo posible que el Tribunal Federal Electoral, con todo Pleno y Salas Regionales, se incorporara a la esfera del Poder Judicial.
Quizás los que estén inmiscuido en la grilla y en la cuestión política partidista, no sepan lo que eso significa, pero en el ambiente de los abogados, la incorporación de un tribunal administrativa a la esfera del Poder Judicial, da garantias de mayor estabilidad e imparcialidad. Basta citar el Tribunal Fiscal, el Tribunal Agrario o la  Junta Federal de Conciliación de Arbitraje, como órganos jurisdiccionales que siguen todavía sin incorporarse al Poder Judicial. Era por lo tanto imposible, concebir que un tribunal no tan concurrido por los abogados, fuera a pertenecer a la judicatura.
Pero en fin, para concluir esta trágica y cómica crónica de la historia de la calificación de las elecciones presidenciales; nunca antes el Poder Judicial había tenido la facultad de calificar una elección presidencial.
Las polémicas elecciones de 2006, no le daban facultades al Pleno del Tribunal Electoral para anular una elección presidencial. tampoco para contar voto por voto y casilla por casilla.
Las reformas electorales de 2007, confirió al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, la capacidad para valorar la validez o nulidad de la elección presidencial; inclusive, para recontar los votos.
Fue así que en el año 2012, deberíamos de sentirnos orgullosos, de que un Tribunal, órgano profesional, técnico, autónomo, apartidista, haya sido quien calificara la elección presidencial, cuando hace más de 24 años, era una mayoría priísta quien constituida en Colegio Electoral, asaltaba la tribuna, para "calificar" la elección e imponer a través de la fuerza y de los abucheos, a quien sería el Presidente de México.
Deberíamos sentirnos orgullosos de que un Tribunal sea ahora quien a través de la razón y del derecho, sea quien califique, a quien será el próximo Presidente de la República, el empleado de la federación que los mexicanos contratamos para administrar y resolver nuestros problemas públicos. 
Sin embargo, lamento decir, que no estamos contentos ....o al menos, una inmensa mayoría, no está contento....


domingo, 19 de agosto de 2012

ESTUDIAR EN LA UNAM: NO TIENE PRECIO. (El caso de la FES Aragón).



¿Cuanto cuesta estudiar en la FES Aragón?.

Hace más de unos doce años, esa cifra no la hubiéramos podido conocer tan fácilmente como hoy podemos acceder a ella; no lo hubiéramos sabido, por la sencilla razón, de que no existía la obligación legal y constitucional, de transparentar el gasto público; había que ser por lo menos Consejero Universitario, o Consejero Técnico, o bien, ser algún funcionario administrativo de rango directivo y en el área de administración para por lo menos acceder a dicho dato.

En cambio, hoy en día, cualquiera pueda acceder a dicha información, sea miembro o no de la Comunidad Universitaria.

El 17 de enero del 2003 se publico por vez primera, el Reglamento de Transparencia, Acceso a la Información Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México. Dicho ordenamiento fue abrogado, por el actual Reglamento, que además de regular la transparencia y la información pública, también lo hace con los datos personales; disposición jurídica que salió publicada en la gaceta de la UNAM el día 26 de agosto del 2011 y que puede consultarse, en el siguiente link: http://www.transparencia.unam.mx/.

Toda la información que genere, administre, custodie y conserve la UNAM, es pública; salvo que se trate de información restringida, la cual puede ser reservada o confidencial. La información pública, puede ser proporcionada a su vez, ya sea de oficio, sin que obre solicitud alguna, o bien, a petición de parte.

La información pública de oficio, se puede consultar desde la siguiente dirección electrónica: http://www.transparencia.unam.mx/menuop2.html, en ella se encontrara uno la información, sin necesidad de registrarse o de cumplir requisito alguno, que condicione el acceso a dicho portal.


Dada a conocer la fuente de información, pasamos ahora hacer algunas reflexiones sobre la infraestructura y el costo de estudiar en uno de los campus de la Universidad Nacional Autónoma de México, ubicada en el norte de la Ciudad de México, concretamente, en la zona conurbada del Valle de México, municipio de Nezahualcooyotl, Estado de México.

En materia de obra pública, de las contrataciones efectuadas del 1 de enero al 30 de junio del 2012, se puede uno enterar en la citada página web de información pública, de que la construcción de pasos vehiculares, artesa para basura, instalaciones eléctricas y alumbradas en la FES, tuvo un costo de 1 millón, 398 mil pesos;  o bien, que la impermeabilización y los trabajos cimentación, de los edificios A1 al A7, costaron casi 2 millones, es decir, 1 millón 971 mil pesos; u otro dato curioso del que podemos enterarnos o polemizar, resulta que la construcción de la 2ª etapa de acceso y salida de vehículos, que quiero suponer erróneamente es la caseta, las rejas, las luminarias y los torniquetes que se encuentran fuera de la puerta de la FES Aragón que da salida a la colonia Bosques de Aragón, fue de 941 mil pesos.

Otra información relevante que podemos consultar, es el Presupuesto Apartado Programático 2012, en dicho documento se desglosan los indicadores que deben desarrollarse en la FES durante ese año.

Resulta que dicho documento arroja datos curiosos, por ejemplo, egresan el 54.7% de los alumnos en tiempo reglamentario; o que hay un 31.9% de alumnos “regulares”, o que solamente existe un 19.8% de la población estudiantil se encuentra becada.  Datos que pudieran interpretarse, como si en la escuela, 1 de cada 2 alumnos concluye sus estudios puntualmente, o bien, que 7 de cada 10 alumnos tienen materias reprobadas, o lo que es peor, solamente 2 de cada 10, reciben beca. En conclusión, un alto porcentaje de la escuela no termina en tiempo reglamentario, adeuda materias y no reciben apoyos económicos.

Respecto al capital humano que se forma todos los días en dicho campus, tenemos que la población estudiantil de la FES Aragón, es de 17,875 alumnos a nivel licenciatura, 40 en especialización, 210 en maestría y 65 en doctorado.


En el caso particular de los alumnos a nivel licenciatura, ingresaron en el presente ejercicio anual, 4,132 alumnos y se proyecto que egresaran 2,000, de los cuales 580 de ellos, lo harán en forma tradicional mediante examen profesional; se cuenta con una planta docente de 66 profesores de carrera y 1,390 de asignatura; de dicho universo de profesores, el 72% tiene el grado de licenciatura, 21% de maestría y 7% con doctorado; sin embargo, en términos de dedicación a la docencia, solamente el 5% son profesores de carrera y el resto 95%, son profesores de asignatura, es decir, 1 de cada 19 profesores, se dedica exclusivamente a ser profesor, el resto, mantiene otra actividad laboral.  Estamos hablando de una escuela, donde los profesores no cuentan con un proyecto de vida para la docencia, menos aún, para hacer investigación.

La FES tiene 60,541 metros cuadrados construidos, 234 aulas, 26 laboratorios, 15 talleres; su acervo bibliotecario es considerable, se cuenta 52 mil títulos y casi 298 mil libros; hay también 1,940 computadoras y 24 equipos de alto rendimiento. Además en una investigación de campo efectuada, no oficial, se cuenta con 2308 árboles.  Si pudiéramos ejemplificar estas cifras, diríamos que en cada salón de clases, existe un promedio de 76 alumnos, que a cada alumno, puede encontrar en su biblioteca, 3 títulos de diferentes autores sobre algún tema que desee consultar y que existen por lo menos, 16 libros en la biblioteca, respecto a esos mismos títulos que desea consultar.  El avance tecnológico es quizás un dato alarmante, 1 computadora por cada 9 alumnos y respecto a la conciencia ambiental, a 8 alumnos les corresponden, cuidar a un árbol.

Educación de masas, muchos alumnos en un salón de clases, pocas computadoras para muchos alumnos, libros apenas suficientes, profesores sin estabilidad ni proyecto de vida alguno con la FES; además poca vegetación; si a eso le sumamos, un suelo pantanoso, problemas de agua y de inseguridad pública en las inmediaciones de la Facultad, rodeada ésta de “antros”; tenemos entonces a un ¡verdadero milagro¡.

El milagro consiste, en que la FES recibe un presupuesto de 480 millones de pesos. De esa cantidad, 423 millones se destina para estudiantes de licenciatura, importe que a dividirse por cada estudiante de licenciatura, sale la cantidad de apenas $26,861.00. (VEINTISÉIS MIL OCHOCIENTOS SESENTA Y UN PESOS 007100 M.N.).

El semestre por lo tanto sale en $13,430. 00 (TRECE MIL CUATROCIENTOS TREINTA PESOS).

Si dividimos esa cantidad en 16 semanas que tiene un semestre, nos arroja que cada semana-alumno cuesta 839 pesos, los cuales divididos en los cinco días a la semana, sale un total de 168 pesos. Las estimaciones podían arrojarnos, que cada clase impartida por un profesor de la FES, tiene un costo de 34 pesos. Dividido entre 70 alumnos, saldría casi en 48 centavos.

En conclusión: Recibir clases por casi 50 centavos, no creo que exista en otra escuela. Solamente en la FES Aragón.

Aunque siendo honestos y optimistas, pese a todas nuestras deficiencias, estudiar en la UNAM: ¡No tiene precio¡. …

















domingo, 12 de agosto de 2012

LAS PRI-OLIMPIADAS


¡Hay historias que me conmueven¡. La olimpiada de 1968 es una de ellas y no me refiero a los acontecimientos del movimiento estudiantil de aquel mismo año, ocurrido en el suelo patrio de la Ciudad de México, sino al significado patriótico que los gobiernos priístas “revolucionarios” de aquel entonces, le dieron.
En su último informe de gobierno, 1 de septiembre de 1964, Adolfo López Mateos, dijó ante el Congreso:
Es bien sabido que el Comité Olímpico Internacional aceptó la solicitud formulada a nombre de la Ciudad de México por el Jefe del Departamento del Distrito, para que en nuestra capital se celebre la Olimpiada de 1968. Esta distinción significa una nueva forma de reconocimiento mundial al progreso del país y a la categoría de nuestra gran metrópoli, no sólo en el aspecto deportivo; implica también un compromiso del Gobierno y de los habitantes del Distrito Federal, de la nación entera, que nos obliga a organizar cuanto sea necesario para dar el mayor brillo al evento y para deparar inolvidable hospitalidad a quienes con este motivo, visiten el país. Me asiste la convicción de qué el esfuerzo conjugado de gobernantes, deportistas, técnicos, empresarios y, en suma, de todos los mexicanos, hará honor a México.

El México de 1963, es el México promisorio del llamado  “milagro mexicano”, por vez primera en la historia del país, se había llegado a un punto de desarrollo y estabilidad política, social y económica, como nunca antes había ocurrido. A diferencia de América Latina, donde gobernaban los militares, a consecuencia de sus “cuartelazos”, en México, existía un gobierno de “civiles”, “revolucionarios” e “institucionales”, que en forma periódica cada seis años, se transmitían el poder, sin el menor derramamiento de sangre, ni conjeturas armadas, ni revueltas populares.

Quizás por esas razones, el Comité Olímpico Internacional se fijó en la candidatura que presentara el gobierno mexicano, por encima de otras ciudades como Lyon Francia, Detroit Estados Unidos y Buenos Aires Argentina. La Ciudad de México, tenía todo para no ser designada sede olímpica, la altitud de la Ciudad de México, a más de dos mil metros del nivel del mar,  era el perfecto pretexto para alegar que los deportistas pudieran ser dañados en su salud, para pretextar que no se rompería ningún record mundial, que se requería de por lo menos seis meses, para que los deportistas pudieran acoplarse al aire pobre en oxigeno, que respiraban por lo menos los seis millones de habitantes que poblaban aquella gran ciudad de América Latina. La prensa internacional imploraba en sus medios, la necesidad de quitarle los juegos olímpicos aquel país, aun pese a las investigaciones fisiológicas que llevaron a cabo los científicos de diversas naciones, demostraban lo contrario. Por ello, haber logrado la designación de ser sede de los XIX juegos olímpicos,  fue haber logrado un gran triunfo de la política diplomática del país que presidiera el entonces Presidente Adolfo López Mateos. Conservar dicha designación, sería el gran reto que asumiría el gobierno del nuevo Presidente de la República: Gustavo Díaz Ordaz.

Lic. Gustavo Diaz Ordaz Presidente de México 1964-1970

En su primer informe de gobierno, el 1° de septiembre de 1965, el Presidente desde “la tribuna más alta del país”, definió los juegos olímpicos a celebrarse como el “gran papel que confirmara la tradicional hospitalidad de los mexicanos, su cortesía y dignidad ante los visitantes”.

...
Procuraremos, hasta donde sea posible - y lo es en muy importante margen- , que las obras materiales que haya necesidad de construir, presten un servicio permanente al desarrollo del deporte mexicano o a la ciudad. No sería correcto pensar que, por celebrarse en nuestra casa dichos Juegos, estamos obligados a ganar numerosos eventos y que, de no obtener victorias, haremos un papel lamentable.
Competirán nuestros deportistas con los de otros países más desarrollados que el nuestro. A esta circunstancia se agrega el hecho de que los problemas que México ha debido vencer, en el curso de su historia moderna, han impedido, en la medida deseable, la preparación deportiva y el perfeccionamiento físico de su juventud. No obstante, hemos progresado, y los Juegos Olímpicos serán, sin duda alguna, una excelente escuela y una saludable experiencia para el futuro del deporte en nuestro país. (Aplausos.)
Al lema olímpico de que lo importante no es vencer sino competir, le agregaremos la voluntad decidida de que nuestros deportistas hagan el mejor papel posible.

En sistema autoritario como el que se vivía, el Presidente de la República era el Jefe del Estado Mexicano, ideólogo, sumo sacerdote, gran padre de todo mexicano  y no solamente eso, sino la encarnación de la patria misma. Así al menos lo transmitía el Presidente en su discurso de su toma de posesión, efectuado el 1º dediciembrede 1964, dijo: “De la propia entraña del pueblo mexicano vengo y a ella he de regresar; él dio inspiración y sentido a mi vida; es mi único aliento y mi sola fuerza; me ha concedido los más grandes e inmerecidos honores, y en mis manos puso confiadamente su esperanza”;  Díaz Ordaz es la voz del pueblo mexicano; en su primer informe de gobierno, define su postura política ideológica. “… concibo a México como un todo indivisible que me es sagrado como mexicano y como mandatario, un todo indivisible en el cual juegan - y es legítimo que jueguen- las ideas y los movimientos que campean en el mundo, aun los más controvertibles, aun los más extraños, con la sola y única condición de que no atenten contra los superiores intereses de México, que son la esencia misma de la patria, ….” Atentar contra el Presidente Díaz Ordaz, era atentar contra México, si el presidente estaba comprometido con la olimpiada ha celebrarse en 1968 y oponerse a ella, era atentar contra el interés superior de la nación.

Aun así, el presidente de la república estaba muy conciente de las necesidades y de las limitaciones que tenía el país, para poder llevar a cabo la competencia internacional. Conciente de que no existía una politica deportiva sobre sus jovenes e inclusive de la inferioridad de estos, frente a otras naciones, concibió la olimpiada, como un gran acto patriotico, que le daría al pais, notoriedad y liderazgo.

En su segundo informe de gobierno, celebrado el 1°  de septiembre de 1966, en aquellos tiempos, en los cuales los presidentes de la república todavía podían “rendir cuentas” ante el respectivo Congreso, dijo respecto a la olimpiada:

México cumplirá dignamente el compromiso contraído de reunir, en su territorio, a la juventud del mundo, con motivo de los Juegos de la XIX Olimpíada. (Aplausos: 9 s.)
Creemos que, aparte de la emulación física de la competencia netamente deportiva, la reunión de jóvenes de todas las latitudes en un solo sitio, por desalentador que pueda parecer el panorama mundial, propicia el entendimiento entre los hombres de todo el mundo.
Por coincidir el ideal olímpico de amistad y fraternidad con la sensibilidad y antecedentes históricos del pueblo mexicano, se ha incluido, en los Juegos de la XIX Olimpíada, un programa cultural que permitirá a los participantes vincularse más estrechamente entre sí por el mutuo conocimiento de sus culturas, campo en el que las manifestaciones del hombre, independientemente del color de su piel, su ideología o grado de desarrollo, alcanzan niveles de manifiesta igualdad. (Aplausos: 9 s.)
En fuerza física, en extensión territorial, en fuentes de riqueza, en desarrollo económico y en otros órdenes, podrán destacar determinadas naciones; en elevación del pensamiento, ninguna nación, ningún grupo de hombres puede considerarse superior a los demás.
Logren o no triunfos deportivos, los jóvenes de todos los países habrán entrado en contacto con valores fundamentales de la Humanidad, y podrán llevarse de México la firme convicción de que todos, absolutamente todos los pueblos son capaces de una contribución positiva a la Humanidad. (Aplausos: 7 s.)
...
Los juegos Olímpicos de 1968 son una seria prueba a nuestra capacidad de organización; estamos conscientes de nuestra responsabilidad, y estamos seguros de salir airosos.
Con el propósito de que la organización de nuestros Juegos no sólo mantenga, sino incremente, en los posible, la eficacia que caracterizó a los últimos celebrados en Roma y en Tokio, el Comité Organizador se está asesorando de los organismos internacionales que existen en esta materia y de las más calificadas empresas especializadas.
Las obras requeridas por los Juegos están en proceso de realización, conforme a los programas de trabajo y a las características exigidas por la técnica deportiva.
Todas, absolutamente todas las instalaciones necesarias para el desarrollo de la contienda olímpica, estarán terminadas con amplia oportunidad, antes de que las competencias se inicien. Se procura, además, que tengan una utilidad social permanente y no sirvan exclusivamente de motivo de lucimiento para nuestra capital durante unos cuantos días. (Aplausos: 8 s.)
El Gobierno cumplirá estrictamente el compromiso contraído, por lo que hace a las instalaciones deportivas, alojamiento para competidores, jueces, entrenadores, médicos, periodistas, etcétera, así como en facilidades de comunicación a todos los confines del mundo. El Gobierno confía plenamente en que la tradicional hospitalidad mexicana brindará, a participantes y turistas, un trato cordial, respetuoso y digno, tanto en el curso de las competencias, cualquiera que sea el resultado deportivo para nuestros compatriotas, como durante toda su estancia en nuestro país.
El evento, además de servir al ideal de paz y de confraternidad que debe presidir los destinos del mundo, significa la oportunidad de que nuestros visitantes se lleven un grato recuerdo de nuestra Patria y la convicción de que México es sincero cuando ofrece y desea amistad con todos los pueblos de la tierra. (Aplausos: 12 s.)

Como el gran jefe de familia que planea organizar el bautizo o la fiesta de XV años de la hija, el Presidente de la República decide hacer lo mismo con el pueblo de México, organizarle la mejor olimpiada de todos los tiempos, superar sin duda alguna, la que se había efectuado en Tokio cuatro años antes y la de Roma hace ocho años; el magno evento con el que se diera a conocer el país en todo el mundo. El evento internacional se llevaría a cabo, en un ambiente mundial de hostilidad, de la denominada “guerra fría”, la pugna ideológica, política, económica y militar entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Y mientras los Beatles era el conjunto musical que más discos vendía y la oleada juvenil hippy pregonaba en los Estados Unidos sus manifestaciones de protesta en contra de la guerra de Vietnam o el movimiento de los derechos civiles a favor de la comunidad afroamericana ponía en riesgo el orden de la sociedad americana; nuestro país, no dejaría de ser también blanco de tener su propia “oleada” de protesta juvenil.

El México de 1968 es el México de la cúspide, del auge y de la caída, el “clímax” con el que logra consolidarse el régimen de la revolución mexicana y también para su propia desgracia, el inició de su decadencia política y moral, de su total descrédito y corrupción. Lo que debió de haber sido el gran logro de los gobiernos priístas revolucionarios, terminó por convertirse en su propia marca de desprestigió.
El país no rebasaba los 48 millones de habitantes, mucho menos de la mitad de habitantes que hoy tiene el país (112 millones en el 2010); su economía crecía al 6% anual, cifra que es el triple de lo que actualmente, nuestro país crece. La flotación entre el peso y el dolar era de apenas $12.50, actualmente, $0.017 centavos de lo que es un peso actualmente. Una deuda externa que no rebasaba los 5 mil millones de dolares; un país que a comparación de España o de América Latina, no era gobernada por militares, pues en España gobernaba Francisco Franco desde 1936, en  Argentina  Juan Carlos Onganía desde 1962, en Paraguay Stroessner desde 1954, en Brasil Joao Goulart desde1964; revueltas y guerrillas azotaban en sudamérica y centroamérica, así como intervenciones armadas de los Estados Unidos. México, mientras tanto, se mantenía como un país independiente, con su propio discurso retorico "nacionalista" y "revolucionario", muy diferente del que pregonaba la Cuba revolucionaria de Fidel Castro.

Unidad Habitacional Tlatelolco


Sin embargo, la sociedad mexicana de aquel entonces, era producto también de aquel "milagro mexicano"; en apenas 20 años, México había dado el gran salto a la industrialización, del "campo" a la "ciudad"; una nueva clase social había surgido, una totalmente distinta de la "obrera" o de la "campesina", que habían hecho la revolución cincuenta años atrás: Era la "clase media", la que vivía con todas las comodidades de la Ciudad de México, la mas preparada, la que contaba con los servicios médicos del IMSS e ISSSTE, la que contaba con las mejores instituciones educativas, la UNAM y el Politécnico; la ciudad que tenía sus grandes vialidades, como el Viaducto, el Periferico; la que pronto tendría su propio "tren subterraneo" como el de las grandes ciudades del mundo: Londres, New York, Chicago; donde su gente vivía en los mejores fraccionamientos de "habitaciones populares" que los gobiernos revolucionarios priístas, habían logrado construir: los "Multifamiliares Juárez", la "Unidad Habitacional San Juan Aragón",  o "Ciudad Tlatelolco". Esa clase social, fue la beneficiada del régimen, sin embargo, se convirtió en la ingrata, la crítica, se volvió disidente o "reaccionaria", para ponerse en contra del gobierno.



Una "conjura internacional" se dió contra México. Estaban decididos a desprestigiar al país, harían todo lo posible por "dañar a México".



En el IV Informe de Gobierno, 1° de septiembre de 1968, en plena efervescencia del movimiento estudiantil y a sólo seis semanas de llevarse a cabo el magno evento, el Presidente expusó sobre dicho evento lo siguiente:

Los juegos Olímpicos van a celebrarse, por primera vez en un país de habla española; por primera vez, en una Nación latinoamericana; y por primera vez, el anfitrión va a ser un pueblo que no está catalogado entre aquellos que se encuentran en pleno desarrollo.
Agréguese a lo anterior que somos un pueblo con muchas necesidades insatisfechas y, por otra parte, las muy difíciles condiciones económicas con que se iniciaba el año 1965.
Ante estas preocupaciones, emprendí una muy amplia consulta en los distintos sectores, con miembros prominentes de partidos políticos, dirigentes obreros, campesinos y patronales; representativos de la banca, la industria, el comercio, la agricultura, la minería y la ganadería; con gente de la capital y de la provincia.
Estábamos a tiempo, entonces, de declinar, sin deshonor. Varias ciudades deseaban reemplazarnos.
Se pesaron consideraciones de toda índole, para llegar a la conclusión, abrumadoramente mayoritaria de que, un vez contraído, como lo había sido, no debía correrse el riesgo de cancelar el compromiso: podía perjudicarse gravemente nuestro crédito en los medios bancarios internacionales y deteriorarse nuestra economía interna, por que el pueblo en general, hasta los más apartados rincones del país se había hecho ya a la idea de que la capital de la República fuera la sede de los Juegos Olímpicos. El impacto psicológico de desencanto podía provocar imprevisibles y peligrosas consecuencias.
Se tuvo también muy en cuenta que el sacrificio de ahora produciría benéficos aportes a la economía del país en general, aún a sabiendas de que la recuperación de parte de la inversión gubernamental tendría que ser a largo plazo.
Terminada la consulta, se tomó la decisión de continuar adelante, comenzar a trabajar de inmediato en la organización, tan compleja, que requiere un evento de esta naturaleza y reducir el desproporcionado presupuesto, ajustándolo a las reales posibilidades económicas de México, gastando sólo lo estrictamente indispensable para presentarnos con decoro, sin lujos inútiles. Ello se logró gracias a que teníamos ya varias de las instalaciones necesarias, al escrupuloso manejo de fondos y a la forma exigente de llevar los arreglos para posibles recuperaciones.
Cuando hace años se solicitó y obtuvo la sede no hubo manifestaciones de repudio ni tampoco durante los años siguientes y no fue, sino hasta hace unos meses, cuando obtuvimos informaciones de que se pretendía estorbar los juegos. Durante los recientes conflictos que ha habido en la ciudad de México se advirtieron, en medio de la confusión varias tendencias principales, la de quienes deseaban presionar al Gobierno para que se atendieran determinadas peticiones, la de quienes intentaron aprovecharlo con fines ideológicos y políticos y la de quienes se propusieron sembrar el desorden, la confusión y el encono, para impedir la atención y la solución de los problemas, con el fin de desprestigiar a México, aprovechando la enorme difusión que habrán de tener los encuentros atléticos y deportivos, e impedir acaso la celebración de los juegos Olímpicos.

Lo debido y lo legítimo puede obtenerse por los causes normales; pero no estamos dispuestos a ceder ante la presión en nada que sea ilegal o inconveniente, cualesquiera que lleguen a ser las consecuencias. por mucha importancia internacional que revistan los Juegos Olímpicos, el compromiso que México contrajo para celebrarlos en su suelo no mediatiza su soberanía. (Aplausos 12 s.)

La lógica del presidente, es patriota, estar a favor de las olimpiadas, es estar a favor del país, oponerse a ellas, es "traicionar" al país, servir a "intereses oscuros", a viles "conjeturas internacionales", que ponían en "riesgo", la soberanía de la nación. Ante este complot por derrocar al país, había por lo tanto, que hacer algo importante, "no dejarse", declararles la guerra a los "enemigos de México".

Ese fue el significado, que Gustavo Diaz Ordaz le había dado al movimiento estudiantil de 1968. Un humilde poblano que de infante, vivió de "arrimado" con sus tios maternos, de "tez blanca"; que con sacrificios estudio leyes, gracias a la benevolencia de "hombres fuertes" como el que fue Máximino Avila Camacho gobernador y cacique de Puebla; que gracias a su benevolencia, fue Agente del Ministerio Público, Profesor de Derecho de la Universidad de Puebla, Presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, ex Diputado, ex Senador y también ex Secretario de Gobernación. El gran patriarca de México, no fue capaz de entender las exigencias de su juventud, que le gritaban desde la plancha del zocalo, "Porfirio Diaz Ordaz", "Trompudo", "Sal al balcón hocicón". Para él, los estudiantes no eran inconformes, eran "reaccionarios", "carroña", "jijos de la chingada"  y servían desde luego, a las "agencias externas".  

Auditorio Nacional

La infraestructura olímpica estaba construida, el próximo estadio olímpico de Ciudad Universitaria, se había construido también, el Estadio Azteca, la Villa Olímpica Miguel Hidalgo, la Alberca Juan de la Barrera, la "Ciudad Deportiva" en donde se encontraba el Velódromo y el Palacio de los Deportes; el Auditorio Nacional y el Campo Marte en plena avenida Reforma; así como la construcción y sofisticación de la Torre de Comunicaciones para estar en posibilidad de transmitir la competencia internacional televisivamente a por lo menos 600 millones de espectadores, en un planeta de apenas 3,500 millones de habitantes, (poco menos de la mitad los habitantes al año 2010),  la mayor cobertura de la historia de la televisión a nivel mundial.

Se había gastado la cantidad de 1,915 millones de pesos,  lo que implicaba que el presupuesto se hubiera limitado y renunciado a otras prioridades. 1,915 millones de pesos, era lo que estaba costando la olimpiada, una cantidad alta, tomando en cuenta que en ese mismo año, se había logrado otros gastos públicos relevantes, como los 7 millones que se habían gastado en Petróleos Mexicanos, 137 millones más en construir y remodelar aeropuertos, una cantidad de pesos, que mostraba el gran reto de hacer la olimpiada. si tomamos en cuenta que 30 años atras, (1938),  la expropiación petrolera le había costado al gobierno mexicano la cantidad de 200 millones 556 mil pesos para pagar indemnizaciones a las compañias petroleras francesas, británicas y americanas; el costo por lo tanto de la olimpiada, de 1,915 millones, equivalía a pagar a por lo menos diez veces la expropiación petrolera.

Palacio de los Deportes

Estadio Azteca

El costo de la olimpiada, era equivalente a pagar diez expropiaciones petroleras, cifra que quizás ningún diputado, senador, ministro de hacienda o periodista libre quería denunciar. Era un derroche, del que todos sospechaban o inferían, pero que nadie, absolutamente nadie, se atrevía a decir. El gobierno priísta encabezado por Gustavo Diaz Ordaz no desistiría del compromiso internacional que había adquirido desde 1963, para ser la sede de los juegos olimpicos, aun pese a la insistencia de varioS miembros del Comité Olímpico Internacional interesados en arrebatarle la candidatura.

Seguramente Gustavo Diaz Ordaz consultaría con su amigo americano Win Scott,  agente "secreto" de la CIA para asuntos en América Latina, con sede en Ciudad de México, respecto a la conjetura internacional efectuada en la Ciudad de México; temeroso el presidente de que las olimpiadas se suspendieran, solicitó interviniera ante Avery Brundage Presidente del Comité Olímpico Internacional para conocer si existía aquel riesgo.  Lo cierto, era que la Carta Olimpica proveía entre sus condiciones para ser sede olímpica, no tener manifestaciones, ni revueltas populares; la olimpiada mexicana pues, corría el riesgo de ser suspendida, ante la percepción que la prensa internacional del estado "hostil" que se vivía en la capital de la República.

Avery Brundage Presidente del COI

Averu Brundage magnate, filantropista, constructor de varios rascacielos en la Ciudad de Chicago Estados Unidos, Presidente del Comité Olímpico Internacional, sin duda alguna entabló comunicaciones con el funcionario del gobierno mexicano Pedro Ramirez Vázquez Presidente del Comite Organizador de las Olimpiadas, respecto a los eventos que estaban ocurriendo en la Ciudad de México. El Secretario de Gobernación Luis Echeverria Alvarez, ofrecía las garantias de que los eventos ocurridos en la Ciudad de México, serían resueltos a la brevedad posible. El movimiento estudiantil, pese a que una de sus porras eran: "¡No queremos olimpiada, queremos revolución¡", lo cierto era, que en pliego petitorio en sus seis puntos, no pedía la cancelación de las olimpiadas. Su principal demanda se limitaba en el "Dialogo público", el cual debía efectuarse televisadamente.  El Presidente por lo mientras, había designado una comisión a cargo de Jorge de la Vega Dominguez, para contactar a los lideres estudiantiles,  pero en ningún momento el gobierno pensó, en desahogar el dialogo público solicitado. 

El Presidente había optado por el uso de la fuerza pública, así lo había anunciado en su IV Informe de gobierno, la policía debía de intervenir, inclusive hasta de la totalidad del ejercito, para poder restaurar el orden jurídico "quebrantado". Las acciones del gobierno, fueron por lo tanto contundentes, con el uso del ejercito ocupo las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, posteriormente lo haría con los del Instituto Politécnico Nacional, a través de sus agentes de la Dirección Federal de Seguridad, llevaría la detención de los principales instigadores del movimiento, hasta finalmente, llevar a cabo el "incidente" ocurrido en Tlatelolco, el día 2 de octubre de 1968.



 Sin duda alguna, el día más dificil de la administración del Presidente Diaz Ordaz y de la historia del país, después de la revolución mexicana, fue aquel 3 de octubre de 1968; cuando había que "aparentar" la normalidad y negar en lo que fuera posible, el golpe de estado que el general Marcelino Garcia Barragán Secretario de la Defensa Nacional,  había hecho en la tarde de tlatelolco.

Historias que no se han contado todavía, pero lo ocurrido en aquella tarde y noche, fue y sigue siendo todavía, la gran verguenza en la historia politica de nuestro país, de los {ultimos cincuenta años. El parteaguas, el "antes" y "después". La historia que el presente de ahora, exige conocer a fondo.

La prensa alemana tenía conocimiento de que el gobierno mexicano, había masacrado a mas de un centenar de estudiantes, lo mismo había denunciado la periodista italiana Oriana Fallaci testigo presencial de lo ocurrido en Tlatelolco; el Comité Olímpico Italiano y el presidente de la Asamblea General de Federaciones Internacionales, Giuliu Onesti y Berge Phillips, habían dado un "mensaje" a la prensa internacional, sobre los hechos violentos ocurridos en Tlatelolco, condenando la violencia; pero la prensa mexicana, condenó el mensaje, como "un golpe artero contra México por medio de la prensa mundial", un "acto hostil contra el país", "una interferencia de asuntos internos que eran de exclusiva competencia del gobierno de México"; cualquier acto o crítica logró contrarrestarse a través del "patriotismo" de la prensa mexicana que se dedicó a minimizar lo ocurrido y también desde luego, a lo que la prensa soviética y cubana habían dicho del evento, "prensa europea sensacionalista", dandole a México un "trato respetuoso." Las embajadas de Inglaterra, Japón, Belgica y del mundo entero, nada dijeron, tampoco de lo dicho por el embajador de México en la India Octavio Paz, quien renunció a su cargo; sólo silencio, lo ocurrido fue callado y sepultado gracias a la intervención del presidente del Comité Olimpico Internacional Avery Brundage, quien únicamente se limitaba a decir, que "los juegos olimpicos se llevarían a cabo", tal como ocurrió en Berlin en 1936, cuando el entonces Presidente Brundage, era miembro del Comité Olímpico Internacional y testigo presencial, de la olimpiada organizada por el lider alemán Adolf Hitler.

La discusión olímpica que enfrentó el Comité Internacional, no fue lo ocurrido en la Ciudad de México, asunto que fue plenamente ignorado y olvidado, sino fue la posibilidad o no de admitir que Sudafrica, participara o no en los juegos; el posible "boicot" de los países africanos por su admisión a la olimpiada, sustituiría la discusión del movimiento estudiantil. Mientras tanto, la precupación del gobierno mexicano, sería el trato que le daría a la delegación deportiva española y la bandera nacional que ellos utilizarían, si el de la república derrocada o la del dictador Francisco Franco, gobierno golpista español con el cual, México seguía sin reconocerlo. Fuera de esto, no le preocupaba en lo mínimo, lo ocurrido en Tlatelolco.

Finalmente, el 12 de octubre, contra viento y marea, se llevó a cabo la olimpiada internacional, haya sido como haya sido, los "enemigos de México", no triunfaron, la fiesta olimpica se llevó a cabo.

México ganaría su medalla de oro, con aquel joven preparatoriano testigo de la revuelta estudiantil, por el hecho de también haber sido estudiante, Felipe "el Tibio" Muñoz, en podium por encima de los competidores de Estados Unidos y la Unión Sovietica, frente a su bandera y la prensa internacional, lo único que hizo fue llorar, tras escuchar el himno nacional.

En contraste a ello, los corredores americanos Tommy Smith y John Carlos, luego de ganar la carrera de los 200 metros, victimas y testigos de la represión autoritaria por el gobierno americano, por la lucha de los derechos civiles, que encabezaría Martín Luther King o Malcom "X", lo que hicieron luego de ganar, fue levantar el puño con el guante negro. El "black power". El puño en alto, que dignificó desde la más alta condecoración olímpica, la lucha social de los reprimidos por los gobiernos autoritarios del mundo. Entre ellos, el de México. El atleta Tommy Smith hizo recordar simbólicamente para algunas, la lucha estudiantil.  











BIBLIOGRAFIA.
*AGUAYO QUEZADA, Sergio. 1968 Los Archivos de la Violencia. Editorial Grijalbo. México 1998.
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http://www.diputados.gob.mx/cedia/sia/re/RE-ISS-09-06-08.pdf