sábado, 30 de abril de 2011

GENESIS DE LA NUEVA GUERRA CIVIL O DE REVOLUCION MEXICANA (Segunda Parte)


Una oleada inexplicable de reivindicaciones liberales y políticas, se hizo notar por las calles de la Ciudad de México en aquel verano de 1968. Los medios de control político que se ejercían en las fabricas, las escuelas, las colonias, fueron totalmente rebasados; lo líderes sindicales, los estudiantes “porros” y las “madrinas” de los policías judiciales, cada uno en sus respectivo reporte, informaron a los agentes de la temible Dirección Federal de Seguridad, que el proyecto político priista, había fracasado totalmente. Los datos eran alarmantes. Una sociedad que sentía vivir en un régimen corruptor de conciencias, demagogo, dictatorial, simulador, donde no imperaba la libertad ni la democracia, donde tampoco había existido revolución mexicana alguna, servil frente a los Estados Unidos y represor de sus jóvenes, campesinos y obreros; ¡México era una farsa¡; y eso, sin duda alguna, lastimo el alto ego patriótico del Presidente constitucional.
¿Y el “milagro mexicano”?, ¿donde dejaban la paz social?, el sometimiento de los caciques al poder presidencial, el liderazgo de México sobre América Latina, no solamente para organizar una olimpiada internacional, sino para tener alternancias democráticas sin derramamiento de sangre, sin golpes de estado, sin intervenciones armadas de los Estados Unidos o de la Unión Soviética. ¿Dónde habían quedado las instituciones que había creado el Estado Social mexicano?. El IMSS, el ISSSTE o el libro de texto gratuito, con contenido histórico, científico, social y a favor de la educación sexual; el derecho sindical y el derecho a huelga, que ni siquiera existía en las supuestas republicas socialistas de trabajadores; ¿Dónde quedaba el espíritu mexicano?, de sus héroes patrios y revolucionarios de Emiliano Zapata y Francisco Villa, sustituidos, por aquellos desleales agentes secretos comunistas, de Fidel Castro y Ernesto Guevara que alguna vez fueron cobijados y apoyados por el gobierno priista revolucionario para finalmente servirles a los comunistas rusos. ¿Dónde quedaba los años de trabajo fecundo y creador, de las generaciones de ingenieros, arquitectos, médicos, que habían construido autopistas, caminos, puentes, escuelas, hospitales, conjuntos habitacionales y hasta universidades públicas como el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México.
El “hijo ingrato” (la juventud mexicana) desconoció la obra de su “padre creador”, el gobierno priísta nacionalista y revolucionario; al que durante todos esos años se había esforzado en haberle dado identidad, proyecto, visión y misión; el gobierno que le había otorgado derechos sociales y que para preservarlos, había instituido para ello, medios de control que les permitiera a sus ciudadanos, vivir en forma libre, como presumían los americanos. México aceptaba que hubiera comunistas, muchos de ellos, les había dado un partido político para que en éste se manifestaran, cosa que jamás ocurrió en la supuesta nación más libre del mundo; México les había dado a muchos comunistas, trabajo  en el gobierno, los mas agradecidos, los había premiado dentro de los puestos burocráticos del gobierno, les había dado casa digna en sus lujosos fraccionamientos habitacionales y los medios suficientes para la manutención de sus familias, servicios de seguridad social y de educación de primera calidad; el gobierno priista había sufrido el primer acto de deslealtad de su hijo rebelde, inconsciente, ingrato, manipulado; que no había valorado, sobre la gratuidad de su educación, de sus servicios médicos, de los caminos y autopistas gratuitas, de aquel mercado publico donde podía encontrar alimentos accesibles y baratos, del reconocimiento de las organizaciones sindicales que habían arrebatado importantes conquistas sociales en sus contratos colectivos; de los medios de comunicación de la prensa escrita, auditiva y visual, que entretenía al público, con música decente, moral, y no depravada y degenerada, como la que pregonaba Elvis Presley, los Beatles, Jim Morrison, y otros seres inmorales, que incitaban a sus juventudes a la promiscuidad, el homosexualismo y la drogadicción.
Y por eso el régimen de Gustavo Díaz Ordaz respondió con enojo, utilizando para ello, los medios de control político que sus antecesores le habían heredado. Salvando el país de la intervención militar de los Estados Unidos de América y de la revolución comunista patrocinada por los soviéticos. El golpe final o el golpe de Estado de 1968, fue para el régimen priísta, el acto político patriótico más censurado, reprochado y responsable, que asumió el líder político de la nación mexicana. El Presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Tlatelolco fue el campo de batalla donde la nación mexicana, salvo su proyecto de país. ¡Y qué paradoja también¡. Porque también, Tlatelolco, fue la fecundación ideológica, del nuevo proyecto político democrático del país.

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DE 1968
PLAZA DE LAS TRES CULTURAS (2 DE OCTUBRE)
El Ejercito constitucionalista al servicio del Presidente de la Republica, fue atacado cobardemente, cuando intentaba salvar a la población civil manipulada por células comunistas; los soldados del Estado Mayor Presidencial habían ocupado también la plaza, para abatir el golpe de Estado que un general de dudosa lealtad, estaba propiciando en contra del presidente y que daría el Golpe de Estado, precisamente en Tlatelolco; los Agentes de la Dirección Federal de Seguridad únicamente cumplirían las ordenes de capturar a los principales líderes de la revuelta que ponían en riesgo, la celebración de la justa olímpica internacional y en medio de ese escenario, de esas tres posiciones (ejercito, estado mayor presidencial y servicio secreto), los estudiantes, ciudadanos libres de manifestarse y objetar las políticas del gobierno, fueron masacrados, por las balas del régimen autoritario y paranoico, que se defendió a toda costa del enemigo imaginario, tanto de la revolución comunista, como del riesgo de la intervención militar de los Estados Unidos.
Era preferible una y mil veces, que el pueblo pensara la versión de que el gobierno había sido un represor de los estudiantes, un asesino despiadado, encabezado por un presidente genocida y cruel; era preferible esa verdad y no la verdad verdadera, de que en México, se había suscitado un golpe de Estado, patrocinado por los americanos a través del general Marcelino García Barragán y en el cual, el patriotismo del Jefe del Estado Mayor Presidencial, Gral Josè Luis Gutiérrez Oropeza, había intentado frenar esa decisión violenta que atentaba contra la soberanía nacional. Las horas de Tlatelolco, de las 18:00 horas a las 24:00 horas, sobre todo la segunda balacera, que fue a las 23:00 horas aproximadamente, fueron decisivas en la historia del México contemporáneo, cuando el general Marcelino García Barragan, Secretario de la Defensa Nacional, anunciaba en Publico, su lealtad al Presidente Gustavo Díaz Ordaz y a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; el general golpista, como buen militar de la época, había salvado, no solamente a la república, sino al régimen político priísta. (desistiéndose en lo secreto de dar el golpe de estado ansiado por los Estados Unidos) Y por esa razón, por esa pagina vergonzosa en que el régimen político priista había fracasado, en el que los americanos habían intervenido militarmente, había que dejar que el mito del 68, fuera aceptado y difundido por la población y las masas criticas de las nuevas generaciones de mexicanos y políticos. Que el pueblo de México en sus próximas generaciones, fueran libres de pensar respecto a la masacre de estudiantes, ordenada por un presidente cruel y genocida, por un gobierno fuerte y temible; y no, en la intervención de la CIA y del ejercito, para frenar la revolución comunista (paranoica) que experimentaba los círculos políticos del poder.
En consecuencia, la decadencia del régimen, inició a partir de ese trágico 68. Posterior a ello, se inició una etapa, de autoritarismo y de corrupción; ambas conjuntadas en una política criminal.
El miedo a otro 68, fue lo que intensifico los aparatos de control para evitar que nuevamente los americanos intervinieran militarmente; la represión o la llamada “guerra sucia” fue el principal motor que tuvo los gobiernos priistas revolucionarios, para seguir sosteniendo el mito de la revolución y del proyecto de país, cuestionado, fracasado, en crisis.


JACOBO ZABLUDOVSKY
Tele Sistemas SA de CV, fue la empresa que jugó un papel importante en esa época; nunca como antes, la censura existió, al permitirse y prohibirse, ciertas corrientes musicales y en la moda; hombres de televisión como Raúl Velasco y Jacobo Zabludovsky, a través de sus programas televisivos “Siempre Domingo” y el Noticiero “24 Horas”, cumplieron ese papel de sostener el monopolio ideológico, de lo que debían creer y no dejar de creer los mexicanos. La prensa escrita debía seguir controlada, no solamente dependiente del papel que le vendìa el gobierno, sino también de la intervención sindical que a veces el propio gobierno promovía para derrocar a los directores de algunos diarios nacionales, como fue en el caso de Excélsior. Había que sostener también los principios morales de la sociedad mexicana, la familia mexicana de padres e hijos mexicanos, que vivían felices, fuera de toda “americanización” que propiciaba la desunión familiar, con el culto a la gran matriarca, la madre mexicana, representada en la actriz Sara García, y desde luego también, en el culto católico de la Virgen de Guadalupe.
Las políticas económicas jugaron también un papel fundamental, el “boom petrolero” de los nuevos yacimientos petroleros descubiertos en Tabasco y Campeche, “Cantarel”, daban a este país, la promesa de administrar la abundancia. Obras publicas espectaculares, la construcción de más presas y autopistas, así como nuevos edificios públicos y la puesta en marcha del sistema de transporte colectivo “Metro”, hecho al nivel, de los mejores suburbanos del mundo; dando con ello muestra de que el país, podía continuar con su proyecto nacionalista y revolucionario, aunque esas palabras fueran “huecas”, por el desprestigio en que habían incurrido mucho de sus políticos demagogos, autoritarios, corruptos y criminales, pero no importaba, la burocracia crecía a niveles cada vez más sorprendentes, dando cobijo a todos los mexicanos, ingratos o no, con puestos públicos y el reparto de despensas, material para construcción, productos de consumo subsidiados; habiéndose promovido para 1977, una reforma poltiica, diseñada por el gran politólogo e ideólogo del régimen priísta Jesus Reyes Heroles, dando por fin representación, reconocimiento y “prerrogativas”, a la oposición combativa al régimen,  haciéndoles por fin “justicia la revolución”.
¿Y los criminales?. Donde quedan nuevamente los criminales. Ellos quedan donde estaban antes, cumpliendo el pacto criminal contraído con los gobiernos priístas. Pagando derechos y tributos, a los funcionarios de la Secretaria de la Defensa Nacional, de la Secretaría de Gobernación, de la Procuraduría General de la Republica, para producir, transportar y comerciar, droga, opio y mariguana principalmente, a un público consumidor, que era los soldados del ejército de los Estados Unidos, combatientes en la ocupación militar en Vietnam; y también, de aquellos jóvenes rockeros “pacifistas” idiotizados por la música rockera y la droga. En medio de toda esta situación, se esconde uno de los primeros pioneros de este rentable negocio, Pablo Acosta Villareal, cacique de Ojinaga Chihuahua, hombre broncudo y dadivoso, amigo de políticos y empresarios; quien controlaba el acceso de droga a los Estados Unidos. Otro cacique también importante, Juan N. Guerra, con antecedentes familiares de haber traficado con alcohol al sur de los Estados Unidos, durante los años de la ley seca.
Los derechos o “impuestos” que pagaban estos primeros empresarios criminales, servirían para a completar el gasto público y con ello, satisfacer las nuevas necesidades sociales para seguir compensando aquellas plazas que estaban fueran oficialmente del presupuesto, pero que servían sin duda alguna al régimen priísta, ya fuera para comprarle desde charolas, armas, patrullas, mobiliario y más “puestos” públicos, que la derrama del petróleo mexicano económico no alcanzaba a cubrir, dada también las “fugas” de dinero que algunos políticos mexicanos, desviaban para su provecho frívolo y personal; y también por la aparición de mayores líderes sindicales, porros y madrinas, así como también de “infiltrados” en los partidos políticos de oposición, que debían cumplir con su papel de cuidar a los obreros, estudiantes, ciudadanos y ahora también, a los opositores al régimen.
La corrupción fue el pilar de la decadencia del régimen político priista; la peor estigma que le fue adjudicada injustamente a los creadores del sistema político; el desvió de recursos económicos, que fue aprovechado por los políticos y los funcionarios públicos de todos los niveles, federales y municipales; corrupción que implicaba dinero y más dinero, para la compra de automóviles, nuevos edificios, residencias, departamentos, playas privadas, hoteles, centros turísticos, escuelas o universidades privadas y hasta bellas edecanes que emparentaban con algún político; más y más corrupción, la que reportaba utilidades económicas, producto de la compra de droga al mercado estadounidense, que adquirían estos amparados bajo el régimen de libertades civiles que contaban con esos ciudadanos embrutecidos por el sexo, la droga y el rockandroll, dispuestos a suicidarse lentamente, matando éstos poco a poco sus neuronas; así como también, por las legiones de soldados marines que ocupaban Vietnam, que le suministraban de la droga mexicana y colombiana, para atenuar el sufrimiento e intensificar la resistencia, en sus intentos patrióticos de frenar el comunismo americano. Dinero y más dinero, por la entrada de ilegales al territorio de los Estados Unidos, miles de mexicanos que cruzaban el Rio Bravo para buscar mejores oportunidades de trabajo y prosperidad que no encontraban en un país abundante, donde sus políticos corruptos derrochaban el dinero; dinero y mas dinero, por el trafico de drogas que se producía en Colombia pero que transitaba por el suelo aéreo, terrestre y marítimo mexicano; dinero convertido en dólares, que se confundía con la venta del petróleo, con las remesas de los ilegales mexicanos y por la compra de cocaína y mariguana.   
El México de los setentas y de inicios de los ochentas, es el México de la inmoralidad, de la corrupción y simulación del crimen; es también la decadencia del régimen priísta, el fin del modelo ideológico de la revolución mexicana; un país, de trabajadores burócratas que vivían ni siquiera de las contribuciones que debían pagar sus ciudadanos, sino de los prestamos que el gobierno mexicano requería del Banco Mundial, Banco Internacional de Desarrollo o del Fondo Monetario Internacional; un país de burócratas corruptos que no trabajaban, pero que adquirían casa y automóvil a bajos precios y que encontraban los productos de la “canasta básica” subsidiaria; un país, donde los obreros que generaban la riqueza, se encontraban controlados con sindicatos charros, lideres vitalicios que envejecían sin dar paso a las nuevas generaciones, que vivían estos mejor que los propios empresarios y dueños del capital; un país, donde los estudiantes universitarios se dedicaron a grillar y guardar un resentimiento ideológico, a todo aquello que representaba el gobierno y su régimen político represor, el PRI, estudiantes que reprobaban sus materias, convencidos de vivir en un gobierno dictatorial, demagogo, cínico y corrupto; llegando inclusive comparar la violencia del Estado, como la que vivían países como Chile y Argentina, cuyos habitantes fueron víctimas de los regímenes militares de Pinochet y Videla. Es el país de la hipocresía, donde los presidentes Luis Echeverria Alvarez y José López Portillo, muestran al mundo un discurso izquierdista, revolucionario, solidario con las causas sociales y revolucionarias de Chile, Cuba, Nicaragua y Salvador; donde se vive un país laico y de una moral juarista y anticlerical, pero donde se aplaude, se escolta y se tolera en secreto, la visita de su Santidad Juan Pablo II para dar una misa privada a la familia del Presidente constitucional; un país mil veces hipócrita, donde la televisión mexicana tenía prohibido decir “pinche”, “pendejo”, “chinga tu madre”, “buey” y todo el léxico lépero y alburero de los mexicanos, inclusive hasta palabras como “aborto”, “homosexualismo”, “mota”; sin embargo, donde existe también un cine nacional que se satura de películas eróticas fantasiosas, sobre mujeres hermosas con cuerpos impresionantes, al servicio sexual de hombres comunes, feos, borrachos, flojos, ignorantes; es la época de la perdición y la corrupción total; donde el dinero compra conciencias, políticos, jóvenes, famas; donde los empresarios criminales terminan convencidos que es más rentable dedicarse a la siembra de la amapola o la mariguana, que a la siembra del maíz o del frijol. Donde el empresario Narcotraficante es además, compadre, amigo, hermano, primo y hasta mentor, del diputado, senador, ministro, secretario, gobernador y presidente. Y donde también, los aparatos represivos de persecución e investigación del delito, solo sirven para intimidar a las grupos hostiles y comunistas al régimen autoritario. Un país, donde todos, absolutamente todos, tienen precio. “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”.

ARTURO DURAZO
JEFE DE LA POLICIA
Ese es el país criminal, donde el jefe de la Policía Arturo Durazo, construye palacios y organiza fiestas espectaculares para congratular a su amigo el presidente y a otros políticos del partido; donde defiende inclusive la criminalidad mexicana e impide, el ingreso de narcotraficantes colombianos, quienes los tortura y ejecuta, escondiendo sus cadáveres en el Rio Tula, advirtiéndoles a la mafia colombiana, que en México, la única mafia que podría existir, seria precisamente la mafia mexicana (controlada por el gobierno); el país criminal, donde el Jefe de Departamento, construye los ejes viales de la Ciudad de México, impedido de expropiar o comprar mayores terrenos, por ser estos de su propiedad; es la época, en que el país despierta de su borrachera, al estallar la crisis económica que devaluó su peso y su moral también, que lo hizo despertar de “su sueño mexicano” y endeudarse eternamente con millones de dólares, con políticos chillones, que bajo el discurso nacionalista, nada pudieron hacer, para que el país fuera saqueado.

REVISTA ALARMA
La crisis económica de México, fue también una crisis moral, de corrupción y cinismo; los precios de los bienes y servicios aumentaban en forma desproporcionada, mientras que los salarios, por mas decretos presidenciales que salieran publicados, o por  conquistas sociales negociadas en los contratos colectivos, resultaban insuficientes, para cubrir las necesidades básicas de las familias; entonces la delincuencia aumenta y el régimen criminal priista, tiene el reto, de seguir incorporando en sus filas, a mas burócratas ineficientes y también, para dar mecenas a las nuevas generaciones de líderes sindicales, espías, porros y madrinas que se incorporan para el control social del país, solo que esta vez, ya no alcanza el dinero; más de setenta millones de mexicanos que requerían comer todos los días y un Partido Revolucionario Institucional, que había desgastado la formula paternalista revolucionaria de gobernar y controlar a la población, que encuentra esta vez, con que su oposición histórica y tradicional, el PAN, el riesgo latente de perder no solamente ayuntamientos y diputaciones, sino hasta gubernaturas, como el caso de Chihuahua en 1986.
Es el fin del proyecto nacional, sepultado por el movimiento estudiantil de 1968 y por los escándalos de corrupción de la crisis económica de 1982; es el fin del país prometedor por el que trabajaron los priistas de los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesentas; convirtiéndose ahora en el país, de la inmoralidad, donde aun acecha la guerra fría y la amenaza de intervención de los Estados Unidos sigue existiendo. Y es por eso, que el principal eje rector del discurso del nuevo Presidente de la República, era la “Renovación Moral”, a manera de respuesta y critica al régimen decadente de su antecesor, cuyo lema “La Solución Somos Todos”, termino convirtiéndose en “La Corrupción Somos Todos”.

FRENTE SANDINISTA DE LIBERACION NACIONAL
REVOLUCION NICARAGUENSE DE 1979
El comunismo seguía avanzando en todo el mundo, esta vez en la región centroamericana. Guatemala, Nicaragua y Salvador se enfrascaban en una revolución aun no terminada, donde el Frente Sandinista de Liberación Nacional y Farabundo Martí de Liberación Nacional, enfrentaban a los militares “cachorros” del imperio estadounidense, que trabajaban a toda costa para evitar el avance de los comunistas; son los años, donde México debía ejercer todavía el poco liderazgo que le quedaba, en sus naciones hermanas latinoamericanas, junto con Colombia, Venezuela y Panamá, y por ello, conformaban el grupo CONTADORA, para abastecer de petróleo a dichas naciones y lograr la paz en dichas regiones, pero sus resultados son infructuosas, los Estados Unidos presionan nuevamente al gobierno mexicano, para que desistiera continuar su política colaboradora.
Ronald Reagan requiere de dinero para financiar no solamente las contraguerrillas centroamericanas, sino también, a los opositores del régimen Iraníe y  frenar la amenaza terrorista de la Ayatola Joemini. Era cuestión de tiempo para que la Unión Soviética cayera y perdiera por siempre la “guerra fría”, los recursos fiscales del erario estadounidense eran insuficientes, para seguir patrocinando el proyecto militar, “La guerra de las galaxias” y los ciudadanos y empresarios americanos, estaban hartos del pago de impuestos, que los gobiernos republicanos exigían. ¿Cómo podía obtener Reagan recursos económicos que le permitieran a los Estados Unidos cumplir con sus proyectos políticos y militares de frenar y extirpar por siempre el comunismo en el globo terráqueo, y también, de frenar la amenaza musulmana de la revolución islámica de Irán; la respuesta la tenía la CIA, había que evitar escándalos políticos como “Irán-Contra” y obtener recursos económicos a toda costa y quienes podían proporcionar esos abundantes recursos, eran países como México y Colombia; y no propiamente de la venta del petróleo, sino del trafico de drogas. ¡Sorprendente pero cierto¡.
México es el país de la política de la doble mascara. El régimen manifiesta políticamente en todos los foros internacionales, su doctrina de no intervención y autodeterminación de los pueblos, mostrándose siempre solidario con la revolución nicaragüense, impulsando con los jefes de otras naciones, la paz en dicha región; pero por otra parte, el mismo régimen, consiente que sus criminales, los narcotraficantes mexicanos, financien la contrarrevolución nicaragüense, para complacer a la CIA y obviamente, a los intereses oscuros y paranoicos de los Estados Unidos.
El gobierno priísta criminal que de revolucionario ya no tenía nada, pero si mucho de criminal, financió con la venta de droga, el hostigamiento militar en contra de los sandinistas nicaragüenses y los guerrilleros gualtemaltecos y salvadoreños; a cambio de ello, el sistema político, vio a nacer a nuevos empresarios criminales, en Jalisco, uno de ellos, Miguel Ángel Félix Gallardo, ex policía judicial que llego a convertirse en prospero banquero y verdadero mentor y protector de sus peores gatilleros, como Ernesto Fonseca alias “Don Neto” y Rafael Caro Quintero, este último, un tipo extravagante que raptaba a mujeres y ostentaba su riqueza inmoral, al grado tal, que su vida excéntrica y sin límites, puso en riesgo el pacto secreto entre México y la CIA (Estados Unidos), al haber asesinado con cizaña, a un agente especial de la DEA, Enrique “El Kiki” Camarena.
CARO QUINTERO
Este es el fin de la primera etapa de la historia del Narcotráfico mexicano, es el fin del sueño y donde la inmoralidad y la corrupción política, se hace visible; el gobierno priísta corrupto y revolucionario, en su sentimiento nacionalista, asesina y tortura a un agente americano de la DEA, dando el mensaje de que no aceptara la intervención de espías americanos, sin el consentimiento del gobierno mexicano; el único que puede espiar e investigar a los mexicanos, son los propios mexicanos; el único responsable de perseguir, investigar y castigar a los delincuentes mexicanos, es también el gobierno mexicano; la única mafia que puede existir en México, es precisamente la mafia mexicana; en pocas palabras, lo que es de México es de los mexicanos y los fechorías y actos inmorales de los narcotraficantes mexicanos, deben ser juzgados por los tribunales mexicanos; Caro Quintero es el antihéroe mexicano, el nuevo Pancho Villa que incursiona en Columbus, asesinando cruelmente a un Agente de la DEA; con qué cara los americanos hablan de la inmoralidad del general Arévalo Gardoqui, Secretario de la Defensa Nacional y del Presidente de la Republica Miguel de la Madrid, cuando el propio Ronald Reagan, acepta el dinero de la venta de droga de los carteles mexicanos, para financiar la contraguerrilla centroamericana y frenar a toda costa la revolución islámica. Hablar de moral a una nación de políticos corruptos, criminales e inmorales, no es tan moral como pareciera. Los policías y fiscales americanos, encabezados por los agentes de la DEA, tiene miedo de llegar a la verdad, “verdadera”, o la conocen bien, pero no quieren llegar a sus últimas consecuencias, no quieren revelar que la empresa criminal llamada Narcotráfico, se convirtió en el soporte económico no solamente de algunas naciones latinoamericanas como México, Colombia, inclusive hasta de Cuba; sino también, en una de las principales fuentes de ingresos, para las actividades “ilícitas” de los americanos. 
Estados Unidos de América, decide acabar con los capos narcotraficantes; presiona a las policías mexicanas y colombianas, para detener y encarcelar, a sus respectivos carteles; América Latina tiembla de la intervención armada de los americanos, so pretextando sus funciones policiacas para abatir el narcotráfico. Las acusaciones señalan a la ruta Colombia-Panamá-México, o Colombia-Panamá-Cuba.  Los revolucionarios comunistas cubanos, juzgan al general Arnaldo Ochoa, con la pena capital, acusado de haber traicionado la revolución por sus nexos con el narcotráfico, por permitir éste el tráfico aéreo y hasta marítimo de drogas de la ruta Colombia-Cuba-La Florida, llegando inclusive al extremo de televisar durante un mes el juicio al ex héroe de guerra, quien en aras de “salvar a la Revolución”, (quizás al Comandante Fidel Castro), confesó su alta traición; posteriormente en Colombia Pablo Escobar el “Cartel de Medellin”, sería el enemigo público numero uno de todo Colombia, lo acorralarían hasta finalmente capturarlo y con ello, descubrir su poderío político y económico conocido secretamente por el gobierno colombiano y la CIA; Panamá, otro caso más, el dictador de dicho país, Manuel Antonio Noriega enfrenta también acusaciones de narcotráfico, a tal grado, que no puede evitar la intervención armada de los Estados Unidos, para su captura y encarcelamiento. Y mientras eso ocurre, en México encarcelan a Ernesto “El Neto” Fonseca y a Rafael Caro Quintero, posteriormente en un operativo policiaco, moriría Pablo Acosta Villareal, pionero del negocio del narcotráfico mexicano; lo mismo hacen con el Ex Jefe de la policía Arturo Durazo, acusado de corrupción, peculado, tráfico de armas, homicidio; pero misteriosamente, no lograrían ejecutar catorce ordenes de aprehensión contra el operador intelectual del narcotráfico mexicano, Miguel Ángel Félix Gallardo, alias “El Padrino”, el verdadero Jefe de todos los narcos nacionales. (¿?).
México mientras tanto, en esta última etapa, sigue conservando su soberanía, defendiéndose ya no del comunismo soviético, sino de la intervención armada de los Estados Unidos. Tratando de seguir en pie, pese al terremoto de conciencias que sacudió a las conciencias de aquel 1985 en la Ciudad de México. Ni los constantes campeonatos que el Club  América consiguió en la década de los ochentas, ni el mundial de futbol soccer celebrado en el 86, fueron suficientes para distraer al pueblo, de su crisis política, económica y moral; tarde o temprano la “nomenclatura mexicana” de la clase política priísta sufriría una fuerte fractura, el “pacto criminal revolucionario” se rompería, aquel que alguna vez había salvado Gustavo Díaz Ordaz en aquel memorable 1968, ahora no lo lograría salvar Miguel de la Madrid Hurtado, ante la prueba de fuego de la transición, del año de 1988.   


viernes, 22 de abril de 2011

GENESIS DE LA “NUEVA” GUERRA CIVIL O REVOLUCION MEXICANA. (Primera Parte).

GENESIS DE LA “NUEVA” GUERRA CIVIL O DE UNA REVOLUCION MEXICANA.

A MANERA DE INTRODUCCIÒN.
Nadie se había dado cuenta, pero en México se vive una guerra. Quizás pensemos que una guerra requiere soldados, balaceras, bombas y muchos muertos; y eso es lo que está pasando actualmente, un país sacudido en la violencia, cada día mueren más personas en esta contienda sin que nadie nos explique nada, ni nos interprete el momento histórico e histérico, por el que pasa el país. 
¿Qué ocurre entonces?. Porque a diario los noticieros de las principales cadenas de televisión, nos dicen, que mueren centenares de personas en condiciones de tortura o ejecutados, nos hablan de más policías caídos, narcomantas, nuevos capos o lugartenientes aprehendidos, tráfico de armas por parte de los Estados Unidos, los viejos carteles que ejercen su dominio o se coluden con otros o sobornan a las policías municipales o estatales, incursiones militares, zetas en la ofensiva, indocumentados masacrados y otras historias más, que no alcanzamos todavía a comprender. Quizás requerimos de más tiempo para asimilar lo que está pasando actualmente y cuando pasen diez, veinte o más de treinta años, juzguemos la “guerra del narco” que hoy se vive, como si fuera una revolución, una guerra civil, o un periodo más del “México Bronco” que alguna vez logro controlar la dictadura de Porfirio Diaz y también la “dictablanda” priísta del México posrevolucionario del Siglo XX. Entonces, para esos años, diremos que la guerra la presidian oficialmente dos bandos, el primero de ellos encabezado por el Presidente y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, Felipe Calderón Hinojosa, acompañado de sus respectivos secretarios de la Defensa y de la Marina, el General Guillermo Galván Galván y el Almirante Mariano Francisco Suarez, junto con el Secretario de Seguridad Publica Genaro Garcia Luna; y por el otro bando, los capos Joaquín Guzman Loera, Ismael Zambada García, Ignacio Coronel, Beltran Leyva, Vicente Carrillo Fuentes, los hermanos Arellano Felix, Edgar Villareal “La Barbi” y hasta el “JotaJota”; todos ellos guardaba un secreto, que los mexicanos de aquellas épocas no lograron comprender.
¿En qué momento este país entro en esta “revolución legal”?. ¿En qué momento el Estado representado por sus agentes policiacos, fuerzas armadas y la estructura burocrática ministerial y judicial, se enfrasco en esta batalla violenta, con la llamada delincuencia organizada?. Debe de haber por lo menos una explicación, que no implique datos estadísticos sobre muertos o efemérides o anécdotas sobre narcotraficantes; lo que a continuación se expone, es una mera interpretación, una apreciación personalísima y subjetiva, que no implica de ningún modo, la verdad de las cosas, por lo tanto no tiene sustento metodológico, mas que las referencias bibliográficas que se citan al pie del presente ensayo; lo que a continuación se expone, es una mera especulación, una simple hipótesis, para poder interpretar el verdadero secreto de la guerra del narco. Insisto, una visión personalísima.
Esta es pues, la otra historia de cómo se fue gestando la nueva revolución mexicana.
Así que con las advertencias que ya hicimos, comenzamos.

PRIMERA PARTE
EL SURGIMIENTO DEL ESTADO PRIISTA, REVOLUCIONARIO, CRIMINAL Y CORRUPTO.

La Constitución del régimen político priísta nacido en 1929, fue un factor determinante que dio unidad e identidad al país. El Partido Nacional Revolucionario, posteriormente, el Partido de la Revolución Mexicana y finalmente, el Partido Revolucionario Institucional, conformaron el proyecto ideológico político, económico y social, con el que se construiría el México del siglo XX.
En términos jurídicos. México fue un país que llevo a cabo una “revolución constitucionalista”. La restauración del orden constitucional, quebrantada por el golpe de Estado que encabezara Victoriano Huerta en 1913, fue la bandera con el cual, el entonces Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, autodenominado éste como el “Primer Jefe”, logro llevar a cabo el “triunfo de la revolución”, que terminaría con la discusión y aprobación de la Constitución de 1917, celebrada en Querétaro.
“Vivir en la legalidad”, fue uno de los principales retos políticos que tuvo que enfrentar el país, sacudido éste en la violencia y dominado por los liderazgos caciquiles, nacidos de la revuelta revolucionaria; el México de los años veintes, es un conglomerado de personas físicas que ejercían el dominio político, económico y violento, por encima de las leyes e instituciones del Estado. Los caudillos revolucionarios nombraban con el poder de sus armas, a gobernadores, presidentes municipales, diputados, sumándose a estos, nuevos actores sociales, como los líderes obreros y campesinos.



FOTOGRAFIA DE LA MUERTE DE VENUSTIANO CARRANZA

El Plan de Aguaprieta de 1920, fue un golpe de Estado, con el cual, los “caudillos unidos de la revolución”, desconocieron el régimen legal nacido en la Constitución de 1917; la revuelta término con el magnicidio del entonces presidente Venustiano Carranza, pero dada la efervescencia popular hacia el general Álvaro obregón, no hizo notar ese hecho, por el contrario, se legitimo ese hecho con su ascenso a la presidencia en ese trágico año; posteriormente, hubo rebeliones militares en 1924 con Adolfo de la Huerta, que se vieron frustradas; la “moral revolucionaria” de Plutarco Elías Calles, laica y anticlerical, hizo que el país entrara nuevamente a otro periodo de violencia, llamada la “guerra cristera”, de 1926 a 1929, donde los fanatismos católicos y “revolucionarios”, llegaron a extremos radicales, que derramaron sangre en comunidades, que dividieron el país en un antagonismo político, que terminaría, también, con la “ruptura” de los principios ideológicos revolucionarios de la “No Reelección” y con el magnicidio también, de quien en ese entonces, era el “caudillo de la revolución”, el general Álvaro Obregón.
El país que enfrenta el presidente saliente Plutarco Elías Calles, es un país sacudido todavía por la violencia, un país que se sumerge a la modernidad del siglo XX, con estructuras ideológicas todavía del siglo XIX. Aun predomina la influencia del clero católico sobre un gran sector de la población, el analfabetismo en varias regiones del país, el mexicano bárbaro, sanguinario y fanático, quien no reconoce mas regla de convivencia, que el que le proporciona su arma de fuego. No hay respeto a la autoridad, a las instituciones, menos aun a la constitución y al derecho; es el México de no menos de veinte millones de habitantes, insuficiente para producir su propia riqueza, un territorio nacional que era objeto de apropiación de los empresarios americanos, que ante esa anarquía de su gobierno sumergido en una guerra civil, encontraron en el país, un lugar prospero para invertir, explotar y vender las riquezas petroleras que este producía.


CRISTEROS VS. GOBIERNO REVOLUCIONARIO

GRAL. PLUTARCO ELIAS CALLES
Plutarco Elías Calles es el primer estadista del México moderno. Propone unificar al país y darle identidad, requisitos indispensables para la paz y el progreso. Para la paz, era necesario la “reunificación” de todos los caudillos y participantes de la revuelta, que guardaban entre estos, un cumulo de frentas y odios, había que conciliar a los zapatistas y carrancistas, ya sin Emiliano Zapata y Venustiano Carranza; a los obregonistas y villistas, ya sin Álvaro Obregón y Francisco Villa; inclusive, también había que conciliar a la Iglesia Católica, con el gobierno “laico y revolucionario”. La conciliación era necesaria, para llegar al progreso que exigía el país, para su inserción, en la era moderna del siglo XX. Para ello, una vez restablecida la paz, el siguiente paso a cubrir, lo sería el orden. Nada mejor, que celebrar entre todos los participantes de la anarquía, el gran pacto de la “familia revolucionaria”, el Partido Nacional Revolucionario.
El Partido nacido del poder político y militar, fue el primer pacto que hizo posible la unificación del país, de Baja California a Yucatán, de las facciones revolucionarias villistas, zapatistas, obregonistas, hasta de aquellos exporfiristas que de un día para otro, se convirtieron también en “revolucionarios”; la nueva organización política, unificaría a líderes obreros, campesinos, universitarios, y hasta los criminales de aquellos años, que sin responsabilidad jurídica alguna, habían derrocado a gobiernos legítimamente constituidos o asesinado a sus semejantes, sin pena alguna. El partido reciente, fue la patente de impunidad de los cínicos, mentirosos, demagogos y corruptos, donde encontraron perdón a sus faltas y  a su pasado oscuro, en aras, de reconstruir una nación moderna y prospera. Ese proyecto de nueva nación, “pacifica, prospera y moderna”, le llamarían, “revolucionaria”.
El México de los años treinta, es el México que lidia contra el pasado de los “caudillos revolucionarios”, contra el de las instituciones previstas en la Constitución Política. No era una tarea fácil, porque si los participantes de la reconstrucción del país, habían firmado un “pacto político” que los reconciliaría, en los hechos, existía siempre la amenaza latente, de que ese acuerdo político, en cualquier momento se rompiera. Por eso era importante en los años treinta, darle identidad a ese nuevo proyecto, construirle una ideología propia, algo que no fuera ni europeo ni americano, ni liberal, ni socialista, pese que la paradoja social de la republica mexicana, era vivir en un país con una constitución y leyes liberales, con problemas y políticos, que hablaban de los problemas sociales.
El México de los años treinta, es el México que atestigua la etapa más prometedora y violenta en la historia de la humanidad. La vida americana ofrece la liberación femenina, la reciente publicidad, la prensa y la radio, los nuevos líderes sociales, que serian los actores y actrices de Hollywood de la naciente industria del cine americano, el automóvil, el avión, las instituciones republicanas de democracia y federalismo; frente a este prototipo de vida de la nación vecina que más ha ofendido a nuestro país y con quien existiría rencillas políticas históricas irreconciliables, existiría otras propuestas de nación, la que ofrecería la Unión Soviética de Joseph Stalin, la España de Francisco Franco, la Italia de Benito Mussolini y la Alemania de Adolf Hitler. Sobre estos proyectos de patria, la nación mexicana, tenía que escoger y construir su propia identidad; y fue Lázaro Cárdenas, quien así lo hizo.
Lázaro Cárdenas fue el hombre del propio sistema político creado por Plutarco Elías Calles, quien daría origen a la construcción del México moderno. Tenía que escoger entre la libertad americana y el autoritarismo europeo. Tenía que continuar con el pacto político de la familia revolucionaria y darle al país, no solamente esa identidad que requería, sino también, esa paz y progreso que era el proyecto de su gobierno revolucionario.
LAZARO CARDENAS EXPROPIANDO EL PETROLEO
Lázaro Cárdenas comenzaría su gobierno, con el parricidio político que hiciera de su mentor, expulsando a Plutarco Elías Calles del país, daría el mensaje político a los miembros de la “familia revolucionaria”, el nuevo caudillo de la revolución, no es el “Jefe Máximo”, sino lo es el Presidente de la Republica.  Refundaría el partido político en el poder, para conformar, el Partido de la Revolución Mexicana, muy parecido al Partido Comunista de la Unión Soviética, inclusive, al Partido Nazi, pero con la única diferencia, en que este partido político, seria mexicano y seria también revolucionario; la revolución por lo tanto, se convirtió en el proyecto ideológico que dio identidad al gobierno, la revolución dejo de ser palabra hablada, para convertirse en acción gubernamental, revolución implico, la reforma agraria dotando de tierra a los campesinos, de derechos laborales organizando mítines, asambleas, manifestaciones para la creación de sindicatos y un nacionalismo ultranza de reivindicar los recursos naturales, con la expropiación del petróleo.
Lázaro Cárdenas del Rio, fue el gran líder revolucionario, el gran jefe que requerían los caudillos revolucionarios, un hombre fuerte, con decisión, que hiciera recordar a todos, el mexicano que hay dentro de nosotros. Un hombre nacionalista, trabajador, justiciero. Su poder político se ejerció pensando en sus sucesores políticos, es decir, en los siguientes presidentes del país; para ello, estableció la regla clara del sistema político mexicano, “el jefe soy yo”, “por seis años nada más, pero el jefe soy yo”. Para otorgar ese poder político al presidente, el Presidente requirió de una organización política, fuerte como el presidente y al servicio de éste nada más; ese Partido, sería el PRM, organización política que aglutinaría a las clases sociales del país, la clase obrera en una Confederación de Trabajadores de México (CTM), que aglutinara a su vez, a todos los sindicatos del país y por consiguiente, a todos los líderes obreros con sus respectivos agremiados; a los campesinos también, con la Confederación Nacional Campesina (CNC), donde se organizarían a los campesinos para que estos a su vez, recibieran la tan anhelada dotación y repartición de tierras que les prometía el artículo 27 constitucional. Los militares (muchos de ellos combatientes y lideres revolucionarios), sujetos también a las reglas del partido; y los líderes revolucionarios caciquiles, que no eran más que los “nuevos terratenientes” que habían despojado de sus tierras a los latifundistas porfiristas, también serian controlados y subordinados al poder presidencial de su partido político, con el respectivo reparto de cargos públicos que la constitución otorgaba, al reconocer un régimen liberal y federal como el americano. 
Mientras Europa y los Estados Unidos desencadenan la segunda guerra mundial; México adquiere identidad y proyecto de nación. Gracias a los muralistas de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros; a los músicos Pablo Moncayo y Ramón Noble, al ballet folklórico de Amalia Hernández, a los actores y cantantes del cine mexicano Jorge Negrete y Pedro Infante; el México de los cuarentas y cincuenta, se fortalece luego de más de dos décadas de anarquía y violencia, en un país fuerte, prospero, pacifico; gracias al modelo político mexicano, el país logra su propia desmilitarización e inicia su periodo de industrialización, con el que se produciría, el llamado “milagro mexicano”; y con ellos, la segunda generación de los “hijos de la revolución”, llamados los “cachorros de la revolución”.
México es por lo tanto, un país, libre y soberano; esa libertad no es más que la imposición ideológica del aparato del poder, en hacer creer a las nuevas conciencias de mexicanos, que en este país, hubo una revolución con un millón de muertos, donde los caudillos revolucionarios, pelearon por derrocar un gobierno injusto y dictatorial y que el producto de esa lucha armada, era vivir en un país, con grandes conquistas sociales, a favor de los obreros y campesinos; un país, de raza mestiza, donde no había indígenas y españoles, sino hombres mestizos llamados mexicanos. La soberanía de México, era la forma de gobierno nacional y revolucionaria que esta se daba, no era fascista ni nazista, pues México había apoyado a los aliados en contra de las potencias del eje, tampoco era comunista, porque la revolución mexicana era “social” y no “socialista”; porque México no requería de haber tenido a un Karl Marx o un Friedich Engels, en su memoria histórica, habiendo tenido a su Ricardo Flores Magón, a Francisco I. Madero, a su Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza; tampoco era un país “americanizado”, porque en México Gabriel Figueroa y el Indio Fernández, creaban una imagen mística del país, como la que escribía Juan Rulfo, o los ensayos de Octavio Paz sobre la identidad de ser mexicano.

MURAL DE DIEGO RIVERA, EN EL TEATRO INSURGENTES, CD. DE MEXICO
México construye a partir de 1952, su propio proyecto de nación. Un partido contradictorio como su realismo mágico, una republica liberal (de corte americano) pero con ideas socialistas (de corte soviético). Un país, donde los mexicanos viven en libertad, de vivir en un régimen de garantías sociales, regidas bajo el poder del único jefe y líder de todos los ámbitos de la vida política, económica y social del país, que era el Presidente de la Republica. Un país, que llevo a cabo, la paradoja de ser “revolucionario”, y también “institucional”, como haciendo mostrar el mundo, que no toda revolución era para derrocar a las instituciones, ni todas las instituciones, podían dejar de ser revolucionarias.
Miguel Alemán Valdez, el primer presidente civil, egresado de la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México, es el nuevo jefe político del país, en un mundo, en el que la “guerra fría”, marca el nuevo proyecto que debía consolidar el sistema político mexicano. Un país, bondadoso, donde “había para todos”, no era necesaria la guerra, la revuelta, el pronunciamiento militar, el golpe de estado; las mieles de la riqueza y de la industrialización, alcanzaba para todos; los líderes obreros adquirían curules en la cámara de diputados o en la de senadores, alguna regiduría o una presidencia municipal; los egresados de las escuelas públicas, tenían asegurado su empleo y hasta su jubilación, el milagro mexicano, era tener un empleo estable, una jubilación segura, una casa económica donde vivir, servicios médicos y educativos de calidad; un país, que solamente tenía una limitante, solo una, y esa limitante era obviamente, no poner en duda la palabra del Presidente de la Republica, ni apoyar organizaciones políticas, que no fuera la del Partido Oficial. El Partido Revolucionario Institucional.


INAGURACION DE CIUDAD UNIVERSITARIA, POR EL PRESIDENTE LIC. MIGUEL ALEMAN VALDEZ
 El PRI daba empleo a todos los que en él se incorporaban; el país no solamente se industrializaba sino también se burocratizaba; nuevas oficinas del gobierno que aperturar, nuevas empresas que nacionalizar, nuevos cargos públicos que repartir; la riqueza era para todos, los primeros inconformes al régimen, que dudaban sobre las bondades del régimen de la revolución mexicana, serian cooptados por el sistema, para convertidos en “críticos oficiales” y darles a estos, empleo, con sus creaciones artísticas u opiniones intelectuales; ahí estaban Diego Rivera, Alfaro Siqueiros, Martin Luis Guzmán, Daniel Cosió Villegas, Vicente Lombardo Toledano, toda una generación de críticos al régimen “simulador” y “corrupto” de la revolución, que gozaron también del reparto del presupuesto y de las dadivas que el gobierno revolucionario y paternalista, les otorgaba.  La oposición del régimen, era encabezada por un círculo de intelectuales, que en aras de predicar a la democracia en su ideal quijotesco, lo que hacían eran “legitimar” al gobierno priísta revolucionario; el PAN, el Partido Acción Nacional, era el partido de la “reacción”, de los antiguos porfiristas y católicos, enemigos de las conquistas de la revolución; un club de hombres ilusos, que no representaban ningún daño. Los otros enemigos del régimen, eran los comunistas que tenían ideales marxistas leninistas, algunos comunistas oficiales se incorporaron, al partido oficial del marxismo mexicano, el Partido Popular Socialista, mientras que los más radicales, constituyeron, sin haberse dado cuenta, en la mejor escuela de cuadros del PRI. Pues tarde o temprano, terminarían incorporados en sus filas, por muy comunistas que fueran.
El México del siglo XX, ya tenía identidad, nombre, historia, proyecto; era un país prospero, tranquilo, independiente; pero tenía una grave amenaza que ponía en riesgo su propio proyecto de nación; esa amenaza, ya no eran los lideres armados, no eran tampoco los lideres caciquiles y sindicales, que estaban controlados; la nueva amenaza, sería el de vivir, en un mundo bipolar, controlado, dominado y hostilizado, por las dos naciones más ricas y poderosas que querían adueñarse del mundo, los Estados Unidos de América y la Unión de Republicas Soviéticas Socialistas; una etapa histórica, al que todos le llamaron la “guerra fría” y en el que después de haber visto el genocidio de seres humanos provocado por la segunda guerra mundial y la utilización de bombas nucleares en Japón, nuestro país, no podía aislarse del mundo, por más que quisiera estar encerrado en su laberinto de soledad.


México fue el país donde transitaban los agentes secretos de la CIA y de la KGB; las corporaciones de inteligencia y contrainteligencia, que investigaban las operaciones de ambas naciones. La Unión Soviética había hecho el compromiso mundial con la clase proletaria internacional, para propagar el comunismo y llegar de una vez por todas, a la última etapa histórica de la humanidad, que era el comunismo. Estados Unidos por su parte, seguía firme en su compromiso de defender las libertades civiles de las personas y de sus empresas, en sus contratos y propiedades. Ambas naciones, se hostilizaron en China, Corea, en el Medio Oriente y en Vietnam; el comunismo avanzaba en la mitad de Europa y también con los Chinos, que constituían una quinta parte del mundo; mientras que los americanos, trataban de resistir dichas embestidas, haciendo ocupaciones militares en varios países del mundo. México, mientras tanto, no podía abortar su proyecto de país; no podía ser comunista, porque eso le provocaría graves problemas políticos con su vecino los Estados Unidos, al grado que pondría en riesgo su soberanía, tampoco podía ser “pro americano”, porque ese contradeciría su “moral nacionalista y revolucionaria”. México debía optar por lo tanto, por la decisión más prudente, más inteligente, que le permitiera vivir con esa identidad conquistada.

ESTADOS UNIDOS VS. URSS

El México de los años cincuenta y de los sesentas, es el México de la paranoia; donde como nunca antes, las conquistas sociales de la revolución mexicana y el proyecto de nación, estuvieron en riesgo de la ocupación militar de los Estados Unidos de América o de la revolución comunista, e inclusive, no era descabellado pensar que la “Tercera Guerra Mundial”, pudiera suscitarse en México. No era nada irreal, por mas paranoico que pudiera parecer, habían muerto mas de 39 millones de personas en la segunda guerra mundial, 300 mil personas en la bomba atómica, o el misterioso magnicidio del Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy; la historia era reciente, que no parecía todavía historia, aun se recordaba a políticos como Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Rooselvelt, Cardenas; y los agentes de la CIA y de la KGB, alguna vez, habían hechos trabajos conjuntos para hostilizar a sus rivales enemigos, de la GESTAPO. Inclusive se sospechaba de que Hitler no había muerto, de que los nazis habían sido refugiados en Argentina, que otros más, inclusive, trabajaban al servicio de la NASA y del Pentagono.
¿Y donde entran los criminales?. Mejor dicho: ¿Dónde entra lo que hoy conocemos como delincuencia organizada?, o acaso, ¿ya existía la mafia mexicana?. Los criminales de la época, también habían sido cooptados por el régimen de la revolución mexicana, los cuales, no podían tener más líder, o reconocer, mayor capo, que el propio presidente de la Republica. Esa es la verdad. Los criminales mexicanos quienes habían desconocido del gobierno a Venustiano Carranza, a quienes habían asesinado a este, a Emiliano zapata, a Francisco Villa, a Álvaro Obregón; los que habían despojado cientos y hasta miles de hectáreas de tierras, los que atemorizaban a los obreros con expulsarlos de sus fuentes de trabajo, obligándolos afiliarse a su organización y a participar en sus manifestaciones, inclusive a votar a favor por el PRI, esos y nada mas esos, eran los criminales de aquella época; los mismos que robaban elecciones en los ayuntamientos, en los estados y en el país entero, para cometer en los casos urgentes y graves, el fraude electoral.
El Presidente de la Republica, llámese Miguel Alemán Valdez, Adolfo Ruiz Cortinez, Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, tuvo que ingeniarse para que México continuara con esa paz y esa prosperidad económica que le generaba el proyecto de nación que habían encontrado y que había que defender, en el mundo hostil y bipolar de la guerra fría. Para ello, era necesario, afianzar los medios de control político, que debían de ser “invisibles”, “ocultos”, “simulados”, que dieran al país, una apariencia e vivir en un régimen de libertades, al más estilo “americano”, con las conquistas sociales, obreras, campesinas y populares, al más estilo socialista.  El gran reto del Jefe de Jefes, del gran Capo de todos los Capos, llamado legalmente Presidente Constitucional, fue diseñar sus propios medios de control social, que le permitieran tener al país en paz, sin revuelta ni revolución, sin guerra, ni intervención americana. El pacto, sería ahora con los criminales, muchos de ellos convertidos en prósperos políticos y empresarios, pero con un pasado criminal de robo, homicidio, despojo y traición.     
México hace también su propia central de inteligencia, llamada Dirección Federal de Seguridad. Órgano administrativo que rendía cuentas únicamente al Presidente de la Republica y que trabajaría de manera coordinada, con todas las policías del país, las que estaban al servicio del Ministerio Público institución burocrática que investigaba y perseguía los delitos y también, de los ayuntamientos, estados y Distrito Federal, conocidos estos últimos como policías preventivos o de tránsito, quienes preservaban en sus comunidades la paz y el orden público.  Pero también, la “policía secreta mexicana”  trabajaría con muchos agentes secretos, que jugarían papeles de delincuentes, contrabandistas, traficantes de drogas, lenones, líderes sindicales, golpeadores, porros estudiantes; personas que a su vez, se encontraban coludidas con el Ministerio Publico y quienes tenían la patente, de robar, amedrentar, golpear, asesinar, intimidar, a la población. El pacto criminal, era fácil de entender. Los criminales no reconocerían mas jefe, que el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a quien debían pagarle tributo, por concepto de todas las cuotas sindicales y ganancias que se obtenían del tráfico comercial de bienes y servicios prohibidos, como lo era el contrabando y la prostitución, también debían apoyar incondicionalmente, con votos y personas para “acarreos” en mítines y manifestaciones, a favor de los candidatos del Partido Revolucionario Institucional. A cambio de estos, el Presidente se comprometía a “dejar trabajar” a los criminales, en los negocios ilícitos que estos emprendían, señalándolas las rutas, las plazas y horarios en que debían de traficar, los cuales les imponía la prohibición de “vender” en ciertos lugares, imponiéndoles un código de ética, como no pelearse con las otras bandas criminales o no vender determinada mercancía dentro de los límites del territorio nacional, así como trabajar de manera conjunta con la policía mexicana, para entregar aquellos delincuentes que incumplieron con el contrato criminal.
El Gobierno mexicano en el ámbito internacional, abría dos frentes. El primero de ellos, consistiría en que el Presidente constitucional trabajaría de manera secreta y cooperativa con la CIA americana, para detectar, prevenir, reprimir y en su caso, entregar o exterminar a las células de comunistas que amenazaban con cumplimentar los designios soviéticos de exportar su revolución comunista por todo el mundo; respecto a la KGB, no entablaría ningún trato directo, sino que lo haría a través de sus emisarios, sus “hermanos cubanos”, de esa manera clandestina o de “closet”, los funcionarios románticos revolucionarios del régimen priísta, financiaron la revolución cubana, apoyaron desde el territorio nacional, con protección para circular en suelo nacional, a células comunistas provenientes de España, veteranos de la guerra civil de ésta, para el otorgamiento de armas y entrenamiento militar a jóvenes radicales del movimiento 26 de julio, que transitaban y hasta trabajaban libremente por las calles de la Ciudad de México y de las preparatorias y facultades de la gloriosa y siempre imponente, Ciudad Universitaria en México. Siendo estos jóvenes o agentes rusos, sin saber que lo eran, Ernesto Guevara, alías el “Che” y Fidel Castro.

FIDEL CASTRO EN MEXICO ANTES DE LA REVOLUCION CUBANA
El gobierno mexicano tenía todo bajo su control. Su soberanía no estaba de ninguna forma en riesgo. El pacto con los americanos, seria que México no sería comunista y tan pronto detectara una revolución cumunisa en su suelo patrio, lo reprimiría hasta exterminarlo. Con los rusos soviéticos, el pacto sería que apoyaría al triunfo de la revolución cubana comunista, con la única condición, de que estos, de ninguna forma, decidieran exportar su revolución en el suelo patrio mexicano que los había apoyado desde el principio. De esa forma, México puso límites frente a Estados Unidos y a la Unión Soviética; frente a los americanos para no intervenir con golpes militares como acostumbraba en Centroamérica y Sudamérica; mientras que frente a los rusos soviéticos, el límite sería que México sería inmune, de la revolución comunista, la cual si podría ser exportada, inclusive apoyada secretamente por los gobiernos priistas revolucionarios a otras regiones de América Latina; pero eso sí, en México no habría necesidad de revolución comunista, en virtud de que ya había tenido su propia revolución social. Paradójicamente, el régimen priísta revolucionario e institucional mexicano, frena a las ansias paranoicas de la nación más poderosa del mundo que para sus desgracias geográficas, colinda con esta, para no imponer gobiernos militares como ocurría con América Latina y por la otra parte, reivindicaba su doctrina ideológica revolucionaria, como una forma, de reivindicar su identidad política, social, económica, histórica.  
El Presidente y el PRI le dan por lo tanto, verdadera independencia política y económica al país. “La Autodeterminación y la no intervención de los pueblos”, es el postulado de la política internacional mexicana, algo así, como “no te metas conmigo, porque yo no me meto contigo”, ideal por el cual, los gobiernos priistas transitaron por una guerra fría, ajena a los conflictos y riesgos de una tercera guerra mundial, donde la voz de México se haría notar con la propuesta de desarme nuclear y con la organización de una fiesta olímpica internacional, a fin de demostrar al mundo entero, que si existía una tercera opción ideológica, que no fuera la liberal americana o la socialista soviética, que esa opción, la representaba orgullosamente México y de su Partido Revolucionario Institucional.


GUSTAVO DIAZ ORDAZ
La prueba de fuego, sería el año de la primera revolución global del mundo, que fueron los movimientos estudiantiles de 1968. Los servicios de inteligencia mexicana, se pusieron a prueba en aquel trágico año, cuando la amenaza de la intervención militar americana y la revolución rusa comunista, pusieron en riesgo la soberanía nacional. México no quiso ser la Francia de Gaulle derrotada por los estudiantes y obreros de Francia, no quería ser el movimiento hipi de los Estados Unidos embrutecidos por el consumo de las drogas mexicanas y la música rockera de hombres afeminados, como los Beatles, no quiso tampoco ser la “Primavera de Praga” que fue invadida por los tanques soviéticos; México quiso defender su libre autodeterminación, su propia identidad, su propio proyecto del país, y para ello, utilizo toda su fuerza legal y criminal, para exterminar el riesgo.


...Continuará

domingo, 17 de abril de 2011

GAIA: EL SOCIODRAMA ABORTADO


¿Por qué fallo Gaia? …. ¿En verdad falló la Republica de Gaìa?, o tal vez para ser más concreto en la pregunta, ¿habrá fallado el sociodrama de los estudiantes de derecho de la FES Aragón que interpretaron la Republica de Gaia?.
Soy un observador de los acontecimientos que ocurren fuera de mi y en este caso particular, observe pormenorizadamente los hechos suscitados en esta imaginaria Republica que se llevo a cabo, dentro y fuera del salón de clases durante el primer cuatrimestre del año 2011; sin embargo, lamento decirme que por más esfuerzos en mi conciencia, cualquier observación hecha a mi persona, por mí mismo, no deja de ser subjetiva; por lo tanto, no tengo observador que me observe en forma objetiva. De ahí el riesgo que todo lo que escriba, se encuentre viciado de mi subjetivismo, por mas objetivo que trate ser.
Empecemos por lo primero. Las corrientes pedagógicas hablan de por lo menos, dos sistemas de enseñanza, el primero llamado tradicional o “pasivo”, y el segundo llamado “activo”.
El sistema de enseñanza jurídica tradicional, es un sistema hecho al modelo de Lancaster; es decir, un maestro “sabelotodo” que habla en frente de un escenario, frente a un público de estudiantes receptivos, pasivos, que únicamente escuchan, escriben a veces, algunos de ellos, hasta se duermen, no porque cierren los ojos y mediten, sino porque su mente anda en otro espacio y tiempo, escuchando sólo los murmullos de su profesor. Bajo este sistema, los maestros suelen ser autoritarios, pasan lista y ejercen su control, mediante exámenes; los medios de control que ejercen los maestros, es a través de “refuerzos” positivos o negativos, es decir premios y castigos, si participan puntos por ese concepto, si faltan, puntos menos que le restan calificación; los alumnos sobresalientes son reconocidos y los que no, son evidenciados por su falta de aprendizaje; la evaluación, no deja de ser más que una ecuación matemática que bien podía expresarse en los siguientes términos:   A = Ex / N;  donde “A”, significa Acreditación,  es la sumatoria ( ) de los puntos obtenidos en los exámenes (“X”); divididos a su vez, por “N”, el numero de exámenes aplicados. El Resultado obtenido, es la calificación a la que se hace merecedor el alumno, que conforme al sistema de acreditación tradicional, menor de 5 es una calificación de “NA” o “No Acreditación”, más de 6 al 10, es de “Acreditación”; otros en cambio, sustituyen la escala de números por letras, como “S” Suficiente, “R” Regular, “B” Bien, “MB” Muy Bien y “E” de Excelente.
En este sistema tradicional, pueden agregarse unas variantes, por ejemplo, agregar o restar sobre la ecuación, un punto de premio  o castigo, .  Eso ocurre, cuando los maestros otorgan puntos adicionales por algún trabajo actividad en especial, o restan también puntos, a manera de castigo por problemas disciplinarios.
Este sistema reporta algunas ventajas. Existen buenos maestros que pueden ser aprovechados para un alumno pasivo que únicamente se limita a ser testigo del desborde de conocimientos de su maestro; la desventaja, lo es, las limitantes del alumnos respecto a su profesor, si el alumno aprende visualmente y no oralmente, le reportara una desventaja en su aprendizaje, como igualmente ocurriera, si el alumno aprendiera auditivamente y no visualmente; todo dependiendo, del alumno y de su maestro.
En oposición al sistema Lancaster, existe el sistema de enseñanza jurídica al estilo Montessori; en este modalidad de enseñanza, los papeles se invierten, el maestro pasa a ser un ente pasivo quien se dedica aprender, lo que sus alumnos le enseñan; estos últimos, toman la responsabilidad de conducir su propio aprendizaje, se vuelven activos, hablan, escriben, exponen; frente a un maestro “blando” que escucha, escribe, toma nota, que por momentos se convierte sin darse cuenta, en otro alumno también. Luego entonces, la ecuación matemática de la evaluación, es lo que menos importa, pues el alumno realiza las actividades académicas, sin importarle sobre las reglas tan cuadradas de la algebra evaluadora, inclusive dentro de ese ambiente de libertad, son los alumnos, los que llevan a cabo, sus propias reglas de acreditación en la materia.
En este sistema de aprendizaje, el alumno aprende “divirtiéndose”, aprende “jugando”, aprende emocionalmente, la vivencia de su aprendizaje, le genera un “significado”, con el cual, en forma automática, se establece la relación cognoscitiva con la emocional.  
En un sistema de enseñanza jurídica Lancaster, el alumno aprende memorizando definiciones, a veces, sin poder entenderlas; en cambio en un sistema de enseñanza jurídica Montessori, el alumno aprende viviendo esas definiciones sin haberlas memorizado, pero si “experimentado”, con dolor, gozo, indignación, ira, alegría. Por ejemplo, un estudiante regido bajo un sistema tradicional, aprenderá de memoria las definiciones de soberanía, republica, democracia, división de poderes, elecciones, etc; pero quizás no le representen ningún significado; en cambio, bajo un sistema vivencial, el alumno se convierte en el ciudadano de una Republica, donde existe una Constitución y varias leyes que la rigen, algunos de sus compañeros, “amigos” o “conocidos”, ejercerán cargos públicos o responsabilidades oficiales en razón a su cargo, o a la designación que haya hecho de ellos sus compañeros que interpretan el Congreso o el Presidente; si sumamos esto, a las teorías comunicativas, inmediatamente, ese alumno ciudadano, se verá sumergido en la experiencia de participar o no en la vida política, ya sea con su apatía o simpatía, su efervescencia a favor o en contra, de algunos de sus compañeros. Sin darse cuenta, jugando, aprenderá, no definiciones, sino supuestos jurídicos, “problemas” personales e institucionales, se cuestionara, porque sus compañeros aprobaron una ley o porque no la aprobaron, o porque les cobra dinero, o que hacen con ese dinero; ese, es el sistema de enseñanza activa. El alumno, no aprende definiciones huecas, sino que las experimenta, al grado tal, que su emoción logra conjugarse con su conocimiento, sus dilemas éticos, lo colocan en la disyuntiva de tomar decisiones y elegir entre su libertad, en pensar individualmente, a favor del equipo, o a favor de todo el grupo.
La República de Gaia fue el quinto sociodrama de este experimento pedagógico de la enseñanza del Derecho. Los resultados que a continuación se expondrán, insisto, pueden estar viciados del subjetivismo del profesor, deben tomarse por lo tanto con la debida reserva, de lo que a continuación se lleva, solo constituye una mera apreciación. Por eso, insisto, nada mejor que en este ejercicio pedagógico, exista la visión objetiva, del observador que observe tanto al profesor como al grupo entero.
El sociodrama jurídico es pues, una técnica de enseñanza, que se diferencia de las demás sociodramas que se imparten con otras carreras, en que éste, su duración perdura más allá de una clase, puede ser durante el semestre entero.
Los participantes que son los alumnos, juegan el rol que estos deciden jugar. Algunos de ellos, asumen un papel activo y sin darse cuenta, ejercen un liderazgo político, a veces hasta antagónico; otros más, juegan el rol “burocrático” o “tecnocrático”, de apoyarla administración de quien funge como Presidente. El Presidente, es el líder político y el jefe de la administración, conduce al grupo y batalla con los grupos que en forma espontánea se suscitan en el grupo, negocia con ellos, tanto con el profesor que representa la comunidad internacional, la mafia, la iglesia católica, las naciones únicas, el gobierno de los Estados Unidos; y también, el Presidente “batalla” con el grupo entero, quien le demuestra desde su simpatía, hasta su total apatía o desconocimiento por la mecánica del juego.
El Juez juga otro papel importante, es quien dirime las controversias; al igual que el Procurador, que se convierte en el “policía”, la figura represiva y acusadora. Los diputados, son los que hacen las leyes, el profesor en su calidad de guía, les da un paquete de proyectos de ley, mismos que los diputados, adicionan, corrigen, modifican; dichas leyes se publican en los muros del salón de clases y también en el face bock, dando difusión de las mismas.
Existen también otros papeles. Un funcionario más ejerce la actividad de ser el “IFE” y organizar las elecciones”, también y al mismo tiempo, juega el papel de Comisionado de Derechos humanos y de IFAI; otros miembros más del grupo, juegan el papel de ser “Embajadores” que gozan de inmunidad diplomática, otros también, sin que el grupo lo sabe, ejercen funciones de “inteligencia” y hasta de “contrainteligencia”, para tratar de anticiparse a las decisiones que realiza tanto el profesor como el grupo.
El juego es divertido, pero también por momentos se vuelve complejo. Existen dos modalidades distintas. Cuando se enseña derecho público, la cuestión del poder juega un papel importante, se trata pues, de tener el control de los cargos públicos, presidencia, diputaciones, jueces; cuando se enseña derecho privado, se crea una propia moneda, llamado wachos, cuyo fin en la mecánica, es la obtención de mayor liquidez y la compra de bancas y hasta del salón. En el sociodrama jurídico de derecho público, existe mucha política de fondo, mientras que en el sociodrama jurídico  de derecho privado, hay mucha negociación, economía, habilidades financieras.
El profesor juega un papel importante en ambos sociodramas. Antes de iniciar el juego, tiene que establecer las reglas que regirán el juego mismo, anticipándose a futuros supuestos e inclusive, predecir quienes serán sus jugadores. Debe ser creativo, ingenioso, paciente, intervenir en forma asertiva, imparcial, objetiva, enseñando valores y normas jurídicas; tratando de generar el ambiente, para la creación de problemas y hacer que sean los propios alumnos, quienes busquen sus soluciones.
Los resultados en cada sociodrama, son distintos. Pareciera que no hay escenarios predecibles, pero si patrones que hacen semejante un sociodrama de otro.
La enseñanza de valores juega un papel importante. Los valores éticos como la solidaridad y la competencia, se llegan a dar, inclusive hasta en los grupos más desunidos. Por ejemplo en la República de Zubiri, los alumnos se solidarizaron, luego de su crisis apática de llegar a tarde a clases y de que el Presidente faltara a su informe de gobierno; la unión fue tal ante la amenaza real del Golpe de Estado, que realizaron mesas redondas, donde los alumnos iniciaban ellos mismos sus clases mucho antes de que llegara el maestro y terminaron haciendo una pequeña capsula titulada derecho ecológico, que puede verse en you tube. La Republica de Chaicovia, se mostro también esta solidaridad, cuando el grupo entero apoyo en forma incondicional y abrumadora a su Presidenta, quien gano su reelección, desestimando las propuestas del candidato de la oposición, ganando la elección en “carro completo” sin fractura política de ningún tipo; el Estado de José Vasconcelos, constituyo una asociación civil llamada “Nosotros los Ricos” que compró las bancas de su salón y también, las bancas del otro salón denominado Estado de Justo Sierra, convirtiéndose así en los dueños del campo y monopolizaron la venta de las bancas, para asegurar su predominio económico y por ende, su diez de calificación; la Republica de Gaia, mostro una solidaridad dentro de la división, cuando los miembros del Partido de la Coalición decidieron anular su voto, y fundar, en el ejercicio de su derecho soberano, otra nueva Republica. El voto corporativo o voto “duro” del Partido de la Pezuña, fue también avasallante, digno de muchas lecturas, entre ellos, el de la solidaridad de los miembros del partido, que vistieron el día de las elecciones con sus camisas rojas. (Orgullosos de ser Pezuños).
La división y el conflicto también es otra nota característica de los sociodramas. La República de Zubiri se suscito un conflicto verbal y documentado en el face book, entre una alumna que jugó el papel de líder de la revuelta revolucionaria, con una diputada. Las ofensas fueron tan graves, que el Juez participo y conmino a que cesaran las ofensas, conminando a las disculpas públicas en las cuales la diputada las ofreció pero la ofendida, no las acepto; el caso de la República de chaicovia, un alumno que constituyo la “Barra de Abogados de Chaicovia” me confesó, haber tenido diferencias personales con quien era su “amiga” la Presidenta, con motivo a dicho sociodrama, al ser calificado de “desleal”; no se diga el caso del sociodrama suscitado entre las banqueras de los Estados de Justo Sierra y José Vasconcelos, respecto al importe de sus operaciones financieras, ambas alumnos que jugaron el papel de banqueras, se hicieron acusaciones mutuas, de quedarse con dinero que no les correspondía; el otro conflicto personal, se dio en la República de Gaia, donde los posicionamientos políticos entre el Partido Estudiantil y el Partido Comunista que se soluciono mediante la constitución de una Coalición, hecho significativo; tanto, como cuando la Coalición y el Partido de la Pezuña entraron  a una dinámica competitiva, donde algunos de su integrantes entraron al conflicto verbal, ofensivo, “sospechocista”, al grado tal, que sus diferencias tuvieron que ser resueltas, mediante la intervención de la Oficina Jurídica de la FES Arango, ante el inminente riesgo de la imposición de sanciones administrativas como la amonestación e inclusive la suspensión de la Universidad.
Se aprendieron también muchos valores. El valor de la honestidad. La Republica de Zubiri, luego de la revuelta del golpe de Estado, constituyo una “Comisión de la verdad” que investigo el actuar de los funcionarios públicos, por haber abusado estos de su fuero, los resultados de dicha Comisión, se vieron reflejados al presentar al profesor, en sus conclusiones, que calificaciones merecían sus funcionarios. La Comisión cabe señalar que fue objetiva, aunque no falto quien la criticara, considero que su actuar fue justo y convencional y moralmente aceptado por los zubiritas. En el caso de la República de Chaicovia, la honestidad de quienes fungieron como Secretarios de hacienda, fue también digna de aplaudirse, pues en dicha Republica se llego a juntar algo así como ocho mil pesos, mas aparte una cantidad similar por concepto de créditos, los Secretarios de Hacienda, se convirtieron en un año después, en tesoreros de sus respectivos comités de festejos en sus fiestas de graduación, donde llegaron a manejar cantidades superiores al centenar de miles de pesos.
La honestidad, fue también un valor que se discutió en el juicio oral civil suscitado entre los miembros de la Sociedad Nosotros los Ricos con la alumna Maricarmen. Algunos ex alumnos me confesaron, que la Sociedad soborno al juez, con una caja de chelas, no sé si haya sido cierto, lo que me consta, es que quien jugó el papel del juez, se estreso mucho en su papel, al grado tal que quería renunciar, pese a tener su calificación aprobatoria asegurada; aun con todo esto, tuvo además un papel ejemplar el día del juicio y otra cosa importante, que solo la prensa de aquel entonces logro documentar pero no difundir, el fallo del profesor en aquella deliberación cerrada, fue en contra de lo que resolvió el juez, lo que significa, que éste, resolvió en un sentido totalmente diferente, autónoma e independiente, ajeno a la opinión o “influencia” de su profesor. (No sé si motivado por el cartón de cervezas).
Las normas jurídicas jugaron también un papel importante. En el sociodrama de la República de Zubiri y Chaicovia, se suscitaron conflictos en el cambio de nacionalidad. La presidenta de Chaicovia invito a los zubiritas a cambiar de nacionalidad, lo que significo una enérgica protesta del Presidente de la República de Zubiri, quien considero dicho acto, como atentatorio a la soberanía de los zubiritas. No solamente ocurrió ese incidente, los chaicovitas en su autonomía, llegaron al absurdo legislativo de delimitar su república únicamente al espacio de su salón de clases impidiendo con ello, que el maestro los sancionara con la ley ecológica, fuera del salón y también, fuera de su horario de clases; sorprendente la decisión, pero así fue; dicha norma, tuvo como motivo, la sanción que le fue impuesta a un alumno, que por cierto creo la bandera de Chaicovia, al haber sido descubierto fumando en el pasillo antes de entrar este al salón.
El juicio de Maricarmen contra la Sociedad, también es digno de aplaudirse al haberse planteado correctamente la nulidad de la inscripción en el asiento registral y no propiamente, exigiendo el cumplimiento de un contrato, o cuando en otro juicio, el Juez del Estado de José Vasconcelos, emitió una sentencia contradictoria, ambigua, absurda, que confesó en público, haber cometido un error; así es la intensidad de los sociodramas, los alumnos sin darse cuenta, cuestionan la legalidad de las leyes, como el Reglamento de Evaluación que emitió la Presidenta, quien fue refrendada por el Presidente del Congreso, razón formal que provoco su evidente anulación.
Así es este juego. Una notaria acosada por los abogados de la sociedad de Nosotros los Ricos para que les autorizara definitivamente la escritura que los convertía en propietarios de las bancas del salón del Estado de Justo Sierra y esos mismos abogados también tenebrosos que lograron vencer a la abogada Maricarmen, en una discusión jurídica, debidamente argumentada para ambos lados. En un juicio civil que duro aproximadamente cuatro horas.
Los hechos, ni se digan, también son sorprendentes. Un alumno, me comento en privado, que el profesor juega un papel trascendental en ellos, por orillar a sus alumnos a que sucedan los hechos, como este quiere que ocurran. Pareciera que así es, solo que a veces, los personajes rebasan la mente del profesor, adoptan posiciones y asumen decisiones, que el profesor no espera.
Por ejemplo en la República de Chaicovia, el profesor al ver la riqueza financiera del grupo, diseño un plan financiero para que la República se endeudada e incurriera en una crisis económica; hecho que no ocurrió, pues la Presidenta limito su dinero de crédito ante el inminente riesgo de que el Profesor exigiera un préstamo para comprobar la liquidez financiera de la prospera nación; en otro caso, la Republica de Zubiri, el Presidente decidió no reelegirse y en el caso de la República de Gaia, el Partido de la Coalición, decidió no someterse a la voluntad mayoritaria del gobierno legal y legítimamente democrático del Partido de la Pezuña, quien gano la presidencia conforme a lo dispuesto en la Ley Electoral, al haber anunciado estos su separación de la República.
Estos sociodramas, han sido seguidos por otros profesores de otras escuelas, uno de ellos, con residencia en Pachuca, Estado de Hidalgo; me pregunto en que había terminado Gaia, a lo que yo le respondí que el sociodrama había sido abortado; el maestro considero que los objetivos se habían cumplido y que la lectura del último sociodrama, daba mucho que reflexionar.
Por ejemplo, en Gaia, no existió una identidad de grupo, como sí ocurrió con Chaicovia, en donde había bandera nacional y la presidenta portaba su respectiva banda y donde también, sus ciudadanos (alumnos) constantemente corregían al maestro diciéndole “Chaicovia” y no “Charkovia”. En el caso de Gaia, lo importante era ser de la Pezuña o ser “Antipezuña”, como ocurre en la República mexicana, donde lo más importante es ser “Pejista” o “Antipejista”, Priísta o “Antipriísta”, pero no mexicano; los gaienses como los mexicanos, pierden objetividad y prefieren su visión personalista de grupo, que de República.
Por ejemplo, en el año 2000 el gobierno priísta de Ernesto Zedillo, no dudo en reconocer el triunfo electoral del candidato de la oposición Vicente Fox; en el 2006, la cuestionada elección, hizo que el candidato perdedor, Andrés Manuel López Obrador, pusiera en duda las elecciones, al grado tal, que fue autoproclamado, “Presidente Legitimo”, nombrando un “Gabinete Legitimo”, inclusive, existiendo fotografías oficiales y hasta una bandera, que simboliza el “Gobierno legitimo” de México.  En el caso de Gaia, el partido perdedor, no fue que desconociera el triunfo abrumador de la oposición representada por la Pezuña, simplemente, ejerció su voto como un acto de protesta, anulando sus respectivos sufragios y “arruinando” la fiesta de los pezuños por su triunfo electoral, al anunciar estos, su separación de la República. No crearon un “gobierno legitimo”, simplemente fundaron una nueva Republica.
En el plano pedagógico, los resultados de los sociodramas, son también dignos de estudiarse. El profesor inició un experimento, con dos grupos. El primero de ellos, les enseño en forma tradicional, mientras que en el segundo de ellos, la enseñanza fue activa. Posteriormente, se les aplico el mismo examen a los dos grupos y fueron promediadas las calificaciones. En el primer grupo, el “tradicional”, se promedio 7.1, en el segundo, que experimento el sociodrama, el resultado fue 7.8.  Conclusión, con las debidas reservas de ser cuestionada su validez, es que en un grupo, donde se enseña derecho, bajo un sistema activo, el alumno aprende más.

Claro, pienso que 7 decimas, quizás no sean tan significativas; lo cierto es, que hubo una variable, que no se contemplo; a mitad del examen, los abogados de la Oficina Jurídica de la FES Aragón, interrumpieron la clase, lo que hizo que algunos alumnos se distrajeran; otra variable, aun no sé si sea cierta, es que muchos alumnos, hayan decidido intencionalmente contestar mal el examen, en aras de demostrarle al profesor, que su sistema no servía, quizás con el ánimo de perjudicar las creencias personales y pedagógicas de su maestro; independientemente del grado que haya afectado esas dos variables, los resultados deben reconocerse, si partimos del principio que 7.1 baja a 7 y que 7.8 sube a 8, obtenemos, que el sociodrama, los alumnos aprenden el 80%, es decir más de un 10% de lo que pudieran haber aprendido en un sistema tradicional. ¡Eso es de interpretarse¡
Son muchas las preguntas que pudiéramos seguir haciendo. Por ejemplo, este sociodrama si se repitiera en otra Universidad, como la del Valle de México, la UNITEC, o el ITESM, ¿cual sería su resultado?. Otra pregunta sería, si el mismo sociodrama se llevara a cabo en la Facultad de Derecho en CU o en la FES Acatlan, ¿Cuál sería también su resultado?; más preguntas, si este sociodrama se hubiera llevado a cabo en el 2006, que hubiera ocurrido, o que ocurrirá, si se volviera a repetir el experimento en el año 2016.
Definitivamente falta un observador que observe este ejercicio pedagógico, pues como dije en párrafos anteriores, el subjetivismo del escritor, puede hacer que este pierda objetividad y escriba, lo que quiera interpretar.
No sé si vuelva a interpretar este ejercicio experimental. Pues en lo personal, no tolero que algunas alumnas sufran por los incidentes que les genero este ejercicio; no tolero tampoco los posicionamientos políticos, absurdos e infantiles de algunos de sus participantes; no se si lo vuelva hacer, ante el inminente riesgo, de que este ejercicio sea mal interpretado por algunas autoridades universitarias que vulneren la libertad de cátedra del maestro.
En serio que no sé, si vuelva a repetir este experimento. Lo que si estoy seguro, es que con la experiencia de los últimos cinco sociodramas, escribiré en forma objetiva, los patrones de comportamiento que encontré en los educandos y logre obviamente, con el apoyo de un observador, que sea realmente objetivo, desentrañar, los misterios del comportamiento humano en la aplicación real del derecho.
Después de todo estoy contento de haber puesto en práctica este ejercicio y estoy también agradecido, por haberme topado en el camino, con una generación de alumnos que tendrán mucho que decir, que escribir, que dar su opinión, respecto a este proceso de enseñanza, que nunca antes, se había hecho. Al menos existen por lo menos ciento cincuenta testimonios por recabar, màs de treinta videos por analizar, màs de quinientas fotografias por interpretar.
Un sociodrama jurídico es un experimento jurídico, realizado dentro de un salón de clases. No solamente es un ejercicio pedagógico en el proceso de enseñanza aprendizaje, sino que también, es un laboratorio social, que ayuda a desentrañar los dilemas éticos y políticos, de quienes detentan el poder y aplican el derecho.
Hay mucho que decir … muchas lecturas que interpretar, muchas historias que contar … muchas reflexiones que hacer … mucho por escribir …