domingo, 27 de febrero de 2011

EL SECRETO DE LA EMPATIA


¿Qué alguien me explique, porque la gente hace pendejadas?...¿Porque hay gente hipócrita, perversa, egoísta, tonta, cruel, inepta, estúpida?.. ¿Por qué la gente sigue matando, robando, prostituyéndose, mintiéndose, estafándose, ofendiéndose el uno al otro?; …¿Por qué diablos, las naciones, las empresas, las industrias, los partidos políticos?, se empeñan también, en seguir haciendo también tonterías tras tonterías, como lo han sido las guerras, la contaminación ambiental, la carrera armamentista, el genocidio y otra cadenas más de estupideces; ¿Y parece que todo por una sencilla razón?. .. ¡Porque todo tiene una razón de ser¡.  A veces las razones, pueden parecernos ilógicas, irracionales, absurdas, fantasiosas, no creíbles; pero finalmente, detrás de una razón, existe un secreto …. Y detrás de un secreto, se esconde una verdad.
Veamos entonces cual es ese secreto y esa verdad que se esconde … Si viéramos cual es el “verdadero” “secreto”, entonces, dejaría de ser secreto; y si llegáramos a la verdad, estaríamos mintiendo. Pero si nosotros fuéramos capaces, de formularnos esas preguntas y otras aun más complejas, llegaríamos a encontrar la respuesta, que nos cambiaria la vida.
La verdad, es una aspiración más del ser humano, una meta, un objetivo inalcanzable, como tratar de alcanzar la línea del horizonte, el finito de la numeración o del universo, la sustancia de la vida, lo que sucede después de la muerte, lo que hasta el día de hoy, seguimos sin saber, ni podernos explicar. Por lo tanto, no nos hagamos ilusiones, que no revelare en estas líneas ningún secreto, ni tampoco en estos párrafos, se esconde la verdad. Quizás entonces, la única verdad que haya en este blog, es que existe secreto y también verdad….¡Nada más¡.
Como descubrir la “verdad”, que no dijo alguna vez Jesuscrito, “La Verdad, os hara libres”; ¿Qué quiso decir?. Hallar la verdad, es encontrar la libertad, ¿la libertad de que o de quienes?.. ¡No lo sé¡. Serian muchas respuestas, a esa cuestionamiento, si en verdad existe la “verdad”, dogmáticamente diría que si, ¿pero qué tipo de verdad?, ¿La de todos o nada más la mía?; o bien, escépticamente pondría poner en duda la existencia de esa “verdad” ya sea objetiva o subjetiva; o bien si pensara pragmáticamente, no importaría la respuesta, mientras ésta me sea útil.
La “verdad” es un secreto y a veces, ésta suele esta confundirse con la “realidad”. Pero lo “real”, no es tan “real” como parece, es más, nuestra “realidad”, no es lo mismo que nuestra “Verdad” y viceversa, la “verdad” nuestra, no es la “realidad”. El mundo exterior es un universo complejo, que suele ser captado fenomenológicamente, por nuestros sentidos limitados.
A veces muchos de nosotros confundimos la realidad y hasta nos anticipamos a juzgarla, calificarla, reprocharla; es entonces cuando nos atrevemos a formular juicios de valor, sin saber que detrás de esa “realidad”, se encierra siempre un “secreto”, una verdad, que pocos, logran descubrirla.

Por ejemplo, alguna vez leí un cuento, que palabras más o palabras menos decía esto. Tres ciegos trataron de describir un elefante; el primero de ellos, lo describió como el tronco de un árbol, el segundo como una especie de manguera, el tercero de ellos, como una especie de hoja flexible; ¿Acaso los tres ciegos, habían dicho la verdad? . El primero de ellos, toco la pierna del elefante, el segundo de ellos, su trompa y el tercero su oreja; los tres estaban en lo cierto, pero ninguno había visto el elefante en plenitud. Cuando los ciegos describieron las características del elefante, no falto uno de ellos que objeto a su compañero, para calificarlo inclusive de mentiroso.
Entonces los sentidos nos engañan, la percepción parece real, pero no es verdadera; siempre hay un secreto que nadie ve; los tres ciegos podrán opinar sobre las características del elefante, grueso, flexible, delgado, pero ninguno pudo encontrar la verdad de cómo es el elefante.  Esto se llama fenomenología, captar la realidad, con nuestros sentidos limitados.
A veces en nuestra vida diaria, llegamos a externar opiniones, sin tener la vista del conocimiento, menos aun de la sabiduría; es muy fácil ser criticón y parcial; y no asumir una postura crítica e imparcial; la falta de visión nos hace emitir juicios anticipados y erróneos, sin saber siquiera, el porqué de las cosas, las verdades que esconden los secretos. Nos comportamos como aquellos ciegos y describimos, las características de una parte del elefante, sin haber conocido jamás, al elefante.
Resulta difícil dejar de ser ciego para describir la vista.  A veces, en los actos de nuestra vida diaria, actuamos como ciegos, como aquella novela de José Saramago; nuestra ceguera nos hace llegar a nuestros instintos mas miserables, sin tener idea de lo que es la luz; como los hombres de la Caverna de Platón, vemos tan sólo sombras sin salir de la cueva, sin conocer lo que está fuera de la caverna; ese es el problema de mucho de nosotros, somos criticones y emitimos juicios de valor a diestra y siniestra, sin hacerlo en base a una metodología, a un sustento teórico, criticar por criticar, juzgar por juzgar; como si en el mundo, existieran personajes “buenos” y “malos”; gente “nefasta” y “mártir”, individuos “introvertidos” y “extrovertidos”; la verdad de todo esto, es que no debemos ser presas de nuestra ceguera intelectual y si en cambio, debemos abrir un poco más a nuestro espíritu y conciencia.
No es la intención entrar a una disertación filosófica con matices teológicos o religiosos; no es el momento, que ya lo habrá en ocasiones posteriores; hoy sólo quiero tratar el problema del conflicto entre dos personas. ¿Por qué un semejante es capaz de agredir a otro semejante?; Será porque uno es “bueno” y el otro “malo”; porque el “bueno” es un inocente mártir que siempre pierde y el “malo” en cambio, es un perverso hipócrita que siempre gana. Quitemos por favor la careta con la que siempre actuamos y seamos capaces de desarrollar algo que se llama “inteligencia interpersonal”, adentrémonos a la profundidad de nuestro ser y hagamos algo muy difícil para los ciegos de mente y corazón; hagamos “empatía”, pongámonos en el lugar de otro.
Los seres humanos debemos vivir con ética, “vivir bien la vida humana”, bastante hemos hecho los seres humanos para sobrevivir a las amenazas de la naturaleza, para ahora, tratar de hacerlo, con nuestros propios semejantes, los seres humanos. Es claro que hay muchos “pillos” y “canallas” sueltos en este mundo, los podemos observar hasta en cada esquina, gente sin escrúpulos, mala, nefasta, perversa; pero entonces, no deberíamos ser capaces de mirarnos en el espejo y darnos cuenta, si esa gente “pilla”, “canalla”, “nefasta”, no somos también nosotros.
¿Que habremos hecho para que una persona nos ofende?; ¿o porque esa persona ofende?. Quien es el dueño de la verdad y la pureza absoluta, para calificar a un semejante con los peores calificativos digno de ofender o de recibir de esta ofensas; ¡claro¡ que nos rigen normas de conducta, algunas de ellas convertidos en mandatos jurídicos, pero no estamos hablando de una cuestión jurídica, sino ética; cuando una persona nos ofende, la misma puede ser castigada, a veces injustamente por el aparato estatal; pero cuando el ser humano ofendido, recuerda la ofensa, la vuelve a vivir una y otra vez mas, no en forma instantánea, sino continua y a veces permanente; la ofensa no cesara, hasta que el ofendido, decida perdonar la falta y entonces, se liberara del sufrimiento de haber sido ofendido.
Un reo judío, recuerda sus años en los campos de concentración de nazi y jamás olvida, los hechos atroces cometidos por sus malhechores nazis; pero es liberado y logra vivir cincuenta años más. Y resulta que cada vez que recuerda a esos tipos despreciables que lo torturaban y amenazaban con mandarlo a la cámara de gas, el judío liberado, vuelve a sentirse “reo” y su mente, vuelve a vivenciar los instantes de ansiedad, miedo, pánico, coraje, llanto, miedo, que le recuerda el tiempo en que fue preso de sus opresores; cuando en la “realidad”, ese hecho ya habrá pasado y sus opresores, a lo mejor ya murieron o fueron juzgados por los tribunales de Nuremberg, o quizás, no eran tan malos como parecía, hacían su trabajo, tenían que mantener a sus familias. Esos malditos nazis, después de todo, eran tan humanos, como aquel judío que los recuerda aun sin perdonarlos.

Claro que el perdón no es una actitud fácil. Pero quien no perdona, llena su alma de record, resentimiento, coraje, frustración; la vida es un instante en el que permanecemos mas tiempo muertos que vivos, para desperdiciar nuestro bello tiempo, en recuerdos no gratos, que ensucian nuestros sentimientos.
Hacer empatía, es ponernos en el lugar de otro. Verme en el lugar de otro; dejar de ser egoísta y dejar de sentirse en el centro del universo, para tener una visión más genérica y verse desde fuera; ¡claro que no es fácil¡. Si resulta difícil entenderlo, mas difícil será también, llevarlo  a cabo.
Preguntémonos entonces, quitándonos la venda que produce nuestra ceguera, con toda la humildad de nuestro ser, ¿Que respeto debemos tener hacia el semejante?, ¿Cual es la magnitud de nuestro enojo, de nuestro daño, de nuestro resentimiento?; permanecer enojado con otro ser humano, con un grupo social, con una empresa, inclusive con una nación; es tener la desgracia, de perder la amistad y todas aquellas cosas buenas que nos puede ofrecer las personas, los grupos sociales, las empresas e inclusive las naciones.
A lo mejor, uno de los secretos que nos conduzca a la “verdad”, sea esa; la capacidad del perdón y obviamente, de la empatía, ponernos en el lugar “del otro”. Saber que uno de los secretos, no solamente se limita, amar unos a los otros, sino también, ayudarnos los unos a los otros, por el simple hecho de ser humanos; vivir en un ambiente de solidaridad y no de competencia; de paz y no de guerra; saber por siempre, que la vida es más fácil, si entre todos nos ayudáramos y por consiguiente, será muy difícil, si entre nosotros, nos la complicamos.
Hacernos de un enemigo, es la perdida lamentable de negarse a un amigo …
Al menos que seamos los tipos “malos”, “nefastos”, “perversos”, “hipócritas”, que tanto odiamos …(y ofendemos).








domingo, 20 de febrero de 2011

EL REENCUENTRO DE LOS PUBERTOS OCHENTEROS ...



Pasaron veintidós años, para que nos volviéramos a reunir ….¡Sólo veintidós años¡…algo así como la desaparición de la Unión Soviética, el fin de la guerra fría, cuatro sexenios presidenciales, el ascenso de un presidente negro en los Estados Unidos, la derrota del PRI, la aparición del celular y del internet, nuevos fenómenos sociales como el “Bulyng” y la legalización del homosexualismo, sin olvidar tampoco, la conciencia ecológica y la era del calentamiento global.
Hace veinticinco años cuando nos conocimos, el mundo no era lo que hoy es; acababa de celebrarse el mundial de futbol de México 86, donde Argentina y su astro Diego Armando Maradona, fueron campeones del mundo; en esos días, México, continuaba con sus crisis económica y se recordaba, el primer aniversario luctuoso del sismo de 1985, donde dicen que murieron más de diez mil personas. ¡Si, fue hace veinticinco años¡. El Presidente de la Republica era Miguel de la Madrid y el Partido Revolucionario Institucional, seguía sin perder, una sola elección.
Hace veinticinco años, la televisión transmitía, por canal 5 las caricaturas; recuerdo a Mazinger Z, los pequeños mopetts, los snockers, los rescatadores y otras caricaturas mas que salían en el canal 13 como era “Candy”; la telenovela de “Cuna de lobos” y para los domingos que eran muy aburridos, Raúl Velasco y su programa “Siempre lo Mismo”; o bien, Cine Permanencia Voluntaria en el canal 4, “Video Cosmos” en el canal 8 que después se convirtió en 9, y ya para tardes, “Acción” o “DeporTV” conducido por el antiamericanista José Ramón Fernández quien sufría al dar crónica de cómo el América le ganaba 4 a 1 a los pumas de la UNAM y al año siguiente, 3 a 2 al Cruz Azul, para convertirse así en el Bicampeón del futbol mexicano; y entonces, en esa vida rutinaria que nos duro nuestra adolescencia, había que hacer la tarea, preparar los uniformes, dormirse y despertar para las clases de nuestras doce materias.
El uniforme era suéter verde y pantalón príncipe de gales de color gris; la escuela era, decían en esa época, “una de las mejores” de la zona; eran prohibidos los maquillajes y también las minifaldas, mientras que los hombres, peinábamos con casquete corto; cumpliendo con cada lunes, nuestra ceremonia cívica, cantando como siempre en formación de filas de hombres y mujeres, el himno nacional mexicano.
Los maestros eran autoritarios, creían o al menos eso nos hicieron creer, que vivíamos en un país “subdesarrollado”, del “tercer mundo”; Miss Sonia, nos enseñaba canciones en ingles y nos hacia dibujitos en el pizarrón cuando todo el grupo cumplía con su tarea; la maestra Matilde tenía un carácter “muy especial” y el maestro Apolinar, nos enseñaba Matemáticas;. “Chespirito”, enseñaba Física o Química, mientras que el “Mil Chistes” y posteriormente, la “Señorita Cometa”, lo hacían con música, ensayando una y mil veces, nuestro himno nacional mexicano, o bien, tocando la flauta, sin aprender leer el pentagrama.
¿Quién no recuerda a la “Barbi”?, o a la maestra "Polla", con su forma introvertida de vestir con sus gafas oscuras y pesados abrigos, enseñarnos las letras y el amor a la literatura. Leíamos a Bruno Traven en “La Rebelión de los Colgados”  y a Máximo Gorki con “La Madre”,  conocimos los poemas de Lope de Vega y también los sonetos de Sor Juana Inés de la Cruz. Estudiamos la estructura de las oraciones en sujeto, verbo y predicado y también las ecuaciones simultaneas, para conocer los valores de “X” y “Y”.
Habían dos patios, un auditorio, varios salones y unas jardineras; éramos libres hasta para escaparnos y brincarnos la barda, para irnos de pinta a Chapultepetl. Jugábamos frontón en el auditorio y hasta en los propios salones, donde por accidente, la pelota de esponja rompía las lámparas del techo; sino era eso, si lográbamos evadir a los prefectos Joel y al tal “Rigo”, buscábamos un “frutsi”, al que rellenábamos de basura, para jugar futbol, utilizando los postes de las canchas de basketboll, como nuestras porterias, donde metíamos los goles y recordábamos al Pichichi de Hugo Sánchez, que triunfaba en el Real Madrid.
Forrábamos nuestros cuadernos, con papel manila o lustre y plástico; hacíamos márgenes con color rojo y escribíamos en letra de molde, mayúsculas y títulos con tinta roja; algunos utilizaban marcadores fosforescentes para remarcas los enunciados principales, y otros más, en su morral o en su portafolio “veliz”, donde guardábamos nuestros estuches de colores prismacolor, resistol pritt, tijeras de papel, y todos aquellos útiles, que cargábamos, como si fueramos turistas de nuestras hogares a nuestra escuela.
Aprendimos a desarrollar el morbo, a burlarnos o apenarnos de nuestros barros o los pelos ligeritos de nuestros bigotes, que se confundían con la mugre; hacer señas obscenas con las manos o escupir gargajos en los pisos de abajo; observábamos a las mujeres desnudas en las revistas para adultos y en las clases de educación física, mirábamos a nuestras compañeras cuando corrían y movían “sus partes” que apenas conocíamos; nos congratulaba saber que le “gustábamos” alguien del grupo o de otros salones, algunos fueron valientes, de “tener su primera novia”, otros más, de besar en la boca a ver que se sentía, compitiendo las parejitas en torneos de besos largos y prolongados, por momentos pasionales, que por cierto, como el amor, se convertían en clandestinos, en sólo cartas secretas donde se dibujaban corazoncitos rojos.
Tan prohibidos eran los besos y los noviazgos, como era fumar; ingerir bebidas alcohólicas aún más, las autoridades escolares anunciaban comunicados de que no adquiéranos calcomanías como “Estrella roja” o “Ventana de Cristal”, para no consumir drogas. Nuestras clases de educación sexual eran realmente de anatomía genital; no sabíamos que era el condón, o mejor dicho, no eran tan popular para que estos se regalaran en conferencias sobre el tema; pero si, el símbolo del dedo en medio, era el toque personal de nuestra hombría y choteo; escuchar de la enfermedad del SIDA, parecía una “leyenda urbana”. Las canciones de Mecano y Alaska Dinarama eran una sensación, la Negra Tomasa de Caifanes y Botellita de Jerez, daban nuevas opciones musicales adicionales a las que se escuchaban en “Rock en tu idioma” que se transmitía en 97.7 o Stereo 102 F.M., donde también oíamos, a Franco, Emmanuel, Flans o Timbiriche.
No existía el Internet, ni tampoco los celulares; a lo más que había, eran las cámaras con rollo de 12, 24 0 36 fotografías, la computadora era un lujo ostentoso que no todos tenían; el grupo aun manifestaba su adversión contra aquellos compañeros que presumían tener una de esas maquinas blancas que arrancaban con el Sistema Operativo MS-2. La música se escuchaba en discos o acetatos grandes, que había que cuidarlos para que no se rayaran. Inimaginable pensar, que algún día existiera tanta piratería.
Fuimos todavía de las generaciones que tuvo que aprender a escribir con maquinas mecánicas; no todos tenían televisión de cable, viajábamos en transporte público, en el último vagón del metro y también en los camiones de la Ruta 100; donde pagábamos con el “Bono de Transporte” que algunos coleccionaban como si fueran timbres postales; los microbuses, apenas aparecerían para sustituir a las combis; no existía el tren Ferreo, metrobus, ni nadie manejaba automóvil, ni mucho menos habían “segundos pisos”, ni “Hoy No Circula”.
El dìa de ayer, diecinueve de febrero del dos mil once, luego de veintidós años y gracias a las tecnologias de la comunicación y la información de las llamadas "redes sociales", la generación 86-89 del turno matutino, grupo “C” de la Secundaria Diurna Nª 4, tuvo la oportunidad de reencontrarse y saber de nuestras propias boca, la generación de hombres de bien que somos ahora: Empresarios, músicos, escritores, profesionistas, servidores públicos, académicos, comerciantes, deportistas, padres y madres de familia.
Me da gusto, no solamente haberlos encontrado ayer, sino saber, que formo parte de una historia, de una etapa muy importante en la vida propia y la de cada uno de mis compañeros. Tenemos todos un pasado común que compartir, que recordar, que celebrar; y ojala, lleguemos a tener un futuro exitoso que podamos reescribir.
¡Hasta la próxima… pubertos ochenteros¡. … que espero, no sea en los próximos veintidós años.

domingo, 13 de febrero de 2011

¡AMAR ...AMAR ...SEGUIR AMANDO¡



Hace diez años, cuando inicie mi vida como docente en la Facultad, detestaba a los alumnos que se aprendían literalmente cada una de las definiciones del derecho; me hacían recordar mis tiempos de estudiante, cuando algunos de mis compañeros en los exámenes escritos, eran buenos para aprenderse las definiciones jurídicas, sabían en que lugar iban los acentos, las comas, conocían con precisión, en que articulo de la ley o del Código se encontraba dicha definición.
Era obvio, que eso para mi no era un aprendizaje verdadero de la materia; quizás el tiempo y a diez años de haberlo hecho, me darán la razón alguno de esos alumnos que tuve, pero para mi al menos no bastaba que algunos estudiantes aprendieran de memoria los artículos del Código Civil, o las definiciones de los tipos penales, o de los contratos; tan prodigiosa memoria no podía desperdiciarse en las definiciones racionales de nuestros mas grandes juristas; había que darle, al menos eso pensaba, alguna de esas mentes brillantes capaces de memorizar todo, un toque espiritual y por demás romántico; que les fuera útil, por lo menos, para convertirlos en escritores o en buenos amantes con sus respectivas parejas.
Así que sin pensarlo y sin sentirlo en el corazón, decidí que debían aprenderse durante el transcurso del curso, por lo menos un poema, y no sólo eso, debían recitarlo en el salón de clases, en una fecha especifica, que podía ser la penúltima clase del semestre, donde todos, absolutamente todos los alumnos del grupo tenían que hacerlo.
Entonces aprendí, que  aprender poesía, es una de las actividades intelectuales y emocionales mas interesantes en el aprendizaje de las personas; es una forma de encontrar en la literatura válvulas de escape a nuestros mas profundos sentimientos de amor, llanto, euforia y abandono; es quizás también la puerta, para ingresar a un espacio o a una frecuencia diferente, donde uno es capaz de sentirse persona y hacer sentir persona los demás.
¡No concibo¡. “seres huecos”, “personas vacías”, “frías o calculadoras”; la poesía es la palabra hecha arte, las oraciones convertidas en artesanía, las poemas en creaciones literarias; pero más que ello, la poesía es la forma en la que los seres humanos podemos ser capaces de comunicarnos con otros, a través de las palabras; de compensar en los poemas de sus creadores, las deficiencias de nuestra escaza creatividad y ansias de decirle al objeto amado lo tanto que se ama; para aquellos que no podemos cantar, dibujar, actuar, bailar; basta quizás una oración bella, para decir lo que uno siente que debe decir.
Vivir esta vida, sin saber que la táctica del pretendientes es mirarlas y aprender de ellas como sos; hablarles y escucharlas para construir puentes indestructibles, para quedarse en el recuerdo de ellas, sin saber con que pretexto pero quedarse en ellas, para ser francos sin venderse simulacros, sin telones ni abismos; tener como estrategia, sin saber en que momento, ni con que pretexto, pero serles necesario. Vivir esta vida, sin saber que realmente uno no muere de amor, sino que muere uno de ellas, de urgencia suya, de su alma, de su piel, de su boca, de lo insoportable que puedo uno llegar a ser sin ellas. Que desperdicio de vida, vivir sin saber eso; sin entender que los amorosos andan como locos, porque los que aman andan siempre solos, entregándose y dándose a cada rato, llorando porque saben que el amor no salva el amor, por que les preocupa amarse, porque viven cada día y no pueden hacer mas, no saben, porque siempre se están yendo, porque esperan y saben que nunca van a encontrar. Sin saber que los amorosos, o los que aman, son insaciables, que siempre, han de estar solos. Que ambos, en cualquier momento y en cualquier lugar, pueden escribir los versos mas tristes esta noche.
Lo bello de la poesía, o de aprender poesía, es que las palabras de los poetas, las hace uno suyas, sin importar si se trata de Benedetti, Sabines, Neruda o de cualquiera otro escultor del ama; y no se trata de plagios, nadie roba sentimientos fortuitos, reacciones amorosas, recuerdos, nostalgias; ningún humano es dueño del amor de nadie y sin embargo, a veces, uno llega a pensar, que el amor que puede entregar a la persona amada, es tanto, que ningún otro humano en el mundo, podría amar tanto al objeto amado como lo ama uno mismo.
Hace años, recuerdo haber sido tan frio con una persona amada, que le dije que aquello que buscaba, no existía. ¡malditas palabras mías¡, sin darme cuenta si quiera, que esa es la actividad de los que aman, los que buscan y no encuentran; es la actividad de los que aman. ¡El amor, es una cuestión del alma, no de la materia, del arte, no de la ciencia¡.
Amar es un acto unilateral, decía Platón, el acto puro, simple, desinteresado, no exige reciprocidad; se puede amar a la belleza, a la sabiduría, a la santidad, a la verdad, a las demás virtudes humanas; amar no implica ninguna cuestión sexual o de genero; amar es mucho mas que eso, es entrar a la boca del lobo, y sentir noche y sentir frio, y confundirse en la piel del uno al otro y sentir hambre y sentir calor, amar es odiar también con la mitad del odio que uno guarda para si… ¡Amar¡…¡amar¡…¡simplemente amar¡.
Recuerdo a un maestro de la facultad, el doctor Gaudencio Delgado Flores, una vez decir en el salón de clases, “¡que no había que sentir amor, sino que había que sentir pasión¡”… ¡La pasión es el amor mas radical¡, quizás el mas enfermizo, pero el mas placentero, el amar verdadero, el de mayor ímpetu, el que da mas calor, mas alegría y euforia da, quizás o seguramente el mas peligroso; vivir sin amar, es no haber vivido; tener pasión sin haber amado, es nunca haber amado.
¡Amar por lo tanto¡. ¡Amor  con todas las fuerzas¡, ¡con todo el alma¡, ¡con todo el cuerpo¡. Pero simplemente amar.
Felicidades a todos los amantes….Un día mas de San Valentín¡
¡Felicidades a las personas que amamos. … ¡  




sábado, 5 de febrero de 2011

EL CARRO "TORTILLA"





Que los mexicanos hayan creado un carro, al que denominan “tortilla”, no me ofende, y que tenga como atributo, el que “tenga buena dirección”,  es mas no sabía, no podía creer que el talento mexicano le permitiera competir con los alemanes, japoneses, italianos, americanos, en la creación de automóviles deportivos; yo creía que los mexicanos nada mas éramos buenos, para la fiesta y el relajo, la música, la poesía, la literatura, cualquier expresión artística que genere catarsis en los seres humanos y saque de estos, sean americanos, europeos, africanos o asiáticos, su lado humano, apasionado, romántico, inclusive auto agresivo.
Que las características de los carros mexicanos puedan ser “holgazanes”, “aguados” y “desparramados”, no creo que esa característica puede imputársele a las cosas, efectivamente mi inteligencia me dice, que no se refiere a los “carros mexicanos”, sino algo mucho peor, los calificativos son para los mexicanos, a quienes nos califican de “holgazanes”, “aguados” y “desparramados”; ¿Y será cierto?. Los mexicanos serán obesos y perezosos. Si hablamos de obesidad, las políticas públicas del país en materia de salud publica van encaminadas a combatir el problema de la obesidad, concretamente de la obesidad infantil; en lo concerniente a la pereza, quizás, la fama de mexicanos dormilones, sobre un cactus, con una cobija que tiene en medio un hoyo llamado “sarape”, no sea una apreciación de esos conductores televisivos de nacionalidad inglesa, sino ha sido el estereotipo o mejor dicho, uno de los tantos estereotipos que se ha hecho de los mexicanos; recordemos a “Speedy González”, caricatura de la Warner Bros, o bien,  a los simpáticos personajes de “Chano” y “Chon” de los polivoces, que la empresa televisa ha fomentado en su cartelera televisiva. Sin embargo, aún suponiendo que los mexicanos duerman sobre un cactus, no tiene nada de vergonzoso, qué culpa tiene el cactus, árbol generoso de características únicas, que tenemos grabado hasta en el escudo nacional y respecto a los mexicanos flojos, no creo que así sea, al menos, los inmigrantes que cruzan el desierto y el rio bravo, en busca de mejores oportunidades, no dan muestra de ello.
Que los mexicanos no sepan cocinar, porque todo sea como “vomito frito”, bueno, creo que eso es una mera apreciación subjetiva de los conductores, a lo mejor eso les parece si es alguna vez comieron unas ricas enchiladas, unos picosos chilaquiles, un pozole o cualquier otro platillo mexicano, que no sea merecedor del calificativo de patrimonio de la humanidad, que nadie puede negar que la comida mexicana es deliciosa y sin duda alguna, considerada en el medio de la gastronomía, como una de las comidas mas placenteras en todo el orbe mundial; al menos, puedo decir, que la comida china, la italiana y la mexicana, cuentan con el reconocimiento social, pues no conozco en serio, comida inglesa que pueda apreciar mis sentidos humanos.
Que eso de imaginar: “despertar y darme cuenta que soy mexicano”, para luego después volverme a dormir, como el embajador mexicano Eduardo Medina Mora ex Procurador General de la Republica, quizás en este comentario cómico, habrán coincidió muchos ciudadanos, abogados, políticos o servidores públicos mexicanos, respecto a la imagen pública que tiene el ahora embajador cuando se desempeño como Procurador General de la Republica, en los ya difíciles días de la guerra anti narco, eso sí es gracioso; aunque esa desdichada apreciación, sea solamente una posible pura coincidencia, no hay que tomarlo tan en serio; el embajador no estaba durmiendo y claro que protesto por ese tipo de comentarios..
Los estereotipos de las nacionalidades, son eso, meros estereotipos; antes de indignarnos por esa críticas formuladas a los mexicanos, en ese programa o en otros de televisión o en la publicidad de algunas marcas como el caso de la hamburguesa Texican de Burger King, o el comic de “Memin Pinguin” que ofendió a la comunidad afroamericana, o los “chistes de gallegos”, que hacen ver a los españoles de Galicia, como demasiado tontos; no debería de ofendernos. Realmente no es para tanto, creo que tenemos varios problemas nacionales que ameritan nuestra indignación y no distraernos, en lo que hayan dicho unos conductores de un programa de televisión, que precisamente, se dedica eso, hacer críticas de automóviles, basado en un “humor”, que por cierto no contiene  albures como pudiera ser la comicidad mexicana.
Que quede claro, No excuso, ni justifico esos comentarios despectivos; simplemente creo que esa “ofensa” no pudo ser tan grave, como la que pudo haberle inferido los mexicanos a sus 72 hermanos centroamericanos que cruzaron nuestro territorio en busca del sueño americano y fueron misteriosamente ejecutados en nuestro suelo patrio; eso, claro que si es una ofensa grave imperdonable; algo que afortunadamente, no sucedió con este programa; que lo único que ha hecho, ha sido algo bueno; anunciarnos a través de este escándalo, que los mexicanos son capaces de diseñar y construir automóviles deportivos mexicanos. ¡Eso si es algo bueno¡. ¡El carro tortilla¡.
Resulta que este automóvil, Mastretta MXT ha ganado con este escándalo, su página web Http://mastrettacars.com/mx/, ha registrado de 400 a 40 mil visitas diarias, la cadena de noticias CNN informa que dicho automóvil alcanza los 100 Km/h en 4.9 segundos, esto es 2 centésimas más rápido que el Lotus Evora y el Audi TTS, y 1.7 segundos más veloz que el Jaguar XF; unidad cuyo atributo también tiene el de ser él más barato del mercado de automóviles, 58 mil dólares, en contraste con los 63 mil dólares de la versión básica del Porshce Cayman, o los 96 mil dólares del Lotus Evora. La presentación oficial de dicho automóvil ya se hizo en Francia en septiembre del 2010 y en la ciudad de México en noviembre del citado año y se estima que para marzo del 2011 iniciará su venta; y algo todavía más para alegrarnos, es que dicho automóvil ya ha sido solicitado, nada menos y nada mas que por los ingleses, que aunque suene chusco, a lo mejor lo quieren para “dormirse y sentirse mexicanos”.
Y Mientras la empresa estima ventas millonarios, una supe campaña publicitaria gracias a este escándalo internacional, a la indignación del embajador mexicano en Londres que no estaba durmiendo, a la protesta del gobierno mexicano y a las disculpas públicas de la empresa BBC mismas que le fueron solicitados por el Parlamento Británico; una estudiante mexicana en Londres Iris de la Torre, ha iniciado la batalla legal, pues presentó una queja contra los comentarios racistas del programa Top Gear, acción legal que podría costarle a la empresa televisiva un millón seiscientos mil dólares y cuya representación legal, cuenta con la experiencia de un cuerpo de abogados que ganaron un caso parecido, por los agravios cometidos a la actriz y modelo indu Shilpa Shetty, en contra de los comentarios despectivos difundidos en un programa televisivo llamado Big Brother.
Así es la vida. La empresa Tecnoidea y los emprendedores mexicanos Daniel y Carlos Mastretta (hermanos de la escritora Ángeles Mastretta), son un caso de éxito del que tenemos que sentirnos orgullosos los mexicanos. El “carro tortilla” fue concebido, diseñado y ensamblado en Toluca México, y aunque inicialmente, programaron manufacturar ciento cincuenta automóviles para este año dos mil once, lo más seguro es que con este escándalo político racista y publicitario, sus ventas crezcan.  Sólo así, con mexicanos creativos, trabajadores, emprendedores, saldremos adelante.
Eso si, una historia de éxito mexicano. ¡Un carro para dormirse y sentirse mexicano¡.