domingo, 19 de septiembre de 2010

EL TERREMOTO DE LA CIUDAD DE MEXICO EN 1985


Hace 25 años la Ciudad de México se estremeció con un sismo de la magnitud de 8.1 grados, al día siguiente hubo otro de 7.7 grados y a finales del mes, recuerdo otro temblor de 5.6 grados.

Era un México totalmente distinto al que vivimos hoy en día. En esos días el Presidente de la República era el Licenciado Miguel de la Madrid Hurtado electo mayoritariamente por un pueblo apático que cada vez que votaba, sabía que siempre ganaba el PRI y también en aquel entonces, el Jefe del Departamento del Distrito Federal era Ramón Aguirre Velasquez, un funcionario con una voz chillona, que dio el grito de la independencia en aquel 15 de septiembre de 1985, mientras el presidente lo había dado en Guanajuato.

La Ciudad vivía en una crisis económica, inflación, desempleo, altos índices de criminalidad. La impunidad era del expresidente José López Portillo quien prometió "defender el peso como un perro", pero que termino nacionalizando la banca, sin poder impedir la estrepitosa crisis económica que se vivió y con ello la devaluación de nuestra moneda a 150 pesos por dolar.

Recuerdo ayer como hoy, la indignación del pueblo de México, los funcionarios corruptos de la época fueron encarcelados, Jorge Diaz Serrano Exdirector de PEMEX fue acusado de peculado y el temible jefe de la Policía Arturo el "Negro" Durazo, había sido también detenido en Puerto Rico. Lo mismo ocurría con los capos del narcotrafico, el temible Caro Quintero y el Neto Fonseca, el primero había prometido, pagar la deuda externa que se había convertido en "eterna", si el gobierno lo liberaba.  En cambio el temible "Ríos Galeana" el asalta bancos numero uno de la ciudad, seguía prófugo de la justicia, al igual, que los misteriosos asesinos del periodista Manuel Buendia. "Que había mandado a matar el gobierno".

Era el México de los ochentas ... en el que en una noche buena se robaron diversas joyas del Museo de Antropología e Historia, aquella vez estábamos todos indignados, nos habían vuelto a saquear, como hicieron alguna vez los americanos con el territorio nacional en 1847, o las compañias petroleras extranjeras antes de la expropiación, o bien, como los "sacadolares" del 82. Esa indignación se fue olvidando posteriormente, cuando Televisa, empezó a organizar el Campeonato Mundial de Futbol, para el año del 86.

Los deportistas de la época eran Fernando el "Toro" Valenzuela, campeón con los Dodgers de los Ángeles, en la serie mundial del 81 habiéndole ganado a los yanquis de New York, Hugo Sánchez, jugaba en el Atlético de Madrid, el América campeonisismo en el fútbol mexicano, habiéndole ganado al Guadalajara 3-1 y al año siguiente, en ese 85, a los pumas de la UNAM, en un tercer partido celebrado en Queretaro. México había ganado dos medallas de oro en las olimpiadas pasadas, Ernesto Canto y Raúl González, en la marcha de los 20 y 50 kilómetros por hora. eran los años de la "guerra fría", en que mi papá me contaba que la próxima guerra mundial, sería entre Estados Unidos y la Unión Soviética y que esta sería nuclear ... ¡No habría escapatoria¡.

Los cantantes de la época era Menudo y Chamos para las chicas adolescentes, o bien, Miguel Bosé con la canción del "diablo", también estaba Luis Miguel con las canciones de "Isabel" y "Palabra de Honor"; Parchis y Timbiriche cantaban para los niños que nos estábamos convirtiendo en adolescentes, este último grupo, llevaba a cabo la representación de Vaselina en uno de los teatros que se caería en el sismo.

La televisión transmitía todas las noches el noticiero 24 horas de Jacobo Zabludovsky, de igual forma, en todas las mañanas "Hoy Mismo" con Guillermo Ochoa; en las tardes a las 7:00 de la noche "XETU" con Rene Casados, "Siempre Domingo" o "Siempre lo Mismo", cada domingo, con Raúl Velasco y sus cantantes de siempre: Yuri, Daniela Romo, Lucia Mendez, José Luis Rodriguez el "Puma", José Luis Iglesias", Lupita Dalesio, José José; de vez en cuando aparecían cantando Lola Beltrán y Lucha Villa; en cambio, el cantante y compositor Juan Gabriel permanecía escondido, tras su escandalo de haber sido revelada lo que todo México sabía, su notoria homosexualidad, en unas fotografias publicadas en un libro morboso, del que solo la Revista Alarma, daba cuenta de ello: "Juan Gabriel y Yo".

Esa era el México de 1985. Un pais sumergido en una crisis económica. Que recien había ingresado en el GATT, una organziación mundial del comercio, del que nadie sabía nada pero todos opinaban. El México del grupo Contadora, que ayudaba con petroleo a los paises centroamericanos Nicaragua y Salvador, enfrentados en su guerra civil entre "Sandinistas" y la "Contra". En Sudamerica: Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, tenían gobiernos militares. Cuba seguia siendo en cambio, el paraiso de la revolución, el territorio "libre de América". Las Islas Malvinas eran de Iglaterra y Ronald Reagan, el presidente cómico de los Estados Unidos, que anunciaba con bombo y platillo, su programa militar "La guerra de las galaxias".


El México del 85, fue el México con el que yo creci, tenía apenas once años. acudía a mis clases de adoctrinameinto cristiano-marxista con un sacerdote de teologia "revolucionaria", llamado Abel Fernández, en una iglesia, mas conocida popularmente, como "Martinez de la Torre", aunque su nombre oficial sea "Inmaculado Corazón de María"; templo de arquitectura gotica, que se derrumbo con aquel sismo. Me toco oficiar la misa en calidad de monaguillo, el día domingo 15 de septiembre a las 12:00 horas. Mi primera, única y última misa, en la que estaba nervioso porque no sabía en que momento tocaba la campana, después mi carrera de monaguillo en la iglesia se vio truncada. No sé si para bien o para mal. Cursaba el sexto año de primaria en la Juan Tellez Vargas y mi mejor amigo, era Cesar Cardona López, quien despues, huyo de la ciudad por el miedo al temblor, para irse a vivir San Luis Potosí. Me había dejado sólo a cuidar su novia utópica, de nombre "Maribel".

Mi hermano Roberto quedo atrapado entre los escombros de la Secundaria Tres "Niños Héroes de Chapultepetl", ubicada obviamente en Avenida Chapultepetl, en la colonia Juárez. Alcanzó a salir entre aquellos escombros que le habían caído al vehículo en el que se encontraba y que tripulaba, la profesora de Geografía de aquella secundaria, Blanca Esquivel Sánchez, mi tía. Aquella vez que vi a mi hermano, su uniforme lucia sucio, empolvado, y su rostro espantado.

Mi Papá, Roberto Esquivel Sánchez, empleado de PEMEX, fue comisionado a realizar trabajos de rescate y logística, en los derrumbes ocasionados en el CONALEP Centro. Las fotografias aquí publicadas, son inéditas, él las saco para heredarmelas de recuerdo y hoy compartirselos a ustedes.

Mi mamá empleada también de PEMEX, no le paso nada, al igual que mi hermana Gloria Miriam, estudiante de la Secundaria 4 Moisés Saenz. Todos estábamos bien. Mis parientes maternos, se dejaron venir de Poza Rica Veracruz, quienes esperaron ansiosamente algún reporte de nuestra familia. nunco hubo tal reporte en los noticieros de Televisión. No había teléfonos, en otros lugares, tampoco había luz y agua; al día siguiente mi abuelita Lucrecia Loyda visitó la Ciudad de México, para ser testigo, del segundo sismo de la Ciudad.

Allá en la colonia Guerrero, en Zarco esquina con Moctezuma, fue donde creci. Mis vecinos espantados de que las vencidades se vinieran abajo, decidieron irse a dormir a la calle. Mi abuela paterna Zenaida Sánchez no acepto irse a vivir en la calle, así que nos quedamos viviendo en la misma casa, bajo nuestra responsabilidad y rezando a dios de que nuestra casa no se viniera abajo.

La misa del día domingo, nunca la olvidare. El párroco oficio misa en el atrio de la iglesia, pues el templo estaba en ruinas. Aquella vez, vino el Cardenal Corripio Ahumada a ver el saldo y el desastre por el que pasaba la Colonia Guerrera. Se hablaba de cuatro derrumbes, únicamente dentro de la Colonia, una vecindad ubicada en Héroes casi esquina con Mina, 25 muertos y mas de doscientos desaparecidos.

El terremoto del 85 cambio nuestras vidas. También cambio la vida de nuestra Colonia. Aparecería despues la Asamblea de Barrios con el luchador social, "Super Barrio", para organizar la reconstrucción de la ciudad. Luego llegarían los comités de lucha, que enfrentarían al PRI-Gobierno. ¡Curiosamente, en esas fechas, Elba Esther Gordillo había ganado la diputación de ese mismo barrio en las elecciones de julio de 1985¡. Nunca pensé que mi diputada, llegara a ser tan popular.

Hoy recordamos aquellas fechas, con nostalgia y aprendiendo el espíritu de fraternidad que alcance a sentir. ese espíritu solidario, de ayuda mutua, cooperativo, amigable, en el que nos vimos envueltos en aquellos días. Ese espíritu de fe, calidad,  esperanza y amor, de confianza de saber de que podíamos salir adelante, aún en el peor de nuestros momentos.

Rindo homenaje, por lo tanto, a los caídos del sismo y a todos aquellos, que poco o mucho hicimos para enfrentar la contingencia; recordemos con respeto y gratitud a la generación de aquel entonces, a la que hoy como mañana y como siempre, jamas debemos olvidar.

Mtro. Jorge Luis Esquivel Zubiri


GENERALIDADES DE RESPONSABILIDAD CIVIL MEDICO PACIENTE

GENERALIDADES DE RESPONSABILIDAD CIVIL

MEDICO PACIENTE



Mtro. Jorge Luis Esquivel Zubiri[1]



"...no me trates como a un boyero ni como a uno que cava la tierra, sino que después de ilústrame primero de la causa, me tendrás así presto para obedecer..."



Aristóteles



I. EL ACTO JURÍDICO CLÍNICO O CONTRATO DE PRESTACIÓN MÉDICA. II. ELEMENTOS PERSONALES QUE COMPONEN LA RELACIÓN JURIDICA DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO. III. ELEMENTOS REALES QUE COMPONEN LA RELACIÓN JURÍDICA DEL ACTO JURÍDICO CLINICA. IV. LA RELACIÓN JURIDICA MEDICO PACIENTE. V. ELEMENTOS DE EXISTENCIA DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO. VI. ELEMENTOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO. VII. OBLIGACIONES DEL MEDICO. VIII. OBLIGACIONES DEL PACIENTE. IX. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL MEDICO. XI. EXCLUYENTES DE RESPONSABILIDAD MEDICA





I. EL ACTO JURÍDICO CLÍNICO O CONTRATO DE PRESTACIÓN MEDICA



Llamémosle acto jurídico clínico, el acuerdo de voluntades expreso, tácito o por disposición de la ley, que sostiene una persona denominada medico y otra llamada paciente, y que tiene como objeto, diagnosticar, atender, prevenir, curar y/o habilitar a otra persona llamada paciente.



También podemos identificar a dicho acto jurídico, como contrato de prestación médica, asimilándolo dentro de la categoría de los contratos de prestación de servicios profesionales que regula el Código Civil Federal.[2]



II. ELEMENTOS PERSONALES QUE COMPONEN LA RELACIÓN JURIDICA DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO



Son dos, el medico y el paciente.



Médico: Es el profesionista perito en el conocimiento de la medicina, que brinda un servicio de atención medica, de conformidad al equipo e insumos necesarios que tenga, que pude contar a la vez con la coadyuvancia de personal técnico a su dirección; a efecto de emitir juicios sobre el estado de salud del paciente, ya sea para atenderlo, prevenirle, curarle o rehabilitarlo de alguna enfermedad que menoscabe su vida y su salud física.
Paciente. Cualquier persona que padezca de una enfermedad que menoscabe su vida y su salud física o mental; que de manera fortuita o espontanea, pone a su disposición su vida y su salud, a otra persona denominada médico.


III. ELEMENTOS REALES QUE COMPONEN LA RELACIÓN JURÍDICA DEL ACTO JURÍDICO CLINICA.



Son dos: la vida y el estado de salud física y mental del paciente. Mismos que se encuentran comprendidos en el cuerpo del paciente.



La vida: Es el valor supremo de los seres humanos que acredita la existencia de los mismos, inicia con el nacimiento y termina con la muerte.
La salud: Es la situación fisiológica o emocional que se encuentra cualquier ser humano, derivado de un hecho gradual o repentino, que pone en riesgo la vida del paciente, al grado de dañar, alterar o menoscabar sus sentidos humanos.


IV. LA RELACIÓN JURIDICA MEDICO PACIENTE



Debe entenderse como relación jurídica, el nexo que une una persona con otra, la cual implica para cada una de las partes, una serie de derechos y obligaciones.



La relación jurídica medico paciente, puede entenderse desde dos enfoques: uno vertical y otro de carácter horizontal.



Desde la perspectiva vertical, existe una subordinación del paciente hacía el médico, donde se considera al enfermo como incapaz de tomar decisiones; por lo que el médico decide por él, aunque fuera en deterioro del bienestar del paciente.
Desde la perspectiva horizontal, existe una relación de igualdad entre medico y paciente, donde la libertad autónoma del paciente juega un papel preponderante en la toma de decisiones en el ejercicio de su derecho de personalidad y de la información.


En la relación vertical, el medico asume una función paternal o de tutor, que considera al enfermo desvalido física y moralmente, incapaz de tomar decisiones, así como de comprender los tratamientos terapéuticos; en cambio desde el punto de vista horizontal, existe una igualdad entre el médico y el paciente, que presupone el deber del medico de informar al paciente, sobre el estado de salud, para que éste, decida de manera libre y razonada, sobre su propio cuerpo.



V. ELEMENTOS DE EXISTENCIA DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO



Los elementos de existencia del acto jurídico son dos: el consentimiento y el objeto.



Consentimiento


El Consentimiento tanto del médico como del paciente.



El médico es libre de atender o no un paciente, siempre y cuando su decisión se sustente en bases éticas, científicas y jurídicas. Mientras que el paciente es libre de aceptar o rechazar de manera personal e informada, sobre el procedimiento, diagnóstico o terapia que el médico le ofrezca, así como utilizar medidas extraordinarias de supervivencia en caso de enfermedades terminales.



El consentimiento no es instantáneo, sino es continúo, inicia antes del acto médico y subsiste a lo largo de todo el tratamiento.



La Comisión Nacional de Arbitraje Médico define el consentimiento (del paciente) como un acto de decisión libre y voluntaria realizada por una persona competente, por la cual acepta las acciones diagnósticas o terapéuticas sugeridas por sus médicos, fundado en la comprensión de la información revelada respecto de los riesgos y beneficios que pueden ocasionar. El consentimiento informado se sustenta en el principio de autonomía del paciente, considerando para su existencia tres requisitos básicos necesarios para que sea válido: libertad de decisión, explicación suficiente y competencia para decidir.[3]



La información juega un papel decisivo previo al consentimiento razonado del paciente; el mismo se origina a través de la relación personal que se da entre el médico y el paciente, en el cual el primero de ellos debe dar al paciente bastante información, en términos comprensibles, logrando capacitar al paciente para tomar una decisión de manera voluntaria y razonada para la aceptación del diagnostico y de su debido tratamiento.



Objeto.


El Objeto del acto jurídico clínico es el tratamiento médico-quirurgico, que el medico previo al análisis del caso especial, hace sobre el paciente, con los riesgos que pueden ser inherentes.



VI. ELEMENTOS DE VALIDEZ DEL ACTO JURÍDICO CLÍNICO



Ausencia de vicios de voluntad


El consentimiento que externe el paciente debe ser conforme a su capacidad natural de juicio y discernimiento se lo permita. Debe estar totalmente informado sobre el diagnostico detectado por el médico, así como también sobre las consecuencias fisiológicas de la aceptación o rechazo de la intervención o tratamiento del médico.



No es necesario el consentimiento cuando el estado de salud del paciente suponga un riesgo para la salud pública, cuando el paciente no este capacitado por minoría de edad o disposición judicial para tomar decisiones, o bien, cuando la urgencia del caso, no permita demoras, porque puede ocasionar lesiones irreversibles o puede existir el riesgo de la muerte.



Capacidad


El paciente como titular de derechos y obligaciones, se encuentra en aptitud de aceptar o rechazar según sea el caso, la intervención o el tratamiento terapéutico que proponga el médico.



Sin embargo, si el paciente es menor de edad, o se encuentra en estado de incapacidad a la que hace referencia la fracción II del artículo 450 del Código Civil Federal, es decir, se encuentre disminuida o perturbada su inteligencia (aunque tenga intervalos lúcidos); o bien, padezcan de alguna enfermedad o deficiencia persistente de carácter físico, psicológico o sensorial o por causa de la adicción de sustancias tóxicas como el alcohol, psicotrópicos o estupefacientes le limite o altere su inteligencia provocándole que no puedan gobernarse y obligarse por si mismo, o manifestar su voluntad por algún medio.



El artículo 81 del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Prestación de Servicios de Atención Medica, establece que en casos de urgencia o cuando el paciente se encuentre en estado de incapacidad transitoria o permanente, la persona con capacidad para emitir el consentimiento del paciente, puede ser el familiar más cercano, su tutor o representante legal (padres, cónyuge, concubina, concubinario), una vez informado sobre el carácter de la autorización.



En el supuesto de que no fuera posible demorar la actuación médica ante el riesgo de la muerte o de lesiones irreversibles, así como también de imposibilidad de contactar con urgencia a los familiares o representantes del paciente, el médico deberá subrogar el consentimiento del paciente, amparándose por el estado de necesidad del paciente, con el acuerdo de otros dos médicos, llevándose a cabo el procedimiento terapéutico que el caso requiera, dejando constancia por escrito en el expediente clínico.



Objeto, motivo, fin, lícito.


El tratamiento médico-quirurgico, que el medico hace sobre el paciente, debe ser conforme a las disposiciones éticas y jurídicas; es decir, no pueden efectuarse intervenciones o tratamientos médicos que contravengan la ley y la ética del médico, como pueden ser el aborto o la eutanasia.









Forma.


El consentimiento informado puede manifestarse verbalmente, sin embargo cuando la gravedad del asunto lo requiera, debe manifestarse en forma escrita, debiéndose señalar por lo menos el objetivo del tratamiento a seguir, los riesgos, molestias y efectos secundarios derivados de llevar a cabo la intervención o el tratamiento; las alternativas posibles; una explicación breve del motivo que lleva al médico a elegir una y no otras, la posibilidad de retirar el consentimiento de forma libre cuando así lo solicite el paciente.



Siendo además que en dicho escrito debe redactarse en un lenguaje claro y sencillo, evitando incurrir en todo lo posible en tecnicismos médicos incomprensibles para el paciente.



El artículo 82 del Reglamento en Materia de Prestación de Servicios de Atención Médica establece las características que deben tener dicho documento, las cuales debe ser en forma clara, sin enmendaduras o tachaduras, debiendo contener: el Nombre de la institución a la que pertenezca el hospital o la razón o denominación social del mismo, el titulo del documento, lugar y fecha, nombre y firma de la persona que otorgué la autorización, concepto por el que se da la autorización, así como también nombre y firma de los testigos.



Asimismo debe contener la manifestación del paciente de estar satisfecho con la información recibida, aclaración de las dudas planteadas y sobre la posibilidad de revocar en cualquier momento el consentimiento informado, sin expresión de causa, así como su consentimiento para el sometimiento al procedimiento.



Las intervenciones o procedimientos que requieren de esta formalidad, son el ingreso hospitalario, la fertilización asistida, la cirugía mayor, la anestesia general, la salpingoclasia y vasectomía, la investigación clínica, la amputación, mutilación o extirpación orgánica que produzca la modificación permanente de la persona, la disposición de órganos, tejidos y cadáveres, la necropsia hospitalaria y los procedimientos con fines diagnósticos y terapéuticos considerados de alto riesgo.





VII. OBLIGACIONES DEL MEDICO



Siguiendo los lineamientos de un contrato de prestación de servicios profesionales, diremos que son obligaciones del médico:[4]



Prestar el servicio de atención medica de manera diligente, poniendo el profesionista todo conocimiento científico y técnico, al servicio del paciente, durante el desempeño del diagnostico y tratamiento indicado. Es importante señalar que el medico acredita la pericia de sus conocimientos, mediante la cédula y titulo profesional, que tanto el Estado como una Universidad avale.
El servicio debe ser prestado en cualquier hora y en el sitio que sean requerido; sin embargo tratándose de casos urgentes, el médico deberá trasladar al paciente a otro lugar, que cumpla con medidas de seguridad e higiene incluidas.



Informar al paciente sobre el diagnostico y tratamiento de la enfermedad. Sin embargo, el paciente puede renunciar a ese derecho, es decir, no querer saber sobre su estado de salud; sólo en ese caso, corresponde al médico informarle a los familiares, tutores o representantes legales del paciente, sobre la situación médica que guarda éste.


Guardar secreto sobre los asuntos que sus pacientes le confían, así como de toda aquella información médica que se encuentren en el expediente clínico del paciente; salvo que alguna autoridad judicial requieran de dicha información.
Esta obligación respeta, el derecho de personalidad de la privacidad; pues el medico no tiene que andar divulgando los padecimientos que pueden tener sus pacientes, así como también revelar secretos íntimos que sus pacientes le confían. Esta obligación aplica especialmente, tratándose de psiquiatras.



Erogar las expensas y gastos que sean necesarios para el desempeño del diagnostico y tratamiento indicado, sin perjuicio de que le sean reembolsadas dichas cantidades por el paciente o que se pacte lo contrario. Esta obligación, aplica tratándose de instituciones medicas particulares, así como también, conforme a la ética del médico, pues no puede condicionarse en casos urgentes, la prestación del servicio médico, al pago de una retribución.


VIII. OBLIGACIONES DEL PACIENTE



De igual forma, son obligaciones del paciente:



Proporcionarle al médico toda la información que este le requiera para el diagnostico de la enfermedad, así como continuar con el tratamiento que este le imponga. Cabe señalar que materia de salubridad, el principal interesado en sanarse debe ser el paciente. Por lo que es necesario, no solamente que el paciente consuma los medicamentos que le puedan prescribir, sino también sujetarse a los exámenes clínicos que el medico sugiera para el estudio del caso.


Pagar honorarios al médico. Es menester señalar que esta obligación procede, tratándose de instituciones de salud privadas, pues siendo estas públicas, es una obligación del Estado garantizar el derecho a la salud.


IX. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL MEDICO



Entiéndase por responsabilidad civil, la necesidad de reparar los daños y perjuicios causados a otros, por un hecho ilícito o por la creación de un riesgo creado.



En el caso concreto de la responsabilidad del medico, es la necesidad que tiene éste de reparar los daños o perjuicios personales (tanto en su salud, como económicamente), que llegaran a producirse durante el diagnostico o tratamiento medico en agravio del paciente, derivadas de un hecho ilícito o de la creación de un riesgo.



La responsabilidad civil contrae la obligación de indemnizar los daños y perjuicios causados por un hecho ilícito o por un riesgo creado.



El hecho ilícito es la conducta antijurídica, culpable y dañosa. Para efectos de responsabilidad medica, diremos que el hecho ilícito es cuando el medico contraviene algunos de los elementos de existencia o de validez del acto jurídico clínico, produciéndose por su culpa o negligencia, algún daño económico, moral o sobre la integridad física del paciente.



El riesgo creado, es la conducta lícita pero que por utilizar algún objeto peligroso, sin culpa alguna de su causante, logra crear un siniestro que produce de igual forma daño. Para efectos de responsabilidad medica, el riesgo creado es cuando por la utilización de algún instrumento técnico o de la ingeniería biomedica, o por algún suceso derivado de las condiciones patológicas o del estado físico del paciente, o de otras circunstancias personales o profesionales relevantes; se produce de igual forma, daño sobre el paciente, ya sea este económico, moral o sobre su integridad física.



Las formas que existen de indemnizar son de dos tipos, ya sea efectuar una reparación naturalmente o hacerlo por otra equivalente. La primera tiende a borrar los efectos dañosos, restableciendo las cosas a la situación que tenía antes de él. Coloca de nuevo a la víctima en el pleno disfrute de los derechos o intereses que le fueron lesionados.



Al no ser posible la reparación del daño en naturaleza, se indemniza proporcionando a la víctima un equivalente de los derechos o intereses afectados; el dinero (se le pagan los daños y perjuicios, previa estimación legal de su valor). [5]



X. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL MÉDICO POR HECHO ILICITO O RIESGO CREADO



Como mencionamos anteriormente, el hecho ilícito es cuando el medico contraviene algunos de los elementos de existencia o de validez del acto jurídico clínico, produciéndose por su culpa o negligencia, algún daño económico, moral o sobre la integridad física del paciente.



Es decir, para efectos doctrinales, consideramos ilicitud en la relación jurídica contractual entre el medico y el paciente, cuando el medico no cumpla con sus obligaciones, es decir:



Preste sus servicios de manera deficiente o negligente, sin poner tampoco todo su conocimiento científico y técnico, al servicio del paciente, durante el desempeño del diagnostico y tratamiento.
No informe al paciente sobre el diagnostico y tratamiento de la enfermedad; o bien, aún cuando el paciente se niegue a escuchar dicha información, el medico insista en proporcionárselo.
Revele secretos íntimos de sus pacientes sin el consentimiento de éste, o proporcione la información contenida en el expediente clínico a una tercera persona sin interés legitimo.
Cuando en casos urgentes, no erogue aquellos gastos necesarios para el diagnostico y tratamiento de la enfermedad.


Del mismo modo, incurre en hecho ilícito cuando contravenga algunos de los elementos de existencia o de validez del acto jurídico clínico expuestos con anterioridad. (Ausencia de vicios de voluntad, capacidad, licitud del objeto, forma).



El hecho ilícito necesita acreditarse con la culpa y el daño.



La culpa se produce por la conducta errónea del médico en el diagnostico y tratamiento de la enfermedad, su negligencia en alguna intervención quirúrgica, o bien, por su falta de cuidado en cualquiera de las fases temporales de la relación entre médico y paciente.



La culpa es un matiz o color particular de la conducta, es una calificación del proceder humano que se caracteriza porque su autor incurrió deliberada o fortuitamente en un error de la conducta, proveniente de su dolo o imprudencia.



Se actúa dolosamente cuando existe una mala intención del medico en perjudicar al paciente. Y será imprudencialmente, cuando el medico debiendo haber prevenido algunos sucesos, estos ocurran, sin haber tomado las medidas racionales para ello.



Por ejemplo la culpa dolosa se da cuando el medico prometa a su cliente mediante una intervención quirúrgica de liposucción o cirugía estética, reducirle de peso o bajarle de edad; a cambio de estafarlo económicamente. Generalmente la culpa dolosa se encuentra tipifica penalmente y es susceptible de responsabilidad penal.



La imprudencia ocurre, cuando el medico no efectúa todos aquellos estudios y análisis clínicos previos a una intervención quirúrgica, debiendo prevenir cualquier suceso durante la intervención quirúrgica, la cual al ocurrir, no pudo el médico solucionar. Por ejemplo, al hacer una operación, el médico se equivoco en suministrar la dosis de anestesia, produciéndole la muerte al paciente y por consiguiente, tiene la responsabilidad civil de indemnizar a los familiares del difunto.



Doctrinalmente existen distintas clasificaciones de la culpa en levisima, leve y grave. La culpa levisima es una falta de conducta que sólo evitan las personas más diligentes y cuidadosas, es un error en el cual es común incurrir y sin embargo evitable. La culpa leve, es una falta de comportamiento que puede eludirse al proceder con el cuidado y la diligencia a medias de una persona normal, siendo dicha culpa comparada con la eficiencia que se obtuvo en una situación similar. Mientras que la culpa grave, es un error de la conducta imperdonable, equiparada al dolo, pues en ella incurren las personas más torpes, es una falta gruesa e inexcusable, pues dicho comportamiento absurdo, pudo haber sido evitado, hasta por la persona más torpe.[6]



Finalmente el daño, es una perdida o menoscabo que sufre el paciente en su patrimonio económico, moralmente, emocionalmente o en su estado de salud.



El daño económico es el que se resiente en el patrimonio económico del paciente y el mismo es susceptible de resarcirse pagando la cantidad de dinero que se cuantifica.



El daño a la salud o a la integridad física, es el que se produce sobre la perdida, disminución, alteración, perturbación, de alguno o más de los sentidos humanos del paciente; el cual puede ser enmendado a través de un tratamiento e intervención quirúrgica, o bien, pagándose una cantidad indemnizatoria cuantificada en los parámetros que señala la tabla de enfermedades, incapacidades permanentes o totales de la Ley Federal del Trabajo.



El daño moral, es la lesión que el paciente sufre en sus sentimientos, afecciones, creencias, honor, reputación o de la consideración que si misma tiene el paciente, pruduciendose el mismo a causa de la culpa del médico.



XI. EXCLUYENTES DE RESPONSABILIDAD MEDICA



El derecho civil establece como excluyentes de responsabilidad civil, cuando los contratantes pacten cláusula de no responsabilidad, cuando el daño producido sea por culpa grave de la víctima, o bien, el mismo haya sido ocasionado por caso fortuito o de fuerza mayor.



En materia medica, las excluyentes de responsabilidad sería la culpa grave del paciente de no informarle totalmente al paciente en la emisión de su diagnostico y tratamiento, así como también por sucesos de caso fortuito o de fuerza mayor ajenos a la voluntad del médico.



Si bien es cierto existe el consentimiento libre e informado del paciente para que el medico pueda desempeñar su trabajo, también lo es, que el mismo no puede servir de causal de exclusión en los casos de negligencia medica, por las cuales, el medico es responsable civil y hasta penalmente.



Por otra parte el hecho de que el paciente no informe de todos sus padecimientos al médico, hace que este último no sea responsable de los imprevistos que puedan ocurrir durante el tratamiento o la intervención quirúrgica.



El caso fortuito es un acontecimiento ajeno, impredecible o bien inevitable que no se pude resistir, que impide al médico cumplir definitiva y totalmente su obligación y que le cause daños a su paciente.







BIBLIOGRAFÍA



COMISIÓN NACIONAL DE ARBITRAJE MEDICO. Consentimiento Validamente Informado..

BEJARANO SÁNCHEZ, Manuel. Derecho de las Obligaciones. Editorial Harla.

LABARIEGA VILLANUEVA, Pedro Alfonso. Contrato de Atención medica. Revista de Derecho Privado Año I, Numero III. Septiembre-Diciembre 2002. Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM.

SANCHEZ MEDAL, Ramón. De los Contratos Civiles. 14° Ed. Editorial Porrúa.






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[1] Maestro en Derecho, académico de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la Universidad Nacional Autónoma de México.[]

2 LABARIEGA VILLANUEVA, Pedro Alfonso. Contrato de Atención medica. Revista de Derecho Privado Año I, Numero III. Septiembre-Diciembre 2002. Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM.[]

3 COMISIÓN NACIONAL DE ARBITRAJE MEDICO. Consentimiento Validamente Informado. Pág. 23.[]

4 CFR. SANCHEZ MEDAL, Ramón. De los Contratos Civiles. 14° Ed. Editorial Porrúa. []

5 BEJARANO SÁNCHEZ, Manuel. Derecho de las Obligaciones. Editorial Harla. Pág. 263.[]

6 CFR. BEJARANO SÁNCHEZ. Op. Cit. Pág. 240.


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RECORDANDO AL EXPRESIDENTE ANTONIO LOPEZ DE SANTA ANNA


El gran error del general Antonio López de Santa Anna, fue no haberse muerto joven en alguno de los tantos combates que enfrento a los insurgentes, a los españoles, a los americanos, franceses o bien, frente a los liberales. Simplemente el destino le hizo una muy mala jugada, pudo haber sido el gran héroe no solamente de la patria, sino del continente americano y se convirtió, para su desgracia y de este país, en el peor de los traidores, ¡el mexicano mas traidor y el traidor mas mexicano¡.

Permítome hacer algunas reflexiones que no hice por motivos de tiempo en la conferencia que impartí en la Fes Aragón el día 14 de septiembre del 2010, con motivo del bicentenario de la independencia de México, sobre este personaje tan polémico y de muy dudosa reputación.
Primero.- déjeme decirles que Antonio López de Santa Anna no vendió la mitad del territorio mexicano. ¡Esa es una mentira¡. la mitad del territorio fue despojada por una guerra injusta a cambio de la indemnización de quince millones de pesos.  no se pierda de vista que cuando digo que el territorio nacional fue despojado, debe entenderse por despojo como sinónimo de robo, arrebato, “compra forzosa”, el territorio nacional por lo tanto, fue arrancado por los invasores de 1847 de manera forzosa.

Los tratados de Guadalupe Hidalgo (también llamados de Amistad, Paz y Limites entre la Republica Mexicana y los Estados Unidos) fueron firmados por el licenciado don Manuel de la Peña y Peña en el año de 1848.  Cabe señalar que don Antonio López de Santa Anna, no era presidente cuando esto ocurrió y tampoco tenia mando militar cuando se celebro el vergonzoso tratado. El generalísimo nunca reconoció a ningún delegado, embajador, ministro, con el que se haya sentado a negociar la paz. ¡Es cierto que días antes de la ocupación de Chapultepetl, en el entonces pueblo de Azcapotzalco, se llevaron platicas de paz, pero fueron interrumpidas, tan pronto se tuvo noticia de que el embajador de los Estados Unidos - Trist - a parte de los territorios de California, Nuevo México y Texas, exigía también para la firma de la paz y el cese de hostilidades, los territorios de Sonora, la península de Baja California y el istmo de Tehuantepec. Razón por la cual, al no haberse aceptado esas condiciones, sucedió con posterioridad, la ocupación del molino del rey, Chapultepetl y Ciudad de México.

Santa Anna, es cierto, únicamente vendió en 1853 los territorios de la mesilla y eso porque no le quedaba de otra. ¡O los vendía a la “buena” o perdía ese y otros territorios mas, a la “mala”¡.  Así que prefirió venderlos en términos “amistosos”. por supuesto que se trata de una decisión que si bien pudo haber sido cuestionada, fue lo mas inteligente.  ¡Figúrense nada mas¡. Texas hasta antes de 1845 los americanos ofrecían diez millones por ella a cambio de no entablar guerra alguna y sin embargo, estallo la guerra, trayendo como consecuencia, no solamente la perdida de Texas, sino también de Nuevo México y la Alta California. ¿No quisiera pensar que hubiera ocurrido, si Santa Anna no hubiera vendido la mesilla?. ¿Que otros territorios hubiéramos perdido?

Decir que López de Santa Anna era un agente de bienes raíces es un error. No se tenía un concepto de “territorio soberanía”, como hoy en día se tiene. Era muy común en esa época, hacer negociaciones sobre el territorio mexicano, sin que eso significara ser traidor a la patria o perder la soberanía.

Por ejemplo, en el tratado de Mac Lane Ocampo, México cede el libre transito por perpetuidad a los Estados Unidos por el istmo de Tehuantepec.  Dicho tratado, solo fue una “jugada política” del gobierno liberal de Juárez, lo que le ha valido la critica y hasta el calificativo de “traidor” a Juárez. Siendo que dicho tratado, de haberse llevado a cabo, jurídicamente requeria de la autorización del congreso y ¡oh sorpresa¡, en ese entonces, no había congreso, por la guerra civil que existía entre conservadores y liberales, por lo tanto ese tratado, jamás se iba a llevar a cabo.
Pero aun así, suponiendo sin conceder que ese tratado se llevara a cabo, no debemos perder de vista que en aquel entonces, el “mundo era mas grande” y la sociedad “mas pequeña”, México era un país de ocho millones de habitantes y no estaba tan comunicado como ahora. Si el istmo de Tehuantepec iba a permitir el libre transito, realmente lo que los liberales pretendieron, fue aprovechar las condiciones geográficas de la región, para liberar económicamente el país y adelantarnos a lo que hoy es el Canal de Panamá.

Otro ejemplo y muy poco conocido, fue el tratado internacional mediante el cual en el año de 1893, Porfirio Díaz, reconoce la existencia de Belice para los británicos. Es decir, hasta antes de ese año, Belice era parte de Yucatán y era muy frecuente que en esa región, tuviera siempre revueltas separatistas, inclusive le debemos al generalísimo Santa Anna, haber recuperado ese territorio que alguna vez se proclamara “independiente” y todo, para que años después, el general Porfirio Díaz cediera Belice a la corona británica ….y a poco, por ese hecho, le dicen traidor a Porfirio Díaz. ¡ni quien sepa hoy en día como México perdió Belice¡.
Además en aquel entonces, el territorio de una nación, era parte del botín de guerra. Así ocurrió en Europa, una vez que fue derrotado Napoleón Bonaparte, e inclusive en Sudamérica, donde la republica de Bolivia o Paraguay perdieron también su territorio por una guerra que se da entre varios países sudamericanos. Así que era lógico que en esa injusta guerra, de la que salió victorioso los Estados Unidos, fuera esa nación la que se apoderada del cuantioso botín.

Segunda.- Antonio López de Santa Anna nunca reconoció la independencia de Texas. En efecto, se dice que en 1836, Santa Anna por el miedo a perder su vida, tuvo que firmar los tratados de Velasco con los cuales el entonces benemérito de la patria, - López de Santa Anna -  reconoció la independencia de Texas. Verdad distorsionada.  Santa Anna aunque haya firmado esos tratados, lo cierto es que éste no era presidente y dichos “tratados” nunca fueron ratificados ni por el presidente que despachaba en palacio nacional en aquel entonces – don Miguel Barragán, ni menos aún por el Congreso mexicano, conforme a lo dispuesto a las Bases Orgánicas de 1836, ley fundamental que regia la soberanía del país. Así que lo que haya firmado el general Santa Anna, no tenia validez alguna.

pero aun suponiendo que esos tratados “fueran validos”, que validez podrían darse a dicho acto, cuando el quien los firma, se encuentra privado de su libertad, tratado como prisionero de guerra y no como un jefe de estado. Es obvio que lo que haya firmado Santa Anna, no tiene ni jurídica ni moralmente, valor alguno.

Tercera.- Antonio López de Santa Anna era un cobarde. ¡Falso¡ . Existe evidencia documental inclusive en los partes de guerra de los americanos, que reconocen actos de heroísmo del general Santa Anna en el campo de batalla. Por lo tanto, no resulta creíble la historia de un militar cobarde y menos aún, en un hombre, con una personalidad megalómana e histriónica como lo fue este señor, ansioso y ambicioso de ser recordado en la historia, como el “Napoleón de Hispanoamérica”, haya sido el cobarde que algunos historiadores reprochan.

Cuarta.- Santa Anna pactó con los americanos para perder la guerra contra estos y con ello ceder el territorio mexicano. ¡Falso¡. Se dice que Santa Anna acordó secretamente en Cuba con un emisario del presidente James Polk de los Estados Unidos, para acordar su regreso a México y ocupar la presidencia, a fin de “simular” una guerra y posteriormente, aceptar la cesión de los territorios del norte de México (actualmente el sur de los Estados Unidos). ¡Dicha teoría¡ es fantasiosa, aun pese que dicen que es cierto, porque “misteriosamente” burló el bloqueo americano de Veracruz para llegar a México. Pierden de vista que Santa Anna pudo haber entrado a México por cualquier otra frontera. Por Yucatán, Campeche, Veracruz, o inclusive, en cualquier costa de Veracruz. No necesariamente el puerto de Veracruz.

Si lo hizo por Veracruz fue por su megalomanía, no podía darse el lujo de regresar a su patria entrando por la “puerta chica”.
Santa Anna cuando pisa el suelo mexicano, comisiona a su secretario de relaciones exteriores, desconozca cualquier acuerdo antes celebrado, que ponga en duda su honorabilidad, su patriotismo y la integridad del territorio mexicano.

Ah decir verdad y en mi opinión particular, Santa Anna “traicionó” a los americanos, pudo haberles prometido una cosa, pero cuando llego a México, hizo otra cosa. ¿Que se podía esperar de este personaje?. No olviden que el generalísimo como decía una cosa, decía otra. un día amanecía liberal y al dia siguiente conservador, en otro dia era simpatizante del federalismo y después del centralismo, luego del federalismo y finalmente de la dictadura…¡inclusive hasta llego a ser juarista¡

Quinta.- ¿Santa Anna es un traidor?.. En mi opinión personal, creo que Santa Anna pese a todo fue un buen patriota. Su megalomanía, su vanidad y soberbia, era mucho mas grande que su patriotismo, o quizás, ese era el motor a su propio patriotismo. Santa Anna escribió sus memorias y nunca reconoció ni acepto, ni pidió perdón, por “haber traicionado a México”. por el contrario, jamás acepto el perdón y la amnistía que le concedió a Juárez.

Santa Anna, solo era un personaje político de los tantos que todavía existen en la época actual. Un personaje que cambiaba de camiseta política e ideológica a su conveniencia, como los políticos que hoy tenemos que cambian de partido político o inclusive, hacen alianzas con estos, para ganar elecciones y ocupar puestos en el poder.
Santa Anna es un personaje que quiso comprar la gloria. Que por su terquedad, su “histrionismo”, su egolatría y megalomanía, llevo a la patria a una guerra en la cual, este jamás traiciono a México, sino arreves, fue México quien traiciono a Santa Anna. fueron los soldados desertores, la pobreza que siempre ha imperado en el país, la iglesia católica que no coopero cuando se le pidió el apoyo, fueron los otros generales que vieron por sus intereses personales, los bandidos de puebla que trabajaron al servicio del ejercito americano, fue la apatía, la duda de la lealtad de Santa Anna, la politización, fueron varios los factores que provocaron esta derrota, la época en que no pudieron conciliar todos los actores políticos del país sus rencillas políticas en el peor momento de la historia del país, que en vez de haber mostrado unidad y patriotismo inteligente, lo único que hicieron fue sumarse al caos, la anarquía, a la traición.

Santa Anna es por lo tanto, el chivo expiatorio que necesitamos todos los mexicanos, para culpar a un solo hombre de todas nuestras desgracias y no a nosotros, el haber perdido por siempre una guerra, que nunca, ¡escúchenlo bien¡, gano los Estados Unidos, sino que perdió México.
Santa Anna es en fin, el mexicano mas traidor y el traidor mas mexicano para lavar la culpa de nuestra desunión, de nuestra división, de nuestra mediocridad y apatía, el gran traidor a la patria con el que siempre justificaremos, nuestro fracaso como nación.

y solo por eso, celebremos el bicentenario, con la mitad de la patria, que nos heredaron los mexicanos desunidos de 1847 y que decidieron por decreto, culpar al héroe que los traiciono o el traidor que le censuran y cuestionan su heroísmo.

¡Viva México¡…