jueves, 2 de noviembre de 2017

¡YUCATÁN LA CATALUÑA MEXICANA¡


La independencia de Cataluña es algo que me mueve, me emociona, me hace ver que España no es tan España como pareciera; que finalmente los pueblos del presente de hoy, no tienen porque pagar las deudas, los errores o soportar las injusticias, de lo que cometieron sus gobernantes hace centenares de años. 

Pienso entonces , que cada nación es única y distinta; y que por ende, no hay nación igual o similar; Cataluña - España es una y Yucatán - México es otro.  En España fue un rey borbón quien conquistó a los catalanes y después un dictador fascista quien no los dejó independizarse; en México, los mexicas sometieron a los mayas, después fueron los de la "Casta Divina" en complicidad, con el gobierno del "centro" del país. 

 Cuando uno comienza a estudiar la historia de Yucatán, se descubren muchas cosas; la primera de ellas es que México debe "yucatanizarse", así de simple, así de complejo; así de interesante. México debe aprender de Yucatán, de su gente, de su filosofía, su historia, su modo de ver el mundo. 




Se dice que la historia de Yucatán, data de millones de años, cuando hace más de sesenta millones un meteorito se estrelló en la península y provocó con ello, la extinción de los dinosaurios; de casi toda la vida vegetal y animal del planeta, de casi todo, ... ¡menos de los yucatecos. 

Por lo tanto cuando dicen que México significa el ombligo o el centro de la Luna, eso no es cierto, el Meteoro proveniente de lo más lejano del universo, cayó en Yucatán y no en el Valle de México. 

Y es que esa seguridad e inocencia de los yucatecos, data desde sus ancestros, los mayas; la cultura milenaria que verá acabarse el mundo, pero jamás se extinguirán ellos. Así de inmortales, no solamente son los yucatecos, sino Yucatán entera. 

Hace más de mil años, entre el año 700 ac y 900 dc, en el sureste mexicano, floreció una cultural que construyó grandes ciudades: Palenque, Uxmal, Chichen-Itzá; les gustaba la astronomía y las matemáticas; mientras que en el año 1325, (cuatrocientos años después de la época dorada de los mayas), florecieron los mexicas, provenientes estos de lo que hoy es el norte de México; los aztecas, tribu que edificó una Ciudad imperio: México-Tenochtitlán,  se dedicó a la guerra y a la conquista, así como modernizar la agricultura y también a la ingeniería hidráulica.




Los mayas como toda civilización en el mundo, tuvo sus etapas de gloria y decadencia; los mexicas no fue así, en pleno apogeo, su cultura fue interrumpida y conquistada por los españoles. 

Si pudiéramos hablar de fantasías y analogías, diríamos pues que los Mayas es a Grecia como los Mexicas a Roma. Solo que la diferencia entre Mexicas y Romanos, es que estos últimos pudieron sobrevivir a la conquista de los "barbaros", los primeros, No. 

Esta verdad histórica nos dice que los mayas y los aztecas son tan diferentes como los son los españoles y los catalanes; en el México de hoy, debe aceptarse que los mexicas de ahora, son los que se encuentran en el "centro" de la República Mexicana y que los mayas actualmente, se convirtieron en los yucatecos,  campechanos, quintanarroense y centroamericanos de hoy en día. 

La península de Yucatán, es toda una historia también de política y geografía, de identidad cultural, única y patriota; algo que los políticos del "centro", los sucesores de los aztecas entendieron y por ello, buscaron de toda forma, actuar como el meteorito que los pudieran extinguir, pero eso jamás podría suceder. Aún as, desde la aparición de los mexicas, luego de los virreinatos españoles y después de los gobiernos independentistas, pasando por la Reforma, la Revolución, el PRIato y la transición, el "centro" ha ejercido el control político sobre la península de Yucatán, mientras que los yucatecos, no han tenido de otra, que seguir pagando tributo, como siglos antes lo hicieron con los aztecas. Solo que el tributo evoluciona, hace cien años se pagaba con el henequén y ahora, en el petroleo que logra extraerse de por lo menos cien plataformas marítimas que se encuentran en las aguas someras de Campeche, con la posibilidad que con la reforma energética, se llegue encontrar mas "hidrocarburos enterrados", en las aguas profundas de la península.  Riqueza que de ser Yucatán una nación independiente, no tendría que ser despojada de ella por el "Centro", para ser ésta  repartida en lo que actualmente es el territorio nacional.  ¡Riqueza de los yucatanenses para únicamente los yucatanenses, no para los nuevos "mexicas" o "mexicanos". 

Así pues la riqueza petrolera de Yucatán seria para la población de 4.5 millones que habitan en la Península (Campeche-Yucatán-Quintana Roo), sin necesidad de ser repartida, para los 115 millones restantes que conforman la totalidad del territorio dominado por "el centro".  





Hubo una época en que el Henequén constituyó la principal fuente de riqueza en la península; sin embargo esta se vino abajo, cuando apareció el plástico, producto petroquímico derivado del petroleo; actualmente, existe una fuerte presunción de que en la península yucateca, tanto en su suelo, como en sus aguas someras, pueda encontrarse hidrocarburos. De ahí, que se tiene planeado en los próximos trece años, (hasta el 2030), explorar al menos 15 pozos petroleros;  los trabajos de exploración, (es decir de mera búsqueda), en dos de ellos, han sido ya puestos en licitación, a través de la Ronda 3, de la Licitación CNH-R03-L01/2017, áreas 34 y 35, Cuenca del Sureste, frente a las costas de Campeche. 

Actualmente la península de Yucatán, se encuentra confirmada por tres Estados de la Federación mexicana: Yucatán propiamente dicho, Campeche y Quintana Roo. Pero también hasta de dos países soberanos: Belice y Guatemala. Y es que, para muchos yucatecos, siguen sin entender porque carajos los dividieron en tres partes; tan mal fue la división generada, que hasta los conflictos por los límites territoriales, siguen sin definirse todavía; cuestión tan, pero tan absurda, como sus hermanos los campechanos. 


Resulta que los grandes teóricos del liberalismo mexicano, se encuentran en yucatecos como Lorenzo de Zavala, que terminó siendo Vicepresidente de la separatista Republica de Texas o en el gran jurista creador del Juicio de Amparo, don Manuel Crescensio Rejón, quien era Yucateco; pero los campechanos de hoy se adjudican la nacionalidad del jurista, a lo que los yucatecos responden firmemente: "¡Nació en Yucatán!", "Campeche aún no existía"; y es que tienen razón, el acta de nacimiento de Manuel Crescencio Rejon dice que nació en Yucatán, así lo demuestra la documental pública y solo un campechano podría aseverar eso. 




Campeche fue una escisión de Yucatán, reconocida por el gobierno de Benito Juárez en perjuicio de los Yucatán, quien era mejor tenerla dividida que unida. 

Dicen los de Yucatán que el campechano es un hermano ingenioso, que hace y dice cosas que rayan en la genialidad y en la comicidad. El campechano nace con dislexia, altera consciente o inconscientemente las palabras; solo él puede decir "panadería la tortilla" o "tortillería el bolillo"; esa costumbre de "campechanear" las cosas, o pasársela simplemente, "campechanamente". 

El yucateco pues, quiere a su hermano el campechano, pero le gusta bullearlo, se presta para ello, su dislexia natural, quizás sea la razón natural de ser objeto de los chistes más burlones y crueles, como a los que se les hace a los gallegos. Esa mofa a su hermano campechano, es la que también se molesta, cuando saben que "los del centro" se burlan de la buena fe de los yucatecos, cuando les dicen "cabezones" o los imitan cuando hablan; y es que el acento de su voz es tan única y parecida, que al oírlos hablar, no dejo de reírme y recordar al gato Cucho, un acento de voz único e inconfundible.

Yucatán pues, no conoce de límites territoriales; toda la península de Yucatán es Yucatán; inclusive "Playa del Crimen", perdón quise decir "Playa del Carmen", quien forma parte también de Yucatán y no de Quintana Roo.  Así pues, toda la Rivera Maya es Yucatán y si se cruza uno el mar, Yucatán encontrará más similitudes con la Isla de Cuba que con la distante Ciudad de México. Yucatán pues, es un país dentro de este enorme país. (México). 

Quintana Roo también es de Yucatán, pero los gobiernos centralistas también decidieron desmembrar a Yucatán; por eso Porfirio Díaz, el mismo que cedió Belice a los Británicos, decidió en el año 1901 quitarle Quintana Roo a Yucatán, creando un territorio Federal; ya para 1974 el expresidente priista Luis Echeverría decidió, "reconocer", la inexistente soberanía estatal del Estado de Quintana Roo. 

La península de Yucatán tiene unas hermosas playas, pero lo que más me causa asombro de nuestros hermanos yucatecos, no es tanto el tono de su voz, el meteoro que extinguió a los dinosaurios, los hermosos cenotes siempre hermosos, las zonas arqueológicas o sus ancestros los mayas. Lo que más causa asombro, es la sociedad clasicista y discriminatoria, que aún se sigue viviendo después de cientos de años. La "guerra de castas", es como se le denomina las rebeliones mayas, que luchaban contra los mestizos y peninsulares españoles; sin embargo, realmente me dicen los yucatecos más críticos, que esas guerras, fueron las batallas heroicas de los mayas por resistirse de la esclavitud y el genocidio del que fueron constantemente víctimas.  Cuentan pues que quien fuera el Ministro de Educación de don  Porfirio Díaz, el señor don Justo Sierra, fue a visitar a los altos funcionarios de los Estados Unidos de América, para ofrecerles ya de plano la península de Yucatán, porque ya no aguantaban más a esos mayas revoltosos; el Gobierno de Estados Unidos, contrario a lo que muchos pudieran pensar, se sintió ofendido, no podría haber hecho la hazaña histórica de abolir la esclavitud, en su guerra civil, para luego, terminar esclavizando a los yucatecos. 

Lo cierto es, vaya paradoja, que Belice, (que forma también parte de la península de Yucatán), fue segregada por don Porfirio Díaz del territorio nacional para servir de obsequio a los británicos, algo así se hubiera esperado de Yucatán entera, pero cincuenta años antes, cuando estuvieron a punto de hacerlo, el seductor de la patria, Antonio López de Santa Anna, "el quince uñas", el General que perdería el norte de México en su guerra contra los Estados Unidos, recuperaría Yucatán, en su guerra contra los mayas. Así pues, el máximo gran traidor en la historia del país, le debemos que Yucatán siga siendo de México y no de Estados Unidos o de la Gran Bretaña, o ya de perdida de la Republica de Guatemala. 

Pienso entonces: 

¡Se puede perder el norte de México, pero no Yucatán! 

Tierra de injusticias, arbitrariedades, desigualdades; Yucatán tierra de esclavos; ya lo había dicho John Kenneth Turner, cuando denunció las condiciones de explotación y esclavitud cometidas en las haciendas henequeneras, (yucatecos o mayas), "trabajadores - esclavos", sometidos por los dueños de las haciendas, llamados todos ellos como la "Casta Divina". 




Este concepto como la "Casta Divina", supera a otros como la "Nomenklatura", "Oligarquía", "Plutocracia", inclusive, al de la "Mafia del Poder" que se utiliza en el "centro" del país. La llamada "Casta Divina" se conforma por las familias más distinguidas de abolengo, que ha tenido y sigue teniendo la sociedad yucatanense, basta mencionar algunos de sus apellidos para reconocerlos. Empezando por los Molina, los Barbachano, los Peon, los Ponce, los Ancona, los Escalante, los Zavala, los Loret de Mola, los Mediz y los Canton, por citar sólo alguno de ellos. Basta recorrer la Avenida Montejo, la zona residencial de Mérida o inclusive, visitar el panteón de Mérida, para ver la brecha de desigualdad, entre quienes son la "Casta Divina" y la "Casta Jodida". 

Quizás por eso, hay mucho de que aprender de Yucatán, empezando por la revisión histórica que tanto daño ha hecho al país.

La "izquierda oficial", basándose en las ideas de Adolfo Gilly, a través de la  llamada "Revolución Ininterrumpida", interpretó la revolución mexicana como la lucha entre dos bandos, la primera de ellas, la  (carrancista-obregonista) "burguesa constitucionalista",  le ganó la lucha armada, a la facción (villista-zapatista) "proletaria convencionalista". Es una interpretación muy fácil de asimilar, pues explicadolo en términos actuales,  podríamos decir que los de la "derecha" de hace cien años, llamados  Venustiano Carranza y Alvaro Obregón, le ganaron la guerra  a los de la "izquierda" Emiliano Zapata y Francisco Villa. 

Dicha  interpretación es falaz, resta mérito las aportaciones de Carranza y Obregón a la Revolución Mexicana; se trata pues, de una visión impuesta desde los círculos "intelectuales" del "centro" (Azteca) del país, discrimina pues la política revolucionaria local, que llevaron a cabo estos dos revolucionarios partidistamente ubicados dentro de la facción constitucionalista y que en vida apoyaron, tanto a Venustiano Carranza como Álvaro Obregón; pero cuyos gobiernos auténticamente revolucionarios, dejan ver a Zapata y Villa, dicho con todo respeto, como unos verdaderos conservadores. 



El gobernador carrancista y revolucionario Salvador Alvarado promovió las primeras leyes de trabajo, agrarias, municipales y electorales a favor de las mujeres. Un dato curioso es que el feminismo mexicano, nace aquí en Yucatán, no en la Ciudad de México. Salvador Alvarado originario de Sinaloa, llegó a Yucatán por instrucciones de Carranza, para reorganizar el ejército constitucionalista y con ello, impulsar las primeras acciones del naciente gobierno revolucionario. 

Felipe Carrillo Puerto, de profesión periodista, bilingüe porque hablaba maya, fue el primer gobernante socialista electo democráticamente en toda América Latina,  cincuenta años antes de que fuera Salvador Allende en Chile.  Pero además de llevar a cabo el reparto agrario, la implementación del salario mínimo,  leyes de previsión social y a favor de los inquilinos, la creación de cooperativas, de la Universidad del Sureste (hoy llamada Universidad Autónoma de Yucatán), de los "bautizos socialistas"  y de promover políticas indigenista a favor de los mayas, su modelo de gobierno fue observado hasta por los emisarios de Vladimir Ulianov  Lenin, provenientes de la entonces reciente Unión Soviética. 




Para el año de 1923, en la Política centralista del país, decidió que en la sucesión presidencial de 1924, quedará en manos del sonorense Plutarco Elías Calles, lo que provocó la revuelta militar de Adolfo de la Huerta. La insurrección "de la huertista" tomó proporciones nacionales, que hizo que el Gobierno del entonces Presidente Álvaro Obregón, embargará la mercancía de armas y municiones que recibían los insurrectos, sin embargo, los rebeldes recibían "el parque" proveniente de Belice, lo que provocó a la larga, que estos, para garantizar el suministro, apresaran al gobernador de Yucatán, siendo que un civil fuera juzgado por militares, situación notoriamente inconstitucional, para luego después ser fusilado junto con otros ocho de sus colaboradores. ¡Un crimen indignante¡. El entonces Presidente Obregón, (aquel que derrotara militarmente a Villa), considero el crimen, como "reaccionario" a los ideales de la Revolución Mexicana. Ninguna declaración hizo, cuando murió Francisco Villa. 

Mérida Yucatán es una sociedad que a lo lejos se ve, su cultura desigual e ideológicamente dominante. Empezando por la denominación que tiene su principal Avenida, "Paseo Montejo", una Avenida de estilo francés, muy parecida al Paseo de la Reforma de la capital del país, que inicia con una escultura de acompañada a los lados de hermosas mansiones que nada tienen que pedirle, a las residencias que se encuentran en la Ciudad de México. Pero además, cuando se les dice a los yucatecos que son "sus conquistadores", ellos sin conflicto alguno aclaran que  "son sus fundadores"; no existe pues un pensamiento "anti Cortés" como lo hay en la Ciudad de México, quizás se deba a la educación ideológica de los yucatanenses recibida de la Casta Divina, o bien, es su sentido de identidad para diferenciar que no es lo mismo Yucatán, que "el centro". 

Mientras tanto, ya quisiera que en la Ciudad de México, le llamaremos "Paseo de Cortés" a la Avenida Reforma. 





Muchos yucatecos explican que esta desigualdad se asentó más, con la llegada de libaneses y turcos en la península, que conformaron la llamada "Casta Beduina". Una poderosa clase inmigrante que acumuló fortuna en la península de Yucatán gracias al turismo y que por su poder económico, logró emparentarse con familias de la más alta sociedad que conforman la "Casta Divina". 

Y si, la casta dominante, divina o beduina, se siente más identificada con París, Miami o New York, que con la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey . Les preocupa Cuba, piensan que si Cuba "abre" su economía al libre mercado, ellos perderían muchos negocios; no dudó pues, que personajes nefastos y mediocres como Trump, sin darse cuenta, sirven a los intereses de la  poderosa Casta Divina actual. 

La clase política, tradicionalmente panista en Mérida y priista a nivel nacional, obedece también a la tradición histórica. Dicen los estudiosos de la teoría política de Yucatán, que los panistas de Mérida representan los intereses de la "Casta Divina", mientras que los priistas, encuentran su legitimidad, en la fundación del Partido Socialista del Sureste Mexicano, cuya estructura sirvió para conformar lo que en 1929 sería, el Partido Nacional Revolucionario, actualmente, el Partido Revolucionario Institucional PRI.  Cuando se les pregunta por el PRD, Morena u otro partido político "Nueva Tranza", estos responden que se tratan de "partidos franquicia" al servicio del Gobernador en turno o de algún empresario narcotraficante. ¡Yucatán pues es bipartidista!. La cosa es entre el PRI y el PAN nada más. Y  cierto, para algunos nostálgicos del autoritarismo priísta, se autoproclaman "cerveristas", en honor al ex gobernador de Yucatán Víctor Cervera Pacheco, quien logró hacer en Yucatán, lo que Alemán Valdez, Echeverría o Salinas de Gortari, no pudieron hacer: reelegirse en el cargo de Titular del Ejecutivo. La leyenda negra dice, que pudo haberse reelegido por una tercera vez para convertirse en Alcalde de Mérida, pero que el mismo operó, para perder la elección, ahora si, para sorpresa de muchos, se autofinancio un "fraude electoral" en su perjuicio y hacer que ganara un político panista totalmente desconocido. La razón de ello fue, los nexos del ex gobernador con el Narcotrafico. El "centro" no podía permitir un gobernador "narco"; "corrupto" si, pero no "narco"; había caído días antes Mario Villanueva alias "el chueco", ex gobernador de Quintana Roo; vox populi dice, que Víctor Cervera Pacheco negocio con el Gobierno panista de  Vicente Fox para fingir su muerte a cambio de no convertirse en el eterno cacique de Yucatán, algunos dicen, que vive como rey en una isla del Caribe. 




Cuentan las leyendas que Cervera era un tipo sencillo, inteligente, con fino sentido del humor, por cierto de un criterio sexual demasiado liberal para su época, pues los mejores golpes al machismo, no provinieron del feminismo, sino de los grupos LGBTTT . El líder Víctor Cervera Pacheco inicio siendo líder estudiantil en las filas del PAN, después, se convirtió en un líder agrarista del PRI, con amplia representación en la CNC priista, Secretario de la Reforma Agraria, sin embargo, su denominaciones y ascenso al poder, se debió al viejo líder obrero de la CTM, don Fidel Velázquez. En fin, toda una historia de un cacique, cínicoo simpático, violador de derechos humanos, admirado y odiado. Todo un personaje, digno de una narconovela. El personaje del "centro" que más se le pudiera parecer a Víctor Cervera Pacheco, es el profesor Carlos Hank González. Aunque los yucatecos lo defienden, diciendo que gracias a el, se "modernizó" Yucatán. Su visión "modernizadora" potencializó económicamente a Yucatán, no se diga, su red de negocios privados.  Puerto Progreso no existiría sin Cervera Pacheco, la "puerta de la ribera maya", ahí donde llegan los cruceros de tercera clase con inmigrantes provenientes de Haití, Jamaica, San Vicente y de otras naciones caribeñas que buscan, o llegar a los Estados Unidos o quedarse en México. 

En fin, podríamos seguir hablando y escribiendo de la Cataluña Mexicana, Yucatán; el Estado de la Federación invadido, desmembrado, conquistado y sometido, tanto por la Casta Divina, como por el "centro". 

Si Yucatán no funcionará las políticas neoliberales, el turismo, el libre mercado; si eso llegara ocurrir algún día. Entonces no dudaría que la bandera separatista de Yucatán surgiera. Los yucatecos tienen lo más importante que no tienen los ciudadanos de otras provincias, tienen identidad. 

¡México es México y Yucatán es Yucatán!.




jueves, 21 de septiembre de 2017

Del niño "Monchito" a "Frida Sofía".


Hace treinta y dos años, no existían redes sociales, ni varias opciones de información y comunicación como las que hoy tenemos, pero si en cambio, continúan como hace treinta y dos años, los grandes misterios.

En la primera semana de octubre de 1985, el noticiero de televisión 24 Horas transmitido por Jacobo Zabludovsky, anunciaba sobre la existencia de un niño sobreviviente, al sismo del 85; un niño de 9 años que se encontraba entre los escombros de una vecindad derrumbada, cuyo Abuelo, pedía fuera rescatado entre las ruinas.



La televisora pues de aquel entonces se volcó en una cobertura respecto a los intensos trabajos de rescate sobre el menor, como días antes lo habían hecho en Tlatelolco con el edificio Nuevo León, cuyo voluntario entre los rescatistas, se encontraba el cantante de ópera Plácido Domingo.


Así pues, ese niño de nueve años pasó a ser junto con las otras victimas del sismo, como los bebes rescatados en el Hospital General, en una "estrella" más del sismo. El único noticiero de televisión de la época, transmitía una y otra vez más, las obras de rescate del niño y hasta mostraban mapas de la casa en la que se encontraba aquel misterioso niño. El pueblo mexicano lleno de angustia, rezaba y estaba pendiente de que aquel niño fuera rescatado. Tenía no días, sino semanas de estar debajo de lo escombros. Era necesario hacerlo.

Pero el Niño nunca apareció .... !Nunca lo rescataron!.  El noticiero 24 horas cambio de nota y al pueblo televidente perdió la importancia de la nota. ¡Se le olvido!.

Se dijo pues, que lo que realmente buscaba el abuelo, era un tesoro que se encontraba debajo de su cama y que para recuperarlo, había inventado la mentira de su nieto. "Monchito", El "Niño fantasma".

Porque 24 Horas no dio una explicación de que había pasado realmente. ¿Acaso fueron timados por un viejito ambicioso?. ¿Que verdades escondieron realmente en aquel octubre de 1985?. ¡Pensé que eso no volvería ocurrir!.

Hasta que hace unas horas me acabo de enterar que "Frida Sofía" no existía. Otra "Monchita".
Mi madre entristeció al enterarse de la nota. Cree que realmente la niña existió y que los elementos de la Marina, no pudieron rescatarla.

Pienso pues, que la televisora debería dar explicaciones de que ocurrió realmente y en todo caso, disculparse con la audiencia de su error o de su estafa. 

domingo, 9 de abril de 2017

SAN JOSÉ DEL OLIVAR. OXIGENO POR PLOMO, ARBOLES POR GASOLINERAS.



Es curioso, en México desde que se subió el precio de la gasolina, amamos la gasolina al grado casi casi, de elevarlo al rango del "derecho humano a la gasolina". Sin embargo, nadie de los que leen este escrito, desea tener como vecino a una gasolinera. Más aún, aunque la gasolina subiera el precio y sus consumidores se molestaran e hicieran protesta y media, lo lamentable sería que la seguirían consumiendo, hasta el último de sus litros, importándole un bledo, si esta genera daños al medio ambiente, si el dinero que pagáramos por ella, se fuera a las arcas nacionales o bien, al bolsillo de algún próspero empresario. Nuestro enojo de que aumenten la gasolina es tal, que no nos importa, nuestra responsabilidad ambiental, ni conocer tampoco, los verdaderos dueños de este próspero y contaminante negocio.

La gasolina, pocos lo saben, es un líquido inflamable que puede encenderse fácilmente por el calor, chispas o las descargas electrostáticas, si es que su almacenamiento en recipientes no cumpliera con los riesgos mínimos de seguridad, este puede explotar por las altas temperaturas y el calor. Esto sin tomar en cuenta que si se ingiere o inhala, se afecta  el sistema nervioso central y puede causar irritación a ojos y tracto respiratorio.



Poco o nada importa, si la gasolina sea un veneno, pues el beberla o solo respirarla, puede ocasionarnos una gama de problemas en los órganos vitales; ya sea dificultades para respirar, dolor de garganta, ardor en el esófago, dolor abdominal, pérdida de la visión, vómitos (con sangre), heces sanguinolentas, mareos, dolor de cabeza intenso, cansancio extremo, convulsiones, debilidad corporal, pérdida del conocimiento. Si la gasolina entra en contacto con la piel, este pueden generarnos irritaciones o quemaduras rojas. Beberla puede generar daños permanentes en el organismo, sino es que la muerte.

No quisiera tampoco pensar si una gasolinera explotara lo que pudiera ocurrir. 

Pero vaya, no importa lo dañino que pueda ser la gasolina. La nueva era neoindustrial nacida de las políticas globales y neoliberales, requerirá cada vez más gasolina, ante el surgimiento de la nueva clase media emergente, de la movilidad de millones de automóviles que circulan diariamente y de la inmigración extranjera que se espera en la Ciudad de México. Y es que, aunque pudiera ser increíble lo que ahora diga, la reforma energética aprobada en el 2014, más aparte la "liberación" del precio de la gasolina en 2017, son factores que amenaza que la Ciudad y el país entero de que en los próximos meses, se inunde de gasolineras. 


La gasolina, lo dije en anteriores blogs, "bajará de precio"; nadie lo creyó; porque la sociedad mexicana, criticona más que critica, se encontraba indignada de que el "gobierno aumentará el precio"; pocos sabían, que el negocio del almacenamiento, distribución y comercialización de la gasolina en México, es el motor que inicia una nueva etapa de prósperos negocios. Ganancias millonarias, donde serán unos pocos, supongo que los ricos anónimos de siempre, los que vivirán lujosa y cómodamente, no de la privatización de los hidrocarburos energéticos como muchos suponen; quizas eso sea lo que menos importa, sino de la privatización también de los pocos espacios y áreas verdes que tiene la Ciudad; seguramente también de los inmuebles que el gobierno obtendrá también, a base de distintas vías, muchas de ellas mucho más baratas y menos onerosas, que la expropiación. a

En el caso de la Ciudad de México, no quisiera pensar que ya exista una "bolsa inmobiliaria", donde se planean construir las próximas gasolineras. Inmuebles que pueden ser camellones de áreas verdes o debajo de los puentes o distribuidores viales. El proceso privatizador implica también, que los "dueños" de la Ciudad, se dediquen también a vender banquetas, viveros, terrenos baldíos. El hambre de la clase política por hacer nuevos negocios,  no tiene llenadera. La reelección de los cargos de elección popular, ahora hasta por cuatro periodos, promete una nueva clase política que se perpetúe en el poder, no por su legitimidad en el voto popular, sino por los negocios dados y comprometidos. La cartera esta lista para sobornar a quien se tenga que sobornar y conceder dádivas a través de los programas sociales a quienes se opongan a los proyectos de inversión que promete la nueva ciudad cosmopolita, desde "becas a madres solteras", "pensiones para adultos mayores", "créditos a viviendas", o hasta "salarios rosas", el pueblo recibirá y venderá sus espacios públicos, para que "ellos", hagan sus negocios y se sigan enriqueciendo sus nietos, para que estos algún día, convertidos en auténticos "mirreyes", ocupen la Presidencia del país, o de alguna empresa en telecomunicaciones o de hidrocarburos.

La "experiencia" de comprar gasolina, cambiará; ya no será la forma tradicional de pagarla; la era de la robotizacion y digitalización, hará que el servicio sea "competitivo" y "accesible". Comprar gasolina, implicará ahora, "premios de lealtad" al cliente, boletos de cine, acumulación de puntos y otras promociones más que la mercadotecnia inventara. Lo cierto es que los mismos ricos de siempre, aquellos que hicieron su fortuna no del talento y de la competencia, sino de la corrupción del régimen, adquirirán las franquicias de Gulf, Oxxo, PetroSeven, Hidrosina, LaGas, Texaco y de otras empresas diferentes a PEMEX. ¡Negocios son negocios!. En una de esas, muchos colonos perderán sus parques, sus áreas verdes, sus árboles, dejaran de respirar oxígeno, para inhalar Plomo, Manganeso, Mercurio. ¡Veneno puro!. Perderán su espacio verde, por una televisión plasma o una pensión miserable menor a 2 mil pesos mensuales. 

La gasolinera que se pretende construir enfrente de la Colonia San José del Olivar, en la Delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México, es uno de esos negocios secretos, que la Ciudad de México ya permitió. Así, sin que ninguna autoridad informara algún permiso de impacto ambiental, impactó urbano, licencia de construcción o permiso, el caso es que ya se talaron catorce árboles de un camellón, al que los vecinos sienten propio. Ninguna autoridad pues, de las muchas dependencias burocráticas que existen en el gobierno local y federal, han dado la cara, ningún documento se ha hecho público y la misteriosa empresa, sigue escondida, al igual que sus misteriosos socios. 

Mientras tanto, el Juez Sexto de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México, conoce del amparo colectivo 497/2017 promovido por más de cien familias de esa colonia. El Juez autónomo en sus decisiones,  espera el mismo no sea amedrentado por ningún poder fáctico, pues ya concedió la suspensión para no deforestar esa área verde, se espera que los informes justificados que rinda más de ocho autoridades, salga a relucir la verdad oculta de un gobierno, más dedicado en hacer negocios privados que en administrar la Ciudad. 


La lucha de los vecinos de la Colonia San José del Olivar de la Delegación Álvaro Obregón, debe ser observada como un indicador, de lo que puede ocurrirles a esos misteriosos comerciantes de la corrupción, cuando una sociedad espontánea de vecinos, se organiza y lucha, para oponerse a la privatización de sus áreas verdes.

Concluyo diciendo: Esto apenas comienza y esta historia continuara, tanto en Álvaro Obregón como en otras demarcaciones de la Ciudad o del país, donde esto seguramente volverá a repetirse. ¡Oxigeno por Plomo y Árboles por gasolineras!. Creemos firmemente, que en San José del Olivar, la lucha por la resistencia a esos negocios secretos, topará en serio con pared. ¡Así lo veremos!.


domingo, 19 de marzo de 2017

LA CONSTITUCIÓN (DESINFLADA) DE LA CDMX


Cien años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y para celebrarlo, nada mejor que jugar al constituyente, en la Ciudad de México.

Así pues, el 5 de febrero del 2017, se publicaron tanto en el Diario Oficial de la Federación como en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, un “mamotreto” de ley, intitulada “Constitución Política de la Ciudad de México”, aunque algunos doctrinarios constitucionalistas, prefirieron llamarle técnicamente, “ley reglamentaria”.

El nuevo ordenamiento jurídico de la Ciudad de México, ha sido sin duda alguna, severamente “aplaudido”, pero también, al menos en la comunidad jurídica, contundentemente criticado.  Quizás algunos en su defensa, aleguen que se trata de un documento jurídico moderno, digno de ser impugnado por las mentes más retorcidas y conservadoras, como en su momento ocurrió con las Constituciones federales de 1857 y 1917; otros en cambio sostendrán, que se trata de una de esas constituciones del montón que tuvo nuestro país entre 1812 a 1847, que nunca pudieron llevarse a cabo, por "alejarse de la realidad".

Aquí conviene exponer algunas consideraciones respecto a dicho texto constitucional.




1.    Soberanía y autonomía.  La gran distinción.

La reforma constitucional que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 29 de enero del 2016, el llamado “constituyente permanente”, sólo le otorgó a la Ciudad de México, “autonomía”, no “soberanía”, así se desprende de la simple lectura al artículo 2 fracción III, 40 y primer párrafo del artículo 122 constitucional.

Así pues, la República Mexicana se compondría de 31 estados libres soberanos y una Ciudad de México “autónoma”;  no tendría pues el ex Distrito Federal, la misma calidad jurídica, ni de una entidad federativa soberana, como ocurre con los otros estados de la Federación; peor aún, el Constituyente creo una nueva entidad federativa más, pero sin municipios, sino con simples  “alcaldías”.

Así pues, la Ciudad de México no es un Estado Libre y Soberano; ni las alcaldías, son tampoco municipios. Una “cosa rara” creó el constituyente permanente.

Ahí radica el error de sustancia de la Constitución defectuosa. La Ciudad de México no es un Estado libre y mucho menos, se encuentra dotado de soberanía. La cuestión que nunca entendieron los constituyentes y que ahora deberán distinguir los ministros de la Corte, es diferenciar, los alcances jurídicos de una entidad federativa “autónoma” de una “soberana”; al parecer, la respuesta es obvia, la entidad autónoma, es independiente de alguien, (de la Federación), pero esa “independencia”, no le faculta tomar decisiones amplias, mucho menos para crear o reconocer nuevos derechos humanos; su cualidad de independiente, no le alcanza para ello, sino únicamente para imponerle límites a  la Federación.  La Constitución de la Ciudad de México, fue el acto que dispuso la soberanía nacional, para que la Ciudad de México, declarara su autonomía respecto a la federación; no de ninguna manera, para delegarle su soberanía y pudiera crear ésta,  una extensión amplia de la Constitución federal.

Por otra parte, si los Estados de la República, siendo libres y soberanos, no son tan “independientes” de la Federación, mucho menos, una entidad “autónoma” podrá serlo. 



2.    ¿Para qué sirve una Constitución?

Hace más de ciento cincuenta años, Ferndinand Lasalle un abogado y político alemán se preguntaba, ¿Qué era una Constitución?. Respondiéndose a dicha cuestión, una Constitución es el pacto que celebra el Rey con su pueblo, eso al menos en una monarquía; en el caso de los gobiernos republicanos como lo es el nuestro, la Constitución no es más que la Ley Fundamental proclamada en el país, en la que se echan los cimientos para la organización del derecho público de la nación.

Así pues, la Constitución es la norma fundamental. Los doctrinarios constitucionalistas para explicarla, la definen en dos partes. La primera de ellas, la llamada “Parte dogmática”, que contiene los derechos humanos de los gobernados; la segunda sección, “Parte orgánica”, donde se establecen las bases, atribuciones y límites del poder político.

Existen naciones “centralizadas”, donde sólo existe una Constitución; pero también, existen naciones “federales”, donde existen muchas constituciones, la principal de ellas, la Constitución Federal, que rige para el gobierno federal y las constituciones locales, que rigen, para los gobiernos locales.


Nuestro país, se compone de 32 entidades federativas, de las cuales, cada entidad federativa tiene a su vez, su propia Constitución. Existe pues, la Constitución Federal, llamada también, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y su vez, los estados de Aguascalientes, Baja Californias Norte y Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo,Jalisco, México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo,Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; tienen también cada una de ellas, su propia Constitución local.

La Ciudad de México, con más de siete siglos de existencia, sus primeros dos siglos como Tenochtitlán y después, los siguientes cinco siglos restantes como la Ciudad de México o Distrito Federal, nunca había tenido su propia norma constitucional. Si bien, en la Ciudad capital constituía el centro político, económico, cultural y social del país, también cierto era, que nunca, se había creado una propia norma que regulara, los cimientos de la organización política de la Ciudad de México.



En el siglo XX, se dispuso que el Distrito Federal, fuera el Presidente de la República quien se dedicara de la gobernanza de la Ciudad. Luego en los años del primer “PRIato”, el Distrito Federal era considerada un Departamento Administrativo de la Administración Pública Federal y en razón a ello, el Presidente designaba a un Jefe de Departamento, quien se dedicaba administrar los asuntos de la Ciudad. Dicho funcionario, era denominado “Regente”, título que reciben los hijos de los reyes, cuando muere su padre y éstos heredan la corona, pero sin cumplir aun la mayoría de edad.  Así pues, el Regente de la Ciudad, era un subalterno del Presidente de la República. Una especie de “presidentito chiquito”.

Hace más de cuarenta años, el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, creo las “Delegaciones Políticas”, basándose en la geografía política tradicional que ya existía en el Distrito Federal, siglos atrás. Luego en la administración del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, se crearía la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, teniendo ésta funciones de emitir reglamentos, como si fuera equiparable  un “cabildo municipal”; luego llegaron las reformas políticas del Distrito Federal, de 1994 y 1996, con las cuales, se le otorgaba a la Asamblea de Representantes facultades para emitir las leyes del Distrito Federal, razón por la cual cambiaría de denominación a llamarse Asamblea Legislativa; del mismo modo, se previó que los ciudadanos del Distrito Federal pudieran elegir al Jefe de Departamento, (hoy Jefe de Gobierno), mediante el voto universal, libre, secreto y directo, hecho que ocurrió en 1997; ya para el año 2000, la elección popular, se extendió a los hoy 16 Jefes Delegacionales.

Sin embargo, ninguna de las reformas antes señaladas, le había dotado al Distrito Federal, su reconocimiento como entidad federativa, con las mismas facultades de los Estados de la Federación; mucho menos, se les había reconocido a las delegaciones políticas, el carácter de municipios. Así pues, el Distrito Federal, era un “hibrido” misterioso, parecía Estado, pero no lo era; parecía municipio, pero tampoco lo era; no era, ni Estado ni Municipio; pues como Estado, estaba demasiado municipalizado y como Municipio, parecía más Estado.

La reforma Constitucional del 2016, dotó al Distrito Federal, el carácter de entidad federativa, para llamarse ahora, simple y sencillamente “Ciudad de México”. Además dio la oportunidad, de que 100 diputados constituyentes, 60 de elección popular y 40 más nombrados por el Presidente, Jefe de Gobierno, Cámara de Diputados y Cámara de Senadores, fueran los que legislaran, la nueva Constitución de la Ciudad de México.

Es así, como tras casi setecientos años de existencia, la Ciudad de México, logra legislar su propia Constitución.

Una Constitución que a la postre, será un ridículo.  ¡Quizás una Constitución más¡. ¡Una Constitución desinflada¡.


3.    ¿Un poder constituyente autónomo puede crear nuevos derechos humanos?

La siguiente pregunta a formularse, sería: ¿Si el poder constituyente de una entidad autónoma, puede crear o no, nuevos derechos humanos?.

El artículo 122 que se púbico en el Diario Oficial de la Federación señaló en el segundo párrafo de la fracción I, que “La Constitución Política de la Ciudad de México establecerá las normas y las garantías para el goce y la protección de los derechos humanos en los ámbitos de su competencia, conforme a lo dispuesto por el artículo 1o. de esta Constitución”.

Así pues, algunos diputados constituyentes, (sobre todos sus asesores), sostuvieron (y siguen sosteniendo), que los Derechos Humanos se encuentran contemplados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y también por extensión, consideran que se encuentran también previstos, en las Convenciones Internacionales de las que nuestro país, haya ratificado.

Así pues, el Constituyente de la Ciudad de México, como el de cualquier entidad federativa, claro que pueden crear y reconocer nuevos derechos humanos; el problema radica, es que ninguno de los derechos humanos que pudo haber redactado el Constituyente de la Ciudad de México, puede contradecir, a los que esta plasmados en la Constitución Política; inclusive, atendiendo al criterio jurídico de la jerarquización de las normas jurídicas, es de inferirse que los derechos humanos redactados en la Constitución Federal,  son jerárquicamente superiores, a los que pudieran encontrarse tanto en las constituciones locales como en la Constitución Política de la Ciudad de México.

Esta razón jurídica se encuentra prevista en los artículos 1 y 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero también, en diversas jurisprudencias emitidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

¿Pero entonces porque la Constitución Política de la Ciudad de México, existen derechos humanos?. Nos queda claro que la Constitución Política de la Ciudad de México, es una carta de buenas intenciones, respecto al reconocimiento de derechos humanos. Pero la competencia que la reforma constitucional del 29 de enero del 2016, le fue otorgada a la Ciudad de México, sólo para redactar las bases de su autonomía del Gobierno Federal; no para que se constituyera en una “minisoberanía” y pudiera redactar nuevos derechos humanos.  

En lo concerniente a los derechos humanos, la crítica contenida en las impugnaciones a la Constitución, sostienen, que el Constituyente de la Ciudad de México, únicamente tenía las facultades para establecer las normas y las garantías, únicamente para “el goce y la protección” de los derechos “en el ámbito de su competencia”, sin que ello significara, que podían excederse “de los parámetros de la regularidad constitucional”. Pues consideran también, que los derechos humanos, son los que están en la Constitución federal, los cuales son para todos y además deben ser homogéneos y uniformes; ya que los mismos  no pueden ser “matizarlos”, “ni regularlos”; reiterándose que los derechos humanos de la Constitución, no podrán ser suspendidos ni  restringidos, sino en lo casos y condiciones que establece la misma Constitución Federal.    



Me parece – con el riesgo de que a la postre pueda quedar como ridícula o errónea mi opinión – que los constituyentes de la Ciudad de México, politizaron su momento; decidieron convertirse en “reyes midas” y convertir, todo lo que tocaran ose les ocurriera  en un “derecho humano”; les valió pues, las cuestiones de técnica jurídica y de constitucionalidad; muchos de ellos, empezando por la oficina de la Consejería Jurídica y particularmente, por el Jefe de Gobierno Miguel Ángel  Mancera, fueron  victimas de la egolatría y la soberbia, y quizás por eso, en aras de protagonismo frivolo, de perpetuarse en la historia, como en su momento lo hicieron Juárez y Carranza, decidieron aventurarse y elaborar una constitución “progresista”, además “de izquierda”, que plasmara los anhelos e ideales de la Ciudad,  (visión partidista), visión que por cierto, a la inmensa mayoría de los ciudadanos de la Ciudad, no les importó, ni les interesó, ni les sigue interesando el trabajo de los políticos y que diariamente se pregunta, que carajos ganaron ellos, con la autonomía de la Ciudad.

Cabe señalar que muchos de los derechos humanos previstos en la Constitución, no son más que una redundancia, de los que ya están plasmados y reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.  En algunos casos, el constituyente de la Ciudad de México, lo que hizo fue redundar y precisar el alcance de dichos derechos, pero en otros, incurrió en una serie de ambigüedades y contradicciones con la Constitución Federal, que si bien, políticamente pudieran interpretarse como “triunfos” legislativos, pudieran ser verdaderas aberraciones jurídicas, dignas de ser expulsadas del ordenamiento jurídico.

Por ejemplo, la Constitución de la Ciudad de México, reconoce el principio pro persona, la igualdad entre hombres y mujeres, la prohibición de la discriminación, el derecho de acceder a la justicia, a la libertad de expresión, el derecho a la información;  el derecho de réplica, el derecho a los datos personales.

En ese tenor, cabe señalar que ya el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su tesis P/J 20/2014, publicada en abril del 2014 en el Semanario Judicial de la Federación, determinó que los Derechos Humanos contenidos en la Constitución y en los tratados internacionales constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, pero cuando en la Constitución haya una restricción expresa al ejercicio de aquellas, se debe de estar a lo que establece el texto constitucional. [1]

Esto significa, que los derechos humanos, los únicos derechos humanos que tienen fuerza para imponerse sobre cualquier otra disposición jurídica, así sea las que obren en un tratado internacional, son los que se encuentran contemplados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Así pues, ante esta premisa, con los nuevos derechos humanos, pueden suceder dos cosas, o se hacen extensivos únicamente a las personas que habitan en la Ciudad de México, o bien, esa extensión normativa, pudiera interpretarse, como contradictoria a los derechos humanos establecidos en la Constitución Federal.

Entre los nuevos derechos humanos que contiene la Constitución de la Ciudad de México, es establecer como principios rectores de los mismos, “la complementariedad, integralidad y no regresividad”; el que estos sean “inalienables, imprescriptibles, irrenunciables, irrevocables y exigibles”; el precisar la misoginia, cualquier manifestación de xenofobia, la segregación racial, antisemitismo y la islamofobia, como actos de discriminación; el reconocer el "derecho a la autodeterminación" y al "libre desarrollo de la personalidad", el "derecho a la vida digna", pero también a la "muerte digna"; el "derecho a fumar cannabis o marihuana·,  el derecho a “un mínimo vital”; el "derecho a la sexualidad"; la prohibición a la  esterilización involuntaria o cualquier otro tipo de método anticonceptivo forzado, así como la prohibición a la violencia obstétrica, el "derecho de protección de los periodistas", el "derecho  la protesta social"; los derechos de los grupos de población LGBTTT, indígenas y hasta afroamericanos entre otros más.




Algunos de estos derechos, entran en manifiesta contradicción, con los derechos humanos previstos en la Constitución Federal; por ejemplo, la Constitución de la Ciudad de México, refiere que los derechos humanos se pueden hacer valer a título individual o colectivo, pero resulta que el única que puede regular los derechos colectivos y conocer de ellos, es el Congreso de la Unión y los jueces federales,  empleando desde luego leyes federales; por otra parte, la Constitución de la Ciudad de México, regula también sus propios “medios de defensa”, llegando a crear una “minisuprema Corte de Justicia”, llamada “Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia” y hasta un “mini juicio de amparo”, llamado “Acción de Protección Efectiva de Derechos”.  Seguramente hubo diputados, que hasta se creyeron, “marianitos oteritos”,

Se prevé, el derecho humano a los servicios notariales y a la inscripción registral, derecho que no está contemplado en la Constitución, pero si se le otorga al Congreso de la Unión, la competencia para legislar en materia registral; o bien, se establecen garantías procesales en juicios penales, pero también, quien puede únicamente legislar al respecto, es el poder legislativo federal; se llega inclusive, a establecer el derecho humano a la educación sexual no estereotipada, diversa y laica, pero la Constitución de la Ciudad de México, olvida que quien elabora los planes y programas de estudio, es la federación y con la participación desde luego, de los padres de familia.  

No es lo mismo pues decir, “derecho humano de actuar de acuerdo a las convicciones éticas”, que el “derecho humano a las convicciones éticas”, ese verbo “actuar”, es la diferencia radical, que “matiza” un derecho fundamental; y como ese ejemplo, hay otros más en la Constitución de la Ciudad de México.

Defender la Constitución de la Ciudad de México, desde luego que es una bandera política, pero es una bandera política, que a nadie le interesa. La sociedad capitalina está más interesada en echar abajo las “maquinas fotomultas”, como lo hizo el Juez Octavo de Distrito, a que los políticos de los partidos, se desgarren las vestiduras, defendiendo una obra legislativa, por el cual, el pueblo, se abstuvo de votar.


Para otros quizás, la defensa de la Constitución de la Ciudad de México, pudiera hacer el símil de lo que ocurrió con la Constitución Federal de 1857, cuando la Iglesia Católica dispuso que cualquier funcionario que la protestara, quedaría automáticamente excomulgado. Aquí el riesgo sería que cualquier persona, que impugne o critique la Constitución, sería el quedar en tiempo futuro, como “ridículo”, “conservador”, “retrogrado”.  
Asi pues, las fuerzas  “conservadoras” corrieron el riesgo; entablaron diversas acciones judiciales en su contra, para decretar su invalidez; cuatro de ellas presentadas por entes públicos, la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, la Procuraduría General de la República, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal; así como de dos partidos políticos nacionales, uno llamado Morena y el otro Nueva Alianza.

El problema procesal radica que la autoridad demandada, “Congreso Constituyente de la Ciudad de México”, fue un órgano transitorio, temporal; por ende, el problema procesal radicaría que dicho órgano colegiado, no podría responder las demandas en su contra y defender legítimamente su postura, lo que sería una contradicción al debido procesal, que una parte procesal, no tuviera garantía de audiencia.

Así pues, corresponderá al Jefe de Gobierno, (quien se inventó esa plataforma de la “CDMX), quien le tocará defender a la Constitución de la Ciudad de México.

No me queda más que dar mi opinión particular, con el riesgo, de ser calificado a la postre como conservador; opinión, que emito, desde el punto de vista técnico, además de correr el riesgo.


La Constitución de la Ciudad de México, debió de haber sido orgánica y no dogmática, es decir, debió de haber establecido las bases de la autonomía de la Ciudad de México, respecto a los poderes federales.  No declarar “nuevos derechos humanos”, ni inventar “nuevos juicitos de amparo”, ni instancias gubernamentales sin fundamento teórico o práctico.

La Constitución de la Ciudad de México, tal como quedo redactada, arroja lo siguiente.

·         Es un texto demasiado redundante, complejo, no ayuda a su entendimiento fácil, se encuentra lejos de los gobernados su principal destinatario, quienes deberían tener el derecho de comprender el derecho mismo, sin tantas complejidades y expresiones rimbombantemente técnicas.

·         Es una Constitución que atenta contra la Federación, pues los 32 entidades federativas que conforman la República Mexicana, se encuentran unidas por principios fundamentales como el tipo de gobierno republicano, por la división de poderes, por las instituciones autónomas y desde luego, por los derechos humanos; la Constitución de la Ciudad de México, inventa un nuevo tipo de gobernabilidad, influenciada por ese constitucionalismo latinoamericano que se vivió en Bolivia, Ecuador y Venezuela;  que pudiera servir, si se tratara de una Constitución para todo el país, no para una pequeña porción geográfica que es la Ciudad de México.



·         Si aun suponiendo sin conceder, que los derechos humanos contenidos en la Constitución de la Ciudad de México, fueran “progresistas”, de mayor contenido y alcance a los derechos humanos que existen fuera de la Ciudad, resultaría ese hecho, discriminatorio a las demás entidades del país; no puede aceptarse de ningún modo, que en la República Mexicana, existan ciudadanos con "mas derechos humanos" y otros, con "menos derechos"; se rompe pues el principio de igualdad.

Lo bueno de que haya existido “fuerzas conservadoras” que hayan impugnado la Constitución, es que colocan a la Suprema Corte, en una posición digna, para definir los alcances de los derechos humanos.

El debate político emotivo será interesante, pero también, el debate técnico jurídico ilustrara a muchos constitucionalistas y promotores de los derechos humanos, sobre que son, los derechos fundamentales  y desde luego también, lo que es vivir en un sistema federal.

Yo por lo mientras profetizo, que la Constitución de la Ciudad de México, será invalidada en muchos de sus artículos; y que habrá un candidato presidencial, que conocemos todos - que ya perdió  - que asumirá desde luego el costo y que fallará como siempre, en lo que pudo haber sido y no fue, su mejor "carta de presentación".  








[1] Época: Décima Época, Registro: 2006224, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 5, Abril de 2014, Tomo I, Materia(s): Constitucional, Tesis: P./J. 20/2014 (10a.) Página: 202
DERECHOS HUMANOS CONTENIDOS EN LA CONSTITUCIÓN Y EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES. CONSTITUYEN EL PARÁMETRO DE CONTROL DE REGULARIDAD CONSTITUCIONAL, PERO CUANDO EN LA CONSTITUCIÓN HAYA UNA RESTRICCIÓN EXPRESA AL EJERCICIO DE AQUÉLLOS, SE DEBE ESTAR A LO QUE ESTABLECE EL TEXTO CONSTITUCIONAL.
El primer párrafo del artículo 1o. constitucional reconoce un conjunto de derechos humanos cuyas fuentes son la Constitución y los tratados internacionales de los cuales el Estado Mexicano sea parte. De la interpretación literal, sistemática y originalista del contenido de las reformas constitucionales de seis y diez de junio de dos mil once, se desprende que las normas de derechos humanos, independientemente de su fuente, no se relacionan en términos jerárquicos, entendiendo que, derivado de la parte final del primer párrafo del citado artículo 1o., cuando en la Constitución haya una restricción expresa al ejercicio de los derechos humanos, se deberá estar a lo que indica la norma constitucional, ya que el principio que le brinda supremacía comporta el encumbramiento de la Constitución como norma fundamental del orden jurídico mexicano, lo que a su vez implica que el resto de las normas jurídicas deben ser acordes con la misma, tanto en un sentido formal como material, circunstancia que no ha cambiado; lo que sí ha evolucionado a raíz de las reformas constitucionales en comento es la configuración del conjunto de normas jurídicas respecto de las cuales puede predicarse dicha supremacía en el orden jurídico mexicano. Esta transformación se explica por la ampliación del catálogo de derechos humanos previsto dentro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual evidentemente puede calificarse como parte del conjunto normativo que goza de esta supremacía constitucional. En este sentido, los derechos humanos, en su conjunto, constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, conforme al cual debe analizarse la validez de las normas y actos que forman parte del orden jurídico mexicano.