domingo, 19 de marzo de 2017

LA CONSTITUCIÓN (DESINFLADA) DE LA CDMX


Cien años de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y para celebrarlo, nada mejor que jugar al constituyente, en la Ciudad de México.

Así pues, el 5 de febrero del 2017, se publicaron tanto en el Diario Oficial de la Federación como en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México, un “mamotreto” de ley, intitulada “Constitución Política de la Ciudad de México”, aunque algunos doctrinarios constitucionalistas, prefirieron llamarle técnicamente, “ley reglamentaria”.

El nuevo ordenamiento jurídico de la Ciudad de México, ha sido sin duda alguna, severamente “aplaudido”, pero también, al menos en la comunidad jurídica, contundentemente criticado.  Quizás algunos en su defensa, aleguen que se trata de un documento jurídico moderno, digno de ser impugnado por las mentes más retorcidas y conservadoras, como en su momento ocurrió con las Constituciones federales de 1857 y 1917; otros en cambio sostendrán, que se trata de una de esas constituciones del montón que tuvo nuestro país entre 1812 a 1847, que nunca pudieron llevarse a cabo, por "alejarse de la realidad".

Aquí conviene exponer algunas consideraciones respecto a dicho texto constitucional.




1.    Soberanía y autonomía.  La gran distinción.

La reforma constitucional que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 29 de enero del 2016, el llamado “constituyente permanente”, sólo le otorgó a la Ciudad de México, “autonomía”, no “soberanía”, así se desprende de la simple lectura al artículo 2 fracción III, 40 y primer párrafo del artículo 122 constitucional.

Así pues, la República Mexicana se compondría de 31 estados libres soberanos y una Ciudad de México “autónoma”;  no tendría pues el ex Distrito Federal, la misma calidad jurídica, ni de una entidad federativa soberana, como ocurre con los otros estados de la Federación; peor aún, el Constituyente creo una nueva entidad federativa más, pero sin municipios, sino con simples  “alcaldías”.

Así pues, la Ciudad de México no es un Estado Libre y Soberano; ni las alcaldías, son tampoco municipios. Una “cosa rara” creó el constituyente permanente.

Ahí radica el error de sustancia de la Constitución defectuosa. La Ciudad de México no es un Estado libre y mucho menos, se encuentra dotado de soberanía. La cuestión que nunca entendieron los constituyentes y que ahora deberán distinguir los ministros de la Corte, es diferenciar, los alcances jurídicos de una entidad federativa “autónoma” de una “soberana”; al parecer, la respuesta es obvia, la entidad autónoma, es independiente de alguien, (de la Federación), pero esa “independencia”, no le faculta tomar decisiones amplias, mucho menos para crear o reconocer nuevos derechos humanos; su cualidad de independiente, no le alcanza para ello, sino únicamente para imponerle límites a  la Federación.  La Constitución de la Ciudad de México, fue el acto que dispuso la soberanía nacional, para que la Ciudad de México, declarara su autonomía respecto a la federación; no de ninguna manera, para delegarle su soberanía y pudiera crear ésta,  una extensión amplia de la Constitución federal.

Por otra parte, si los Estados de la República, siendo libres y soberanos, no son tan “independientes” de la Federación, mucho menos, una entidad “autónoma” podrá serlo. 



2.    ¿Para qué sirve una Constitución?

Hace más de ciento cincuenta años, Ferndinand Lasalle un abogado y político alemán se preguntaba, ¿Qué era una Constitución?. Respondiéndose a dicha cuestión, una Constitución es el pacto que celebra el Rey con su pueblo, eso al menos en una monarquía; en el caso de los gobiernos republicanos como lo es el nuestro, la Constitución no es más que la Ley Fundamental proclamada en el país, en la que se echan los cimientos para la organización del derecho público de la nación.

Así pues, la Constitución es la norma fundamental. Los doctrinarios constitucionalistas para explicarla, la definen en dos partes. La primera de ellas, la llamada “Parte dogmática”, que contiene los derechos humanos de los gobernados; la segunda sección, “Parte orgánica”, donde se establecen las bases, atribuciones y límites del poder político.

Existen naciones “centralizadas”, donde sólo existe una Constitución; pero también, existen naciones “federales”, donde existen muchas constituciones, la principal de ellas, la Constitución Federal, que rige para el gobierno federal y las constituciones locales, que rigen, para los gobiernos locales.


Nuestro país, se compone de 32 entidades federativas, de las cuales, cada entidad federativa tiene a su vez, su propia Constitución. Existe pues, la Constitución Federal, llamada también, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y su vez, los estados de Aguascalientes, Baja Californias Norte y Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo,Jalisco, México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo,Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas; tienen también cada una de ellas, su propia Constitución local.

La Ciudad de México, con más de siete siglos de existencia, sus primeros dos siglos como Tenochtitlán y después, los siguientes cinco siglos restantes como la Ciudad de México o Distrito Federal, nunca había tenido su propia norma constitucional. Si bien, en la Ciudad capital constituía el centro político, económico, cultural y social del país, también cierto era, que nunca, se había creado una propia norma que regulara, los cimientos de la organización política de la Ciudad de México.



En el siglo XX, se dispuso que el Distrito Federal, fuera el Presidente de la República quien se dedicara de la gobernanza de la Ciudad. Luego en los años del primer “PRIato”, el Distrito Federal era considerada un Departamento Administrativo de la Administración Pública Federal y en razón a ello, el Presidente designaba a un Jefe de Departamento, quien se dedicaba administrar los asuntos de la Ciudad. Dicho funcionario, era denominado “Regente”, título que reciben los hijos de los reyes, cuando muere su padre y éstos heredan la corona, pero sin cumplir aun la mayoría de edad.  Así pues, el Regente de la Ciudad, era un subalterno del Presidente de la República. Una especie de “presidentito chiquito”.

Hace más de cuarenta años, el entonces Presidente Luis Echeverría Álvarez, creo las “Delegaciones Políticas”, basándose en la geografía política tradicional que ya existía en el Distrito Federal, siglos atrás. Luego en la administración del Presidente Miguel de la Madrid Hurtado, se crearía la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, teniendo ésta funciones de emitir reglamentos, como si fuera equiparable  un “cabildo municipal”; luego llegaron las reformas políticas del Distrito Federal, de 1994 y 1996, con las cuales, se le otorgaba a la Asamblea de Representantes facultades para emitir las leyes del Distrito Federal, razón por la cual cambiaría de denominación a llamarse Asamblea Legislativa; del mismo modo, se previó que los ciudadanos del Distrito Federal pudieran elegir al Jefe de Departamento, (hoy Jefe de Gobierno), mediante el voto universal, libre, secreto y directo, hecho que ocurrió en 1997; ya para el año 2000, la elección popular, se extendió a los hoy 16 Jefes Delegacionales.

Sin embargo, ninguna de las reformas antes señaladas, le había dotado al Distrito Federal, su reconocimiento como entidad federativa, con las mismas facultades de los Estados de la Federación; mucho menos, se les había reconocido a las delegaciones políticas, el carácter de municipios. Así pues, el Distrito Federal, era un “hibrido” misterioso, parecía Estado, pero no lo era; parecía municipio, pero tampoco lo era; no era, ni Estado ni Municipio; pues como Estado, estaba demasiado municipalizado y como Municipio, parecía más Estado.

La reforma Constitucional del 2016, dotó al Distrito Federal, el carácter de entidad federativa, para llamarse ahora, simple y sencillamente “Ciudad de México”. Además dio la oportunidad, de que 100 diputados constituyentes, 60 de elección popular y 40 más nombrados por el Presidente, Jefe de Gobierno, Cámara de Diputados y Cámara de Senadores, fueran los que legislaran, la nueva Constitución de la Ciudad de México.

Es así, como tras casi setecientos años de existencia, la Ciudad de México, logra legislar su propia Constitución.

Una Constitución que a la postre, será un ridículo.  ¡Quizás una Constitución más¡. ¡Una Constitución desinflada¡.


3.    ¿Un poder constituyente autónomo puede crear nuevos derechos humanos?

La siguiente pregunta a formularse, sería: ¿Si el poder constituyente de una entidad autónoma, puede crear o no, nuevos derechos humanos?.

El artículo 122 que se púbico en el Diario Oficial de la Federación señaló en el segundo párrafo de la fracción I, que “La Constitución Política de la Ciudad de México establecerá las normas y las garantías para el goce y la protección de los derechos humanos en los ámbitos de su competencia, conforme a lo dispuesto por el artículo 1o. de esta Constitución”.

Así pues, algunos diputados constituyentes, (sobre todos sus asesores), sostuvieron (y siguen sosteniendo), que los Derechos Humanos se encuentran contemplados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y también por extensión, consideran que se encuentran también previstos, en las Convenciones Internacionales de las que nuestro país, haya ratificado.

Así pues, el Constituyente de la Ciudad de México, como el de cualquier entidad federativa, claro que pueden crear y reconocer nuevos derechos humanos; el problema radica, es que ninguno de los derechos humanos que pudo haber redactado el Constituyente de la Ciudad de México, puede contradecir, a los que esta plasmados en la Constitución Política; inclusive, atendiendo al criterio jurídico de la jerarquización de las normas jurídicas, es de inferirse que los derechos humanos redactados en la Constitución Federal,  son jerárquicamente superiores, a los que pudieran encontrarse tanto en las constituciones locales como en la Constitución Política de la Ciudad de México.

Esta razón jurídica se encuentra prevista en los artículos 1 y 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero también, en diversas jurisprudencias emitidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

¿Pero entonces porque la Constitución Política de la Ciudad de México, existen derechos humanos?. Nos queda claro que la Constitución Política de la Ciudad de México, es una carta de buenas intenciones, respecto al reconocimiento de derechos humanos. Pero la competencia que la reforma constitucional del 29 de enero del 2016, le fue otorgada a la Ciudad de México, sólo para redactar las bases de su autonomía del Gobierno Federal; no para que se constituyera en una “minisoberanía” y pudiera redactar nuevos derechos humanos.  

En lo concerniente a los derechos humanos, la crítica contenida en las impugnaciones a la Constitución, sostienen, que el Constituyente de la Ciudad de México, únicamente tenía las facultades para establecer las normas y las garantías, únicamente para “el goce y la protección” de los derechos “en el ámbito de su competencia”, sin que ello significara, que podían excederse “de los parámetros de la regularidad constitucional”. Pues consideran también, que los derechos humanos, son los que están en la Constitución federal, los cuales son para todos y además deben ser homogéneos y uniformes; ya que los mismos  no pueden ser “matizarlos”, “ni regularlos”; reiterándose que los derechos humanos de la Constitución, no podrán ser suspendidos ni  restringidos, sino en lo casos y condiciones que establece la misma Constitución Federal.    



Me parece – con el riesgo de que a la postre pueda quedar como ridícula o errónea mi opinión – que los constituyentes de la Ciudad de México, politizaron su momento; decidieron convertirse en “reyes midas” y convertir, todo lo que tocaran ose les ocurriera  en un “derecho humano”; les valió pues, las cuestiones de técnica jurídica y de constitucionalidad; muchos de ellos, empezando por la oficina de la Consejería Jurídica y particularmente, por el Jefe de Gobierno Miguel Ángel  Mancera, fueron  victimas de la egolatría y la soberbia, y quizás por eso, en aras de protagonismo frivolo, de perpetuarse en la historia, como en su momento lo hicieron Juárez y Carranza, decidieron aventurarse y elaborar una constitución “progresista”, además “de izquierda”, que plasmara los anhelos e ideales de la Ciudad,  (visión partidista), visión que por cierto, a la inmensa mayoría de los ciudadanos de la Ciudad, no les importó, ni les interesó, ni les sigue interesando el trabajo de los políticos y que diariamente se pregunta, que carajos ganaron ellos, con la autonomía de la Ciudad.

Cabe señalar que muchos de los derechos humanos previstos en la Constitución, no son más que una redundancia, de los que ya están plasmados y reconocidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.  En algunos casos, el constituyente de la Ciudad de México, lo que hizo fue redundar y precisar el alcance de dichos derechos, pero en otros, incurrió en una serie de ambigüedades y contradicciones con la Constitución Federal, que si bien, políticamente pudieran interpretarse como “triunfos” legislativos, pudieran ser verdaderas aberraciones jurídicas, dignas de ser expulsadas del ordenamiento jurídico.

Por ejemplo, la Constitución de la Ciudad de México, reconoce el principio pro persona, la igualdad entre hombres y mujeres, la prohibición de la discriminación, el derecho de acceder a la justicia, a la libertad de expresión, el derecho a la información;  el derecho de réplica, el derecho a los datos personales.

En ese tenor, cabe señalar que ya el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en su tesis P/J 20/2014, publicada en abril del 2014 en el Semanario Judicial de la Federación, determinó que los Derechos Humanos contenidos en la Constitución y en los tratados internacionales constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, pero cuando en la Constitución haya una restricción expresa al ejercicio de aquellas, se debe de estar a lo que establece el texto constitucional. [1]

Esto significa, que los derechos humanos, los únicos derechos humanos que tienen fuerza para imponerse sobre cualquier otra disposición jurídica, así sea las que obren en un tratado internacional, son los que se encuentran contemplados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Así pues, ante esta premisa, con los nuevos derechos humanos, pueden suceder dos cosas, o se hacen extensivos únicamente a las personas que habitan en la Ciudad de México, o bien, esa extensión normativa, pudiera interpretarse, como contradictoria a los derechos humanos establecidos en la Constitución Federal.

Entre los nuevos derechos humanos que contiene la Constitución de la Ciudad de México, es establecer como principios rectores de los mismos, “la complementariedad, integralidad y no regresividad”; el que estos sean “inalienables, imprescriptibles, irrenunciables, irrevocables y exigibles”; el precisar la misoginia, cualquier manifestación de xenofobia, la segregación racial, antisemitismo y la islamofobia, como actos de discriminación; el reconocer el "derecho a la autodeterminación" y al "libre desarrollo de la personalidad", el "derecho a la vida digna", pero también a la "muerte digna"; el "derecho a fumar cannabis o marihuana·,  el derecho a “un mínimo vital”; el "derecho a la sexualidad"; la prohibición a la  esterilización involuntaria o cualquier otro tipo de método anticonceptivo forzado, así como la prohibición a la violencia obstétrica, el "derecho de protección de los periodistas", el "derecho  la protesta social"; los derechos de los grupos de población LGBTTT, indígenas y hasta afroamericanos entre otros más.




Algunos de estos derechos, entran en manifiesta contradicción, con los derechos humanos previstos en la Constitución Federal; por ejemplo, la Constitución de la Ciudad de México, refiere que los derechos humanos se pueden hacer valer a título individual o colectivo, pero resulta que el única que puede regular los derechos colectivos y conocer de ellos, es el Congreso de la Unión y los jueces federales,  empleando desde luego leyes federales; por otra parte, la Constitución de la Ciudad de México, regula también sus propios “medios de defensa”, llegando a crear una “minisuprema Corte de Justicia”, llamada “Sala Constitucional del Tribunal Superior de Justicia” y hasta un “mini juicio de amparo”, llamado “Acción de Protección Efectiva de Derechos”.  Seguramente hubo diputados, que hasta se creyeron, “marianitos oteritos”,

Se prevé, el derecho humano a los servicios notariales y a la inscripción registral, derecho que no está contemplado en la Constitución, pero si se le otorga al Congreso de la Unión, la competencia para legislar en materia registral; o bien, se establecen garantías procesales en juicios penales, pero también, quien puede únicamente legislar al respecto, es el poder legislativo federal; se llega inclusive, a establecer el derecho humano a la educación sexual no estereotipada, diversa y laica, pero la Constitución de la Ciudad de México, olvida que quien elabora los planes y programas de estudio, es la federación y con la participación desde luego, de los padres de familia.  

No es lo mismo pues decir, “derecho humano de actuar de acuerdo a las convicciones éticas”, que el “derecho humano a las convicciones éticas”, ese verbo “actuar”, es la diferencia radical, que “matiza” un derecho fundamental; y como ese ejemplo, hay otros más en la Constitución de la Ciudad de México.

Defender la Constitución de la Ciudad de México, desde luego que es una bandera política, pero es una bandera política, que a nadie le interesa. La sociedad capitalina está más interesada en echar abajo las “maquinas fotomultas”, como lo hizo el Juez Octavo de Distrito, a que los políticos de los partidos, se desgarren las vestiduras, defendiendo una obra legislativa, por el cual, el pueblo, se abstuvo de votar.


Para otros quizás, la defensa de la Constitución de la Ciudad de México, pudiera hacer el símil de lo que ocurrió con la Constitución Federal de 1857, cuando la Iglesia Católica dispuso que cualquier funcionario que la protestara, quedaría automáticamente excomulgado. Aquí el riesgo sería que cualquier persona, que impugne o critique la Constitución, sería el quedar en tiempo futuro, como “ridículo”, “conservador”, “retrogrado”.  
Asi pues, las fuerzas  “conservadoras” corrieron el riesgo; entablaron diversas acciones judiciales en su contra, para decretar su invalidez; cuatro de ellas presentadas por entes públicos, la Consejería Jurídica y de Servicios Legales, la Procuraduría General de la República, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal; así como de dos partidos políticos nacionales, uno llamado Morena y el otro Nueva Alianza.

El problema procesal radica que la autoridad demandada, “Congreso Constituyente de la Ciudad de México”, fue un órgano transitorio, temporal; por ende, el problema procesal radicaría que dicho órgano colegiado, no podría responder las demandas en su contra y defender legítimamente su postura, lo que sería una contradicción al debido procesal, que una parte procesal, no tuviera garantía de audiencia.

Así pues, corresponderá al Jefe de Gobierno, (quien se inventó esa plataforma de la “CDMX), quien le tocará defender a la Constitución de la Ciudad de México.

No me queda más que dar mi opinión particular, con el riesgo, de ser calificado a la postre como conservador; opinión, que emito, desde el punto de vista técnico, además de correr el riesgo.


La Constitución de la Ciudad de México, debió de haber sido orgánica y no dogmática, es decir, debió de haber establecido las bases de la autonomía de la Ciudad de México, respecto a los poderes federales.  No declarar “nuevos derechos humanos”, ni inventar “nuevos juicitos de amparo”, ni instancias gubernamentales sin fundamento teórico o práctico.

La Constitución de la Ciudad de México, tal como quedo redactada, arroja lo siguiente.

·         Es un texto demasiado redundante, complejo, no ayuda a su entendimiento fácil, se encuentra lejos de los gobernados su principal destinatario, quienes deberían tener el derecho de comprender el derecho mismo, sin tantas complejidades y expresiones rimbombantemente técnicas.

·         Es una Constitución que atenta contra la Federación, pues los 32 entidades federativas que conforman la República Mexicana, se encuentran unidas por principios fundamentales como el tipo de gobierno republicano, por la división de poderes, por las instituciones autónomas y desde luego, por los derechos humanos; la Constitución de la Ciudad de México, inventa un nuevo tipo de gobernabilidad, influenciada por ese constitucionalismo latinoamericano que se vivió en Bolivia, Ecuador y Venezuela;  que pudiera servir, si se tratara de una Constitución para todo el país, no para una pequeña porción geográfica que es la Ciudad de México.



·         Si aun suponiendo sin conceder, que los derechos humanos contenidos en la Constitución de la Ciudad de México, fueran “progresistas”, de mayor contenido y alcance a los derechos humanos que existen fuera de la Ciudad, resultaría ese hecho, discriminatorio a las demás entidades del país; no puede aceptarse de ningún modo, que en la República Mexicana, existan ciudadanos con "mas derechos humanos" y otros, con "menos derechos"; se rompe pues el principio de igualdad.

Lo bueno de que haya existido “fuerzas conservadoras” que hayan impugnado la Constitución, es que colocan a la Suprema Corte, en una posición digna, para definir los alcances de los derechos humanos.

El debate político emotivo será interesante, pero también, el debate técnico jurídico ilustrara a muchos constitucionalistas y promotores de los derechos humanos, sobre que son, los derechos fundamentales  y desde luego también, lo que es vivir en un sistema federal.

Yo por lo mientras profetizo, que la Constitución de la Ciudad de México, será invalidada en muchos de sus artículos; y que habrá un candidato presidencial, que conocemos todos - que ya perdió  - que asumirá desde luego el costo y que fallará como siempre, en lo que pudo haber sido y no fue, su mejor "carta de presentación".  








[1] Época: Décima Época, Registro: 2006224, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Jurisprudencia, Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Libro 5, Abril de 2014, Tomo I, Materia(s): Constitucional, Tesis: P./J. 20/2014 (10a.) Página: 202
DERECHOS HUMANOS CONTENIDOS EN LA CONSTITUCIÓN Y EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES. CONSTITUYEN EL PARÁMETRO DE CONTROL DE REGULARIDAD CONSTITUCIONAL, PERO CUANDO EN LA CONSTITUCIÓN HAYA UNA RESTRICCIÓN EXPRESA AL EJERCICIO DE AQUÉLLOS, SE DEBE ESTAR A LO QUE ESTABLECE EL TEXTO CONSTITUCIONAL.
El primer párrafo del artículo 1o. constitucional reconoce un conjunto de derechos humanos cuyas fuentes son la Constitución y los tratados internacionales de los cuales el Estado Mexicano sea parte. De la interpretación literal, sistemática y originalista del contenido de las reformas constitucionales de seis y diez de junio de dos mil once, se desprende que las normas de derechos humanos, independientemente de su fuente, no se relacionan en términos jerárquicos, entendiendo que, derivado de la parte final del primer párrafo del citado artículo 1o., cuando en la Constitución haya una restricción expresa al ejercicio de los derechos humanos, se deberá estar a lo que indica la norma constitucional, ya que el principio que le brinda supremacía comporta el encumbramiento de la Constitución como norma fundamental del orden jurídico mexicano, lo que a su vez implica que el resto de las normas jurídicas deben ser acordes con la misma, tanto en un sentido formal como material, circunstancia que no ha cambiado; lo que sí ha evolucionado a raíz de las reformas constitucionales en comento es la configuración del conjunto de normas jurídicas respecto de las cuales puede predicarse dicha supremacía en el orden jurídico mexicano. Esta transformación se explica por la ampliación del catálogo de derechos humanos previsto dentro de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual evidentemente puede calificarse como parte del conjunto normativo que goza de esta supremacía constitucional. En este sentido, los derechos humanos, en su conjunto, constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, conforme al cual debe analizarse la validez de las normas y actos que forman parte del orden jurídico mexicano.


martes, 3 de enero de 2017

ENTRE HYDROCARBON STORAGE, KANSAS CITY SOUTHERN, EXXON MOBIL Y LOS "NEOGASOLINAZOS".




Los nuevos “Gasolinazos”.

Iniciamos el 2017 con malas noticias, las redes sociales gritan a los cuatro vientos, sobre  la última estafa del gobierno, lo que llaman el “gasolinazo”.

¡Sin duda alguna hay mucha confusión sobre el tema¡. Que si estoy en contra del aumento, claro que lo estoy, por sentido común a nadie le gusta que le aumenten los precios, más si uno es consumidor; y obvio, el riesgo de la cadena de aumento de precios es latente. Nadie garantiza que después suba el transporte público y también, los alimentos que suministran el consumo de los habitantes del país. A esto sumemos, lo que llaman la devaluación del peso, es obvio: ¡Nos carga la tiznada, por no decir la chingada¡.

¿A quién carajos se le ocurrió esto del gasolinazo?. Ah decir verdad, esto fue obra del Presidente, de los diputados y senadores, también de las legislaturas de los estados que avalaron, “la liberación·” de la gasolina. Esto empezó con la llamada “reforma enérgetica”  del decreto que reformó la Constitución el 20 de diciembre del 2013, así como la expedición de diversas leyes petroleras, entre ellas, la Ley de Hidrocarburos, publicada ésta en el Diario Oficial de la Federación el 15 de noviembre del 2011, el cual por cierto determinó en sus artículo décimo segundo transitorio, la fecha fatal de la “liberación” de la gasolina. Siendo ésta 1º de enero del 2017. Por lo tanto, el precio actual del “nuevo gasolinazo”, no fue un acto improvisado, sino que fue realmente, una acción deliberadamente concertada, desde hace tres años.

¿Por qué sorprende a varios?. ¿Porque ahora la clase política se escandaliza de algo que se aprobó hace tres años?.



De cuando en México, la gasolina era baratísima

Hubo una época en que gobernó en México un Presidente corrupto, que fincó las bases de patrimonialismo y clientelismo en la política mexicana; donde él y su clase política, acumularon en seis años de gobierno, cuantiosas fortunas;  nos referimos desde luego al Licenciado Miguel Alemán Valdés.


En 1950, en los tiempos del Regente Fernando Casas Alemán, el salario mínimo era de $3.39 pesos ($0.0039 centavos actuales), el precio del litro de gasolina era de $0.40 centavos ($0.00040 centavos actuales). [1]Un trabajador común debía ganar por lo menos un salario mínimo de siete días, para poder llenar el tanque de su vehículo de 60 litros. (No había en aquel entonces, vehículos chicos). [2]



Para 1960, en plena época de la mejor efervescencia priista nacionalista de Adolfo López Mateos, durante la época del “Regente de Hierro Ernesto P. Uruchurtu, el salario mínimo fue de $14.50 pesos ($0.01450 centavos)  y el litro de gasolina (“Mexolina” ) fue de $0.55 centavos ($0.00055) y el de la “Supermexolina” de $0.80 centavos ($0.00080  centavos). Bastaba tres días de trabajo y ya no siete como diez años antes, para que un humilde trabajador con salario mínimo pudiera llenar el tanque de gasolina de su vehículo.



En 1970, ya en el final del periodo presidencial de Gustavo Díaz Ordaz en la presidencia y del general Alfonso Corona del Rosal en la regencia de la Ciudad, personajes de triste fama por los trágicos acontecimientos estudiantiles de 1968, el salario mínimo de aquel entonces era de $32 pesos ($0.032 centavos actuales), mientras que el litro de gasolina, para sorpresa nuestra,  no había recibido aumento alguno durante once años consecutivos.   Con un día de salario mínimo, se podía llenar fácilmente un carro de 60 litros de gasolina y todavía le sobraba uno, la cantidad de 13 pesos. Aun pese el autoritarismo que se vivía en aquel entonces, dicho objetivamente y aunque algunos les duela, el periodo  diazordacista fue sin duda alguna, la mejor época financiera de todos los tiempos.  Después de ahí, la economía mexicana cayó en un declive, que resulta sorprendente saber, la resistencia del mexicano de sobrevivir a las catástrofes económicas de los gobiernos que siguieron.



La década de los setentas se caracterizó por la primera crisis económica mundial, la crisis petrolera de los setentas, la inflación y para desgracia nuestra, las devaluaciones al peso mexicano. Aun así, después de una breve época de auge económico, para 1980, cuando México vivía su primer “boom petrolero” y el presidente José López Portillo decía que “había que administrar la abundancia”, al mismo tiempo que el Regente Carlos Hank González, destrozaba la ciudad de México a diestra y siniestra para abrir los ejes viales y pudieran ahí circular cientos de miles de vehículos de la nueva clase media mexicana, el salario mínimo era de $163 pesos ($0.163 centavos), mientras que el litro de gasolina era de $2.80 la nova y $4.00 la magna ($0.0028 y $0.0040 centavos respectivamente).  Había que trabajar pues durante dos días, para poder llenar el tanque de gasolina, aun así, se estaba mejor que veinte años atrás, pero peor que en los últimos diez años de aquellos entonces.



Desaparecieron los vehículos de seis cilindros y sesenta litros, aumentaron los “carros económicos” de cuarenta litros y cuatro cilindros; los años en que iniciaba la época económica neoliberal, luego del estatismo económico de Echeverria y López Portillo, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari en la presidencia de México y de Manuel Camacho Solís en la regencia del Distrito Federal, el salario mínimo era de$11,900 pesos ($1.90 pesos actuales), mientras que el litro de gasolina nova costaba $575.83 ($0.57 centavos) y la gasolina magna $772.67 ($0.77 centavos). La situación financieramente era “estancada”, la inflación descomunal, la clase media era “millonaria”, no porque tuvieran dinero y mejor status económica, sino porque ganaban en millones de pesos.

La crisis de 1994, llamada también algunos como la primera crisis económica global, producida por el llamado “efecto tequila”, el “error de diciembre”, generó un panorama financiero distinto, en teoría la inflación comenzó a controlarse, dándose prioridad, al “crecimiento económico”, iniciándose también la época de la revolución informática, con la aparición del internet y de las telecomunicaciones; aun así, lo cierto es, que el crecimiento se ha dado lenta y gradualmente, sin verse este reflejado directamente en la bolsilla de los pantalones de la clase media.  




Para el año 2000, durante la administración del ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León y en la gubernatura del Distrito Federal, la entonces perredista Rosario Robles Berlanga, el salario mínimo era de $37.90 pesos, mientras que la gasolina magna costaba $5.05 y $6.61 pesos la premium. Luego entonces, para poder llenar el taque de gasolina de un “carrito económico” de cuarenta litros, se necesitaba por lo menos, siete días de trabajo. Un retroceso manifiesto de cincuenta años atrás, sólo que con la diferencia que en 1950 existían carros grandes de seis cilindros, mientras que para el año 2000, la mayoría de los carros, eran ya de cuatro cilindros y obviamente, de menor capacidad en el tanque de gasolina. 

La alternancia política frustrada, que se dio en el 2000, como la que se puede dar en el 2018, producto de la demagogia y no de la discusión critica, durante los primeros diez años del gobierno panista de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, así como en la gubernatura del Distrito Federal de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón, el salario mínimo era de $57.46 pesos, mientras que el litro de la gasolina era de $8.12 y $9.78 pesos respectivamente. Fue a partir de ese entonces, cuando México luego de haber vivido su segundo “boom petrolero” y de que el barril del petróleo llegara a costar hasta más de cien dólares, cuando el poder adquisitivo tuvo una “leve”, por no decir, una insignificante y nula recuperación; el caso es, que para poder llenar el tanque de gasolina de nuestro carrito imaginario, se necesitaba también de siete días de trabajo. Diez años de políticas económicas neoliberales y sin avance alguno en este aspecto. 

Claro, el mundo de hoy es diferente al de hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años atrás; hoy en día los individuos y las familias tienen otro tipo de gastos, que hace veinte años nadie visualizaba.  Pagar teléfono celular individual o internet familiar, televisión de cable o algunas aplicaciones de software para matar el tedio, eran gastos que no se contemplaban antes; sin duda, aunque parezca irónico,  hay un mejoramiento en la calidad de vida de los mexicanos, al menos en los que viven en la ciudad de México; una flotilla vehicular de más de cinco millones de vehículos, 40% más de vehículos de los que había en el año 2000, es el mejor indicativo de que las políticas neoliberales, han logrado triunfar en el espíritu consumista de muchos mexicanos clase medieros. 



Quizás por eso duele el aumento de la gasolina. Más aun, cuando poco importan los argumentos ecologistas de promover el transporte público o el uso de la bicicleta, la nueva clase media neoliberal, le gusta la vida cómoda, los segundos pisos, las plazas comerciales y obviamente, manejar una camioneta; hasta las familias clase medieras más humildes, ahorran y hacen todo lo posible, para adquirir una camioneta.  Esa maldita costumbre virreinal heredada en nuestros genes, de ser o tratar de aparentar. Si un automóvil da status, una camioneta lo da aún más.

En lo concerniente al precio de la gasolina y de éste, en relación con el salario mínimo, el resultado sigue siendo sumamente decepcionante. El salario mínimo de $80.04 pesos, mientras que la  gasolina magna a $15.99 y la Premium a $17.79. Así pues, para que un trabajador imaginario que gana un salario mínimo pueda llenar el tanque de gasolina de su carrito, tardaría ya no siete días, sino nueve días; un retroceso pues, a lo que existía en 1950 y siendo aún más realistas; ese trabajador que gana ese salario mínimo, gastaría en otras cosas, menos en llenar el tanque de su carro.

El aumento del salario mínimo claro que duele y afecta; pero afecta a la clase media privilegiada que cuenta con un automóvil. Aquellos que cuentan con la educación y un mejor nivel de vida que millones de trabajadores, los que viven en las grandes urbes, empezando por la Ciudad de México; constituye el 20% de las personas que se movilizan diariamente en la Ciudad, el 80% restante se traslada en metro, camión, metrobus, microbús y como puede, inclusive en bicicleta o a “pata”. El castigo del aumento de la gasolina es tal,  que esa clase media y alta privilegiada es la primera que se inconforma y obvio, al contar estos con voz, (“redes sociales”) son los primeros en quejarse.



La “paradoja”. México país petrolero y con gasolina cara.

Mucho se dice que México es un país petrolero; que resulta imposible creer como un país como el nuestro, exporta petróleo crudo y como importa gasolina; la metáfora pues que se emplea es decir, “México vende fresas y compra mermeladas”.  Nuestro deporte favorito de demeritarnos siempre, nos hace sentir realmente imbéciles.

Sin embargo, la verdad de la balanza de pagos entre lo que se vende de petróleo y lo que se compra de los derivados de petróleo, es favorable a nuestro país; es decir, México gana más vendiendo su petróleo crudo, que lo que compra.  No hay pérdida pues. Algunos economistas mexicanos inclusive se atreven a decir, que a nuestro país, le sale más barato comprar gasolina, que procesarla.

México es un país petrolero, pero ya no tan petrolero como lo fue en sus mejores tiempos; nos referimos a la época del expresidente José López Portillo, cuando el petróleo que vendía el país, constituía el 70% de sus finanzas públicas. Hoy en pleno año 2016, el petróleo que vende nuestro país, solo es el 38% de sus  finanzas; México pues, ya no está, tan petrolizado; ya no solamente vende barriles de petróleo, sino también aguacates, fresas, turismo y hasta para sorpresa nuestra, sobre todo, del presidente de los Estados Unidos Donald Trump, México hasta construye y exporta automóviles.
México era un país, que hasta el año 2014, contaba con la octava empresa mundial en producir petróleo crudo. Por debajo de la empresa árabe Saudi Aramco, la NIOC de Irán, la Rosneft de Rusia, la CNCP de China, la KPC de Kuwait, la PDVSA de Venezuela y la INOC de Irak; de esta forma, PEMEX, la orgullosa empresa petrolera mexicana, estaba por encima de la EXXON Mobil de los Estados Unidos, o la de Adnoc Abu Dhabi o la Petrobras de Brasil. [3]



Resulta increíble para muchos, como PEMEX siendo una empresa líder en el mercado mundial, el gobierno de un día para otra, decidiera “privatizarla”; aunque bien, mucho hay de cierto eso, pero también, mucho hay de falso. El debate de la privatización del petróleo en México, es más emocional que racional, más histórico que financiero y más demagógico que rentable.


Los memes que circulan en redes sociales respecto a los comparativos entre México y Venezuela o bien, entre México y Dubái, resultan dolorosos.  México es un país petrolero, pero no petrolizado. México tiene cuatro veces más población que Venezuela o sesenta veces más que Dubái;  el país con mayores reservas de petróleo crudo en todo el mundo, es Venezuela, por encima de Arabia Saudita, Canadá, Irán, Irak y Kuwait;  México ocupa el lugar 17, por debajo de Rusia (8), Estados Unidos (10), China (14) y Brasil (15).  Tratándose de reservas de gas natural, México ocupa el lugar 31, Venezuela el lugar 8.  Países como Rusia, irán, Qatar y Estados Unidos, ocupan las primeras cuatro posiciones.

Con estas cifras, nos damos cuenta que la promesa petrolera mexicana, no se ve tan promisoria.

México tendrá la novena empresa petrolera en todo el mundo, pero su capacidad productora, es de una décima posición, por debajo de Venezuela que con el tamaño de reservas, produce un poco más de lo que produce México, pero con una cuarta parte de la población que tiene nuestro país.  Motivo de reflexión, México, con más población y menos reservas y producción de hidrocarburos, tiene una empresa petrolera casi al mismo nivel que Venezuela.

Los países que más producen petróleo crudo son Rusia, Arabia Saudita, Estados Unidos y China; tratándose de gas natural, lo son Estados Unidos, Rusia y Qatar. Petróleo y gas, sirven para lo mismo, es una fuente energética que produce luz y movimiento.


La industria petrolera es una cuestión compleja; el debate político mexicano le es más grata analizarla históricamente, desde el punto de vista sentimental y nacionalista de Lázaro Cárdenas, pero desde el punto de vista técnico, requiere de más ingenieros que de historiadores, de más administradores que políticos. También es cierto, es un tema de seguridad nacional, por petróleo, se han hecho y se seguirán haciendo las guerras.  Estados Unidos que es una potencia petrolera y que tiene más petróleo que México, consume más de lo que produce, por ello requiere de dos tantos más y quizás por eso, tenga siempre los ojos en el Medio oriente, (y también desde luego en México y Venezuela).

No quisiera desviarme de tema, estamos hablando de gasolinas, no de industria petrolea, pero es que para entender el tema de la gasolina, se requiere entender un poquito de cómo funciona la industria petrolera, pues existe confusiones respectó al tema; no es el objetivo dar una exposición temática del mismo, pero si vale la pena  tener algunos conceptos fundamentales.

Debemos entender que petróleo y gas son hidrocarburos y que estos, se manifiestan comercialmente en esos dos estados de la materia: líquido y gaseoso; al hidrocarburo liquido le llamaremos petróleo y al hidrocarburo gaseoso, simplemente gas.

La gasolina es un derivado que se obtiene de un trabajo industrial. Es como la analogía que tenemos del bolillo al trigo o la tortilla del maíz; para tener gasolina hay que transformarla del petróleo o del gas, y para transformar estos hidrocarburos y obtener gasolina, se requiere necesariamente de una industria. Dicha industria, son las llamadas refinerías.


Las empresas petroleras que tienen esta capacidad de poder transformar su petróleo o su gas, en un derivado como lo es  la gasolina, son en primer lugar, Gazprom de Rusia, en segundo lugar NIOC de Irán y en tercero, la Exxon Mobil de Estados Unidos.  La empresa mexicana PEMEX ocupa la décima posición, por debajo de la CNPC de China, la Royal Dutch Shell o la BP estas últimas de Reino Unido. La empresa Petrobras de Brasil o la PDVSA de Venezuela, ni siquiera figuran dentro de las primeras quince empresas.[4]

México pues, tiene una industria petrolera que no solamente le permite vender petróleo y gas, sino que también, puede transformarla en derivados, como lo es la gasolina. Solo que lamentablemente, para nuestro país, la gasolina que puede producir, es insuficiente, no alcanza pues, para el consumo nacional y por ese hecho, debe comprarla de otros lados gasolina.

México vende anualmente en promedio, 1,985.9 millones de dólares de gasolina, pero compra 16,683 millones de dólares. Es decir, para ser claros, de cada 10 litros de gasolina que se compran, 9 de ellas, el gobierno la compra al extranjero y 1 de ellas, es la que produce PEMEX.

La industria petrolera mexicana en comparación con la estadounidense, es pequeña, por no decir, demasiada pequeña. México tiene solo 5 refinerías, Estados Unidos tiene 135 refinerías.  El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador prometió en el 2006 construir 5 refinerías; la mera verdad, necesitaría aumentar su oferta considerablemente, el país vecino, siempre ha sido avasallante. [5]


Por otra parte, no cabe duda que PEMEX es una empresa mundialmente competitiva, pero no lo suficiente para abastecer a millones de personas que tienen automóvil.  El “milagro neoliberal económico”, es que hoy nuestro país, pese que la gasolina es cara y el poder adquisitivo del salario mínimo es cada vez más reducido, el parque vehicular en todo el país, ha aumentado en grados desproporcionados. ¡La cifras no mienten¡. En 1991, año en que el INEGI empezó a contabilizar el número de automóviles, existían en todo el país 6.2 millones de automóviles, para el año 2000 la cifra aumento en un 50% a 9.2 millones, para el 2010 se duplicó la cantidad a 20 millones y para el 2016, llegamos a los 26.7 millones de habitantes.[6] 

El nuevo gasolinazo aumento a 26.7 millones de automóviles. Hablamos pues, que nunca antes había existido en el país, tanta demanda de gasolina como hoy; nunca antes, no solamente había existido demanda de gasolina, sino también de vialidades, ni tampoco habían existido los problemas que trae la circulación de automóviles, desde el pago de impuestos, verificaciones vehiculares, contingencias ambientales, congestionamientos vehiculares, hasta maquinas fotomultas.


La nueva clase media que surgió de la liberación económica que promoviera inicialmente los gobiernos de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quezada, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, no la podemos medir en la relación peso-dólar, o salario-mínimo-litro de gasolina, habría que tasarla, en el número de personas y vehículos automotores.  

Tan sólo veamos unos datos mundiales. En el continente Americano, el país con mayor número de habitantes y vehículos, es Estados Unidos. De cada 1000 mil habitantes, 965 de ellos tienen automóvil.  Canadá tiene 563, Argentina 268 y Paraguay 244;  México ocupa un quinto puesto, tiene 224 automóviles por cada mil habitantes; debajo de México esta Chile con 193, Colombia con 148, Brasil con 133, Venezuela y con todas sus reservas 107; muy por debajo Ecuador con 44, Perú con 41, Nicaragua con 33 y Guatemala con 14.[7] 

A nivel mundial, Australia tiene 619 vehículos por cada mil habitantes,  Italia 566, Alemania 546, Japón 543, Francia 491, España 471;  sin embargo, México está por encima de la superpotencia petrolera rusa, que tiene 195 automóviles por cada mil habitantes o bien de China que tiene 131. 


El caso es, que naciones petroleras como Venezuela, Rusia y China, el número de vehículos que tiene en relación con su población es mínimo; o bien, países que no son petroleros, como los europeos, tienen un alto porcentaje de automóviles. El caso mexicano es alarmante, pues el número de vehículos se triplicó en los últimos 16 años. De seguir esta tendencia para los próximos quince años, México tendría la cantidad de 75 millones de automóviles y la demanda de gasolina y vialidades aumentaría, al grado de vernos obligados a tener una infraestructura urbana y de autopistas, del mismo nivel de países como Japón; esto obviamente tiene dos consecuencias, un daño al medio ambiente y oportunidades de negocios, de seguir vendiendo automóviles a diestra y siniestra, de seguir construyendo vialidades y desde luego, subir los precios de la gasolina.

El problema más económico que cultural, pues me duele decirlo, aunque aumente el precio de la gasolina, las personas seguirán utilizando el vehículo. En México, andar en transporte público no solamente es incómodo, sino mal visto.



La nueva era del gasolinazo o bien, los llamados “neogasolinazos”.

Hasta el año 2016,  PEMEX era el único proveedor de gasolina. El precio de la gasolina lo fijaba  la Ley de Ingresos, la cual a su vez era aprobada por los diputados con la propuesta que para ello, hiciera la Secretaria de Hacienda.

El precio de la gasolina se fijaba a una formula sencilla. Pemex fijaba el precio, a este precio se le cobraba el IVA, más aparte, el “flete” de transportar la gasolina del almacén a la gasolineria, mas aparte, el IVA de dicho flete, una cantidad por concepto de merma y una ganancia comercial, todo ello, daba como resultado un precio comercial. [8]

Sin embargo, lo cierto es, que al parecer, no existía una metodología correcta para poder determinar, cuanto costaba realmente un litro de gasolina.  Se dice cierto, que el gobierno “subsidiaba” la gasolina, pero al parecer, no existe una metodología para poder determinar el costo y el porcentaje de dicho subsidio. Por ende, cabe la posibilidad, que Pemex junto con la Secretaria de Hacienda, no calculara bien el precio del litro de gasolina y que esta, pudo haber sido realmente barata, o quizás más cara.



Cuando un conductor se acerca a la gasolinera y través de una máquina expendedora se le surte de dicho combustible, ese conductor, ignora cuál fue el proceso de como esa gasolineria se surtió de gasolina y como esta, llego a la misma.

Diremos pues, que casi el 90% de la gasolina que se consume en nuestro país, es importada; el 87% de lo mismo llega a nuestro país por Buque, el 11% por ducto y sólo un 2% por vehículos pipas.  Los puertos que reciben por buque la mayor cantidad de gasolina comprada, es Tuxpan y Pajaritos Coatzacoalcos Veracruz; el ducto que se utiliza es el de Ciudad Juárez y el punto de entrada de los vehículos autotanques, es Reynosa y Nuevo Laredo Tamaulipas, así como Ciudad Juárez Chihuahua.[9]  Toda esta gasolina que ingresa al país, al menos, una cuarta parte de ella, abastece a la Ciudad de México, el resto a las demás provincias.

La gasolina que ingresa a nuestro país, debe ser almacenada, es decir, guardada, pues esta no llega directamente del puerto al despachador de la gasolineria, sino que esta se deposita en un almacén.

En el caso de la Ciudad de México, hasta antes de 2016, la gasolina que ingresaba al país, era por Tuxpan y Coatzacoalcos Veracruz; esta se trasladaba en ductos pasando por  Poza Rica  hasta llegar a la antigua Refinería 18 de marzo en Azcapotzalco.[10] Sin embargo, esta refinería cerró en 1991, por causas supuestamente ambientales, pues generaba contaminación; sin embargo lo cierto es, que la contaminación no se redujo con el cierre de la refinería, sino al contrario, esta aumento; por otra parte, el proceso de limpiarla de elementos contaminantes, ha costado 80 millones de dólares; actualmente, 55 de sus 60 hectáreas, se destinaron para un parque ecológico, inaugurado en el 2010, casi a veinte años de su cierre definitivo, como “Parque Bicentenario”, las cinco hectáreas restantes se destinaron como terminal de almacenamiento y distribución. [11]

Otra parte de la gasolina que ingresa a la Ciudad de México, se deposita en la Terminal de Almacenamiento y Distribución Añil, que se encuentra en  Viaducto casi esquina con Circuito Interior Iztacalco, cuenta con 13.5 hectáreas y cuya operación inició en 1967; la otra terminal de almacenamiento es en Lomas de Tarango, Álvaro Obregón, arriba de Periférico Sur; fuera pero cerca del Distrito Federal, se encuentra también la terminal de San Juan Ixhuatepec, ubicada en Tlalnepantla Estado de México, de muy triste recuerdo, por las explosiones del 19 de noviembre de 1984 que arrojo al menos, un centenar de muertos.


La Ciudad de México cuenta con 371 gasolinerias, en el 2011, habían 341; lo curioso de las gasolineras, es que muchas de estas, no se encuentran reguladas y constituyen un riesgo ambiental para los habitantes de la Ciudad de México, más de 60 de ellas han sido sancionadas y violan manifiestamente el Reglamento de Impacto Ambiental, pero a decir verdad, la ciudadanía está  más preocupada por el precio de la gasolina, aunque algunos no tengan auto, que protestar porque en su colonia, se instalen nuevas gasolineras.[12]


Resulta inaudito la política demagógica de la Ciudad de México de promover el uso de la bicicleta; el construir carriles de bicicletas o instalar tubos en vialidades, son hechos que en verdad deben valorarse, no será que en una de esas, se trate de un solo negocio de comprar y venderle bicicletas al gobierno, la corruptela mexicana, siempre encuentra la forma de hacer “negocios”, sean del partido político que sean y de las convicciones ideológicas que profesen; ha quedado demostrada por ejemplo, como el Gobierno de la Ciudad de México “concesionó” indebidamente a empresas que subrogan las funciones de la policía para imponer fotomultas, como lo es el caso de Autotraficc SA de CV, el cual por cierto, el Gobierno de la Ciudad de México, ni la Secretaria de Seguridad Pública, saben cuánto facturan.

Por otra parte, no pasa  desapercibido, que la verdad de las cosas, es que en los hechos, se autorizan cada vez más la instalación de más gasolineras; muchas de ellas, ni siquiera, se instalan atendiendo al consumo que se requiere; por ejemplo, la demarcación territorial de gasolina que más consume, es Iztapalapa; pero no tiene tantas gasolineras, a pesar de tener muchos habitantes y vehiculos.[13]  

En algunos casos de la Ciudad de México, existe una sobredemanda de gasolinerias, por ejemplo, la Delegación Cuauhtémoc debe tener 16 gasolineras, pero tiene el triple, es decir 47; similar situación tiene Benito Juárez con 40 cuando debía de tener 13; Venustiano Carranza con 31, cuando debía de tener sólo 14; Milpa Alta en cambio sólo tiene 2 y supuestamente, el suelo de conservación, donde no deberían existir gasolineras.

Lo cierto es, que la verdad no se oculta. Crece el parque vehicular, crecen las gasolineras y por ende, la gasolina también aumenta en consumo.  Protestar por el alza de la gasolina, realmente es estar en contra del medio ambiente y promover, una política mercantilista que además de fomentar la cultura egocentrista, generan todo tipo de negocios, muchos de ellos vinculados con fuertes casos de corrupción.



¿Quienes impondrán ahora los “neogasolinazos”?.

Gasolinazo", el acto por el cual, el Estado, aumentaba el precio de la gasolina. Este aumento se realizaba gradualmente, mes a mes, mediante centavitos, que los diputados aprobaban.

Circulaban cantidades de memes en las redes sociales, denunciando este hecho, el término “gasolinazo” de por si era amarillista, muchos de estos aumentos fueron paupérrimos y graduales, que aunque si viene afectaron la economía de los consumidores, realmente el impacto era más psicológico que económico.


Ahora que se vive este cambio de paradigma en el precio de la gasolina, no caben las palabras para describir este aumento del precio; la palabra “gasolinazo” se empleó exageradamente para definir una situación que no ameritaba dicho calificativo; ahora que se requiere una nueva palabra que defina este aumento, no cabe más que la indignación, aunque a título personal, preferiría llamarle, “neogasolinazos”, que bien pudiera significar, “nuevos gasolinazos” o bien, los “gasolinazos en la era neoliberal”.

Desaparece el precio único. A partir del 1 de enero del 2017, el país se divide en 83 zonas económicas y en el caso de la Ciudad de México existirán al menos cuatro precios diferentes de la gasolina. La zona “Añil” que comprende las delegaciones Coyoacán, Cuauhtémoc, Iztacalco, Magdalena Contreras, Milpa Alta y Venustiano Carranza, más 7 municipios del Estado de México, entre estos Nezahualcoyotl, Chalco e Ixtapaluca ($18.19); la zona “Barranca del Muerto” que comprende las delegaciones Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Xochimilco, Benito Juárez, Cuajimalpa, Álvaro Obregón, Tlalpan y Tlahuac ( $18.20);  la zona Azcapotzalco que comprende únicamente la Delegación Azcapotzalco y once municipios del Estado de México, entre estos Naucalpán y Tlalnepantla ($18.14);  y la región San Juan Ixhuatlán el cual también comprende una sola delegación, Iztapalapa, así como diez municipios del Estado de México, entre estos Ecatepec, Tecámac, Coacalco. ($18.20).

Las regiones antes mencionadas, se establecieron con criterios, a la fuente de almacenamiento de las gasolineras.


Así como la Ciudad de México se aperturaron “nuevos negocios” con motivo del uso del automóvil; a nivel nacional, la reforma energética constituye también una fuente promisoria de excelentes negocios.

Se prevé la construcción de nuevos ductos que abastezcan el crecimiento de la Ciudad de México que se dará con la apertura del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y con ello la incorporación de la zona Ecatepec-Tecámac en la Ciudad de México.

Para ello la empresa Hydrocarbon Storage Terminal, S.A.P.I. de C.V, (OHL) ha invertido la cantidad de $1,073.4 millones de pesos, para ubicar en Acolman, Estado de México, una nueve fuente de ductos y almacenamiento.

La empresa OHL Industrial, es una de las divisiones del Grupo fundada en 2008, se especializa en la ingeniería y construcción de grandes instalaciones industriales llave en mano; ha hecho de la tecnología y la internacionalización las piedras angulares de su estrategia. A lo largo de su vida, ha realizado con éxito más de 120 proyectos en el sector de refinería y petroquímica.

Las obras de infraestructura de la empresa, prometen que con los ductos, llegue más gasolina a la Ciudad de México y obvio, el precio del consumo de la gasolina, sea también, ya no para el gobierno a titulo de los impuestos que a manera de “gasolinazo” ofendían a los automovilistas, sino que ahora, serán para dicha empresa, que deberá recuperar su inversión y obvio, hacer negocio con la misma, a costa de los millones de automovilistas que no dejaran su comodidad, aunque la gasolina les aumente el precio.

También se prevé nuevas formas de transportar el vital combustible de los automovilistas, gracias a las empresas ferrocarrileras, que compraron los Ferrocarriles Nacionales de México que se privatizaron en 1995, durante la administración del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León.  Empresas que son: Ferrocarril Mexicano, S. A. de C. V, Kansas City Southern de México, S.A. de C.V  y Ferrosur SA de CV; empresas que por cierto, la única que tiene información disponible en internet, es la Kansas City Southern, de gran prestigio en el medio;  las otras dudosas, misteriosamente, no tienen página de internet; no vaya ser de esas, que son fantasmas empresas, compradas gracias al sistema corrupto mexicano.

Ferrocarril Mexicano, S. A. de C. V. empresa ya no del gobierno, sino privada a partir de 1998, trasladara la gasolina proveniente de las refinerías de Texas de la EXXON Mobile que ingresen a Mexicali Baja California y a Ciudad Juárez Chihuahua, en tren a la la Ciudad de México.


Kansas City Southern de México, S.A. de C.V,  la otra empresa ferroviaria, que compró los ferrocarriles mexicanos, trasladara la gasolina texana de Laredo y Matamoros, a la Ciudad de México, en tan sólo 12 horas.

Finalmente Ferrosur SA de CV, la otra empresa privada ferrocarrilera, trasladara la poca gasolina que se produzca en la refinería de Salina Cruz Oaxaca, directamente a la Ciudad de México.

Todo para un mercado cautillo de 5 millones 122 mil 744 de automóviles que transitan diariamente en la Ciudad de México.[14]

En conclusión, con el nuevo esquema, la riqueza que se obtenga del pago de la gasolina, saldrán ganando, Hydrocarbon Storage, Ferrocarril Mexicano,  Kansas City Southern y Ferrosur.

El órgano regulador que velara por que no existan practicas e acaparamiento, monopolios y demás actos que desalientan la competencia, será la Comisión Reguladora de Energía. Se acabó pues la época del gobierno fuerte autoritaria, ahora vendrán las empresas extranjeras (y mexicanas de dudosa procedencia), que serán reguladas, por un organismo público autónomo y descentralizado del Estado mexicano liberal y (todavía) autoritario, que esperemos, le gane la honradez y no la vulgar corruptela.



A manera de conclusión, respecto a los nuevos “neogasolinazos”.

El nuevo esquema funcionara de la siguiente forma.

1.   La Secretaria de Hacienda y Crédito Público propondrá a los diputados aprueben, cobrar impuestos a los proveedores de gasolinas.  Ya no establecerá subsidios a la gasolina.  

2.   México seguirá comprando gasolina para el consumo de nuestros habitantes. Pues supuestamente México es el cuarto consumidor de gasolina a nivel mundial.[15]

3.   Exxon Mobile y sus refinerías en Texas, Estados Unidos, seguirá vendiendo gasolina a Pemex, así como a las nuevas empresas que les interese el negocio.

4.   Hydrocarbon Storage, Ferrocarril Mexicano,  Kansas City Southern y Ferrosur; se suman a Pemex para el traslado de la gasolina comprada, a las centrales de almacenamiento ubicadas en la Ciudad de México. (Azcapotzalco, Añil, Lomas de Tarango y San Juan Ixhuatepec).



5.   Seguirá vendiéndose gasolina en las 371 gasolineras ubicadas en la Ciudad de México.  Sin embargo, tanto en la Ciudad, como en el país, se prevé el aumento de nuevas gasolineras, a parte de las de PEMEX; siendo estas de las empresas:  Hidrosina, LaGas, Eco Gasolineras, Petro Seven, CombuRed, Oxxo Gas, Gulf, Chevron, Costco, Nexum y otras empresas mas, venderán gasolina.



6.   La Comisión Reguladora de Energía se constituye como el "árbitro", que fomentará la competencia entre empresas y evitará, las prácticas monopólicas.

7.   El precio de la gasolina lo establecerá la "oferta y la demanda", ya no el gobierno; el precio variará entre un lugar y otro y también, entre una empresa y otra.

8.   Se estima optimistamente que podrán aumentar hasta el doble de las gasolineras que actualmente existen en todo el país.

9.   Los "gasolinazos" teóricamente desaparecen. Ahora se llamarán "neogasolinazos". Si sube la gasolina, ya no será culpa del gobierno, sino será la culpa de "los mercados". Los optimistas dicen que "bajara" la gasolina y los pesimistas, aseguran, "que ya nos cargo el payaso".

10.               En los “gasolinazos”, se le pagaba al gobierno; en los “neogasolinazos”, se les pagara ahora además de Pemex, a Hidrosina, LaGas, Eco Gasolineras, Petro Seven, CombuRed, Oxxo Gas, Gulf, Chevron, Costco, Nexum, Hydrocarbon Storage, Ferrocarril Mexicano,  Kansas City Southern y Ferrosur.

11.               No creo que haya marcha atrás. De todos modos, cuando la gasolina era comercializada por el gobierno, está aumentaba; ahora que ya inicio el proceso privatizador, si está aumenta, pues ya estamos acostumbrados. O no?.






[2] No Registro SISI:   1857600001603
Solicitud: “Volumen de ventas y precios  de gasolinas en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, de 1950 a la fecha. Los datos pueden ser del Valle de México o Distrito Federal también”. Es conveniente señalar que en lo referente a los volúmenes de venta de gasolinas en el Valle de México, se tiene registro a partir de 1980, por lo que es precisamente a partir de esa fecha que se envía la información; no obstante, se anexan también ventas totales de 1950 a la fecha.
[6]
Total

Ruta temática
Comunicaciones y transportes> Vehículos de motor registrados en circulación> Automóviles> Total
Periodicidad
Mensual
Unidad de medida
Número de unidades
Fuente
Para 1991-2014: INEGI. Con base en datos proporcionados por los Gobiernos de los Estados. Para 2015 y 2016: INEGI Estimación de cifras con base a las ventas reportadas por la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) y la AMIA, A.C.
Cifras preliminares a partir de
2014/01
Fecha inicial
2016/11
Fecha final
1991/01
Última actualización
2016/12/20
Periodo
Dato
1991/01
6555657
1991/02
6587943
1991/03
6620305
1991/04
6652751
1991/05
6685285
1991/06
6717904
1991/07
6750617
1991/08
6783403
1991/09
6816243
1991/10
6849174
1991/11
6882198
1991/12
6916108
1992/01
6952260
1992/02
6988593
1992/03
7025136
1992/04
7061881
1992/05
7098804
1992/06
7135918
1992/07
7173231
1992/08
7210710
1992/09
7248348
1992/10
7286173
1992/11
7324195
1992/12
7363701
1993/01
7390366
1993/02
7417173
1993/03
7444159
1993/04
7471231
1993/05
7498380
1993/06
7525616
1993/07
7552892
1993/08
7580246
1993/09
7607665
1993/10
7635150
1993/11
7662737
1993/12
7691495
1994/01
7650620
1994/02
7609604
1994/03
7568458
1994/04
7527187
1994/05
7485814
1994/06
7444314
1994/07
7402769
1994/08
7361085
1994/09
7319271
1994/10
7277345
1994/11
7235312
1994/12
7194760
1995/01
7215604
1995/02
7236516
1995/03
7257495
1995/04
7278542
1995/05
7299657
1995/06
7320840
1995/07
7342092
1995/08
7363412
1995/09
7384800
1995/10
7406257
1995/11
7427782
1995/12
7449376
1996/01
7479047
1996/02
7508829
1996/03
7538722
1996/04
7568726
1996/05
7598842
1996/06
7629069
1996/07
7659408
1996/08
7689859
1996/09
7720422
1996/10
7751097
1996/11
7781885
1996/12
7812785
1997/01
7858860
1997/02
7905197
1997/03
7951796
1997/04
7998657
1997/05
8045782
1997/06
8093171
1997/07
8140825
1997/08
8188745
1997/09
8236931
1997/10
8285384
1997/11
8334106
1997/12
8383097
1998/01
8437029
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26120486
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26197370
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26279084
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26456156
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26528354
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26604751
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26682786
2016/05
26762520
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26853514
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26944804
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27038527
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27127018
2016/10
27214899
2016/11
27317594

[8] No Registro SISI:   1857600076308


SOLICITUD: “POR MEDIO DE LA PRESENTE DESEO SOLICITAR UNA EXPLICACION DE LA COMPOSICION DEL PRECIO DE LA GASOLINA DESGLOSANDO EN COSTOS Y PORCENTAJES LOS (MÁRGENES COMERCIALES, COSTOS DE TRANSPORTE, IMPUESTOS) GRACIAS
20 de noviembre  de 2008
En respuesta a su solicitud presentada a Pemex Refinación al amparo de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental (LFTAIPG) la Unidad Administrativa competente informa:
A continuación encontrará un ejemplo de una estructura de precio tipo de gasolina magna, en una gasolinera ubicada en Ciudad Juárez, la cual muestra en forma desglosada, la cantidad de margen comercial, el costo del flete y el monto del impuesto, de acuerdo a lo requerido:

Estructura Tipo para el:          25 de Octubre de 2008
MARGEN COMERCIAL TIPO
FLETE LOCAL 'TIPO

LUGAR: 
CD JUAREZ
ESTRUCTURA DE PRECIOS PARA UNA
ESTACION DE SERVICIO
PRODUCTO:                   
PEMEX MAGNA
UNIDAD
                $/m3
'PRECIO PEMEX   
6,197.17
IVA                                 
619.72.
FLETE                            
41.95
IVA FLETE             
4.20
PRECIO FACTURACION      
6,812.25
MERMA 0.74%                             
50.79
PRECIO FACTURACION CON MERMA
6,863.04
MARGEN COMERCIAL                                     
488.15
IVA MARGEN COMERCIAL 
48.82
PRECIO FINAL DE VENTA AL PUBLICO               
7,600.00

               
               



[9] Oficio UE-1860000001109 del 13 de febrero del 2009.  P.M.I. Comercio Internacional SA de CV.
[13] Solicitud de Información Publica a Pemex refinación. Nº Registro. SISI 1857600083908.  Solicito el documento que muestre el valor de ventas de gasolinas y diésel en la ZMVM por zonas, delegaciones o colonias (en pesos o barriles diarios), esto es el consumo interno de gasolinas y diésel la ZMVM por colonias, delegaciones o zonas.
[14] Solicitudes de información pública números 0106500198015 y 0106500191715 a la Secretaria de Movilidad, antes Secretaria de Transportes y Vialidad del Distrito Federal;   este respondió la cantidad 5 millones, 122 mil 744 automóviles.
[15] Entrevista del Secretario de Hacienda y Crédito Público  José Antonio Meade. 28 de diciembre del 2016. https://www.youtube.com/watch?v=UYGmEH3AkiE